Qué ver en Colmar

Qué ver en Colmar

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Colmar

El patrimonio de Colmar

Se ha bautizado a Colmar como Ciudad de Arte, por sus rincones y tesoros de la época gótica y renacentista.

Un turista contempla uno de los escaparates de la ciudad, en el que se reflejan las artísticas casas de la calle. Imagen de Guiarte.com

Sin embargo, el mayor arte que conserva Colmar es ese ambiente tradicional, con sus casas de estructura de madera cuidadosamente conservadas, repletas de geranios floridos en los días de calor.



Colmar tiene un interesante centro, cuajado de viejas edificaciones, un museo famoso, Unterlinden, y una cuidada Pequeña Venecia.

Además, en el entorno de la ciudad hay algunos otros puntos de interés, como la magnífica villa de Riquewihr, y una excelente gastronomía y cuidados vinos que también rondan la concepción de arte.

Museo de Unterlinden

Este museo es sin duda el primer atractivo artístico de la ciudad francesa de Colmar.

El Museo de Unterlinden. Imagen de Guiarte.com

Se halla instalado en un antiguo convento de Dominicas fundado en el siglo XIII, que cuenta con un claustro gótico considerado como el mejor de la región.

El Museo, que está en un proceso de reforma y ampliación (2015) está gerenciado por la Société Schongauer y ocupa un edificio gótico erigido a partir de 1262, una de cuyas dependencias más bellas es la capilla, de una sola nave y bello ábside, donde se halla el famosísimo retablo de Issenheim, pintado en los inicios del siglo XVI por Mathias Grünewald para decorar una capilla conventual de Issenheim (20 kilómetros al sur de Colmar).


Los diez cuadros de Grünewald son magistrales. El pintor dejó una crucifixión impresionante, donde asombran los gestos de dolor, las tonalidades lumínicas y numerosos detalles, entre los cuales está el dolorido aspecto de la carne de Cristo.

El retablo de Issenheim, pintado por Mathias Grünewald, gran joya del Unterlinden.

Esta crucifixión de Mathias Grünewald ha colocado al pintor como uno de los más destacados del arte religioso europeo y mundial de todos los tiempos.

Pero junto a este famoso icono del arte, hay que precisar que el Unterlinden atesora otras excelentes piezas de los siglos XV y XVI, una época de inusitado desarrollo económico y cultural en el valle del Rin.

Unos 300.000 visitantes acuden cada año a este centro, que expone excelentes muestras artísticas de la Edad Media y el Renacimiento, además de elementos arqueológicos y etnográficos, en dos plantas y un sótano.

Colegiata de San Martín

Sobre una iglesia otoniana, en el año 1234 se inició la construcción de una gran iglesia gótica de tres naves: la Colegiata de San Martín en Colmar.

San Nicolás preside una de las portadas del Templo de San Martín de Colmar. Imagen de Guiarte.com

Las obras continuaron hasta el 1300, con granito de los Vosgos, conocido por su tono rojizo.

Tiene el templo 78 metros de largo por 20 de ancho. La gran torre supera los 70 metros de alto, aunque nunca llegó a hacerse la segunda torre que figuraba en los proyectos originales. 

El edificio, poderoso, domina el ámbito de la ciudad.

En su interior sorprende un conjunto relativamente luminoso. Un incendio en el siglo XVI, la Revolución Francesa y otras circunstancias determinaron la perdida de buena parte de sus riquezas interiores. Posee dos órganos y una buena sillería del coro.

La colegiata -muchos la denominan catedral, porque en la Revolución Francesa se la denomino como catedral de Alsacia- está en el centro de Colmar, donde hay un tranquilo ambiente urbano cuyo tipismo se realza con el arroyo canalizado que corre a la orilla del gran edificio gótico, los agradables cafés y las calles llenas de tipismo, en las que resuenan las campanas del edificio religioso. Se considera que la sonería de este conjunto de campanas es de las mejores de Alsacia.

