La Granja, esplendor real



Paisaje y arte se unen para hacer de La Granja de San Ildefonso uno de los lugares con mayor encanto de la geografía Española. Este fue el lugar de veraneo de los primeros reyes borbónicos en España.

El palacio de La Granja es innovador en la estructura arquitectónica y decorativa. Deja a un lado el estilo sobrio castellano y acude a las modas francesas e italianas, dando un valor clave a elementos decorativos y paisajísticos. Los jardines y fuentes de La Granja son excepcionales.

Texto y fotos de Tomás Alvarez

Cuentaviajes La Granja, esplendor real

Relato de viaje a La Granja, esplendor real

Un entorno privilegiado

El viajero que se dirige hacia la Granja, desde Madrid ha de cruzar la Sierra de Guadarrama por un entorno notablemente atractivo. La carretera va zigzagueando por la zona de Navacerrada, entre magníficas vistas y hermosos pinares.

La humedad y el frescor de la sierra de Guadarrama permiten la existencia de magníficos ejemplares de coníferas, tanto en el entorno como en los propios jardines. Foto guiarte.Copyright

La pendiente es notable. El puerto de Navacerrada, con una altitud de unos 1800 metros suele estar con nieve bastantes días del invierno. Entonces se contempla desde la carretera el ir y venir de los esquiadores y el trajín de los niños haciendo muñecos de nieve a la orilla de la ruta. Tanto en esta época como en el resto del año es un paraje bello.

Ya de bajada hacia Segovia, el viajero se sorprende por la calidad del pinar. La densidad del bosque hace que los ejemplares pugnen por alcanzar la luz. Son magníficos pinos, de tronco poderoso y recto.

Estamos en la zona del río Eresma, un bello arroyo de aguas cristalinas en verano, pero un impetuoso cauce en primavera o invierno. Es la zona de los famosos pinares de Valsaín.

Poco antes de llegar a La Granja aparece al lado de la carretera un paraje denominado Boca del Asno. Si el viajero no lleva prisa es buen punto para detenerse. Allí se ve como el Eresma se abre paso entre las rocas de granito, en pequeñas cascadas, en medio de un pinar de calidad.

Hay en Boca del Asno una zona adecuada para merendero, por lo que son bastantes las gentes que utilizan el enclave como punto de partida para darse unas buenas caminatas o para sentarse con la lectura de un libro, teniendo a mano el refresco o la bota de vino y en el ambiente la gárrula melodía de las aves del bosque.

Fauna y flora

los pinares de Valsaín
, pertenecientes desde el medievo a la ciudad de Segovia, fueron comprados en 1761 por Carlos III para cazadero real. Han llegado hasta la actualidad en buen estado de conservación.

En el ámbito de la flora, el elemento clave es el pino silvestre o de Valsaín. También abunda el acebo, los sauces, álamos, avellanos, robles, con brezos y helechos. En la fauna hay que hablar también de cierta abundancia de especies, con presencia del buitre negro; y mamíferos como la nutria y el corzo.

     

Historia y arte

La Granja de San Ildefonso es uno de los lugares más atractivos de la cordillera central, el espinazo montañoso que cruza la Península Ibérica. Aúna arte, paisaje a historia.

Basílica del palacio. Foto guiarte. Copyright

El municipio de San Ildefonso o La Granja de San Ildefonso es conocido sobre todo por las construcciones palaciegas, ubicadas en medio de un terreno agreste, a unos 1200 metros de altitud sobre el nivel del mar.

El lugar -muy vinculado a la realeza borbónica española- se halla en las laderas de la parte norte de esta sierra, ya muy cerca de Segovia(a diez kilómetros), en parajes llenos de bosques, siempre idóneos para la caza y el paseo.

Es una zona de interés forestal, cinegético y ganadero. Ya en la Edad Media se tienen noticias de que los monarcas castellanos visitaban el cercano entorno de Valsaín, en actividades de caza y pesca. Precisamente en Valsaín se asentó una casa palacio, desde donde los regios huéspedes darían cuenta de los ungulados y las truchas del valle del Eresma.

