Qué ver en Florianópolis

Florianopolis es un territorio de magníficos paisajes, bellísimas playas y una excelente gastronomía, pero cuyas infraestructuras están con mucha necesidad de mejora.

El puente Hercílio Luz

El puente es sin duda el icono de la ciudad de Florianópolis, y fue en su origen, hace casi un siglo, una de las obras más importantes en su género.

Puente Hercílio Luz, el icono de la ciudad de Florianópolis, estado de Santa Catarina, Brasil. Imagen de Guiarte.com

Con una longitud de 820 metros y dos torres de 75 metros de altura sobre el nivel del mar, la estructura une a la isla de Santa Catalina y el continente, dejando un vano central de 340 metros de largo por 43 de alto.

Se inició en 1922 y su inauguración tuvo lugar el 13 de mayo de 1926.

En nombre del puente recuerda a Hercilio Luz, bajo en cuyo gobierno fue ordenada la construcción. Robinson y Steinmann fueron los ingenieros estadounidenses que planificaron la obra.

Con la construcción de esta estructura viaria finalizaron tanto el aislamiento de la ciudad como la polémica sobre la sustitución de Florianópolis como capital del estado de Santa Catarina en beneficio de alguna otra de las ciudades continentales.

El puente, que es la imagen pública de la ciudad, ya no está en uso y únicamente se abre para visitas en ocasiones contadas.

Otra imagen del puente Hercílio Luz, de Florianópolis, en el estado de Santa Catarina, Brasil. Imagen de Guiarte.com

Plaza XV de Noviembre

El punto neurálgico de la ciudad de Florianópolis es la Plaza XV de Noviembre.

La figuera centenaria de Florianópolis, Brasil, al caer la tarde. Imagen de Guiarte.com

Este espacio se halla en la zona elegida como centro urbano por el bandeirante Francisco Dias Velho, en 1662, en una suave colina ante el calmado mar interior.. En la parte más elevada se ubicó la ermita -donde ahora está la catedral- y en su alrededor empezaron a surgir las calles de la pequeña población.

Hoy la plaza tiene un encanto especial; en ella hay diversos monumentos, pero lo más destacado de la misma está en la sociedad y la naturaleza del entorno.

Turistas, enamorados, jugadores de cartas, vendedores ambulantes... pululan en este espacio cuadrangular y umbroso, en torno al cual hay numerosos edificios con sabor a historia y callejuelas en las que aún se puede encontrar alguna edificación con aires azorianos.

Toda la plaza XV de Noviembre es en realidad un hermoso botánico. Imagen de Guiarte.com

Pero el mayor monumento es la higuera centenaria.

En el siglo XIX, la zona fue arbolada con numerosos ejemplares, principalmente palmeras y ficus. Sin embargo el protagonismo lo ha ido tomando una inmensa "figuera" que dicen que se plantó hacia 1870 ante la iglesia y que fue trasladada a su ubicación actual veinte años más tarde. Hoy es un árbol monumental, con sus inmensas ramas que llegan de un lado a otros del espacio y necesitan permanecer sostenidas con ayuda de postes metalicos.

Hay quien afirma que esta trae suerte; que rodeándola varias veces se consigue un novio/a y que quien la toca regresa al lugar... Lo realmente cierto es que su ramaje es espectacular, y que genera una sombra atrayente en los días de calor. Este árbol refleja el poder de la naturaleza de la isla con su copa rotunda que nos recuerda a la película de Avatar.

El palacio de Cruz e Sousa

Este palacio pinturero que se halla a la vera de la plaza XV de noviembre de Florianópolis es una obra de aire afrancesado resultante de varias intervenciones.

El palacio de Cruz e Sousa, en Florianópolis, isla de Santa Catarina, Brasil. Imagen de Guiarte.com

Originalmente se construyó un palacio en el siglo XVIII, como casa de Gobierno. Esa casa de aires coloniales fue reformada en tiempos del gobierno de Hercílio Luz, abandonando el carácter austero de la edificación primitiva.

Esculturas alegóricas, cráteras, escaleras de mármol... todo cobró un aire que copia modelos de los palacios reales europeos. En el siglo XX se le dio el nombre de Cruz e Sousa en recuerdo de un notable poeta.

En el edificio se alberga ahora el museo Histórico de Santa Catarina.

