Qué Ver en Buenos Aires

Lugares de interés para el viajero en Buenos Aires, capital de Argentina (Sudamérica).

Plaza de Mayo

Esta plaza era el centro vital de la ciudad de Buenos Aires en los días de su fundación... y lo sigue siendo en la actualidad.

Plaza de Mayo, en primer término la Casa Rosada; y al fondo la avenida de Mayo, que conduce al Congreso Nacional. Turismo Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

La plaza de Mayo es ahora el doble que en tiempos coloniales, porque se amplió en el siglo XIX, en la época en la que se le dio el nombre que ahora tiene, en homenaje a un evento histórico nacional.

Juan de Garay, al igual que otros fundadores de urbes hispanas en el Nuevo Continente, agrupó en una plaza el centro político y religioso. Esta circunstancia pervive aún en este ámbito, donde se ubican el Cabildo, la Catedral, la Casa Rosada y otros edificios administrativos y gubernamentales.

La plaza está íntimamente vinculada a la historia de Buenos Aires, y en ella han transcurrido diversos eventos históricos desde la época de la independencia Argentina hasta el conflicto con los ingleses por las islas Malvinas. Ha sido también especialmente famosa a raíz de las manifestaciones de las Madres que reclamaban a los hijos desaparecidos por la represión de la última dictadura militar que asoló el país.

En medio de la plaza de Mayo, un pequeño obelisco, recuerda la revolución que precedió a la independencia. Por su entorno deambula la compleja sociedad que habita en la gran urbe, desde la pareja de enamorados que se hace fotografías ante la sede de presidencia del Gobierno, a los indigentes que descansan bajo unas lonas mugrientas o los manifestantes que presentan todo tipo de reivindicaciones, más o menos justas.

La Casa Rosada

La Casa Rosada se alza sobre el solar en el que se ubicaba el antiguo Castillo de San Miguel, dominando las barrancas linderas con el río, fortaleza que arranca del siglo XVI y que se amplió en el XVII.

La Casa Rosada, sede de Gobierno de la República. Imagen de Beatriz Alvarez Sánchez. Guiarte.com.

Este fuerte, en el que residieron autoridades del virreinato, fue rehecho en el XIX cuando se dedicó a sede del Poder Ejecutivo.

La edificación actual tiene básicamente obra de final del XIX. En 1873, en parte del solar del viejo fuerte se proyectó por el arquitecto Kihlberg un edificio de Correos que dejó en mal lugar al del Ejecutivo, por lo que se acabó rehaciendo este último una década más tarde –respetando la estética de Correos, y uniendo ambas estructuras con el poderoso arco central, diseñado por Francisco Tamburini.

Y vamos con lo de Casa Rosada. Parece ser que el color rosa era típico de las construcciones del XIX, y consistía en una mezcla de cal con sangre recogida en los mataderos, que otorgaba propiedades hidrófugas al color. La “leyenda” es que el presidente Sarmiento quiso unir en el color rosado de la sede presidencial la convivencia de dos partidos argentinos: Blanco y Colorado.

El edificio, que alberga también un museo, tiene su fachada en la calle Balcarce, desarrollada sobre tres niveles y con la gran arcada de acceso

La Casa Rosada alberga también en su interior el Museo de la Casa de Gobierno, con materiales relacionados con los distintos presidentes de la República.

La catedral de Buenos Aires

Ya en el siglo XVI se ubicó en el lugar que ahora ocupa la catedral de Buenos Aires la iglesia parroquial de la nueva población, que dependía del obispado de Asunción.

La portada helenizante de la catedral de Buenos Aires. Imagen de Tomás Alvarez. Guiarte.com

Pero tras la fundación de Juan de Garay la ciudad se expandió y en 1620 se propuso la creación del obispado de Buenos Aires, siendo Pedro de Carranza, carmelita, el primer obispo. Este pronto dijo que la iglesia no era merecedora del título de sede catedralicia. En 1671 ya había una nueva catedral.

Tras numerosas reparaciones y remodelaciones en tiempos de la colonia, ya en 1822 se redificó la estructura y se puso la columnata corintia en el hastial del templo.

Esta portada de aires helénicos otorga una evidente falta de armonía al conjunto, en el que se descubren diversos estilos artísticos, especialmente barrocos y neoclásicos.

El templo es de notables dimensiones, con cinco naves, y sobre la central se alza una magnífica cúpula sobre tambor que supera los 40 metros de altura.

