Qué ver

Monumentos y elementos de interés de la ciudad suiza de Friburgo

Una ciudad con encanto

La ciudad de Friburgo está llena de rincones con encanto que merecen ser recorridos a pie.

Fuente de la Valentía, del siglo XIV, en el barrio medieval de Auge, cerca de la Puerta de Berna. Imagen de Guiarte.com.

Las casas de bella factura, las fuentes, los recodos en los que se integran monumentos y paisajes son bellos y múltiples.

Para orientar al viajero, recorreremos los distintos atractivos en un paseo que nos lleva por lo esencial de la ciudad, iniciando el mismo en el entorno del Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Friburgo

El edificio del Ayuntamiento de Friburgo tiene origen medieval, aunque ha sufrido reiteradas modificaciones.

El Ayuntamiento de Friburgo se alza donde estaba la fortaleza de los Zähringen. Imagen de Guiarte.com

La edificación surgida como primitiva fortaleza de los Zähringen se adaptó como sede municipal en el siglo XVI, tomando el aspecto actual en el XVII. De esta época son las originales escaleras de doble rampa.

El interior también fue reformado en el siglo XVIII. La sala del Consejo tiene una pintura de Gottfried Locher, artista barroco suizo, que realizó una alegoría de La República.

Fachada del Ayuntamiento de Friburgo, con sus originales escaleras barrocas. Imagen de Guiarte.com

La catedral

Friburgo es una ciudad eminentemente gótica, y la catedral es su monumento emblemático.

Lo más impresionante de la catedral de Friburgo es su descomunal torre, la mayor torre gótica suiza. Imagen de Guiarte.com

El viajero que avanza desde la plazoleta del Ayuntamiento, orientado por la altiva torre catedralicia pasará por la callecita des Epouses, bajo una arcada en la que dos esposos se dan la mano. Debajo, una curiosa leyenda: “Voici la rue des Epouses fidèles et aussi le coin des Maris modèles” (He aquí la calle de las esposas fieles, y también el rincón de los esposos modélicos). Pocos metros más adelante está el templo.

La catedral está en una zona elevada y es originaria del XIII, cuando dominaban la ciudad los Habsburgo, aunque las obras duraron hasta bien entrado el siglo XV. Fue iglesia parroquial hasta el siglo XX, época en la que adquirió su cualidad de sede de la diócesis de Friburgo-Lausana-Ginebra.

Lo más destacado es la torre realizada entre 1370 y 1490, con una altura de 76 metros que la situó como la más elevada de Suiza y una de las mayores de Europa. Alberga un extraordinario conjunto de campanas.

Conjunto gótico de trece estatuas de piedra representando el entierro de Cristo, en la catedral de Friburgo. Imagen de Guiarte.com

En el interior del templo, de tres naves, hay algunos elementos de interés. Lo más destacado es la capilla Santo Sepulcro, con un conjunto de trece estatuas de piedra, de tamaño natural representando el entierro de Cristo. Es una importante obra gótica, de inicios del siglo XV.

El conjunto presenta a José de Arimatea y Nicodemo sujetando la sábana sobre la que yace Cristo. Detrás está la Virgen, llorando, apoyada en San Juan, delante, tres soldados romanos dormidos.

Otro elemento llamativo es una curiosa pila bautismal del gótico final, ubicada cerca del transepto. Cuenta también el templo con una excelente colección de vitrales, básicamente de los siglos XIX y XX

Puente de Zähringen

Desde la zona de la catedral, la Gran Rue avanza hacia la Ciudad Baja en fuerte pendiente, con excelentes edificaciones.

Vista parcial del Puente de Zähringen, desde el Puente de Berna, en la Ciudad Baja

Sin embargo, para dirigir nuestros pasos al barrio antiguo, llamado Auge, elegiremos otra vía paralela, pasando ante la Fuente del Valor, coronada por un personaje armado y altivo. Y luego dirigiremos nuestros pasos en dirección al Puente de Zähringen, que cruza sobre el cauce del Sarine, facilitando la unión con el distrito de Auge.

La sólida estructura actual es de 1924, y sustituyó a un popular puente colgante, obra de inicios del XIX.