El palacio de Cruz e Sousa, en Florianópolis, Santa Catarina, Brasil. rebosa un edulcorado amaneramiento. Imagen de Guiarte.com

Catedral de Florianópolis

La iglesia más destacada de la ciudad es la catedral, que se alza en el lado más elevado de la popular plaza de XV de noviembre.

Catedral de Florianópolis. Arcada central y capilla mayor. Imagen de Guiarte.com

La diócesis de Florianópolis fue creada ya en el siglo XX, y la catedral está bajo el patronazgo de la Virgen del Destierro (Nossa Senhora do Desterro) y de Santa Catarina de Alejandria.

En el siglo XVII se hizo en este lugar la primera iglesia, esta adquirió rango de parroquia en 1712. A mediados del siglo XVIII se inició una edificación mayor. El templo adquirió categoría de sede episcopal en 1908. Aún sufrió una profunda reforma en 1922, en el centenario de la independencia brasileña.

Tiene encanto este edificio, en el que se mezcla la humildad de una sencilla iglesia colonial con el aire clásico de las catedrales europeas, con sus dos torres elevadas en la fachada, unidas por una arcada y coronadas por cuerpos octogonales y chapitel. La estampa se ve realzada por la amplia escalinata que la precede y el pequeño pórtico neoclásico.

Catedral de Florianópolis. Imagen de la Virgen del Destierro, que dió nombre a la ciudad en época colonial. Imagen de Guiarte.com

El interior, de pequeño tamaño, es agradable por su luminosidad, reforzada por sus tonos claros, ventanales coloristas (de mediados del siglo XX) y el conjunto de yeserías blancas de sus altares.

A ese colorismo contribuye el mural dedicado a la escena de Cristo entregando las llaves de la iglesia a San Pedro, que ocupa buena parte de la arcada que antecede a la Capilla Mayor.

En los laterales de la nave destacan un grupo escultórico de la huida de la Sagrada Familia a Egipto, de factura moderna, y -sobre todo- otra Sagrada Familia, con la Virgen del Destierro, San José y el Niño, excelentes trabajos de factura barroca.

Vista de la catedral de Florianópolis, isla de Santa Catarina, Brasil. Imagen de Guiarte.com

Otras iglesias

Junto a la catedral, en Florianópolis hay otro buen templo de la época colonial: la Iglesia de San Francisco.

Iglesia de San Francisco, en Florianópolis, Isla de Santa Catarina, Brasil. Imagen de Guiarte.com

La edificación del templo actual empezó en 1802 no siendo terminado en su totalidad hasta inicios del siglo XX.

La iglesia tiene una fachada neoclásica con dos torres robustas de cuatro cuerpos, abrazando al hastial relativamente sobrio y de aire colonial. El interior es relativamente sencillo, con altares barroquizantes.

Aparte de las iglesias citadas en la ciudad de Florianópolis -catedral y San Francisco- en la isla hay otros pequeños templos de origen colonial, de escasas dimensiones, pero con encanto, especialmente por su extraordinaria ubicación.

Merece la pena citar las iglesias coloniales de Ribeirao da Ilha, Lagoa y Santo Antonio de Lisboa.

Templo colonial de Santo Antonio de Lisboa, en las cercanías de Florianópolis, Brasil. Imagen de Guiarte.com

Museo Victor Meirelles

En el centro de Florianópolis está la casa en la que nació el pintor Victor Meirelles, uno de los artistas más conocidos del XIX en el país.

Casa natal y museo de Victor Meirelles en Florianópolis, Brasil. Imagen de Guiarte.com

Victor Meirelles (1832 - 1903) estudió en Rio de Janeiro y luego estuvo en Europa perfeccionando estudios. Es un buen pintor de cuadros históricos. El más conocido es La primera misa en Brasil.

La casa, en la rua Victor Meirelles, 59, es sencilla y está a pocos metros de la conocida plaza XV de Noviembre, en una zona en la que aún aparecen algunos edificios con aire azoriano. Es de los inicios del siglo XIX.

El sencillo edificio es Patrimonio Nacional y en él se alberga un museo dedicado a este destacado catarinense, en el que está una colección de obras cedidas por el Museo Nacional de Bellas Artes, así como adquisiciones y donaciones. También se expone obra de sus compañeros y alumnos.

