Los Caminos en Francia

Ya Aymeric Picaud, en el Código Calixtino, describió en el medievo las cuatro rutas básicas que convergían en España a través de Francia. Son rutas de gran trascendencia histórica y bibliográfica, aún tienen con peso específico en la actualidad.
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Ya Aymeric Picaud, en el Código Calixtino, describió en el medievo las cuatro rutas básicas que convergían en España a través de Francia. Son rutas de notable trascendencia histórica y bibliográfica y que aún tienen un peso específico en la actualidad.

A través de estas rutas llegaban viajeros procedentes de lejanos lugares de Escandinavia, Alemania, Italia y los países bajos, sobre todo, en lazando con España mediante dos puertos: Roncesvalles y Somport.

Detalle de la basílica de Vézelay. Foto guiarte. Copyright

Estos peregrinos europeos realizaban un viaje que duraba habitualmente al menos cuatro meses, por lo que un periplo de esta categoría se constituía en algo que marcaba sus vidas. A lo largo del camino se enfrentaban a los bandidos, a los rigores climáticos y a las enfermedades, incluso a veces al hambre.

En París se unían muchos viajeros para hacer la ruta. Eran gentes provenientes del norte de Francia y los Países Bajos, básicamente. Se encontraban en la iglesia de Saint Jacques, muy cerca del Sena, iglesia de la que únicamente queda un campanario de gótico florido.

Luego avanzaban por el sur hacia el valle del Loira, y pasaban por Tours, ciudad de gran atractivo religioso, donde estaba la basílica con los restos de San Martín, evangelizador de las Galias.

Los Caminos, en Francia. guiarte copyright.

Siguiendo el camino hacia el Sur, llegaban a Poitiers , otra gran ciudad vinculada a la evangelización de las Galias, merced a la gran figura de San Hilario.

Bajando más hacia el sur, los peregrinos alcanzaban Burdeos , para seguir por las landas hacia Ostabat, donde confluían otras rutas.

La segunda de las grandes vías francesas arrancaba de Vézelay , donde se hallaba un centro de gran atracción en el medievo, la basílica de Santa Magdalena, con los presuntos restos de esta mujer de la época de Cristo.

Vézelay, donde surgió la Segunda Cruzada, era apenas un pueblo, pero atraía tradicionalmente a gentes de todas las Galias y aún de otros puntos de Europa.

La vía cruzaba el valle del Loira para acercarse hacia Bourges , en Berry, capital religiosa de Aquitania durante el medievo; Limoges y Périgeux, en dirección sudoeste, hacia Ostabat, Saint Jean Pied de Port y Roncesvalles.

Una tercera ruta, más sudoriental, surgía en la ciudad de Le Puy, en el origen de la cuenca del Loira, pequeña pero altiva urbe donde aún se aprecia el poderío episcopal en sus monumentos poderosos.

Estos peregrinos pasaban por Conques, donde contemplaban la magnífica iglesia de Sainte-Foy, con las curiosas reliquias de la Santa.

Luego pasaban por Moisac, célebre por su abadía benedictina, para continuar en dirección a Ostabat y Roncesvalles.

La ruta más sureña llegaba de Arlés y Aviñón. Era la que utilizaban los viajeros provenientes de Italia y países aún más lejanos, así como los provenzales.

Esta ruta seguía por el entorno de Montpellier hacia Toulouse, famosa también por sus reliquias.

Quienes procedían por aquí entraban a España por la ruta aragonesa cruzando el que en tiempos romanos se conoció como Sumus Portus, Somport. Era éste muy duro y su dureza únicamente la paliaba el famoso hospital de Santa Cristina.

Esta ruta declinó a la terminación de la Edad Media por su dificultad, pese a que continúa por un bello y amable territorio en dirección a Puente La Reina.

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