Qué Ver en Washington D.C.

Es muy amplia la lista de lugares para visitar tanto en la ciudad como en su entorno, no sólo los monumentos, sino barrios de sabor étnico con restaurantes internacionales y atractivas zonas comerciales.

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Es muy amplia la lista de lugares para visitar tanto en la ciudad de Washington D.C. como en su entorno.

El Museo Nacional del Aire y del Espacio es desde su creación el más visitado del mundo. Imagen de Guiarte.com.

No sólo los monumentos son imprescindibles en la visita a Washington D.C., sino también los barrios de sabor étnico con restaurantes internacionales y sus atractivas zonas comerciales.

El mayor interés se centra en la zona del National Mall, que se nos presenta como un auténtico parque temático de la historia del país.

Incluso cerca de la ciudad hay enclaves para visitar, algunos de valor histórico, así como la populosa Baltimore, de gran atractivo por su ámbito portuario y su excelente arquitectura.

National Mall

La Explanada Nacional es una especie de parque histórico nacional en el centro de Washington. Integra diversos espacios históricos y culturales, en torno a una zona abierta y verde.

El espacio del National Mall, visto desde el Memorial de Lincoln. Imagen de Guiarte.com.

Tradicionalmente se enmarca entre el obelisco que recuerda a Washington y el Capitolio, aunque muchos lo amplían hasta el edificio de aires griegos que homenajea a Abraham Lincoln, en la orilla del Potomac.

El diseñador de la ciudad, Pierre Charles L´Enfant ya vislumbró en su origen un espacio de este tipo, que fue tomando cuerpo en siglos posteriores.

El Mall es un ámbito de atracción turística, y también sede de protestas sociales.

Aparte de los monumentos ya citados, aglutina a diversos museos de historia, naturaleza, ciencia y arte, y está muy cercano a la Casa Blanca, la Biblioteca del Congreso, la Corte Suprema y diversos monumentos como los dedicados a Einstein, Roosevelt o Luther King.

Plano de National Mall, con sus principales centros de interés. guiarte.com

El Capitolio

Hay un centro neurálgico de Washington que es la colina del Capitolio, en la que se ubica el enorme edificio sede del poder legislativo.

La Apoteosis de Washington corona el interior de la cúpula. Imagen de Guiarte.com.

Es una excelente construcción de aire neoclásico, de tonos blancos, en la que destaca la inmensa cúpula central, a la que antecede un pórtico con columnas y una gran escalinata. El cuerpo central se flanquea con dos alas. Una, la sur, alberga la Cámara de Representantes, y la otra la del Senado.

Las obras del Capitolio se iniciaron con el diseño del arquitecto William Thornton, elegido en un concurso en 1793. En el año 1800 ya se terminó la primera fase del proyecto, celebrándose sesiones en el edificio.

Las necesidades de espacio generaron progresivas ampliaciones.

Diseñado inicialmente por William Thornton, posteriormente fue modificado por Benjamín Henry Latrobe y Charles Bulfinch. Thomas Walter, finalmente, levantó la gran cúpula, rememorando a la del Vaticano, y añadió las alas destinadas al Congreso y al Senado.

Destaca en el edificio del Capitolio la inmensa cúpula central. Imagen de Guiarte.com.

Las visitas al Capitolio tienen una duración aproximada de una hora y en el recorrido se puede contemplar la gran rotonda, repleta de estatuas de ciudadanos famosos. Hay en ella numerosos cuadros, entre ellos uno del Descubrimiento de América por Colón, la llegada al Misisipi de Hernando de Soto, el bautismo de la nativa Pocahontas, y el Embarque de los peregrinos.

Sobre la rotonda se alza la magnífica cúpula, que corona la pintura La Apoteosis de Washington fresco del italiano Constantino Brumidi, que cubre un área de más de 400 metros cuadrados, elevada a 55 metros de altura.

Este ámbito es el más solemne del Capitolio, y como tal ha acogido numerosos eventos del Estado.

