La cristianización del megalito

La cristianización del megalito

A lo largo de la historia ha resultado tradicional que las religiones triunfantes hayan reutilizado los elementos de las culturas y religiones precedentes. Los monumentos megalíticos no han sido una excepción.

Una visión del aprovechamiento de los megalitos por las religiones posteriores, debida a Miguel Moreno Gallo, experto español en esta materia.

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El triunfo del cambio

¿Cuántas iglesias del sur de España fueron en su tiempo mezquitas o sinagogas? ¿Cuántas mezquitas de Turquía fueron en su día iglesias cristianas?

Aunque a todos se nos vienen a la cabeza inmediatamente los ejemplos de la catedral de Córdoba, la Giralda de Sevilla, las iglesias toledanas o Santa Sofía de Estambul, los casos son incontables.

El botón de Balisa, en Segovia, es considerado menhir por los crédulos. Por si acaso, los creyentes lo han coronado con una cruz. Imagen de Miguel Moreno

A lo largo de la historia ha resultado tradicional que las religiones triunfantes hayan reutilizado los edificios de las antiguas creencias, a veces sin dar tiempo a cambiar los decorados, e incluso sin aplicar una mano de pintura.

Las religiones “de libro” (Biblia, Corán, Torah), monoteístas, no admiten con agrado a los practicantes de otras creencias, aunque a veces los soportan.

Rocha dos Namorados, en el Alentejo portugués. Una cruz cristianiza este supuesto menhir, a cuya plataforma superior siguen echando piedras los visitantes, enamorados o no.
Sin embargo, lo que no pueden consentir es el paganismo, la falta de un dios único y todopoderoso. Así como las religiones politeístas –véase el ejemplo de Roma- tienden a incluir en su panteón a los dioses de los pueblos conquistados, los seguidores de Yavhé/Dios/Alá han pretendido siempre pastorear las costumbres, rezos y lugares paganos.

El caso paradigmático es el de América del Sur, donde las iglesias católicas son paraísos del sincretismo, con tradiciones indígenas reconvertidas en cultos a Vírgenes y santos.

    

Santos Lugares de piedras

La costumbre de reciclar las creencias viene de antiguo, y si no, basta con volver la vista a la cristianización en Europa de los dólmenes, menhires y túmulos.

El fenómeno megalítico (Neolítico-Calcolítico, aproximadamente 4.000 años antes de Cristo) es eminentemente funerario, sin duda acompañado de ritual, pero no se puede decir que las tumbas fueran un lugar de culto, o un santuario, más allá del encuentro colectivo de la vida y de la muerte.

En Las Fraguas (Soria) hay un montón de piedras en el que se ha querido ver un túmulo prehistórico. En las proximidades se ha erigido una cruz.Imagen de Miguel Moreno.

Sin embargo, el politeísmo y las creencias populares abonaron desde la noche de los tiempos las supersticiones y la sacralizaron de determinados lugares megalíticos.

Zafrón es un pueblo salmantino que aún conserva restos del dolmen junto a la iglesia parroquial. Exquisita convivencia.
Otra explicación no cabe del hallazgo en dólmenes de elementos romanos, monedas medievales y otros objetos modernos. También es común encontrar tradiciones orales en bastantes lugares de Europa que hablan de los dólmenes como fuentes de fertilidad o escondrijos de fabulosos tesoros.

La Iglesia católica tomó cartas en el asunto desde el primer momento, por lo que es frecuente encontrar cristianizaciones de los megalitos, que a veces son simples advocaciones de los lugares (casito de Santa Lucía, se denomina un dolmen del burgalés Valle de Valdelucio) y otras veces son auténticas reconversiones religiosas.

Veamos cuatro categorías:

    

Marcas e incisiones

Numerosos menhires, y bastantes dólmenes, han sido usados como mojoneras de términos municipales o de simples fincas.

La costumbre tradicional de santificar los límites marcando cruces se ha extendido incluso a determinados megalitos que se encuentran aislados.

No es infrecuente encontrar, junto a cazoletas o grabados antiguos, otros signos cristianos.

Los menhires de Valdeolea (Cantabria) presentan casi todos ellos cruces con puntos en los cuadrantes, muy tradicionales en las marcas mojoneras. Imagen de Miguel Moreno

Algunos ejemplos:

Rocha dos Namorados, en el Alentejo portugués. Una cruz cristianiza este supuesto menhir, a cuya plataforma superior siguen echando piedras los visitantes, enamorados o no.