Enrique IV levantó aquí un pabellón de caza, centro que los Reyes Católicos cedieron a los Jerónimos del monasterio de El Parral, Segovia. Estos edificaron diversas instalaciones, entre ellas una granja para ganados, lo que dio nombre al lugar.

Ya en el siglo XVIII, instaurada en España la dinastía de los Borbones, Felipe V emprendió la construcción de un bello palacio en este lugar que él admiraba por sus paisajes.

Se trata de una construcción que deja a un lado los estilos castellanos y se refugia en las predilecciones estilísticas galas, aunque con notable sabor italiano, pues el monarca empleó una abundante pléyade de artistas de este último origen.

En torno al ámbito palaciego surgió un pueblo de cortesanos y servidores, avivado más tarde con la construcción de una histórica fábrica de vidrios.

     

El palacio

Son cuatro las puertas que dan acceso al interior de la histórica villa. La más notable es la llamada de Segovia, rematada con el anagrama de los reyes fundadores del Real Sitio, enlazados por la Corona Real. La verja es del siglo XVIII.

Rapto de Europa, en uno de los techos de la planta baja del palacio. Foto guiarte.Copyright

La puerta de Segovia es la que se ve nada más llegar al lugar por la carretera general. Por ella se accede en línea recta hacia el palacio, en medio de jardines con magnífico árboles y casas antaño vinculadas al servicio real, algunas en lamentable estado.

Poco antes de llegar ante la basílica aparece el jardín circular que alberga a los mejores árboles del contorno. Son principalmente coníferas plantadas en 1867.

El edificio palaciego es alargado, con sendos patios abiertos en sus extremos: los patios de Coches y de la Herradura.

El viajero que entra en el Real Sitio por la Puerta de Segovia se encuentra con una fachada donde destaca la iglesia Colegiata. La portada principal es la del lado opuesto, la que da hacia los jardines y la sierra.

La visita guiada suele estar bien explicada y en ella se recorren las estancias de la fachada principal. En la parte alta se muestra una amplia teoría de salones. Es bella la perspectiva que se obtiene desde la antecámara de los apartamentos reales, con una hilada de once puertas seguidas, con sus distintos cortinajes y sus lámparas de cristal, en magnífica sucesión.

Vista del palacio frente al patio de la Herradura. Foto guiarte. Copyright

Este ala del edificio une a su cualidad de continua balconada sobre el agreste paisaje de la sierra, la belleza de los apartamentos: despachos, dormitorios, comedor, oratorio, etc..

…Y en la planta baja un ambiente de porche, luminoso, cargado de estatuaria, con amplias puertas y ventanales para gozar del fresco veraniego de la montaña.    

Colegiata y museo de Tapices

Otro elemento interesante del palacio es la Colegiata, una pequeñita catedral de bella cúpula y airosas torres.

Panteón con los restos de Felipe V e Isabel de Farnesio. Foto guiarte.Copyright

Que ocupa una posición de avanzadilla del conjunto, lo que demuestra que los monarcas otorgaron una presencia especial a esta parte del edificio.

Dirigió la obra de la Colegiata Sabatini y en ella también participaron Mariano Salvador Maella, pintor de los frescos de las bóvedas, Francisco Bayeu y Francisco Sasso, que decoraron la capilla de las reliquias, donde reposan los restos de Felipe V e Isabel de Farnesio.

En realidad, la colegiata tuvo en origen el objetivo de ser un panteón real, como se puede comprobar en la sala-panteón situada a la izquierda del altar mayor, con el monumento funerario de los reyes fundadores.

Tapiz con el fratricidio de Caín. Foto guiarte. Copyright


Cerca de la Colegiata está el museo de Tapices, donde abundan las obras de talleres franceses y flamencos, desde los siglos XVI en adelante; entre ellas interesantes series de trabajos sobre la mitología y la historia.