La visita al Capitolio es gratuita. Se permite ver la Cámara de Representantes y el Senado, desde las respectivas galerías, cuando estos órganos están en funcionamiento.

Entre las decoraciones de la rotonda, el cuadro del bautismo de Pocahontas. Imagen de Guiarte.com.

Biblioteca del Congreso

La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos puede ser considerada como la Biblioteca Nacional del país, y se halla en las inmediaciones del edificio del Capitolio.

Interior del edificio Jefferson, en más antiguo de la Biblioteca del Congreso. Imagen de Guiarte.com.

Al principio estaba ubicada en el propio Capitolio... pero necesitaba espacio, por lo que se acometieron sucesivas ampliaciones.

Dada la dimensión de los recursos allí almacenados –es uno de los mayores centros del mundo en su género- la biblioteca se ubica ahora en tres edificios contiguos, denominados Thomas Jefferson, Adams y Madison.

El edificio Jefferson es de 1897, el Adams corresponde a 1938 y el Madison de finales del siglo XX.

En conjunto albergan 151 millones de elementos archivados, de ellos 34 millones de libros, escritos en 470 idiomas. Entre los libros hay magníficos incunables, como una de las biblias de Gutenberg.

Merece la pena visitar el edificio Jefferson, en el que impresiona su espectacular vestíbulo, sus escaleras y columnatas... que siguen un patrón estilístico a medio camino entre el Renacimiento y el Barroco. También es espectacular la gran sala de lectura. La visita es gratuita.

Monumento a Washington

El monumento a Washington es la estructura más elevada de la ciudad. Se trata de un obelisco de unos 170 metros de altura, forrado de mármol blanco.

El monumento a Washington, es el más elevado de la ciudad. Imagen de Guiarte.com.

El poderoso monumento se asienta sobre una colina y se erigió como homenaje a George Washington, que fue el dirigente de las tropas que lograron la independencia del país y primer presidente del Estado.

Robert Mills es el autor del proyecto, que constaba, además de una columnata que lo rodeaba. La obra se desarrolló entre 1848 y 1884, un periodo largo que se explica por la falta de fondos.

En determinado momento se cambió el origen del material que recubría el obelisco, con lo que ahora se aprecia mármol de dos tonalidades. Las columnas de la base, finalmente, nunca se hicieron, con lo que el monumento aparece más sobrio y estilizado.

Desde el cercano monumento a Lincoln se tiene una magnífica vista del obelisco. El mismo cuenta con un elevador interior que permite ascender a lo alto. Alguna gente realiza el trayecto de bajada por las escaleras: 893 escalones.

El edificio sigue siendo la construcción más elevada de la ciudad. Antiguamente era el más alto del mundo, hasta que la torre Eiffel le arrebató momentáneamente el título.

En el obelisco se aprecian las dos tonalidades de mármol empleado. Imagen de Guiarte.com.

La Casa Blanca

Antiguamente se le dominaba Palacio Presidencial, pero el color de sus paredes acabó dando nombre a este edificio palladiano en el que habita el presidente de los Estados Unidos.

Fachada norte de la Casa Blanca. Imagen de Guiarte.com.

Está el edificio al norte del Monumento a Washington, en el número mil seiscientos de la Avenida de Pensilvania y es visitable.

Se construyó a partir de 1792, siguiendo un plano del arquitecto James Hoban, y se ocupó –aún sin terminar- en el año 1800.

El edificio fue severamente dañado por un ataque inglés en la guerra angloamericana, en los inicios del siglo XIX y tuvo que ser reconstruido entonces casi en su totalidad. Ha sufrido diversas ampliaciones y remodelaciones a cargo de distintos autores, entre ellos Benjamín Henry Latrobe. 

Tanto su fachada norte como la sur están ordenadas en torno a sendas columnatas. La fachada norte cuenta con un bello pórtico de cuatro columnas, con frontón; en tanto que la sur posee una columnata ubicada en un alineamiento curvo, la terraza oval.