En una dependencia en la parte derecha, se halla la tumba del General Sanmartín, obra del escultor Albert Carrier Belleuse.

El cabildo

El Cabildo es otro de los edificios de gran valor histórico, que conserva un encanto sencillo, en uno de los lados de la plaza de Mayo bonaerense.

Imagen del coqueto edificio del Cabildo, al atardecer. Fotografía de Beatriz Alvarez Sánchez. Guiarte.com

Ese aire humilde, ese tono encalado, recuerda a los edificios municipales andaluces y nos hace revivir la humildad de la ciudad colonial, pese a que distintas alteraciones han venido modificando su aspecto.

Pero además, este edificio está íntimamente ligado a la historia de la República y especialmente a los orígenes de la independencia argentina.

La primera edificación correspondió a los inicios del siglo XVII, pero esta resultó insuficiente para una ciudad en crecimiento, y por ello la Corona ordenó la construcción de una nueva sede, en los inicios del XVIII, obra que dirigió básicamente el jesuita Andrés Bianchi.

Tiene el Cabildo dos alturas, con una torre en medio. En los dos niveles aparecen unas airosas arcadas, siguiendo un modelo típico de la arquitectura virreinal. Hay que destacar que ahora las arcadas son cinco, pero en origen eran once, pues el edificio fue recortado por ambos lados a causa de la reorganización urbanística (apertura de la avenida de Mayo y la diagonal Julio A. Roca)

Grandes templos de la zona

Como barrio histórico, en toda la zona perviven diversas iglesia de origen colonial.

Poderosa cúpula de la iglesia de San Francisco. Imagen de Beatriz Álvarez Sánchez. Guiarte.com

San Ignacio, de porte catedralicio, es el principal templo colonial que queda en la ciudad y lleva ese nombre porque correspondía a la orden de los jesuitas.

La primera iglesia de la orden era de adobe y se hizo en el entorno de la plaza de Mayo, pero más tarde se abordó la construcción nueva, ya en el fin del siglo XVII. El templo es monumento histórico, y por debajo del mismo aún existen túneles del viejo Buenos Aires.

La obra fue inaugurada en 1722, si bien la torre norte no se terminó hasta el siglo XIX.

San Ignacio, desarrollada según las directrices de varios arquitectos jesuitas, ha participado activamente en la historia de la ciudad, bastión en la defensa frente a los ataques ingleses, ha sido en varios momentos catedral.

El edificio es de gran porte, con una poderosa fachada en la que se detecta el estilo barroco y una magnífico cúpula sobre tambor. Con planta de cruz latina y tres naves, el altar mayor es una bella pieza barroca, del siglo XVII.

Otro templo excelente es el dedicado a San Francisco, ubicado a poca distancia

Fue construido a mediados del siglo XVIII en estilo barroco y ha sufrido diversas modificaciones, especialmente en 1911, cuando se remodeló la fachada (antes más austera) para darle un aspecto ambicioso. Es de una sola nave y tiene una excelente cúpula

El conjunto monacal fue edificado en un solar concedido por el propio Juan de Garay a la orden religiosa. La iglesia, la capilla de San Roque y el conjunto conventual integran un Monumento Histórico Nacional.

En la zona también se halla la iglesia de Santo Domingo, originaria del XVIII, bastante remodelada y estrechamente ligada a la historia de Buenos Aires.

Puerto Madero

A espaldas de la Plaza de Mayo, ocupando un amplio espacio cercano a la costa, entre Boca y Retiro, está Puerto Madero.

Puente de la Mujer, obra de Santiago Calatrava. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Esta ha pasado a ser la zona de moda de Buenos aires en los inicios del siglo XXI, y lleva el nombre del recinto portuario que surgió aquí en el tramo final del siglo XIX.

Aquel puerto, hecho en 1887, quedó poco tiempo más tarde obsoleto. Sus diques, almacenes y muelles resultaron poca cosa para unos barcos que crecieron en pocos años, amparados en el desarrollo del comercio mundial. Y Puerto Madero entró en una imparable decadencia, hasta que se decidió su rehabilitación ya en el final del siglo XX.

Hoy todo ha cambiado, los viejos almacenes han sido remodelados, se trazaron nuevas vías y parques, y se inició una política de construcción de infraestructuras, rascacielos…

Centros de comercio, restaurantes, hoteles, viviendas, oficinas e instituciones ocuparon esta zona de alto nivel que ha modificado con su estructura el perfil de la ciudad.