La ciudad alta se asoma desde su balconada al Sarine. Imagen tomada desde el Puente de Zähringen. Guiarte.com

El viaducto, que lleva el nombre del fundador de la ciudad, se halla entre otros dos puentes famosos, el de la Poya y el de Berna. Lo mejor del mismo son sus vistas. Tanto hacia el norte, donde veremos la ciudad arracimada sobre la roca, con la torre de la catedral dominando el paisaje, como hacia el sur, donde aparecerá ante nuestros ojos un panorama encantador con la Ciudad Baja cruzada por el Sarine.

Nuestros pasos se dirigirán desde aquí hacia la Ciudad Baja, pero para ello tomaremos las escaleras que arrancan en el inicio del puente y que descienden casi hasta el rio.

Iglesia de Saint Maurice

Desde las escaleras del Puente de Zähringen avanzaremos por la rue de la Lenda, para acercarnos hasta la calle des Agustins, donde se alza la iglesia de Saint Maurice.

La iglesia de Saint Maurice, templo del viejo convento de los Agustinos, en Friburgo. Imagen de Guiarte.com.

El templo tiene personalidad, con su aspecto exterior robusto y construcción de entramados de madera y un interior de luminoso blanco, en el que destacan los retablos manieristas.

Los dominicos llegaron a Friburgo en el siglo XIII, pero este templo es básicamente del XVI. En el siglo XIX se ordenó el cierre del convento, pero la iglesia es ahora la parroquia del barrio.

Interior de la iglesia de Saint Maurice, en Friburgo. Imagen de Guiarte.com.

En el interior, de tres naves, hay buenos altares, especialmente el Mayor, con un buen conjunto de estatuas manieristas. También hay pinturas de interés, de época gótica y posterior.

Si el viajero se deja llevar cuesta abajo acabará llegando al entorno del Puente de Berna.

El Puente de Berna

Un punto de gran interés es el llamado Puente de Berna, el último puente de madera y cubierto que pervive en esta ciudad medieval.

El puente de Berna, en el centro, une dos partes de la Ciudad Baja. Imagen de Guiarte.com

Originario del siglo XIII, tiene reconstrucciones de siglos posteriores, y por el mismo siguen pasando las personas y todo tipo de vehículos, en una zona de gran tipismo y con buenos establecimientos hosteleros.

En la parte oeste del Sarine, en la zona de la rue Forguerons, perviven bellos restos del viejo recinto amurallado, con la puerta de Berna y diversas torres.

El puente de Berna, sobre la corriente del Sarine. . Imagen de Guiarte.com

Muy cerca de la boca del puente se halla otra de las fuentes, la de la Lealtad, en medio de un espacio con agradables edificaciones. La fuente es una de las más airosas de la ciudad, originaria del XVI y coronada por un hombre abanderado, con armadura de guerra.

El puente desemboca por la parte opuesta ante una pequeña plaza dominada por el Auberge de la Cigogne (Hostal de la Cigueña) donde lo único que sobra es el aparcamiento de automóviles que deteriora la imagen de este bello espacio.

El llamativo Auberge de la Cigogne, y el arranque de la rue d’Or, ante el puente de Berna. Imagen de Guiarte.com

Samaritaine - Petit St. Jean

La Ciudad Baja, o Auge, ha ido mejorando en los últimos años. El tipismo de la zona se aprecia en la rue Samaritaine y la plaza Petit Saint Jean

La Fuente de Santa Ana, en la plaza Petit Saint Jean. Al fondo la calle Samaritana. Imagen de Guiarte.com.

Antaño, esta zona de la urbe perdió atractivo. Los ciudadanos preferían las casas modernas de la zona más alta, menos húmeda y con menos cuestas. Pero poco a poco la Ciudad Baja recobró interés, por el encanto de los viejos edificios, la tranquilidad, los bellos puentes, las fuentes y el entorno paisajístico.

Aparte del viejo convento agustino y del puente de Berna, en esta zona hay otras referencias especiales: la rue Samaritaine, la plaza del Petit Saint Jean y el puente de Millieu.