La Colegiata de San Martín es el templo más altivo de Colmar. Imagen de Guiarte.com

Convento de Dominicos

La iglesia de este antiguo convento de Colmar, es gótica y muestra un estilo austero acorde con el espíritu de la orden religiosa.

El Mercado de Navidad, ante el convento de Dominicos de Colmar. Imagen de Guiarte.com

Lo más antiguo del centro es el claustro, de mediados del XIII, en tanto que la iglesia es de 1289, con modificaciones de 1346 y 1795.


Posee vidrieras interesantes del siglo XIV, en las que hay escenas de la vida de Cristo y una notable biblioteca de la ciudad, donde se albergan buenos textos históricos, el más antiguo de ellos del siglo VII.



Aquí está la Virgen del Rosal, bella pintura de 2 metros de alto, obra maestra de Martín Schongauer, grabador de Colmar del siglo XV. La obra presenta a una virgen coronada por ángeles, con su niño en brazos, en un jardín de rosas.



Detalles, técnica de realización y dibujo cuidado contribuyen a hacer de este trabajo una pintura fuera de lo común. En el pasado estuvo en el templo de San Martin, pero tras su desaparición temporal se ubicó en el de los dominicos.

La Virgen de las Rosas, de Martín Schongauer

Iglesia de San Mateo

San Mateo -la iglesia de los Franciscanos- es otra excelente obra gótica de Colmar, prestigiada por su excelente calidad de acústica, por lo que acoge un festival de música anual.

El poderoso templo gótico de San Mateo, en Colmar, emerge sobre las bellas edificaciones del entorno. Imagen de Guiarte.com

El edificio es de 1292 y en tiempos de la reforma luterana pasó al dominio protestante.

Ya en el siglo XVIII, el templo se dividió por un muro para albergar zonas de culto católico y protestante, pero en el siglo XX se restauró la unidad, eliminando el muro divisorio y dedicando el edificio solo para el culto protestante.

El templo es sobrio y luminoso y alberga un Cristo del siglo XV.

Otros templos de Colmar

En Colmar perviven otros edificios religiosos de cierto interés.

El bello templo de Santa Catalina, cuyo ábside se cortó antaño por una intervención urbanística. Imagen de Guiarte.com

Santa Catalina
El primero de ellos es la iglesia de Santa Catalina, que fue parte de un convento de dominicas, cuyo origen es de 1326.

Por obras urbanísticas, el ábside del templo se eliminó en el siglo XIX, pero pervive por suerte una deliciosa torrecilla campanario de gótico florido.

Presbiterio protestante
Cerca de la iglesia gótica de San Mateo esta un edificio de inicios del XVII destinado a los sacerdotes protestantes.

El edifico renacentista tiene sendas torrecillas laterales que enmarcan la fachada y un airoso conjunto de arcadas.

La actual Sinagoga -la cuarta edificada en Colmar- es del siglo XIX, con fachada clasicista.

La pequeña Venecia

Se trata de un pequeño barrio, en el entorno de la calle Pescadería. Es sin duda la zona más romántica de la ciudad de Colmar.

El barrio de la Pequeña Venecia tiene un enorme encanto. Imagen de Guiarte.com

Unos hermosos conjuntos de casas tradicionales, llenas de flores, de hermosos entramados de madera, se alinean a lo largo de la calle y muelle de Pescadería, junto al canal.



Estas casas eran propiedad de pescadores.

En el barrio también habitaban tradicionalmente hortelanos que utilizaban los canales para conducir los frutos hacia el mercado de la ciudad. Hoy los barcos llevan más bien a tranquilos turistas.



Muy cerca de este barrio está el de los curtidores, con casas del siglo XVII y XVIII, cuidadosamente restauradas.

Casa Pfister

La casa de Pfister en Colmar es un bonito edificio de construcción medieval y con estilo gótico final.

La famosa casa de Pfister en Colmar. Imagen de Guiarte.com


En medio de una zona de notables edificios tradicionales, cerca de la Colegiata, está la casa que en 1537 edificó una de las familias burguesas de la ciudad.