Las inmensas torres alcanzan en algún caso a los 171 metros… muy lejos de los altos edificios urbanos de antaño, el palacio Barolo, que con sus 100 metros fue hasta los años treinta el más alto de América del Sur, o el Kavanagh que le sustituiría con sus 120.

Hay más atractivos en la zona, tales como el conocido Puente de la Mujer, que es obra de Santiago Calatrava, con una moderna estética típica del diseño de este autor valenciano, o como la fragata Presidente Sarmiento, buque escuela de la armada argentina, visitable.

Otro edificio interesante es el de la antigua cervecería Munich abierta en 1927, obra del arquitecto húngaro Andrés Kalnay. Ubicada en el entorno de un balneario, fue famosa en su origen y decayó a medida que se degradaba la zona. Ahora es una dependencia cultural. Es un interesante ejemplo de Art Decó.

En el entorno del barrio hay una reserva ecológica, sobre terrenos ganados al río, magnífica en lo que se refiere al elenco de especies de aves.

Avenida 9 de Julio

Tiene la Avenida 9 de Julio más fama por su anchura, unos 140 metros, que por su vida social.

Imagen de la anchurosa avenida 9 de Julio, con el obelisco en primer término Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

En efecto, al igual que ocurre en otras ciudades –Brasilia nos proporciona otros ejemplos- este tipo de avenidas suelen ser humanamente frías.

Esta arteria fue abierta en su primer tramo durante el año 1937, y ha servido para una eficaz reorganización urbanística y del tráfico de Buenos Aires, de norte a sur, desde la zona de Retiro a Avellaneda, articulando la entrada a sendas autopistas y a muchas de las grandes vías de la ciudad: Belgrano, Rivadavia, Mayo, Corrientes, Córdoba, Santa Fe…

A lo largo de este recorrido, se alinean algunos grandes edificios, muchos de ellos dedicados a la hotelería. El que más destaca por su volumen es el inmenso rascacielos racionalista que antaño ocupaba el ministerio de Obras Públicas, ubicado a la altura de la calle Moreno y que alcanza casi cien metros de altura. Es de los años treinta del siglo pasado, y está ligado a la mítica historia de Eva Perón.

Muy cerca del ministerio, en Bernardo de Irigoyen, se halla el club Español, con un interesante Art Nouveau.

El teatro Colón, uno de los edificios más emblemáticos de la avenida

Más adelante, en el cruce con Corrientes se alza el Obelisco, y ya en el cruce con Tucumán se encuentra el magnífico Teatro Colón. De ambos hablaremos aparte.

A medida que nos acercamos a Retiro, cambia el estilo de las edificaciones para hacerse más residenciales. Esta es una zona de alta burguesía. Un ejemplo de edificaciones de clase alta es el Palacio Álzaga Unzué edificado en inicios del siglo XX, actualmente dedicado a la hostelería.

La Boca

Uno de los barrios más populares de Buenos Aires es el de La Boca, ubicado cerca de la desembocadura del Riachuelo, al este del extremo sur de la 9 de Julio.

El ruidoso estadio del Boca Juniors, la popular Bombonera. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Es popular este barrio por su tipismo, su lenguaje, su club de fútbol, y hasta por su historia, cargada de peculiaridades.

Y vamos a decir alguna. La primera es que el barrio se asienta en el lugar donde se produjo la fundación inicial de Buenos Aires, Por Pedro de Mendoza, en el año de 1536.

Luego, tras la ubicación de Buenos Aires más al norte, este lugar de extrarradio acabó siendo ámbito proletario, donde se ubicaron esclavos. En el siglo XIX fue ámbito de marineros sin fortuna e inmigrantes italianos, en barracones de poca calidad, que se pintaban con pintura colorista de las embarcaciones.

Fueron multitud los genoveses que recalaron aquí. Hasta tal punto que se trocaron en grupo social poderoso, que llegó a proclamar la independencia de La Boca respecto a la República Argentina, enarbolando la bandera genovesa durante un tiempo.

Conventillos en La Boca. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. www.bue.gob.ar

Este cantonalismo terminó con el ataque de las tropas nacionales, a las órdenes del general Julio Roca, que era también presidente del país. Tal hecho memorable tuvo lugar en 1882.

