Qué ver en Carcasona

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Carcasona

El patrimonio

La antigua Cité, remozada por obra y gracia de Viollet le Duc, y la bastida, la ciudad nueva edificada a la otra orilla del Aude, forman un conjunto desigual.

Penetrar en la Cité es retornar al medievo. guiarte.com. Copyright

Este conjunto dejará en el viajero una sensación ambivalente: orgullo por la magnífica villa medieval rodeada de altivas torres, y decepción por la otra Carcasona, anárquica y mal conservada.

Pero hay merece la pena llegar hasta allí y aprovechar la visita para ver un lado y otro de esta ciudad dúplice.

La Ciudadela

La Ciudadela de Carcasona, la Cité, se alza en un altivo roquedo a la orilla de la corriente del Aude. Es tal vez una de las más atractivas plazas fuertes medievales, aunque su historia se remonta a la época prerromana.

Más de cincuenta altivas torres dan belleza al recinto fortificado. guiarte.com. Copyright

En las fortificaciones se detectan las grandes piedras colocadas en las murallas de la época galorromana, las reconstrucciones visigóticas y posteriores.

La Ciudadela tiene un doble cerco de murallas. guiarte.com. Copyright
En la parte occidental se levanta el poderoso castillo construido en el siglo XII.

Padeció las luchas del siglo XIII por motivo de la herejía albigense y luego pasó a dominio real en la época en que reinaba san Luis. A partir de estos momentos crecieron los recintos con el cinturón exterior. Carcasona se transformó en una ciudad inexpugnable.

Los avances de la artillería y el alejamiento de la frontera española con la paz de los Pirineos(1659) hicieron que este recinto perdiera valor militar. Pero el valor del mismo se recuperó en el siglo XIX, cuando Eugène Viollet-le-Duc procedió a la recuperación del conjunto.

Hay en la Cité diversos monumentos y museos: el Imaginarium, el de Armas y caballería, el de la Escuela... pero hay algo aún más valioso el placer de callejear entre edificios llenos de sabor, cuidadosamente conservados... y la posibilidad de tomar un vino o comer tranquilamente en alguno de los abundantes restaurantes que se ofrecen ante el visitante

Hoy apenas vive algo más de un centenar de personas en la vieja ciudadela, que rodean sendas murallas concéntricas, en las que se asientan 52 torres altivas.

El Castillo

Sobre las murallas de la ciudad de Carcasona, en el lado oeste, aparecen ante la mirada del viajero los muros y torres del castillo.

Imagen nocturna de esta fortaleza del siglo XII. guiarte.com. Copyright

Es una fortaleza del siglo XII, erigida por los vizcondes de Trencavel, vizcondes de Carcasona.

El castillo tiene un foso que le separa del resto de la ciudadela. guiarte.com.Copyright

Los Trencavel eran una poderosa familia asentada en el sur de Francia, vinculada a los condes de Toulouse, y que perdieron su dominio en Carcasona en el curso de las luchas contra las herejías.

El antiguo “palatium” se levantó en el extremo occidental del promontorio rocoso donde se sienta la Cité.

Es una bella edificación; un fuerte en medio de la ciudadela, cuya fachada exterior da a la orilla del río Aude y domina la ciudad nueva, la Bastida.

San Nazario

La iglesia de San Nazario es la más bella de Carcasona. Está ubicada en la vieja ciudadela fortificada y antaño fue catedral, hasta el siglo XIX.

Una imagen exterior de San Nazario. guiarte.com. Copyright

Ya se cita en 925, pero algo más de un siglo más adelante Urbano II visitó Carcasona y bendijo las piedras de la catedral de Saint-Nazaire y de Saint-Celse.

Interior del bello templo. guiarte.com. Copyright
El edificio románico se terminó en la primera mitad del siglo XII, pero sufrió modificaciones góticas en los siglos siguientes.

Es así como ahora tiene una estructura románica en su parte posterior, bella pero severa y oscura, que contrasta con el gótico luminoso del ábside y transepto. A esta calidad y belleza contribuyó en el siglo XIX la renovación estructural de Viollet le Duc... su afición por las gárgolas también se ve aquí.