La edificación aúna la construcción medieval tradicional con el estilo gótico final, y en medio de la fachada aparece su airoso oriel o torrecilla-mirador.

En síntesis, la casa de un humanista adinerado, construida de piedra y madera, hace unos 500 años.

Esta obra, la más fotografiada de la ciudad, está en la rue des Marchands y tiene en su fachada frescos originarios de 1577, atribuidos a Christian Vacksterffer.

Edificada por Ludwig Scherer, paso a la familia Pfister en el siglo XIX, de donde le viene el nombre con el que se la conoce.

La rue des Marchands

La rue des Marchands, en la que se halla la casa Pfister, es la más encantadora de Colmar, y en ella se alinea una magnifica serie de casas tradicionales.

El granero medieval Weinhof en Colmar. Imagen de Guiarte.com.

Weinhof
La más antigua de las edificaciones es sin duda la que está en el número 14, retirada hacia un patio interior. Se trata de un almacén medieval que perteneció a las monjas del convento de Unterlinden.

El edificio recibía el nombre de Weinhof y contaba con una superficie de 1000 metros cuadrados, destinada a conservar allí los cereales que necesitaba en centro religioso.

El Museo Bartholdi. Imagen de Guiarte.com.

Museo Bartholdi
En el número 30 de la calle está el museo Bartholdi, ubicado en el lugar donde nació el famoso autor de la estatua de La Libertad de Nueva York.

En el patio se halla la estatua Grands soutiens du monde, que es una alegoría en la que la patria, la justicia y el trabajo soportan el globo terráqueo.

En el museo hay diversas obras y sobre todo maquetas de monumentos creados por el artista nacido en este lugar.

Casa Schongauer. Imagen de Guiarte.com.

Casa Schongauer
En la misma orilla de la calle, en el número 36, está la casa Schongauer, famosa porque pertenecía a la familia del destacado artista y grabador de Colmar.

La casa es del XVI y da también a la rue Schongauer, en cuya fachada lateral están las partes más antiguas.

Otra casa de interés, en el mismo lado de la calle, es la que tiene el número 48, en ella vio la luz Marie Bigot, nacida en el siglo XVIII en una familia de músicos, que luego habito en Viena, donde fue íntima amiga de Beethoven y Haydn. También enseno música a Mendelsson.

Casa zum Kragen. Detalle. Imagen de Guiarte.com.

Casa zum Kragen
En el numero 9 hay otro magnífico edificio medieval, la casa zum Kragen, originaria del siglo XIV, aunque modificada posteriormente, especialmente por un derrumbamiento parcial en el XVI.

Aparte de su bello corredor de la tercera planta, destaca en la primera la talla de un panero que lleva en su mano una vara de medir. Esta pieza esta datada en 1609.

El Cuerpo de Guardia
Al lado de la casa hay un pasadizo que conduce hacia la catedral y el llamado Cuerpo de Guardia, que se trata de un edificio de estilo Renacimiento, obra de finales del siglo XVI.

En 1575, se edificó este aprovechando los restos de la capilla de Santiago, del siglo XIII. En la portada destaca el magnífico portal renacentista y la artística balconada.

El Cuerpo de Guardia, Portada. Imagen de Guiarte.com.

Casa zum Oesterreich
La casa zum Oesterreich en los números 23 y 25 de la calle se hizo tras la demolición de una anterior, en 1358, por orden del príncipe Rodolfo de Austria, gobernador de Alsacia, a causa de una revuelta local.

Aparte de las tradicionales maderas de la fachada destaca la torrecilla mirador. El inmueble no es un edifico, sino dos, reunidos bajo un mismo techo por una reforma realizada en el XVIII.

El Koïfhus

La magnífica rue des Marchands viene a desembocar en ante esta gran edificación integrada por dos cuerpos, hechos en 1480 a 1575, que se constituyó en centro económico de la vida ciudadana de Colmar.