Hoy, La boca tiene el tipismo del color que alegra las sobrias edificaciones, con lugares como “Caminito”, calleja inmortalizada en un tango, que se han trocado en una especia de meca para el turismo, y donde los habitantes de la zona hacen su negocio con la venta de recuerdos, artesanías y pintura a la multitud de visitantes.

Aunque lo más ruidoso de La Boca es la afición futbolística, que se entusiasma con el club local, Boca Juniors, en la popular bombonera, donde los ruidosos hinchas recuerdan las genialidades de su ídolo Diego Armando Maradona.

San Telmo

Está San Telmo al norte de La Boca, lindando también con la avenida 9 de Julio, y es otro de los barrios bonaerenses de gran personalidad.

Estampa en San Telmo. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

En su origen, este era un caserío surgido a medio camino entre el Riachuelo y el centro histórico, el entorno de la Plaza de Mayo.

Era un barrio marinero y de ahí viene el nombre. San Telmo es el patrón de los navegantes y San Telmo fue la parroquia del lugar, después de que se expropiase a los jesuitas la que ellos habían dedicado a Nuestra Señora de Belén.

El núcleo fue habitado por familias patricias bonaerenses, pero una epidemia surgida allí en 1870 motivó su marcha a una zona más aireada, el actual barrio Norte, entorno de La Recoleta.

Muchos inmigrantes ocuparon las residencias, adaptándose como conventillos. El barrio permaneció en cierta paralización y eso motivó que permanecieran en pie multitud de casas de aire colonial que ahora embellecen el entorno, pese a que no han faltado las agresiones urbanísticas.

San Telmo se mantiene vivo. Un mercado de viejo y antigüedades trae multitud de visitantes que recorren las calles en las que aún permanece el adoquinado. Es la feria semanal más atractiva de Buenos Aires.

La plaza Dorrego y la calle Defensa articulan este ámbito, en el que aparecen tiendas de antigüedades, arte, cafés y locales de tango. En los días más luminosos no es raro encontrar gente bailando tango, para gozo del turista.

La feria, los domingos, reúnes a miles de personas, unos que se acercan a comprar... Otros sencillamente a vagar y contemplar la exhibición de objetos y personajes. La feria es en sí un espectáculo.

El Obelisco

En medio de la gran avenida 9 de Julio, en el cruce con la popular calle Corrientes, se alza un inmenso obelisco, que es otra de las imágenes típicas de la capital argentina.

El Obelisco, en la Avenida 9 de Julio. Al fondo el ministerio de Obras Públicas. Imagen de Beatriz Alvarez Sánchez. Guiarte.com

Alberto Prebisch, arquitecto racionalista argentino, es el autor de este monumento –más grande que grandioso- que conmemora el IV centenario de la fundación de la ciudad, por don Pedro de Mendoza.

Se ubica sobre el solar de una antigua iglesia en la que en 1812 se izó la bandera argentina por primera vez.

La obra se hizo en 1936 con piedra blanca, y tiene una escalera interior por la que se accede a la cúspide.

Este icono bonaerense –muy controvertido en su origen por su ruptura con el estilo arquitectónico de la ciudad- tiene una altura de 67 metros, con una base cuadrada de 6,8 metros de lado. Es hoy un centro típico para las grandes manifestaciones de masas, sea protestas sociales o triunfos deportivos.

El Teatro Colón

Es sin duda, un edificio emblemático de la ciudad de Buenos Aires, que simboliza su entronque con la cultura.

El suntuoso interior del Teatro. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Fue inaugurado en 1908, y es obra de los arquitectos Tamburini, Meano y Dormal. Se halla en la avenida 9 de Julio y ha sido recientemente remodelado.

El Colón, ha sido durante el siglo XX uno de los teatros más famosos del mundo, en el que han actuado primeras figuras universales, desde su estreno, con la ópera Aida, un 25 de mayo de 1908.

Tiene una capacidad de unos 2.500 espectadores, con siete niveles, en una magnífica sala, de excelente acústica, que se corona con una cúpula, elevada a 28 metros de altura, que en 1966 fue repintada por Raúl Soldi.

El notable edificio es de un estilo ecléctico, en el que se detectan las influencias clásicas, mezcladas con elementos barroquizantes.

Los bonaerenses tienen en enorme estima este edificio, no sólo por su valor arquitectónico, sino porque él resume el entronque de la ciudad con la cultura, especialmente europea.

Por el Colón han pasado gentes como Manuel de Falla, Richard Strauss, Stravinsky, von Karajan, Leonard Bernstein, Caruso, la Callas, Kraus, Carreras, Domingo, Pavlova, Nureyev...

