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El Nuevo Tiziano

El Museo Nacional del Prado presenta una pequeña exposición "Tiziano. San Juan Bautista", en la que se exhiben tres cuadros de San Juan Bautista firmados por el artista veneciano.

Madrid, 10 de diciembre de 2012
El Museo del Prado descubre por vez primera la obra San Juan Bautista, h. 1555, atribuida recientemente a Tiziano y anteriormente catalogada, desde su llegada al Museo en 1872, como anónimo madrileño del siglo XVII. Tras años de estudio y restauración, la obra se ha revelado como un original del artista veneciano, basada en una versión anterior al San Juan Bautista de la Galleria dell’Accademia de Venecia, pintado hacia 1530-32.

Hasta el próximo 10 de febrero la obra de Tiziano, propiedad del Museo del Prado, permanecerá expuesta en la sala D del edificio Jerónimos junto a las otras dos obras que se conservan del pintor dedicadas a San Juan Bautista y que forman parte del catálogo tradicional del artista; la más temprana, custodiada en la Galleria dell’Accademia de Venecia, y la última, conservada en el monasterio de San Lorenzo del Escorial.

En octubre de 2007, el Museo del Prado comenzó el estudio de la obra "anónima" y este reveló que no era una copia sino un original del artista veneciano. Características técnicas, como la preparación de albayalde con adición de carbonato cálcico, y la similitud del paisaje con los de otras obras de Tiziano de inicios de la década de 1550, permiten fechar el cuadro del Prado.

El lienzo llegó al museo en un lamentable estado de conservación. La magnífica restauración ha permitido recuperar la legibilidad de la composición al restablecer el equilibrio de la figura con su entorno. El nuevo San Juan Bautista constata que fue una de las composiciones religiosas de Tiziano más populares en España a tenor del elevado número de copias que se han localizado.

Cuando pintaba una obra, y previendo eventuales encargos, Tiziano solía realizar simultáneamente una copia. Esta copia se conservaba en la bottega hasta que Tiziano decidía transformarla en una réplica. Para ello introducía pequeños cambios que la diferenciaban de la composición de la que derivaba y convertían la réplica en un nuevo original. En ese momento se hacía una nueva copia, a fin de guardar un ricordo para eventuales réplicas. Este proceso se observa en las radiografías de las obras que se incluyen en la exposición, ya que muestran invariablemente la composición de la que parten.

El lienzo, antes de su restauración.

El lienzo, antes de su restauración.

La obra de Tiziano, tras la restauración de Clara Quintanilla.

La obra de Tiziano, tras la restauración de Clara Quintanilla.

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