El edificio parece austero y relativamente pequeño, pero en las sucesivas remodelaciones se ha profundizado en su construcción, de forma que en realidad dispone de seis pisos de altura, contando la parte subterránea.

Hay diversos salones de interés, entre ellos el Azul, donde el presidente recibe a sus invitados oficiales. Pero el más famoso es el despacho oval, asociado tanto al gobierno de los Estados Unidos como a otras incidencias presidenciales.

Fachada sur de la Casa Blanca. Imagen de Guiarte.com.

Lincoln Memorial

A la orilla del río Potomac, en medio de una colina, a la entrada del puente de Arlington, está el monumento a Lincoln o Lincoln Memorial. 

Fachada del monumento a Lincoln. Imagen de Guiarte.com.

Todo el edificio tiene un marcado aire de templo griego, en el que la divinidad no es otro que Abraham Lincoln, quien aparece sentado y pensativo, sobre un desmesurado trono. La obra es del escultor estadounidense Daniel Chester French.

Diversas frases y textos relativos al presidente se recuerdan en las paredes del edificio.

También cabe recordar otra frase célebre: Martin Luther King pronunció en este lugar aquel famoso discurso en el que afirmó “yo tengo un sueño”, para expresar su esperanza en un futuro en el cual la gente de raza negra y blanca pudieran convivir en paz.

El edificio se inició en 1914 y se inauguró ocho años más tarde. El arquitecto fue Henry Bacon, quien realizó un templo dórico típico, con 36 columnas de 10 metros de altura, en la que se grabaron los nombres de otros tantos estados de la Unión.

Estatua monumental del presidente Lincoln. Imagen de Guiarte.com.

Jefferson Memorial

El Monumento a Thomas Jefferson o Thomas Jefferson Memorial también está muy cerca de los anteriores, a una orilla del Tidal basin.

Fachada del monumento a Thomas Jefferson o Thomas Jefferson Memorial. Imagen de Guiarte.com.

Es un edificio que nos recordará al Panteón de Roma, y que fue diseñado por John Russell Pope, quien fue ampliamente criticado por construir siguiendo una propuesta escasamente imaginativa, consistente en copiar modelos de Roma y Grecia.

El edificio está en la línea recta que enlaza con la Casa Blanca, pasando por el obelisco. La estructura es un cuerpo circular, que tiene un pórtico de ocho columnas, con frontón.

El presidente Roosevelt propuso en 1934 hacer también un monumento en homenaje a Jefferson. En 1939 se puso la primera piedra y se terminó cinco años después.

En el interior hay una gran estatua del homenajeado, de 6 metros de altura, obra de Rudolph Evans. En las paredes hay escritos textos de Jefferson.

Monumento a Thomas Jefferson o Thomas Jefferson Memorial. Imagen de Guiarte.com.

Otros monumentos conmemorativos

En esta zona, de gran sabor histórico –situada entre el monumento a Lincoln y el Obelisco a Washington- hay otra serie de monumentos conmemorativos.

Monumento a los soldados del Distrito de Columbia. Imagen de Guiarte.com.

Al Presidente Roosevelt
Es otro de los monumentos relativamente recientes, en honor del presidente Roosevelt. Diseñado por el Lawrence Halprin, cuenta con esculturas de Leonard Baskin, Neil Estern y Robert Graham.

Está entre el Potomac y el Tidal basin. Inaugurado en 1997, recuerda al presidente en una época especialmente dura, jugando con los muros y el agua y textos relativos al homenajeado.

Monumento a Luther King
Se halla cerca del monumento a Lincoln, lugar donde Luther King pronunció aquel discurso famoso de “I have a dream”.

Lei Yixin es el autor de la escultura. Este artista chino realizó un trabajo que se aleja del clasicismo imperante en la zona para acercarse al Realismo Socialista. El trabajo está al lado del Tidal basin (lago del National Mall) entre los monumentos de Lincoln y Jefferson.

Por cierto, es el único “memorial” a un personaje que no ha sido presidente de los EE.UU.