El barrio del Congreso




El Congreso es un edificio extraordinario, y en su entorno se hallan calles llenas de vida y varios palacios de notable interés, que reflejan el poderío del Buenos Aires de fin del XIX.

Iglesia del Salvador, del siglo XIX, en Callao esquina a Tucumán. Imagen de Tomás Alvarez. Guiarte.com

Al hablar del Barrio del Congreso, no aludiré en concreto a una demarcación política o administrativa, sino a un conjunto de calles y plazas cercanas a este extraordinario edificio, al que le dedicamos un epígrafe aparte.

También dedicaré unos párrafos aparte a comentar otra gran edificación cercana, el palacio Barolo, situado en la avenida de Mayo.

Arteria clave de este centro, la avenida de Mayo fue abierta en el final del XIX para inaugurar una nueva época de desarrollo urbano de la gran ciudad, con edificios de aire francés en los que se fortaleció la cultura con aire hispano. Esta avenida, en la que confluyeron diarios, teatros y centros de restauración fue ámbito de tertulias y de ocio, que para algunos semejaba a la Gran Vía de Madrid.

Cabina telefónica ocupada por los anuncios de prostitución, en la avenida de Callao. Imagen de Beatriz Álvarez Sánchez

También confluye ante el edificio del Congreso otra de las arterias importantes de la ciudad, Callao, en cuyo entorno se sitúan bellos edificios, varios de ellos ligados al ámbito de la cultura, y otros vinculados a la banca e incluso a la religión.

Aunque la calle está actualmente desmejorada, en buena parte de su tramo aún se puede detectar el poderío del Buenos Aires de la primera mitad del siglo XX. Uno de estos edificios notables venido a menos es el de la confitería del Molino, histórica edificación de Art Nouveau, cuya restauración reclaman algunos colectivos.

También cerca de Callao podemos destacar otros edificios, como el palacio de Aguas Corrientes y el palacio Pizzurno.

Palacio de Aguas Corrientes
Entre los edificios más destacables de esta zona esta el llamado Palacio de las Aguas Corrientes, construido en el final del siglo XIX; es obra del arquitecto sueco Olof Boye y ocupa la manzana enmarcada por las calles Córdoba, Ayacucho, Viamonte y Riobamba.

Este palacio no sólo marca la exuberancia de la ciudad de final del XIX, sino que es un juego de colorido –blanco y rojo- al mezclar materiales y formas, en una exhibición modernista. Alberga un museo sobre la materia.

Palacio Pizzurno
Otro edificio muy bello es el Palacio Pizzurno, sede del ministerio de Educación y de la biblioteca de Maestros, que lleva el nombre de Pizzurno por la calle en la que se sitúa, y que está dedicada a un famoso educador.

Esta obra es de 1886 y se debe a Carlos Adolfo Algeltet. Consta de un cuerpo central de tres pisos y dos alas simétricas, de dos alturas, todo en un estilo afrancesado, típico en el Buenos Aires de aquella época.

El palacio Pizzurno, con su aire afrancesado. Imagen de Tomás Alvarez

Congreso Nacional

El Congreso Nacional es sin duda la obra más imponente de la ciudad, y refleja el poderío de Argentina en el transito del siglo XIX al XX, cuando el país parecía destinado a regir los destinos del orbe.

El imponente edificio del Congreso Nacional. Imagen Tomas Alvarez. Guiarte.com

La grandeza del propio edificio trasciende, al mismo monumento, porque se ubica en el extremo de un eje –la avenida de Mayo- que articula la ciudad y en el que se ubican las sedes del Ejecutivo y el Legislativo. Significa, pues, un elemento de ordenación del urbanismo y de la propia vida política de un ambicioso estado emergente.

En un periodo expansivo, en 1894 se autorizó la construcción de este inmenso palacio, para lo que se convocó un concurso internacional, al que se presentaron arquitectos de diversas naciones. En 1896 la obra se adjudicaría al italiano Víctor Meano

Tal construcción no estuvo exenta de historia y polémica. Iniciada en 1897, fue inaugurada provisionalmente en 1906, mientras continuaban las obras, cuyo presupuesto fue más de seis veces mayor que el inicialmente previsto. Se terminó en los años cuarenta. En el intermedio (1904) Meano fue asesinado y los trabajos continuaron bajo la dirección del belga Julio Dormal, quien respetó el proyecto inicial.

