Jureré, Florianópolis (Brasil).

Sin ser formalmente un pueblo, pues depende de Canasvieiras, Jureré es un punto de especial relevancia en la Isla de Santa Catarina, en Brasil, a unos 23 kilómetros de Florianópolis.

El fuerte de San José, en Punta Grosa, isla de Santa Catarina. Imagen de guiarte.com

Por Tomás Alvarez
Jureré es realmente una gran urbanización turística que surgió en el norte de la isla, excepcionalmente bien publicitada y planificada, y que ocupó un espacio de enorme interés ecológico por sus manglares y dunas. Ese es el motivo por el que su explotación fuese extremadamente polémica y protestada por los movimientos ecologístas de la isla. Aun en los alrededores es posible apreciar el “mangue” y los canales de agua que ocupaban aquella zona.

Para muchos, Jureré es hoy la Ibiza del Atlántico Sur. Y en efecto, es un famoso destino turístico con mucha juventud y locales de diversión, aunque le falta el poso de la historia y el patrimonio, unas buenas marinas para acoger yates, y sobre todo las playas, pues los especuladores/urbanistas que promovieron Jureré dejaron más espacio para calles anchurosas en las que vender lotes de edificaciones que para el disfrute del mar.

Un barco pirata pasa ante los cañones del fuerte de Punta Grosa. al fondo la isla Arvoredo. Imagen de guiarte.com

La isla de Santa Catarina, en la que se asienta la ciudad de Florianópolis, tiene en sus meses tranquilos algo más de 300.000 habitantes, Pero cuando llegan los días vacacionales los pobladores ascienden hasta el millón. La inmensa mayoría se alojan en la mitad norte de la isla, y muchos de ellos en Jureré, una playa de arena fina, aguas claras de hermoso tono verdeante, y excelente temperatura para el baño.

Se ha desarrollado Jureré en el arco que va de la Ponta dos Morretes, donde empieza el núcleo urbano de Canasvieiras, a la Punta Grosa, en la que se asienta un fuerte de la época colonial.

Playa en Jureré. Imagen de guiarte.com

Al lado de este fuerte, en Punta Grosa, había algunas edificaciones que surgieron al abrigo de la fortaleza, cuyos moradores vivían de la pesca, las actividades agrarias y los servicios al establecimiento militar. Pero el lugar acabó denominándose Jureré, porque ese fue el nombre dado por los urbanizadores a la zona, en la que crearon una enorme retícula de más de tres kilómetros de largo por uno de ancho. El nombre de Jureré se rescató de una palabra de los antiguos pobladores isleños

La zona de Jureré tiene a su vez dos ámbitos, Jureré (tradicional) en el oeste, construida con antecedencia y Jureré Internacional en el este, más moderna. La urbanización más espectacular es la del este, en la que aparecen magníficas casas, de cuidados jardines y sin cerramientos, en calles de notable amplitud.

Jureré Internacional. Playa. Imagen de guiarte.com

Para atender a los habitantes y turistas hay numerosos centros de ocio, hoteles, discotecas, comercios, restaurantes y hoteles. Un paseo por la avenida Dos Búzios nos permite contemplar una pléyade de excelentes casas residenciales.

El poder adquisitivo de muchos de los veraneantes de la zona es muy alto. Se testimonia en los precios de algunos establecimientos, en los automóviles que se pueden ver ante las lujosas residencias, y en la propia edificación. ...Y es que el lanzamiento de Jureré Internacional se enfocó hacia un turismo de alto poder adquisitivo, que logró encandilar a adinerados y famosos, entre ellos buena parte de la farándula brasileña.

Pero junto a ellos veranean aquí multitud de turistas del resto del continente, y de forma especial argentinos. Muchos de ellos llegan a través del aeropuerto de Florianópolis, pero gran parte lo hace en automóvil, ya que con la ayuda del mismo, luego pueden recorrer la isla y disfrutar de playas desiertas y de magníficos establecimiento donde disfrutar de la gastronomía isleña.

En Jureré, entre las edificaciones bellas y de escasa altura, a veces aparecen altos edificios de dudoso gusto. Imagen de guiarte.com

Podemos decir que Jureré, sobretodo la “Internacional”, es una de las zonas mejor planificadas de toda la isla de Santa Catalina. No obstante, en los meses de verano son insuficientes las infraestructuras para acoger a los veraneantes. Se hace complicado el encontrar un estacionamiento cercano a la playa y un lugar donde situar nuestra silla, toalla o pareo para disfrutar del sol. Y es que la playa no es solamente frecuentada por los que viven en las casas próximas, sino por veraneantes de todo el norte de Santa Catarina.

Los jóvenes que abarrotan el lugar no parecen considerarlo un inconveniente, pues el propio hecho de estar en un lugar tan emblemático es muchas veces el colofón de un viaje. Locales como Parador P12, a pie de playa, son extremadamente famosos y sus fiestas de nochevieja (llamada réveillon en Brasil) o carnaval tienen entradas de precios desorbitados y aun así producen llenos absolutos.

El nivel medio de la edificacion en Jureré tiene elevado diseño y calidad. Imagen de guiarte.com

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