Oporto en el 2001

Oporto es la segunda mayor ciudad de Portugal, la que dió nombre al país. En el año 2001 celebra su Capitalidad Europea de la Cultura.

El veterano periodista y escritor Agustín Remesal, corresponsal de televisión en Lisboa, presenta una visión de Oporto a la vez poética y práctica; una buena guía para los viajeros que se acerquen a la urbe del Duero.

Cuentaviajes Oporto en el 2001

Relato de viaje a Oporto en el 2001

El espíritu del Duero

Dicen los habitantes de esta ciudad que en Oporto sólo amanece cuando un rayo de sol ilumina las aguas del Duero poco antes de entrar ambos en el mar.

Entre la fascinación de la historia, la leyenda de sus vinos y la capacidad de invención de sus gentes, esta ciudad, la segunda más importante de Portugal, ofrece este año a sus visitantes una agenda densa y rica de actos culturales dignos de la más exigente metrópoli europea.

La visión de la ciudad desde la orilla opuesta, desde el malecón de Vila Nova de Gaia, pone en manifiesto la importancia estratégica y la antigüedad de la misma. Aquí nació el nombre de Portugal (Porto-Calem). Aquí se armaron muchas carabelas de los descubrimientos portugueses. De aquí salieron capitanes y arzobispos a la guerra contra el infiel, a la conquista de Ceuta y de Tombuctú.

Oporto, avenida dos Aliados. Foto de www.porto2001.pt Copyright


Pero Oporto es ante todo un reflejo del Duero: las fachadas de su antiguo barrio de pescadores se miran en el agua con el mismo esplendor que los cinco puentes (dos de ellos de estilo Eiffel).

Como testigos de honores seculares, se balancean sobre sus aguas dulces las barcazas que en otro tiempo sacaban hasta la bocana del puerto los toneles con sus famosos vinos que viajaban a Francia e Inglaterra.

Es posible visitar, gratuitamente, todas las bodegas en donde se elaboran esos caldos de sabor único. Hay degustación de lo mejor de la cosecha. Luego, a través del famoso Puente de Luis I, se accede a la ciudad baja. Allí viven los vecinos que en argot local se llaman tripeiros: los portuenses de toda la vida, los descendientes de los trabajadores de los astilleros y los pescadores de altura cuyo único mantenimiento de carne eran las tripas de los animales, porque las partes nobles se destinaban a las armadas reales que tenían por misión descubrir el Cabo de Buena Esperanza, la India y el Japón.

     

Arte y sabor de Oporto

Ascender estos días desde el paseo fluvial hasta los barrios altos es una hazaña muy notable:

la municipalidad ha decidido levantar de cuajo las calles y las plazas, ha instalado excavadoras y enormes grúas por doquier y como si de un final del mundo repentino se tratara, saca a la luz todas las entrañas de la ciudad: son los centenares de obras públicas que se pagan en buena parte con créditos de la Unión Europea.

jardim da Cordoaria. www.porto2001.pt Copyright


Pero el viajero debe resolver ese percance con emoción y gozar de paso las siguientes maravillas:

- Torre de los Clérigos: orgullo de la grandeza de Oporto: torre de granito del siglo XVIII. Es el campanario más alto de Portugal

- Estación de Sao Bento: los trenes salen de allí sólo a través de un túnel; es una visión apocalíptica que se repite cada diez minutos. Excelentes azulejos que representan varios hechos históricos relacionados con la historia compartida de España y Portugal.

- Palacio de la Bolsa: todavía en activo. Magnifico salón noble, cuyo estilo evoca las salas de la Alambra.

- Iglesia de San Francisco: fundada en 1233 y reconstruida en el siglo XIV. Es un despropósito visual: 210 kilogramos de láminas de oro adheridas a paredes, retablos, imágenes y pulpitos. Y una paradoja: la iglesia es de los Franciscanos, cuyo lema de pobreza ha obligado a suprimir el culto.

- La Catedral (Se): con aspecto de fortaleza, es uno de los primeros monumentos románicos de Portugal.

El verdadero rostro de esta ciudad se encuentra en cada una de las plazuelas, esquinas y callejuelas que se suben o bajan para acercarse a esos monumentos de mayor renombre.

El placer de Oporto esta en el paseo, en la mirada lenta, en el oído atento, en los fados intuídos y en la ropa tendida: alguien puede encontrar aquí las sonoridades de Nápoles y los colores de los Países Bajos; sólo se exige silencio y atención.
Proyecto de auditorio grande de la Casa da Música. foto de www.porto2001.pt. Copyright

El provecho de la convocatoria de capital cultural debe medirse, sobre todo, con las programaciones de dos centros:

- El Museo Serralbes: fundación privada de gran prestigio, cuyo edificio es hoy el orgullo de la arquitectura moderna de la ciudad.

El Coliseo: a la espera de que al final de año se inaugure la Casa de la Música, este recinto de corte provinciano es la principal sala de teatro y de conciertos.

    

Alimentos para el cuerpo y el alma

En Oporto se seca el mejor bacalao del mundo.

Jardín en Oporto. Foto de www.porto2001.pt Copyright


Y se le cocina con tanto arte y sabiduría que dicen sus habitantes poseer recetas suficientes para no tener que repetirlas durante un año. Se aconseja el bacallau espiritual.

Se populariza estos días, con el fin de evitar la invasión de la hamburguesa americana, un viejo plato local llamado francesinha: sobre una salsa con especias varias (la receta es un secreto) se colocan, entre panes y en distintos niveles, filetitos tiernos de ternera a la brasa, queso fundido, embutidos y, coronando la torre, un huevo frito.

Es aconsejable la visita en primavera y verano, porque la proximidad del océano alarga la época de lluvias.

Además se puede complementar el viaje a la ciudad con un crucero por el rio Duero, para admirar la belleza de los viñedos de Pesa de Regua, que comen lava y beben rayos de sol.

Durante todo el ejercicio, el visitante puede gozar de una amplia actividad cultural, con excelentes conciertos y exposiciones.

Para estar al tanto de la abundante programación del 2001: www.porto2001.pt

Concierto en la fase inaugural de Oporto 2001. Foto de www.oporto2001.pt Copyright