Los menhires de Valdeolea (Cantabria) presentan casi todos ellos cruces con puntos en los cuadrantes, muy tradicionales en las marcas mojoneras.

     

Cruces

A veces, las cruces son elementos exentos, que suelen coronar o marcar los supuestos yacimientos.

Paradójicamente, aunque la tradición habla de monumentos megalíticos, es dudoso que ninguno de los casos aquí indicados pueda tener tal consideración.

Algunos ejemplos: El botón de Balisa, en Segovia, es considerado menhir por los crédulos. Por si acaso, los creyentes lo han coronado con una cruz.

La Pedralta de Sant Feliu de Guixols (Gerona). El equilibro de la piedra alta por antonomasia era inestable, y terminó en el suelo. La volvieron a colocar, y no se olvidaron de la cruz. Imagen de Mig

En Las Fraguas (Soria) hay un montón de piedras en el que se ha querido ver un túmulo prehistórico. En las proximidades se ha erigido una cruz. La Pedralta de Sant Feliu de Guixols (Gerona). El equilibro de la piedra alta por antonomasia era inestable, y terminó en el suelo. La volvieron a colocar, y no se olvidaron de la cruz. En las proximidades hay también un humilladero con capilla.

     

Edificaciones anexas

Cuando el elemento megalítico es muy significativo, suele optarse por construir el edificio religioso en las proximidades.

Al cabo del tiempo, las generaciones venideras desconocerán qué estaba antes, si las piedras hincadas o las piedras edificadas.

Algunos ejemplos:

En el fondo del cráter de un antiguo volcán de Olot (Gerona) hay una piedra hincada considerada menhir. Al lado se levanta la ermita de Santa Margarita.

En el fondo del cráter de un antiguo volcán de Olot (Gerona) hay una piedra hincada considerada menhir. Al lado se levanta la ermita de Santa Margarita. Imagen de Miguel Moreno

Zafrón es un pueblo salmantino que aún conserva restos del dolmen junto a la iglesia parroquial. Exquisita convivencia.

     

Reconversión

Si los dólmenes son de considerable tamaño, parece preferible aprovechar la infraestructura para construir encima, o simplemente para reconvertir los recintos.

Algunos ejemplos:

Pavía, en Portugal. La plaza central tiene una iglesia pequeña, pero cargada de historia. Incluso de prehistoria, porque en realidad es un dolmen al que se le ha añadido un campanario

Sao Brisos es otra iglesia de Portugal que aprovecha la estructura del dolmen como atrio. Detrás se ha ampliado la nave.

Sao Brisos es otra iglesia de Portugal que aprovecha la estructura del dolmen como atrio. Detrás se ha ampliado la nave. Imagen de Miguel Moreno

La pequeña iglesia de Valmuza (Salamanca) se levanta también sobre un túmulo, en una zona de abundantes vestigios megalíticos.

Cangas de Onís, en Asturias, tiene la iglesia de Santa Cruz, en el casco urbano, levantada sobre un pequeño amontonamiento. Cuando se hizo una reforma del suelo apareció la cámara del dolmen, porque el montón era en realidad un túmulo funerario.

Cangas de Onís, en Asturias, tiene la iglesia de Santa Cruz, en el casco urbano, levantada sobre un pequeño amontonamiento. Cuando se hizo una reforma del suelo apareció la cámara del dolmen

La Bretaña francesa, paraíso del Megalitismo, ofrece tumbas prehistóricas espectaculares. El monte que se ve tras los vehículos es en realidad un dolmen múltiple con varias galerías y cámaras. Eso sí, encima del túmulo se ha construido la iglesia de Saint Michel, con un tamaño proporcional a la necrópolis prehistórica en la que se sustenta.

    

Lo más moderno

Hoy en día, a la hora de desprendernos de nuestros seres queridos que han fallecido, la incineración va ganando terreno a la inhumación, aunque sigamos hablando genéricamente de “entierros”.

Tal vez sea cuestión de espacio, de higiene o de moda. Pero no hay que renunciar a todas las tradiciones.

En el País Vasco se ha detectado que algunas urnas cinerarias terminan enterradas en los cromlech o círculos de piedra (que paradójicamente no suelen haber sido tumbas).

Enterramiento moderno en Eguiar. Imagen de Miguel Moreno.

En la fotografía se puede ver uno de los círculos megalíticos de Egiar y, en primer plano, un hoyo donde se ha depositado la urna. Eso sí, los familiares llevan de vez en cuando flores a los muertos; a los de la urna, se supone.

Más información sobre dólmenes en: http://www.megalitos.es