El Koïfhus, centro económico de la vida de Colmar, en el pasado. Imagen de Guiarte.com

El lugar, de estilo gótico final, era almacén, mercado y centro aduanero, verdadera encrucijada de productos que pasaban o se enviaban de Colmar hacia Italia, el interior de Francia, Flandes o las tierras germánicas.



En el gran salón se reunían los representes de la Decápolis, federación de diez ciudades interesadas por la defensa de los intereses comunes. A este salón se subía por la bella escalera de estilo Renacimiento.

La Decápolis era la asociación de ciudades alsacianas vinculadas al Imperio Romano Germánico desde el siglo XIV, en una época de gran progreso para esta parte de Europa.

Entro en crisis esta organización con la retirada de Mulhouse, que intento integrarse en la Confederacion Helvética, y sobre todo por la Guerra de los Treinta Años, que permitió a Francia dominar casi toda la región.

Conjuntos de casas tradicionales alsacianas

Por todo el centro de la ciudad de Colmar abundan las casas alsacianas de entramados de madera, artísticos balcones, torrecillas, miradores y otros elementos decorativos.

En general, los habitantes de Colmar mantienen sus inmuebles con un cuidado fuera de lo común. Imagen de Guiarte.com

Aunque la calle más notable es la des Marchands, hay que citar algún edificio más que pone de relieve tal riqueza.

Casa de las Cabezas
La maison des Têtes, casa de las Cabezas, está en el número 19 de la rue des Têtes, y es de 1603. Fue encargada por un comerciante local, aunque ahora pertenece a una asociación vinícola.

Es magnifica la fachada, ornada por 106 cabezas, y decoración de temas religiosos e históricos. Cabe destacar los bellos miradores y el frontón coronado por la estatua de un vinatero, debida a Auguste Bartholdi.

La bella balconada de la maison des Têtes, en Colmar. Imagen de Guiarte.com

La corporación de Labradores
La corporación de Labradores, está en la calle Vauban, 7. Es de 1625, y pertenecía a una Junta de Agricultores que velaba por los usos y justicia en el ámbito rural.

El edificio fue en un tiempo también Sinagoga.

Se trata de un monumento de estilo Renacimiento en el que destaca una puerta clasicista sobre la que hay una frase moralizante: es más fácil criticar que hacer. Sobre la base se alzan otros tres pisos de líneas armónicas.


Además de la proliferación de construcciones atractivas, destaca en Colmar el cuidado exquisito a este importante patrimonio, que aparece lleno de flores durante los días más benignos. 

Este conjunto magnífico se extiende por gran parte de la ciudad, aunque es particularmente destacable en el paseo desde el entorno de la plaza de la catedral a la Antigua Aduana y la Pequeña Venecia.

La corporación de Labradores, en Colmar. Imagen de Guiarte.com

Otros edificios de Colmar

En el entorno de la Grand Rue hay una buena serie de excelentes casas, muchas de ellas antiguas.

El Gran Hospital (siglo XVIII), totalmente reconvertido para usos culturales. Imagen de Guiarte.com

Aunque con menor interés constructivo, los últimos siglos también han aportado a la ciudad diversas edificaciones de interés.

Entre estas edificaciones cabe destacar la Corte de Apelación que afecta a los tribunales de justicia de Alsacia, en la avenida Raymond Poincare. Se trata de un edificio de 1906, construido por la administración alemana, con un marcado aire historicista.

La estación ferroviaria de Colmar. Imagen de http://www.colmar.fr/

Otro de los edificios modernos de interés es la estación central de ferrocarril, construida hacia 1907, con una mezcla de aire neogótico y neorenacentista.

Se trata de otra obra desarrollada por la administración alemana que copia al modelo de la estación de Danzig, villa polaca conquistada poco tiempo atrás por Prusia.

Otras edificaciones de interés son el Gran Hospital (siglo XVIII), en la Plaza dos de Febrero, ahora convertido en un edifico de usos culturales; El Hôtel de ville (finales del XVIII) en la rue des Clefs, de estilo neoclásico, así como el Tribunal de lo Penal (siglo XIX) un edificio clasicista en la calle Berthe – Molly.


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