Qué ver en Una villa de Camino a Compostela

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Una villa de Camino a Compostela

Patrimonio valioso

A la entrada de Castrojeríz aparece la gran silueta de la excolegiata de Santa María del Manzano. Imagen de Guiarte.com
Hoy Castrojeríz es un enorme pueblo. Visto de lejos, aparece en lo alto el derruido castillo, sobre una geografía urbana alargada, en la que se aprecian las torres de las viejas iglesias. El pueblo es muy grande en comparación con la población. Gran parte de las casas están vacías.

Falta aún mucho por hacer. Falta un proyecto de revitalización para un lugar que tiene un patrimonio valioso, pero que demográficamente se ha venido abajo. Es algo común en el territorio de Castilla y León, y el peregrino lo padece con melancolía. Pero el lugar merece una visita.

 

San Antón

Las ruinas góticas de San Antón, en Castrojeriz, testimonian el abandono y la grandeza del lugar. Imagen de Guiarte.com

San Antón.

Apenas dos kilómetros antes de llegar Al casco urbano de Castrojeríz, el peregrino se encuentra con las poderosas ruinas góticas del convento de San Antón. Aún hablan de armonías los airosos ventanales góticos y el original rosetón situado a los pies del templo, con tracerías que diseñan cruces Tau, signo característico de la orden Antoniana, congregación médico-religiosa.

La orden fue fundada en Francia el año 1.093, por un señor, agradecido a San Antonio, porque, merced a su intercesión, su hijo fue curado del "mal de los ardientes", una enfermedad denominada más tarde "fuego de San Antón".

El convento de Castrojeríz gozó de buena fama en el medioevo porque aquí sanaban muchos enfermos de aquel mal. El origen del mismo estaba, al parecer, en una infección de los micellos de las espigas del centeno, generadores de unos granos(cornezuelos) con una sustancia tóxica capaz de contraer los músculos y estrechar los vasos sanguíneos, lo que causaba problemas en la piel, trastornos sensitivos, convulsiones epilépticas y alucinaciones.

Esta enfermedad, el ergotismo, fue un verdadero azote en Francia durante el medioevo. El cambio de clima, el pan de trigo castellano de excelente calidad, especialmente el de estas tierras de Castrojeríz, y la convicción sicológica de que los peregrinos podían curarse en el Camino a Santiago daban eficacia a las bendiciones recibidas en nombre de San Antonio y la imposición mágico-religiosa del Tau.

Las ruinas testimonian el abandono del lugar en el siglo XIX por la desamortización del ministro Mendizábal, que enajenó numerosas posesiones de la Iglesia para remediar la penuria de la hacienda española.  

La Colegiata del Manzano

La excolegiata de Santa María del Manzano es el primer gran monumento del casco urbano de Castrojeríz. Imagen de Guiarte.com

Siguiendo la vía peregrina, a la entrada del lugar aparece la gran silueta de la excolegiata de Santa María del Manzano. La inmensa mole induce al viajero a pensar que acaba de llegar a una gran ciudad. Pero cuando se abandona la ruta escoltada de chopos y penetra en las callejas de la villa, la primera sensación se evade y vuelve al ánimo la melancolía. La gran iglesia pervive en medio de casas de tapiales semiderruidos.

La excolegiata de Santa María se fundó en el barrio del Manzano, donde ya existía una comunidad eclesiástica en el siglo IX, engrandecida por el rey Alfonso VII, por quien se seguían celebrando misas cantadas en Castrojeríz hasta el siglo XVIII. La madre de Fernando III, Doña Berenguela, encargó la construcción de la actual colegiata, en 1.214, impulsando una comunidad religiosa con abad y dieciséis canónigos.

El monumento románico-ojival tiene reformas posteriores. En el interior se puede apreciar su riqueza ornamental, entre la que destaca la talla de Nuestra Señora del Manzano, Virgen popular y milagrera de las cantigas de Alfonso X el Sabio. Pero además de esta virgen gótica de alegre faz, hay magníficos retablos, con pinturas de Antonio Rafael Mengs y de otros artistas, y algunas vidrieras del siglo XV.

 

Santo Domingo

El actual templo parroquial de Castrojeríz, Santo Domingo. Imagen de Guiarte.com
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El actual templo parroquial de la villa, Santo Domingo, tiene menor interés. Al estilo gótico inicial se le hicieron importantes modificaciones en el XVIII. Pervive su estructura recia, su robusta torre cuadrada y su portada sencilla y bella. Al lado de esta, unas calaveras recuerdan al viajero la fragilidad de las cosas terrenales.

Los retablos del templo son neoclásicos y barrocos. Y posee además una colección de tapices flamencos, del siglo XVII.

 

San Juan

La iglesia de San Juan, de vigorosa torre románica, tiene planta tres naves, en estilo “salón”. Imagen de Guiarte.com
San Juan.

San Juan tiene exteriormente aire gótico, con elementos de los siglos XIV y XVI. La planta es de tres naves, en estilo “salón”, con las tres naves a la misma altura.

Las nervaduras de las bellas columnas, sin capitel, se abren hacia el techo como inmensas copas de palmera que sostienen la techumbre.

El retablo mayor procede de San Antón. También posee la iglesia un estupendo políptico del pintor flamenco Ambrosius Benson. Otro atractivo es el recoleto claustro, del XIV, con un bello artesonado del XV, aunque todo necesita una notable conservación y limpieza.

 

Santa Clara

En las afueras de Castrojeríz está el pequeño convento de Clarisas, de aire recoleto. Lo más destacado del mismo es la iglesia, gótica. Imagen de Guiarte.com
Santa Clara

Se trata de un pequeño convento de Clarisas, que tiene un aire recoleto y sumamente sencillo, en las afueras de la población. Lo más destacado del mismo es la iglesia, gótica, con un ábside tan simple como bonito.

Alberga algunas piezas de interés y una magnífica cultura culinaria. Las monjas de clausura elaboran unos dulces magníficos, que se pueden adquirir en el mismo convento durante los fines de semana: turrones de chocolate, puños de San Francisco y almendrados son algunas de sus delicias.

 

Otros edificios

Entre los edificios civiles de Castrojeríz, el más airoso es la llamada Casa palacio de los Barahona, del siglo XVI. Imagen de Guiarte.com
Otros edificios.

El castillo, testigo eterno de la historia local, está desmochado, consecuencia del paso del tiempo y la violencia del terremoto de Lisboa, 1755. De las murallas apenas perviven algunos restos.

El convento de San Francisco es un montón de ruinas góticas. Fue edificado en los inicios del siglo XIV, junto a lo que entonces era un palacio del rey Pedro I el cruel. Las ruinas atestiguan su pasada grandeza.

Entre los edificios civiles, el más airoso es la llamada Casa palacio de los Barahona, del siglo XVI.