Qué ver en Nimes

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Nimes

Que ver

Sin duda, lo más sorprendente de Nimes es su contenido romano, maravillosamente conservado, sintetizado especialmente en la Maison Carrée y en el anfiteatro.

Los jardines de la Fontaine, cargados de monumentalidad e historia © Turismo de Nîmes/O. Maynard

Pero Nimes tiene otros elementos interesantes tanto en el casco viejo como en la zona del Jardín de La Fontaine.

Y posee un aire plácido y abierto, propicio al descanso y al goce de la vida; un sentimiento hedonista íntimamente vinculado a su carácter mediterráneo.

El Anfiteatro de Nimes

Es una gran obra del siglo I después de Cristo. Uno de los anfiteatros mayores de la Galia.

Hasta los desfiles militares siguen desarrollándose en torno al viejo anfiteatro romano. Foto guiarte. Copyright

Con 133 metros de largo por 101 de ancho y 21 metros de altura de fachada, el anfiteatro de Nimes es el mejor conservado del mundo.

Nimeño II ante el anfiteatro. foto guiarte. Copyright

Dos niveles con 60 arcadas cada uno integran este magnífico coso, en el que acudían hasta 24.000 espectadores para presenciar los juegos de hace dos mil años: combates con fieras y duelos de gladiadores.

Pasado el inicio del siglo V, se prohibieron los combates de gladiadores y el lugar se transformó en una fortaleza visigoda, con unas torres y una ronda suplementarias.

Pasada esta época, en el medioevo se llegó a habitar el espacio. En el siglo XVIII vivían allí 700 personas. Pero en el siglo XIX se restauró el edificio, y se volvió a reutilizar para las corridas de toros.

En la actualidad se le ha dotado de un techo desmontable que permite su utilización en toda época, con lo que el viejo anfiteatro es lugar de corridas taurinas, desfiles y festivales de música.

La Maison Carrée

Este edificio de Nimes data del año 5 d. De C, dedicado a Cayo y Lucio César; es el único templo del mundo que se mantiene en tan perfectas condiciones.

La Maison Carrée ©Turismo de Nîmes

Es un sólido edificio cuadrangular (de ahí el nombre de Maison Carrée o casa cuadrada, utilizado desde el siglo XVI), que imitó el templo de Apolo de Roma, donde sobresale la estructura armoniosa.

La fachada presenta una amplia escalinata que permite acceder al podio, sobre el que se levantan las seis columnas vigorosas, acanaladas, coronadas por capiteles corintios y un frontón.

Imagen frontal de la Maison Carrée © Turismo de Nîmes

El templo era elemento fundamental del foro, zona pública de la que aún se ven restos de la columnata del pórtico, en la misma plaza en la que se halla el excelente edificio.

Subiendo los 15 peldaños de la escalinata se llega al pórtico que precede a la cella donde se rendía culto a las divinidades, ahora dedicada a mostrar elementos vinculados al pasado romano del lugar.

El templo de Diana

Un bello edificio en la umbría del Jardín de La Fontaine de Nimes; monumento romántico, llamado templo sin tener la seguridad absoluta de que lo fuera.

El romántico enclave del templo de Diana. Foto guiarte. Copyright

De lo que no hay duda es de que se trata de un edificio de la época romana, del entorno del siglo II d. de C., arruinado en época de las guerras de Religión, siglo XVI.

Es uno de los lugares más románticos de la ciudad.
Templo de Diana © Turismo de Nîmes

Otros elementos romanos

Perduran por toda la ciudad de Nimes otros elementos que testifican el pasado romano.

La Tour Magne, antiguo elemento defensivo de la ciudad de Nimes. © Ville de Nîmes/Turismo

En el mismo jardín de La Fontaine, coronando el otero cubierto de bosques, está la Tour Magne, la torre más alta de la muralla de la ciudad, que aun alcanza 32 metros.

Está formada por tres niveles constructivos. Desde el superior se contempla una estupenda vista de la comarca. No es el único vestigio del muro, que contaba un perímetro de 6 kilómetros y abundantes puertas

La Puerta de Augusto o de Arlés, era una de las principales de la vieja ciudad, por donde pasaba la Via Domicia, camino de Hispania. La puerta está ahora relativamente hundida respecto al nivel de la calle, pero se aprecia bien su excelente estructura, con arcadas para los vehículos y los peatones. Aún conserva una inscripción que recuerda que Augusto dotó de puertas y muros a la colonia.