Este edificio ubicado sobre una escalinata tiene un pórtico de aire helénico con columnas corintias que soportan un frontón triangular, que corona una cuadriga. A ambos lados se extienden sendas alas simétricas que recuerdan a las de los palacios reales europeos. Corona el conjunto una poderosa cúpula que alcanza los ochenta metros de altura.

En esta edificación están tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores de la nación.

El conjunto recuerda al Capitolio de Washington, aunque la cúpula del conjunto bonaerense es más alargada y elevada que la del de EE.UU.

En el interior del Palacio Nacional del Congreso, hay una magnífica decoración de maderas nobles, mármoles, etc. Y salas de cierta espectacularidad como las de las sesiones parlamentarias, el salón de los Pasos Perdidos o el impresionante Salón Azul, bajo la gran cúpula, y donde luce una gigantesca araña de cristal.

Palacio Barolo

Cerca del entorno del Congreso están otras edificaciones de interés de Buenos Aires, una de ellas es el llamado Palacio Barolo.

La cimera –en empíreo- del palacio Barolo. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

La edificación –en Avenida de Mayo 1370- fue construida por el arquitecto italiano Mario Palanti y debe su nombre al empresario que lo impulsó, Luis Barolo. Fue inaugurada en 1923 y en su época era la mayor de Sudamérica.

El edificio está dedicado a oficinas, y destaca por esa especie de torre que recuerda las torres de homenaje de edificios palaciegos medievales.

El Palacio Barolo está decorado con materiales nobles. Y su estructura se relaciona con pasajes de la Divina Comedia, por expreso deseo de su creador, admirador de Dante. Cuenta con cien metros de altura (el mismo numero de cantos que la Divina Comedia) y su espectacular faro representaría el empíreo.

Cabría vincular esta obra muy personal al Art Decó. Es monumento histórico nacional.

Barrio de La Recoleta

La Recoleta es uno de los barrios de más encanto de Buenos Aires, un ámbito donde se funde el atractivo de la gran ciudad con un aire verde, de campo, que nunca ha perdido.

La zona de La Recoleta siempre está cargada de animación. Imagen de Beatriz Álvarez Sánchez. Guiarte.com

Cuando se fundó Buenos Aires, esta zona se repartió como predios agrarios, en uno de los cuales se ubicó en los inicios del siglo XVIII el convento de franciscanos recoletos que dio nombre al enclave.

Hoy, en el entorno, perviven restos de la edificación conventual, zonas verdes, lugares de ocio y comercio, espacios culturales y centros de arte, en un conjunto cargado de sabor.

Entre los puntos más destacables, el restaurante La Biela, que adquirió fama en la segunda mitad del siglo XX. El autor de esta guía lo conoció bien en la época en que residió en la ciudad. Fue el propio Ernesto Sábato (quien cita a La Biela en alguno de sus libros), quien le llevó allí por primera vez. Luego en La Biela compartió confidencias con otros autores, intelectuales … y hasta cardenales y generales del ejército, en los días en que se iniciaba el final de la dictadura militar.

Imponente ejemplar de ficus en La Recoleta. Imagen de Beatriz Álvarez Sánchez. Guiarte.com

Como la generalidad de los buenos restaurantes porteños, la carne es un “seguro de calidad”.

Hay varias galerías de arte en la zona, con buena pintura moderna y salas de exposiciones, y también algún gran centro artístico como el museo de Bellas Artes.

Otro centro espectacular es el de la Biblioteca Nacional, edificio masivo de hormigón, de líneas rectas y rompedoras, que a veces se ha calificado como expresionista. La obra, hecha en la segunda mitad del siglo XX, correspondió a un proyecto desarrollado por los arquitectos Clorindo Testa, Alicia D. Cazzanica y Francisco Bullrich. El imponente edificio se halla en Agüero 2502.

La zona es abierta y cargada de arbolado, y en la misma destaca una excelente edificación, en casas particulares hoteles e instituciones. La arquitectura va del barroco de la iglesia del Pilar, al racionalismo del cercano MALBA o el aire historicista del Museo de Bellas Artes o de la facultad de Derecho.

La imponente fachada de aire helenístico de la facultad de Derecho. Imagen de Tomás Alvarez. Guiarte.com

Iglesia de La Recoleta

Uno de los enclaves más bellos de Buenos Aires es el entorno de La Recoleta, zona denominada así porque desde inicios del siglo XVIII se ubicó allí un convento de frailes franciscanos recoletos.