El cuadro de la primera misa en Brasil, es el más famoso de Victor Meirelles.(en el Museo Nacional de Bellas Artes, de Río). Imagen de Guiarte.com

La Aduana

El edificio actual de la aduana de Florianópolis es del siglo XIX, de líneas muy equilibradas.

La Aduana de Florianópolis es un bello edificio de líneas equilibradas. Imagen de Guiarte.com

La aduana reemplazó a un edificio anterior destrozado por un incendio y fue inaugurada en 1876.

El edificio, armónico, tiene tres cuerpos, el central más elevado. En sus fachadas se aprecia un bello ritmo de puertas, óculos y ventanales.

Estuvo hasta hace más medio siglo siglo a la vera del mar, pero los sucesivos aterramientos lo han dejado a medio kilómetro del agua.

En el edificio funciona una asociación de artistas y un centro artesanal. Es un buen punto para encontrar piezas de artesanía cartaginense.

En la Aduana de Florianópolis hay un centro artesanal. Imagen de Guiarte.com

El Mercado Público

Otro de los edificios interesantes de la ciudad de Florianópolis es el Mercado Público Municipal, situado al lado de la Aduana y como esta, obra del siglo XIX.

El Mercado Público de Florianópolis es del XIX. Imagen de Guiarte.com

La obra se hizo en dos fases. la primera en 1898 y la segunda en 1915. Integrada por espacio cuadrangular con un patio central, y sendas portadas realzadas por torrecillas cuadrangulares en las esquinas.

El conjunto tiene encanto, con sus puestos variados, en los que se encuentran utensilios, pescados, frutas, ropas o sencillamente espacios para tomar un café o incluso comer algún plato típico local.

Los colores, tipos humanos y olores hacen entrañable a este lugar que se convierte en un indispensable punto de visita turística.

Al caer la tarde los bares de la zona se animan. en las meses se disfruta de la charla, en torno a un chope (caña de cerveza) y unos pescados fritos; por medio del local pasan presurosos los viajeros que acuden a la cercana estación de central de autobuses, huele el ambiente a sudor y pescado, y en medio del barullo suena la música en directo.

En el interior, se puede comprar buen producto y hasta disfrutar de la gastronomía. Imagen de Guiarte.com

El Teatro Álvaro de Carvalho

Una institución cultural de interés en la ciudad de Florianópolis es el Teatro Álvaro de Carvalho, llamado en su origen Teatro Santa Isabel.

El Teatro Álvaro de Carvalho, ha quedado empequeñecido por los altos edificios circundantes. Imagen de Guiarte.com

Las obras del edificio comenzaron en 1857 y duraron casi dos decenios.

Con el final de la monarquía en el país, se le retiró el nombre de Santa Isabel -otorgado en homenaje a una princesa - y se denominó Álvaro de Carvalho, en memoria de un dramaturgo y militar.

El local ha sufrido diversas reformas a lo largo del siglo XX. Tiene una capacidad para unas 500 personas.

El Morro da Cruz

Desde la orilla del mar, el morro da Cruz semeja un altivo monte coronado por un horrible almacen de antenas de comunicaciones. Pero es algo más.

El Morro da Cruz es el mejor mirador de Florianópolis, Brasil. Imagen de Guiarte.com

El Morro da Cruz, con 300 metros de altitud aproximadamente, es el gran mirador de Florianópolis. Y es que este monte -que no es el más alto de la isla- permite una vista extraordinaria de la bahía, tanto hacia el norte como hacia el sur. Esta circunstancia hizo que en la antigüedad se utilizase como punto de observación para el movimiento de embarcaciones.

Desde este punto se divisan perfectamente el Florianópolis isleño y el continental, las poblaciones ubicadas a una y otra orilla y algunas de las islas que rodean a la de Santa Catarina, tales como las de Ratones Grande y Pequeña.

Merece la pena un ascenso a este punto. En el trayecto el viajero descubrirá la poderosa vegetación que cubre la ladera, y al llegar arriba se asombrará de la espléndida vista. Una pena que esté todo en un lamentable estado de abandono.

Este es el mejor "mirante",. aunque , inaugurado en 1984, muestra al viajero la necesidad de una atención urgente de la municipalidad.

En la subida al Morro da Cruz, Florianópolis, Brasil, podemos descubrir la exuberante naturaleza de la isla de Santa Catarina. Imagen de Guiarte.com