El castellum, lugar donde llegaba el agua a Nimes, es un estanque sólido de 6 metros de diámetro, desde donde se encaminaba el líquido hacia los distintos canales y conductos de la urbe romana. Aún es visible parte importante de la obra.

El Pont du Gard © Turismo de Nîmes/O. Maynard

Pero más visible aún es el Pont du Gard, el enorme y cercano acueducto, Patrimonio Mundial de la UNESCO, que franqueaba el valle del Gardon.

Tiene 275 metros de largo por unos 50 de alto, con tres niveles de arcadas. Servía para aportar agua a la urbe.  

Jardín de La Fontaine

En el siglo XVI un ingeniero militar organizó el entorno de las viejas fuentes, sobre una zona de población romana y medieval abandonada.

Nimes: el notable Jardín de La Fontaine. Foto guiarte Copyright


Es un lugar de sumo interés. Jacques Pierre Mareschal, director de fortificaciones del Languedoc, fue quien hizo los trabajos, junto con el arquitecto de Nimes Gabriel Dardailhon.

El trabajo fue excelente. En las proximidades de las viejas fuentes, recuperadas, diseñaron un jardín de estilo francés, con abundante estatuaria, y un circuito monumental para el discurrir de las aguas.

A su lado quedó el viejo templo de Diana, inmerso en los jardines, y en la zona alta del enclave se plantaron abundantes especies mediterráneas.

El verdeante Quai de la Fontaine © Turismo de Nîmes

Jardines, fuente, estatuaria, templo, y la Tour Magne, que corona el cerro, integran un lugar especialmente propicio para el paseo y el descanso; un lugar plácido que se funde con la ciudad a través del verdeante Quai de la Fontaine.

 

Templos cristianos

Aparte de los viejos templos romanos, Nimes tiene algunos posteriores de relativa calidad.


La iglesia de San Pablo, neobizantina, junto al umbroso paseo de Víctor Hugo. Foto guiarte. Copyright

La catedral de Nimes ha sufrido desastrosas restauraciones. En ella aún se pueden apreciar algunas partes románicas.

La Capilla de los Jesuitas es del siglo XVII, actualmente dedicada a museo. Tiene un interior de notable grandiosidad.
Nimes. iglesia de San Baudilio, neogótica, Guiarte.com

En el lugar hay otras iglesias(San Baudilio, San Pablo, etc.) dignas pero sin grandes elementos destacados.  

El casco Viejo

El casco viejo de la ciudad de Nimes tiene algunos elementos de interés, con algunas casas con vestigios medievales y palacetes de distintas épocas.

En la popular Plaza del Mercado, un muchacho intenta recuperar las monedas arrojadas a la fuente del cocodrilo. Foto guiarte. Copyright

Es recomendable el paseo por la calle Madaleine, arteria comercial, Plazas de l´Horloge y aux Herbes, calles du Chapitre, l´Aspic y Bernis, y Plaza del Mercado.

La place aux herbes tiene como edificio más destacado la catedral de Nuestra Señora y San Castor, originariamente románica.

La popular Place aux herbes, con la catedral al fondo © Turismo de Nimes/Gilles Martin-Raget

La plaza del Mercado es un pintoresco lugar con la blanca fuente en la el viejo cocodrilo de Nimes contempla tranquilo el desarrollo de la vida ciudadana, ajeno a los turistas que arrojan monedas al agua y a los pilluelos del barrio que se entretienen en recuperarlas.

Tras un descanso en las terrazas, el paseo puede continuar hasta les Arènes, que está a un tiro de piedra.

Excelentes museos

La ciudad francesa de Nimes tiene una abundante oferta museística.

Carré d´Art, obra de Norman Foster © Turismo de Nîmes

En primer lugar cabe citar el Carré d´Art, museo de Arte Contemporáneo, ubicado al lado de la Maison Carrée. Es obra de Norman Foster. Almacena diversa obra moderna.

Museo de Bellas Artes. Un gran mosaico romano; abundante pintura francesa, italiana y flamenca(siglos XV al XIX): Uno de los mejores museos de Languedoc.

Museo Arqueológico. En el colegio de Jesuitas. Con abundantes testimonios de la Edad del Hierro hasta la Edad Media.

Museo del Viejo Nimes, en un antiguo palacio episcopal, con abundantes testimonios de Nimes, especialmente desde el medioevo hasta nuestro tiempo. Suele presentar muestras temáticas.

También cuenta la ciudad con un museo de Historia Natural y un Planetario.

 


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