La calle Samaritaine es la vía que une el centro de la Ciudad Baja, el barrio de Auge, con la Grand Rue, en el entorno de la Catedral. Su nombre deriva de la fuente de la Samaritana de origen medieval y reformada en la época renacentista. Sobre un cuenco rectangular se eleva la vistosa columna coronada con un capitel corintio sobre el que aparece un grupo escultórico que representa a Cristo y la Samaritana junto al brocal de un pozo

Fuente de la Samaritana, en Friburgo. Imagen de Guiarte.com

La calle es animada, con sencillos establecimientos y buenos edificios, muchos de ellos de época medieval, bien restaurados. Desemboca en la plaza del Petit Saint Joan, donde aparece otra de las fuentes, de época renacentista, la de Santa Ana, obra de Hans Gieng, escultor local que hizo otros monumentos en Friburgo, Berna y Zúrich. En la columna algunas curiosas figuras, entre ellas un peregrino que nos recuerda que cerca estaba un hospital de viajeros a Compostela.

La plaza del Petit-St-Jean recibe el nombre de una antigua iglesia de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, construida en el siglo XIII y arruinada en el XIX. Muchos de los edificios que la rodean son del gótico tardío.

Este es el corazón de la Ciudad Baja y el cruce de Caminos que nos conduce hacia la Grand Rue o hacia los dos puentes cercanos, el de Berna y el “Millieu”. Buen punto para reposar en alguna de las terrazas, antes de proseguir adelante.

Esta es la maravillosa vista que aparece ante el viajero, desde el puente Millieu. Imagen de Guiarte.com

El original Pont du Millieu (del Medio) se construyó en 1275 y era de madera. También estaba cubierto, como el de Berna. La estructura actual, de piedra, es de 1720. Este es otro mirador excepcional de la ciudad, que aparece ante los ojos del viajero como una urbe que levita verticalmente en la orilla del Sarine, abrazando la flecha gótica de la catedral de San Nicolás.

La Planche

Si desde el puente de Millieu seguimos hacia el oeste, hacia el puente de Saint Jean, llegaremos a la explanada triangular, con la fuente de Saint Jean

La fuente de San Juan; inmediatamente detrás, la iglesia dedicada a San Juan. Imagen de Guiarte.com

La fuente, renacentista, también es de Hans Gieng, y se ubica en una pendiente. Tiene un cuenco octogonal y una columna central en cuyo capitel se recuerda a personajes ligados a la vida de san Juan Bautista, que preside el monumento.

La zona tiene excelentes edificaciones y varios lugares dedicados a la hostelería. Sería un bello enclave si no estuviera tan abandonado y convertido en un caótico aparcamiento.

Vista general de Friburgo, desde la Planche-Supérieure. Guiarte.com

Entre los edificios que aparecen en la zona, figura un atractivo granero antiguo y la iglesia de San Juan, vinculada a la orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, templo medieval que fue totalmente reformado en diversos siglos posteriores.

Abadía de la Maingurauge

Desde el extremo más elevado de la explanada de la Planche continua una senda que conduce a la abadía cisterciense.

Senda de acceso a la abadía cisterciense de Friburgo, desde la Planche-Supérieure. Imagen de Guiarte.com.

La senda se divide pronto en dos caminos: el de la izquierda lleva a Loreto; el viajero ha de tomar el de la derecha.

Después de pasar una antigua puerta monacal, una senda fuertemente inclinada desciende hacia el recóndito valle donde se ubica la antigua Abadía de Nuestra señora de la Maigrauge originaria del año 1255.

Abadía de Nuestra Señora de la Maigrauge, en Friburgo, Suiza. Imagen de Guiarte.com

Llegar al centro religioso es como entrar en otro orbe, en medio un paisaje boscoso, cerca de la corriente del Sarine.

El monasterio quedó integrado en la red del Cister en el año 1261. Es el primero femenino instalado en Friburgo y ha tenido una vida con muchos altibajos, pasando a veces por notables penurias. El siglo XVII fue especialmente favorable hasta que en 1660 ardió el viejo edificio románico y hubo que poner en marcha de nuevo casi toda la estructura monacal, salvo la iglesia y la sala capitular.