Altar mayor de la iglersia de la Recoleta

La bella iglesia conventual estaba terminada en 1725. La torre se acabó siete años más tarde.

El templo se puso desde el origen bajo la advocación de la Virgen del Pilar, porque la institución religiosa fue impulsada por un comerciante de Aragón, Juan de Narbona, en cuya tierra de origen es muy popular la devoción pilarista.

Ya cuando Argentina era una nación independiente, el gobierno expulsó a los monjes y se expropió el convento, cuya estructura quedó destruida en parte, aunque se salvó el templo, que adquirió en 1936 el rango de basílica, por decreto papal.

El huerto del recinto conventual es ahora el cementerio de La Recoleta.

El templo es bello. Su pintura blanca y su pequeña espadaña le dan un aire alegre y popular.

En el hastial del edificio, un frontis clasicista se enmarca por la citada espadaña y una buena torre de formas barrocas.

En el interior, de una nave, destacan los altares barrocos, en los que hay buenas piezas coloniales, y una talla de san Pedro de Alcántara debida a Alonso Cano.

El altar mayor es una rica pieza de plata proveniente del Alto Perú. El retablo es también suntuoso y en medio del mismo se halla la patrona, la Virgen del Pilar.

El conjunto es uno de los más armónicos entre los templos de la ciudad, aparte de ser el segundo más antiguo de los que se conservan.

Cementerio de La Recoleta

Una de las visitas más sorprendentes de Buenos Aires es la que el viajero suele efectuar al cementerio de La Recoleta.

Las enredaderas abrazan las estatuas, en una imagen cargada de melancolía y belleza. Imagen de Beatriz Álvarez Sánchez. Guiarte.com

Es una visita absolutamente necesaria, porque en este lugar se aprecia de una forma especial el espíritu que impregna la sociedad de esta gran urbe sudamericana.

Esta sociedad, de espíritu netamente europeo, resume en el cementerio su vocación de pervivencia en el tiempo y el orgullo de su pasado.

Aunque ahora la hiedra abraza a numerosos monumentos y la labor destructora del tiempo se palpa en la piedra, el ladrillo o los metales, el paseo por las avenidas del camposanto es una sorpresa para la vista: obeliscos, cúpulas, frontones de aire ático, vidrieras, estatuas modernistas o clásicas…

Muchos de los monumentos funerarios son como pequeños edificios de aire historicista en los que se leen –mediante la arquitectura o las inscripciones- todo tipo de mensajes de eternidad.

Surgido en 1822, en el huerto de un convento colonial, se reconstruyó en 1880, época en la que se hizo el grandioso pórtico de acceso, de columnas dóricas.

El cementerio tiene unas 6000 tumbas, muchas de ellas de personas de la alta burguesía de la ciudad. Militares, escritores, presidentes… Tal vez para el visitante argentino, sea especialmente interesante buscar las tumbas de gentes como Rosas, Sarmiento Yrigoyen o Eva Perón… Sin embargo, para el viajero que llega de allende el mar, lo sorprendente de La Recoleta es ese grito de pervivencia frente a la muerte, y esa exhibición de arte funerario, que va de lo clásico grecorromano a la modernidad, pasando por el barroco o el Art Decó.

Sólo otro cementerio me ha impresionado de forma similar: el de Punta Arenas, en el sur de Chile. Ambos tienen algo en común, son como el grito de una estirpe de pioneros empeñados en crear un mundo nuevo y pujante en tierras alejadas de las naciones dominadoras europeas.

Uno de los imponentes túmulos en el cementerio de La Recoleta. Imagen de Beatriz Álvarez Sánchez. Guiarte.com
Todas las tendencias del arte están también entre los muros del cementerio. Imagen de Beatriz Álvarez Sánchez. Guiarte.com

Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires

Fundado a finales del siglo XX, el MNBA pasó por diversas ubicaciones, hasta que en la década de los treinta se trasladó a la llamada Casa de Bombas, edificio en el que situaban las estaciones de bombeo de agua potable.

Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires

El arquitecto Alejandro Bustillo reacondicionó la edificación para centro de exposiciones, cambiando su fisonomía interior y exterior, cegando ventanales y creando el pórtico columnado de aire historicista

El museo está situado en la avenida Libertador 1473 y tiene un aire clasicista, común a buena parte de la arquitectura moderna argentina. Cuenta con una amplia colección de arte internacional desde la Edad Media al siglo XX; una selección de pintura moderna argentina e incluso una sala de Arte Precolombino Andino. Merece una visita detenida.