    

Fuentes, bosques y jardines

Pero parte fundamental del encanto del Real Sitio está en la vegetación.

Apuntando en primer lugar a las inmensas coníferas que se hallan delante mismo de la basílica, protegidas de pararrayos, para evitar que las tormentas sigan dañando a estos magníficos ejemplares centenarios, que ya han visto herida su imagen en el pasado.

Fuentes y jardines tienen como telón de fondo la sierra de Guadarrama. Foto guiarte. Copyright


Sobre ellos las cigüeñas han instalado numerosos nidos, desde los que emiten su claqueo desde antes de la primavera, anunciado su vocación de nueva paternidad.

Los paseos, por los jardines son agradables. Robles, pinos, tilos, castaños, hayas y otros especímenes alternan aquí y allá con fuentes cargadas de ninfas y tritones, seres mitológicos, vigorosos caballos.

Un cercano estanque --llamado El Mar por los lugareños- acumula las aguas necesarias para nutrir las hermosas fuentes y cascadas del recinto. También da agua corriente a la población que ha crecido en torno al sitio palaciego.

Delante de la fachada principal se extienden los jardines proyectados por Renato Carlier y Esteban Boutelou, siguiendo el estilismo clásico francés, influenciado por el gusto ornamental italiano.

Entre las grandes avenidas se suceden los parterres, bosquecillos y las fuentes monumentales de temática mitológica.

Particularmente bella es la Gran Cascada, aunque hay que anotar también otros conjuntos como las de Neptuno, Diana y la Fama, ésta con un surtidor de agua que se eleva hasta 40 metros de altura por efectos de la presión natural.

     

El pueblo de San Ildefonso

El pueblo de San Ildefonso, de unos 5000 habitantes, se ha beneficiado del entorno natural y palaciego y vive básicamente del turismo.

Magnífico árbol centenario en el paseo que conduce al palacio. Foto guiarte.Copyright

Algunas capillas y diversas casas de porte nobiliario existen en el lugar. La iglesia parroquial es la de Santa María del Rosario, construida por Sempronio Subissati.

En las afueras se halla otros histórico edificio: la Fábrica de Cristal, de donde se surtieron numerosos palacios de una bellísima cristalería, desde mediados del siglo XVIII. Hoy aún es lugar visitable, en activo, con un museo.

     

Ocio y gastronomía

La Granja ya no tiene la animación de la vida cortesana de antaño, pero es buen lugar para el descanso y el relajo del cuerpo y del espíritu.

En La Granja ya no hay la vida cortesana del XVIII, pero durante el verano la villa sigue siendo animada. Foto guiarte. Copyright.

Gastronomía.

La comida más típica de La Granja de San Ildefonso son los judiones, una especie de fabada local que se sirve en todos los restaurantes del lugar. En los mismos también se ofrecen habitualmente asados. Esta es buena zona de carnes.

En pescado pueden hallarse truchas del entorno. En general, se puede decir que estamos en zona de cocina castellana, por lo que no es recomendable otro tipo de aventuras gastronómicas que las del terruño.

Ocio

En materia de ocio, la zona adquiere animación especial en el estío.

Como en tiempos de antaño, La Granja es zona veraniega. San Luis (obsérvese que seguimos con influencias francesas) es la fiesta del lugar, en 25 de agosto. Ese día funcionan las fuentes de los jardines, algo que no es habitual en el resto del ejercicio. También funcionan durante las festividades de San Fernando y Santiago.

Tanto en estío como en fines de semana suele haber actos culturales

     

Datos prácticos



Ayuntamiento de San Ildefonso:

Plaza de España. Teléfono 921470018

Palacio Real de la Granja.
Lunes cerrado. Horario habitual de visita de 10 a 13 :30 y de 15 a 17 horas.Festivos de 10 a 14.
Teléfono 921470019

Centro de Gestión de Montes de Valsaín.
Teléfono: 921 470037.