Una Arcadia a la orilla del Camino

En medio de la provincia de León hay una comarca, La Cepeda, tan desconocida como bella. Un pequeño paraíso en el que se encuentra la belleza y la paz ...y a la vera del Camino de Santiago.

Alfonso Martínez, nos envía esta crónica de un descanso –relativo- en medio de un paraíso natural, sumamente accesible. Fotografías del autor y de guiarte.com

Cuentaviajes Una Arcadia a la orilla del Camino

Relato de viaje a Una Arcadia a la orilla del Camino

Entre bosques y cantos

Cuatro días estuve en La Cepeda. Había visto en la web del Camino de Santiago un anuncio de un pequeño camping a la orilla Astorga, en el valle del Tuerto, en Villamejil, y nos desplazamos hasta allí.

Total, apenas estaba a diez o doce kilómetros de la ruta de Santiago.

Veníamos varios amigos/as procedentes de Cataluña, sin prisas. Iniciamos la ruta en bici desde Logroño hacia Santiago, convencidos de que si no íbamos en una tirada hasta allá lo haríamos en dos.

El camping de La Cepeda, en Villamejil, tiene el encanto de lo rústico, en medio del bosque de ribera. Fotografía de Alfonso Martínez
De hecho hemos parado en el Bierzo para ver las Médulas y sólo llegamos este año hasta El Cebreriro.

Fue una sorpresa. Acababan de abrir el establecimiento (cierra en los meses fríos) y estaba solitario, en medio de un edén. A un lado, el río, donde el agua corría lentamente. El cauce estaba cubierto de vegetación. Era una inmensa alfombra natural.

Bello paisaje en Villarmeriel.

El camping, solitario, sencillo y confortable, está en el bosque de ribera, en el que canta un sinfín de aves. Un paraíso para el ornitólogo.

El viejo palacio de Otero espera mejores días.

Es increíble eso de despertar en la mañana en un lugar así, escuchando abubillas y ruiseñores.. el frescor... Inolvidable.

Y más inolvidable aún después de la cena que nos habíamos pegado en uno de los bares del lugar, en un ambiente campesino lleno de sabor, y con precios más que aceptables.

   

Por la Cepeda Baja

En primer día hicimos un recorrido por lo que llaman la Cepeda Baja, siguiendo un trayecto que publicó el diario La Razón el verano pasado. ¿Qué puedo decir de este viaje?. Un placer.

La arcacica imagen de la espadaña de Fontoria

Hay unos senderos estupendos a ambos lados de los ríos, y unos parajes de media montaña atractivos para el cicloturista. La naturaleza, un festín de bosques y amapolas.

Cogroderos, Revilla, Quintana... Los pueblos son sencillos, están bien, al lado de sus humildes iglesias. Entre ellas, la que más nos llamó la atención fue la de Fontoria, sobre un otero que domina varios vallecillos.

El viejo palacio del señorío de Valdemagaz, en Benamarías
Seguro que está sobre algún viejo castro. Es una delicia esa espadaña de piedra de aire románico pobre.... Unos ancianos que tomaban el sol cerca de la carretera nos dijeron que la iglesia tenía el cristo más milagrero de la región, y que todo el mundo era devoto de esta imagen.

Luego, Otero, con toda la apariencia de ser otro viejo castro, algo que se ve bien desde la zona de la iglesia, y con su ruinoso palacio medieval... y el paso hasta Magaz, por el desfiladero, entre montes y ríos. Allí nos dijeron que hubo también un castro viejísimo y muy importante, aunque no subimos a él.

Vega es otro pueblo bueno. Comimos al lado del río... y luego las cuestas entre pinares y robledales, y unas vistas extraordinarias de los montes de León y los cantábricos, antes de recabar en Villamejil. Siesta, partidillo de fútbol, buena cena y relax...

    

Caminos por la Sierra

La excursión del día siguiente fue más dura, pero también magnífica. Siguiendo unos caminos de tierra, partimos desde Villamejil, por el alto del monte hasta llegar a una laguna (Sueros).