La iglesia es la parte más antigua del monasterio de Nuestra señora de la Maigrauge, siglo XIII. Imagen de Guiarte.com

Reconstruido el centro, aun pasaría por momentos difíciles como la revolución Francesa… pero el monasterio subsiste en medio del silencio y la naturaleza verdeante. Se puede visitar la iglesia, originaria de 1284, y adquirir artículos artesanales en el Almacén. También dispone de hospedería

Funicular y fuente del Salvaje

Otro enclave típico de Friburgo se halla en el encuentro de las calle de la Sarine y Neuveville, justo donde arranca el Funicular

Fuente del Salvaje, en Friburgo, Suiza. Imagen de Giuarte.com

Desde la Abadía de Nuestra Señora de la Maigrauge, el viajero habrá cruzado el rio por el puente de la Motta, cerca del centro cisterciense, para dirigirse luego por la rue de la Sarine bordeando una zona deportiva, hasta el encuentro con la rue Neuveville. Allí está la parada inferior del histórico funicular de Friburgo, construido en 1899, para salvar el acusado desnivel existente entre la zona del río y la parte elevada y más moderna de la población.

El antiguo funicular de madera, que funciona merced a un sistema de contrapeso de aguas residuales, permite también el acceso a una excelente panorámica sobre la trama urbana.

Al lado, está otra de las populares fuentes de la ciudad, la del Salvaje. Es también renacentista, obra de Stephan Amman. El Salvaje sostiene un escudo con su mano izquierda y con la derecha sujeta un enorme garrote.

Si el viajero continúa por la calle de la Grand-Fontaine, acabará retornando ante el Ayuntamiento local, del que se goza una bella vista en el ascenso. Pero también es preciso detener el paso unos metros antes para mirar hacia el fondo del valle donde corre el Sarine y descubrir, dominando el paso del río, a otras dos edificaciones que también tienen interés.

La capilla del Loreto y la torre de Bourgillon, dominando la orilla opuesta del valle, en Friburgo. Imagen de Guiarte.com.

Una de ellas es la puerta de Bourgillon, del siglo XIV, con su poderosa torre. Son resto del recinto murado de la ciudad.

Muy cerca, la capilla de Loreto, otra de las pequeñas edificaciones religiosas de interés, edificio barroco realizado en 1648, reproducción de la Santa Casa de Loreto italiana, obra del arquitecto Jean-François de Reyff. Si el viajero tiene tiempo hará bien en llegar hasta allí, tanto por el interés de la capilla como por las excelentes vistas.

Plaza de Notre Dame-Rue Morat

Tras este recorrido básico, cabe descubrir algunos elementos adicionales en el entorno de la plaza de Notre Dame y el inicio de la rue Morat.

La iglesia de Notre Dame, en Friburgo, con la torre catedralicia al fondo. Imagen de Guiarte.com

La iglesia de Notre Dame es la más antigua de la ciudad. Es del final del siglo XII, aunque fue muy remodelada en el XVIII. Tiene elementos románicos, góticos y también pinturas de Gottfried Locher, pintor rococó afincado en la ciudad.

Muy cerca está la iglesia dels Cordeliers, los Franciscanos. En su origen es medieval, pero reformada en el XVIII. En el interior se albergan valiosas obras de arte, en especial los retablos góticos. El principal está calificado como uno de los mejores trabajos pictóricos hechos en suiza durante el siglo XV. El conjunto de retablos así como otras obras, como el Cristo de la Columna (siglo XV) hacen de este templo un lugar de alto interés para los amantes del arte.

Entre las dos iglesias antes citadas esta también otro Centro de Arte ubicado en un antiguo estacionamiento de los tranvías. Acoge obras de los famosos artistas Jean Tinguely y la que fue su esposa Niki de Saint Phalle. Tinguely, el famoso autor de esculturas móviles, nació precisamente en Friburgo

Centro de Arte dedicado a Jean Tinguely a Niki de Saint Phalle, Imagen de Guiarte.com

A pocos pasos, el Museo de Arte e Historia alberga numerosas obras, entre ellas algunas de Tinguely y de Niki de Saint Phalle, así como una gran colección de escultura desde el siglo XII a la actualidad.

En esta misma zona se halla el Museo de Gutenberg, dedicado a la imprenta y al propio Gutenberg. La razón de este interés por el mundo de la impresión radica en la historia de Friburgo, que en el siglo XVI ya era un importante centro impresor suizo.