Por citar algunos autores importantes. El Greco, Alonso Cano, Goya, Rodin, Monet, Picasso, Renoir, Chagall...

MALBA

En la Avenida Figueroa Alcorta 3415, se halla otra institución artística emblemática argentina: MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) Fundación Costantini.

El Malba tiene una interesante arquitectura moderna

El edificio de aire racionalista fue construido por la Fundación Eduardo F. Costantini, que convocó un concurso al efecto en 1997, que ganaron los arquitectos argentinos Gastón Atelman, Martín Fourcade y Alfredo Tapia.

Desde 2001, Malba – Fundación Costantini se dedica desde este museo a exponer, conservar, estudiar y difundir el arte latinoamericano desde principios del siglo XX hasta la actualidad: artistas de toda la modernidad artística: surrealismo, pop, informalismo…

En MALBA se contemplan trabajos de artistas de los distintos países de América Latina, tales como Diego Ribera, Kuitka, Botero, Torres-García, Xul Solar, Wifredo Lam, Frida Kahlo, Roberto Matta...

Además, en el centro se programan importantes exposiciones temporales de arte moderno.

La colección de arte Latinoamericano del museo es muy notable

Los bosques de Palermo

Buenos Aires tiene una magnífica zona verde en la zona norte, junto a la Costanera, cerca del aeropuerto Jorge Newbery.

El Jardín Japonés, en Palermo. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Palermo es un extenso barrio que ocupa esta parte de la ciudad, una zona residencial de nivel elevado, en la que se encuentran magníficas edificaciones que se asoman hacia la Costanera Norte, desde las cuales se puede ver la otra orilla del Río de la Plata.

Y digo esto último porque desde la orilla de la corriente no se puede ver el la otra parte de la ribera, solamente un inmenso espacio de agua, a veces surcada por alguna embarcación o por los camalotes que trae la corriente cuando viene alta.

El anchuroso Rio de la Plata se forma al juntarse el Paraná y el Uruguay, y el estuario final es tan amplio que su descubridor, el sevillano Juan Díaz de Solís, lo bautizó como Mar Dulce. El paseante de la Costanera no puede ver que al otro lado del cauce está Montevideo, pero quienes habitan en pisos altos de Palermo si ven la capital uruguaya. La redondez de la superficie de la Tierra hace que ocurran estas cosas.

Los bosques de Palermo son muy amplios, y los bonaerenses los visitan para disfrutar de sus instalaciones, hacer cicloturismo …o sencillamente vagar. ¡Es lindo vagar por este lugar, en medio de lagos, rosales y magníficos árboles!

Lago en los bosques de Palermo. Turismo. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Un punto céntrico es el Parque Zoológico, que se ubica cerca de la Plaza de Italia, donde domina el espacio la estatua del héroe Garibaldi. El parque es relativamente modesto, y lo mejor que tiene es el conjunto de aves. La riqueza de la avifauna de Palermo es grande habida cuenta que estamos al lado del Delta, y hasta aquí llegan multitud de especies que a veces alcanzan el ámbito del Zoológico, desde cuyas palmeras las garzas contemplan el deambular de los visitantes.

La avenida Sarmiento separa el zoológico de otro ámbito de interés, la Rural, donde en ocasiones, el turista podrá contemplar los mejores ejemplares de ganados del país.

También muy cerca, separados por la Avenida del Libertador, el visitante puede encontrar otros dos interesantes puntos: el Planetario Galileo Galilei y el excelente Jardín Japonés.

En el cruce de Libertador con Sarmiento se alza el monumento a La Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas, conocido popularmente como monumento de los Españoles, promovido por la colectividad hispana en 1910, en el aniversario de la Revolución de Mayo. Está diseñado por Agustín Querol y concluido por Folgueras.

Este inmenso pulmón verde, inaugurado en 1875 y con ampliaciones posteriores, cuenta también con lagos artificiales, en los que se puede gozar con paseos en botes de agua, y una excelente rosaleda.

Y si se quiere complementar la visita con un asado, pues cerca, a la vera del agua, están Los Carritos de la Costanera, en los que siempre habrá una buena tira de asado y un vino del interior, para animar el cuerpo tras la caminata.


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