El Viejo pueblo de Oliegos descansa bajo las aguas del pantano, salvo cuando baja el nivel de las aguas.

Es un magnífico observatorio de aves... un gozo para el naturalista. En el camino también vimos perdices, sisones y otros pájaros.

En el camping nos habían hablado de las minas romanas de oro de La Veguellina. Se ve mucho terreno derruido y canales, aunque si nadie te explica aquello lo único que sientes es que el paisaje es bello, lleno de color, porque ahora florecen hasta las piedras... Es magnífico el olor a lavanda y a tomillo..

Ya por carretera subimos a San Feliz, una pequeña paliza, pero gratificante. El paisaje es estupendo y la vegetación magnífica.

Queda una interesante arquitectura popular por La Sierra. Casa en San Feliz.
El pueblo conserva casas que merecen una buena recuperación (algunos las han estropeado con las modernidades de costumbre).

De vuelta, otros pueblos bellos son Villarmeriel y Quintana. Luego aparece un pantano que es digno lugar de reposo, lectura siesta o... lo que a uno le apetezca. El paisaje es magnífico.

De vuelta, paramos en Sueros, junto al río, un lugar animado, y volvimos a cenar a Villamejil. Quedamos convencidos el primer día de que habíamos elegido bien el lugar de la cena.

    

Valdesamario

Nos percatamos de que lo de Santiago iba a quedar para el 2004. Así que decidimos aprovechar el clima excelente. Tal vez nos pasamos un poco, porque en la tercera excursión nos metimos una paliza.

Imagen de arquitectura popular en Los Barrios.

Imagen de arquitectura popular en Los Barrios.
Salimos de mañana por carretera hasta San Feliz, que ya conocíamos, y bajamos hasta La Garandilla, Valdesamario y Ponjos. Es un valle estrecho, inolvidable.

La primavera ha venido bien y los arroyos cantan en el fondo de las hondonadas. Es un paraíso, una delicia. Llevábamos comida y montamos nuestro restaurante personal al lado del río, cerca de un pueblo que llaman Murias.

Esta zona es sumamente atractiva. La arquitectura popular tiene gracia, las iglesias también. La de Ponjos tiene un campanario de cuento.

Imagen de arquitectura popular en Los Barrios.
Es zona minera desde tiempos prerromanos. Luego seguimos hacia Los Barrios; paisajes solitarios, pueblos con sabor, cuestas... hasta que salimos a Requejo, otro lugar bello, que parece un poco de cuento.

Lástima que la economía no permita mejorar y conservar la riqueza patrimonial...

Agotados, llegamos al atardecer al camping. Una duchita, ... y paz, mucha paz... ¡Ah! Y ensaladilla rusa y unos callitos que estaban para reanimar a los muertos!!!

   

Santiago, para otro año

Al día siguiente proseguimos camino hacia Santiago. No fuimos por Foncebadón, sino por Manzanal del Puerto, porque nos dijeron que antiguamente había mucha gente que iba por esa zona de los montes de León.

Bella estampa de una ermita en Corús

Luego el Bierzo...

Valió la pena. Santiago quedará para el 2004.

Crucero en Villamejil

Notas:

La Cepeda es una zona de media montaña en el paso de la meseta Norte al Bierzo, con tierras que recaen en ambas vertientes.

Está al norte de Astorga. Es zona de aldeas pequeñas que ya tienen algo de aire gallego, con pequeños y rústicos campanarios.

La naturaleza es rica. Buenos robledales, pinares y bosques de ribera. Mucha avifauna, ciervos, jabalís, lobos, etc. Son cuatro o cinco ayuntamientos y unos 5.000 habitantes.

Hay buena hotelería en Astorga (está en el límite sur de la comarca) y un bello camping en Villamejil. Es un paraíso para el cicloturismo y la observación de la naturaleza.