San Nazario perdió en 1801 su carácter de catedral, en beneficio de la iglesia de Saint-Michel, en la ciudad baja. Pero en el año 1898 el papa León XIII le otorgó el título de basílica.

El viejo puente

Entre la vieja “cité” amurallada y la nueva urbe de Carcasona esta el cauce del Aude, cruzado por un puente medieval, de doce arcadas.

El viejo puente sobre el Aude. guiarte.com. Copyright

Vieja iglesia gótica, al lado del puente medieval. guiarte.com. Copyright
Este puente era el punto donde –a veces- se dirimían las disputas entre las dos urbes.

El puente fue rehecho en el siglo XVI y en el XIX, y mantiene un aire severo que armoniza con la ciudadela fortificada.

En el extremo que conduce a la bastida se alza la capilla de Nuestra Señora de la Salud.

Es el único vestigio del más antiguo hospital en el que se atendía a los peregrinos que iban camino a Santiago de Compostela.

La construcción es del gótico final.

La bastida

Frente a la ciudadela alta, la Cité, se creó la ciudad baja ya en época medieval.

La Puerta de los Jacobinos, en la Bastida

Ya en el XIV estaba cercada, pero en siglos posteriores se complementaron sus defensas y se reorganizó en cuadrícula el interior.

Restos de las defensas de la Bastida. guiarte.com. Copyright

Hoy llama la atención el plano cuadriculado y algunos restos de las fortificaciones puestas en funcionamiento el siglo XVI.

El resto se derribó para crear espacios urbanos.

La puerta de los Jacobinos, del siglo XVIII es uno de los vestigios del recinto.

En el centro de la bastida, aproximadamente, queda la plaza, plaza Carnot, con su estatua de Neptuno, es una zona animada de establecimientos y mercadeo

Por el interior de la Bastida quedan interesantes edificios religiosos y algunos palacetes... Una lástima que la ciudad tenga un cierto aire de abandono en gran parte de esta zona, como en muchos otros puntos del territorio urbano.

Catedral de San Miguel

Había una iglesia ya en el lugar de la catedral actual, desde el siglo XIII, cuando san Luis, rey de Francia, fundó la nueva ciudad de Carcasona, al otro lado del río en el que se hallaba la antigua Cité.

Interior de la catedral de Carcasona. guiarte.com. Copyright

Esa iglesia fue incendiada por el príncipe Negro en 1355 y reedificada luego, en estilo gótico.

La catedral es bastante sobria vista desde el exterior. guiarte.com. Copyright

Su muro meridional sería a la par lienzo de la muralla que rodeaba la ciudad, hasta final del siglo XVIII, cuando se derribó parte de la fortificación para crear un espacio de uso público.

En el XIX esta iglesia tuvo dos modificaciones importantes. Una, su renovación estructural, de la mano de Viollet le Duc y, dos, su transformación en catedral de Carcasona, reemplazando en este puesto a la iglesia de San Nazario, que se ubicaba, y ubica, en el interior de los muros de la villa medieval fortificada.

La iglesia, de humilde torre, es gótica, al estilo de Languedoc, con una sola nave y capillas adyacentes. Tiene algunas vidrieras medievales notablemente remozadas.

San Vicente de Carcasona

La iglesia más ambiciosa en lo constructivo, en la ciudad baja, es la de San Vicente, proveniente del siglo XIV, con una torre sumamente poderosa que se dibuja sobre la villa.

La mole de la torre de san Vicente sobresale sobre los tejados de la Bastida. guiarte.com. copyright

El interior de la iglesia se asemaje a la catedral. guiarte.com. Copyright

Posee un carillón de 54 campanas, de maravilloso sonido. Esta torre tiene 54 metros de alto.

La iglesia fue utilizada como fábrica de elementos artilleros durante la Revolución Francesa, pero pronto volvió a servir para el culto, aunque al final del XVIII se le hizo una necesaria restauración.

Se trata de un edificio gótico de una gran nave, con un ábside similar al de la iglesia catedral, algo más tardío en su ejecución.

Tiene alguna estatua de interés. Las vidrieras son básicamente del XIX.


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