La jubilación de Cabo Tiñoso

En las cercanías de Cartagena hay zonas de extraña belleza. Una de ellas es cabo Tiñoso, donde se pueden apreciar unas estructuras defensivas abandonadas de inquietante atractivo.

Los viejos cañones dominan la azuleidad de un mar, paraíso para el submarinismo.

Es un cuentaviajes con texto y fotos de Miguel Moreno Gallo

Cuentaviajes La jubilación de Cabo Tiñoso

Relato de viaje a La jubilación de Cabo Tiñoso

Guardias en el acantilado

Los primeros soldados que hicieron guardia en el Cabo Tiñoso, allá en tiempos de Primo de Rivera, renegaban de su mala suerte:

Un lugar apartado, desde el que no podían hacer una escapada a Cartagena hasta que estuvieran de permiso; un fuerte solitario, en donde la disciplina dependía del carácter o el humor del oficial de turno; un acantilado inhóspito en el que era difícil encontrar sombra en verano y calor en invierno.

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Los últimos soldados de reemplazo que hicieron guardia en el Cabo Tiñoso, hace apenas un lustro, también se quejaban de su suerte y esperaban con impaciencia el relevo para marcharse corriendo a su casa.

Apuntando al vacío. Imagen de Miguel Moreno. guiarte.com. Copyright

Paradójicamente, desde que se ha desmantelado la batería de costa de Cabo Tiñoso, al sur de Cartagena, miles de personas se acercan cada semana a contemplar uno de los mejores paisajes de la costa murciana: un nido de águilas que permite ver kilómetros de litoral, disfrutar de las aguas azules y serenas del Mediterráneo y contemplar las almadrabas del atún en los refugios de los acantilados.

Dentro del mar no están solos los atunes: Cabo Tiñoso es conocido en el mundo entero por su riqueza submarina, por las escuelas de buceo y por las sorpresas que aún pueden deparar los pecios. No en balde, Cartagena tiene un fenomenal museo de arqueología que se nutre de la historia y la prehistoria que el Mediterráneo devuelve.

    

Los misiles pueden a los cañones

Para llegar a Cabo Tiñoso hay que tomar la carretera de Cartagena a Mazarrón y desviarse en Campillo de Adentro.

La primera sorpresa es el vallejo cerrado en el que apenas hay unas pocas viviendas y una granja abandonada.

Luego se debe continuar, desoyendo las señales de “Prohibido el paso, zona militar” por la única carretera que asciende hacia el litoral.

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Por este camino razonablemente asfaltado, pero peligroso, se llega a las antenas y repetidores que ofrecen una soberbia vista hacia el sur, o bien se puede continuar hasta el llamado Cabo Tiñoso, una batería de costa que se puso en servicio a principios de siglo XX y que ha terminado de prestar sus servicios coincidiendo con la entrada de España en la OTAN, la desaparición del Ejército de reemplazo y -sobre todo- con la proliferación de misiles que han convertido en chatarra los viejos cañones que lanzaban obuses en elegantes e imprecisas parábolas.

La accidentada geografía del cerro. guiarte.com.

    

La defensa de Cartagena

Cartagena siempre ha sido un puerto crucial del litoral español (como El Ferrol, Mahón o Santander) y exigía una defensa más poderosa que los cañones de los acorazados enemigos.

En Cabo Tiñoso se llegó a disponer de dos piezas de artillería de casi 400 milímetros de calibre, artilugios impresionantes que recuerdan a los cañones de Navarone, capaces de alcanzar los 35 kilómetros de distancia con obuses de 0,8 toneladas.

Pero los cañones no se mantienen solos. Necesitan una guarnición completa, con artilleros, intendencia, vigilancia, logística, transmisiones, lo que ha supuesto la permanencia constante de miles de soldados, oficiales y jefes del Ejército a lo largo de tres cuartos de siglo de existencia. Hoy en día, Cabo Tiñoso es un paraíso paisajístico, un lugar de recreo para la vista cansada de los habitantes de las grandes ciudades.

Defendiendo el acceso a Cartagena. guiarte.com Copyright

Pero para los ojos de los soldados de reemplazo, la batería de Costa tuvo que ser un auténtico batallón de castigo. Abundantes garitas salpicaban la costa para vigilar la llegada de un enemigo hipotético, mientras los controles terrestres multiplicaban los cuerpos de guardia desde Campillo hasta el último bastión.

Al pie de los grandes cañones, una fachada de piedra rematada de almenas daba paso a los subterráneos en los que se almacenaba la munición, a los talleres, a las oficinas y a los puestos de observación, protegidos por viseras descomunales.

Un buen día, el Ejército decidió abandonar el lugar, las garitas se quedaron vacías, desaparecieron las barreras y los puestos de guardia, y el enemigo no hizo acto de presencia. ¡Qué frustración para miles de soldados y de militares profesionales que dejaron su juventud engrasando una maquinaria que no se ha utilizado prácticamente nunca, y vigilando un litoral en el que sólo se ven hombres-rana dispuestos a mirar el fondo marino, despreciando el inexpugnable bastión del Cabo Tiñoso!.

     

Reliquias en tierra de historia

Todo el entorno de Cartagena ha sido un territorio de honda historia, en el que se han encontrado huellas de poblamientos humanos desde el Paleolítico.

La importancia de la zona se reforzó a raíz de la fundación de la ciudad por Asdrúbal en el año 223 a. C., cuando la llamó Nueva Cartago.

El lugar se convirtió en uno de los puertos comerciales más importantes del Mediterráneo. La riqueza de la minería del territorio atrajo a los romanos, que en el año 209 a. C., se apoderaron de la ciudad. La urbe fue capital de la España bizantina, y desde el medievo un punto fuerte de la costa mediterránea española, con una historia cantonal en los días de la Primera República.

Una tierra árida pero bella. guiarte.com. Copyright

Conserva elementos de su pasada riqueza histórica y su poderío naval. Entre los primerios destaca el teatro romano, a los pies del castillo de la Concepción, construido en tiempos de Augusto. A su valor histórico, el territorio une su contenido paisajístico. Entre Calblanque y cabo Tiñoso se encuentran espacios naturales protegidos de gran valor ecológico.

Precisamente, el área de Cabo Tiñoso-La Azohía alberga, junto con Cabo de Palos y Cabo Cope, la flora y fauna mejor conservadas del litoral sumergido de la Región de Murcia, con diversidad de especies, junto a paisajes paisajes de severa belleza.

Ingeniería defensiva para el recuerdo. guiarte.com

Las sierras del entorno litoral de Cartagena destacan por su vegetación iberonorteafricana, de distribución limitadísima en el continente europeo, como el famoso araar, y algunas especies endémicas.Además hay una amplia diversidad de vida marina, y entre sus especies destacadas está el delfín mular.

Más datos sobre la zona en:

http://www.asociacionanse.org/campanias/tinioso.htm

revistaiberica.com/Grandes_Reportajes/fondos_de_mazarron.htm