La leyenda fúnebre de la Reina...¿Loca?

Felipe I, mal llamado El Hermoso, no fue un buen Rey de Castilla. Tampoco fue un buen marido. Ni siquiera demostró inteligencia en los últimos minutos de su vida:
bebió un vaso de agua helada después de jugar a pelota... y murió. Tenía 28 años, cinco hijos y otro en camino. Su mujer era Juana I, también mal llamada La Loca, segunda hija de los Reyes Católicos y casada con Felipe de Habsburgo a los 17 años por necesidades de Estado.

Doña Juana y Felipe el Hermoso. Dos vidas desdichadas. guiarte.

Nadie contó con que Juana acabaría enamorada hasta los huesos de Felipe, y que aquel amor era tan apasionado como no correspondido. Pero Doña Juana siguió amando a su marido hasta después de muerto, y bastó el deseo de Felipe de ser enterrado en Granada para que la Reina de Castilla iniciara un peregrinaje con el féretro que duró tres años (1506-1509).

Esta es la historia de un cortejo fúnebre, mitad real mitad leyenda, y de una reina no tan loca como políticos y gobernantes se empeñaron en demostrar.

     

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