Arcade es sinónimo de ostra



Entre Pontevedra y Vigo, muy cerca del extremo occidental de la hermosa Ría de Vigo, está Arcade. En un trecho corto, el viajero puede hallar lugares de notable belleza e interés: castro de Peneda, castillo de Sotomayor, Isla de San Simón... Pero para mucha gente, el nombre de Arcade está íntimamente ligado a las ostras.

Lalo Fernandez Mayo, periodista de La Voz de Galícia, nos conduce por la milla de oro de esta localidad gallega.

Cuentaviajes Arcade es sinónimo de ostra

Relato de viaje a Arcade es sinónimo de ostra

La milla de oro

Quince restaurantes, quince, jalonan la milla escasa...

1.400 metros exactamente, que van desde el mismo punto en que se levanta el cartel indicador que informa a los automovilistas que circulan por la N-550 que acaban de llegar a Arcade, hasta el final de la cuesta flanqueada por las últimas casas de la villa, en dirección a Vigo.

El extremo de la ría de Vigo, en el que se asienta Arcade, es de una belleza notable. Zona de Rande y San Simón. Foto Turgalicia-guiarte. Copyright


Quince restaurantes en el que el rey absoluto es, por supuesto, ese bivalvo de concha rugosa y carne suave que se llama ostra.

Decir Arcade es sinónimo de ostra, y viceversa. Y para demostrarlo ahí están, desde las del Veiramar, al principio, hasta las de La Ruta, al final, varios cientos de mesas donde cada fin de semana se pueden despachar 30.000 ostras. Aunque nadie podría desmentir al que asegure que pueden llegar a 50.000.

¿Y cuál es el mejor sitio para degustar una docena, o dos, o tres... o doce, lo que se denomina una cuerda?. Pues cualquier sitio es bueno. En primer lugar, la calidad de la ostra es similar. Salvo que uno tenga la suerte de conseguir algún ejemplar de la auténtica ostra gallega de Arcade, de las que, como es lógico suponer, a un ritmo de consumo de bastantes decenas de miles por semana, son más bien escasas, las que salen de las cocinas en bandeja nacieron en Francia o Grecia. Aunque si hay que hacer caso del dicho uno no es de donde nace, sino de donde pace, la ostra de Arcade se tiene claramente merecida su denominación de origen. Por otro lado, su precio puede variar según el tamaño de los ejemplares y de los márgenes que la libre competencia permite. En general precios atractivos.

Arcade se encuentra a medio camino entre Pontevedra y Vigo por la carretera nacional 550, cuyo kilómetro 134 se encuentra, precisamente, en el centro del pueblo. El trazado de la carretera ha desplazado hacia sus orillas a los bares y restaurantes que antes estaban en el interior.

Como no es mucho trecho, obviaremos repetir aquí los nombres de los establecimientos. Hay tiempo para pasear y ver. Incluso, y quede aquí reflejado tan sólo como nota exótica, en medio de tanto comedor se ha colado un nigth club bautizado como Divana.

Dada la escasa distancia del primer restaurante al último no necesitaremos el coche más que para acceder al lugar. Una vez allí tendremos suficiente sitio para aparcar en los arcenes de la carretera, salvedad hecha de los fines de semana, donde esta operación se complica un tanto.

Si queremos pernoctar en el lugar, quinientos metros antes de esta peculiar milla de oro tenemos dos hoteles, al lado mismo de una gasolinera y a ambos lados de la carretera. Son el San Luis, de una estrella, y Las Islas, de dos. Tampoco aquí nos faltarán las omnipresentes ostras si queremos disfrutar de un imperial desayuno a la romana.

     

La digestión... en Castro da Peneda

Pero como no todo va a ser darle gusto al cuerpo, después de la comida habrá que dejar algo para el espíritu.

Desde el castro da Peneda se divisa el monumental Puente de Rande, que cruza la ría. Foto Turgalicia-guiarte


Una vez recorridos los 1.400 metros ostreños, nos encontraremos con un desvío que nos conducirá hacia Soutomaior, Pontesampaio y el Castro da Peneda. Este último será nuestro destino, un lugar idóneo para hacer una buena digestión de lo que, a la veira do mar, hayamos trasegado.

Para ir al Castro da Peneda sí es necesario volver a coger el coche. No es recomendable la bicicleta, salvo que uno disponga de las cualidades de Alvaro Pino o Perico. A dos kilómetros de Arcade por la carretera que conduce a Soutomaior, en perfectas condiciones de piso aunque estrecha, está O Viso. Desde aquí hay que girar a la izquierda y a los 600 metros, otra vez, en esa misma dirección.

Nos quedan ahora dos kilómetros de subida muy peligrosa, por un camino asfaltado pero con numerosos baches y barrancos por la derecha. Aunque termina el asfalto sigue el camino, pero ya no es necesario seguir. Unas escaleras nos suben al torreón desde donde, si miramos a poniento, veremos un panorama espléndido, con la ría de Vigo enmarcada en la monumentalidad del puente de Rande.

Merece la pena subir; pero con cuidado.

     

Otros interesantes destinos

Esta es una bella zona. En medio de la ría aparece la Isla de San Simón. Es un bello entorno con resonancias bélicas. Por aquí se hundió buena parte de una flota hispánica con galeones y tesoros jamás recuperados.

El castillo de Sotomaior, magníficamente conservado. Foto Turgalicia-guiarte. Copyright


También en la zona está el castillo de Soutomaior, bien conservado y con excelente arboleda en el entorno. Era la legendaria morada de Pedro Madruga.

En el propio Arcade, la modernidad de las nuevas construcciones surgidas al hilo de la carretera nueva no hacen suponer las joyas que encierran sus calles viejas. Aunque cada vez el ladrillo y el prefabricado sustituyen con mayor alevosía a la piedra, aún hay casas que retienen lo que tuvieron.

Por retorcidas callejuelas llegamos a Pontesampaio, el puente sobre el río Verdugo, que contempló la primera derrota en toda línea que sufrieron los ejércitos de Napoleón en Galicia.

Arcade también guarda en su interior la iglesia románica de Santiago, que ha sufrido diversas restauraciones poco afortunadas, a través de las cuales nos resulta difícil adivinar sus excelencias.

Pero sobre todo, el viajero llevará de aquí el regusto de una tierra amable y acogedora, que invita a volver.