Monumento a Luther King. Imagen de Guiarte.com.

Monumento a los soldados del Distrito de Columbia
Este monumento, sencillo y clasicista, conmemora a los soldados del distrito que sirvieron en la primera Guerra Mundial.

Está muy cerca del monumento a Luther King y consiste en un templo circular de aires dóricos, con una cúpula redondeada sostenida por doce columnas. En el monumento hay listas de ciudadanos que participaron en el conflicto bélico.

Monumento a los soldados de la Guerra de Corea
El Monumento a los veteranos de la Guerra de Corea se inauguró en 1995 y tiene forma de geométrica. Dentro de un triángulo se presentan  19 estatuas de acero inoxidable.

Monumento a los soldados de la Guerra de Vietnam
No lejos del de la Guerra de Corea está el dedicado a los luchadores de Vietnam. Cuenta con un severo muro de mármol negro, con nombres de soldados muertos.

Monumento a los soldados de la Guerra de Corea. Imagen de Guiarte.com.

Monumento a los veteranos de la II Guerra Mundial
Finalmente, en la misma zona comprendida entre el obelisco y el monumento a Lincoln, está el que se dedica a la memoria de los luchadores estadounidenses en la II Guerra Mundial, que es obra de Friedrich St.Florian.

El monumento recurre a un conjunto de columnas de granito para crear un espacio en el que se recuerdan a los héroes de todos los estados.

Plano Monumentos Condecorativos.

Museo Nacional del Aire y del Espacio

En el entorno del National Mall hay varios museos de grandísimo interés. De forma especial cabe destacar el Museo Nacional del Aire y del Espacio, el más visitado del mundo.

Aviones en el Museo Nacional del Aire y del Espacio de Washington. Imagen de Guiarte.com.

El Museo Nacional del Aire y del Espacio pertenece a la institución Smithsoniana, y cuenta con una extraordinaria colección de aviones y aeronaves espaciales.

Se ubica en un edificio de arquitectura geométrica. El autor, Gyo Obata, arquitecto norteamericano de origen japonés, creó una serie de cuatro cubos, con unas líneas modernas que dan identidad al edificio, a la vez que contribuyen a realzar la clasicista imagen del cercano Capitolio.

Aviones en el Museo Nacional del Aire y del Espacio de Washington. Imagen de Guiarte.com.

Inaugurado en 1976, posee una colección emblemática relativa a la navegación aérea. Por citar alguna pieza cabe señalar a el avión de los hermanos Wright; el Sprit os Saint Luis, de Lindberg, el módulo del Apolo 11 que llegó a la Luna, rocas de la Luna y Marte; el Enola Gay (de la bomba de Hiroshima), etc.

El museo es muy atractivo y también para los más pequeños, pues cuenta con un planetario, simuladores de vuelo, etc.

Módulo espacial en el Museo Nacional del Aire y del Espacio de Washington. Imagen de Guiarte.com.

National Gallery of Art

La Galería Nacional de Arte de Washington D.C. fue creada en 1937 con el legado del financiero y coleccionista de arte Andrew W. Mellon.

Bartolomé Esteban Murillo. Dos mujeres a la ventana. Widener Collection, en la National Gallery of Art.

La donación contaba con pinturas y esculturas de grandes maestros, además de fondos para construir, en el Mall, un edificio para albergar al nuevo museo.

En 1941 se abrió la sede, una construcción neoclásica, obra de John Rusell Pope, con una gran portada columnada, bóveda central y sendas alas laterales. Fue en su tiempo el mayor edificio de mármol del mundo.

La Galería creció con nuevas colecciones de arte aportadas por donantes privados y con la compra de un importante lote de pintura del Ermitage al gobierno de la URSS.

La inevitable ampliación para tales contenidos se hizo con otro edificio de diseño geométrico (Edificio Este), obra del arquitecto cantonés Ming Pei.

En el edificio más antiguo se muestran grandes obras clásicas de autores como Rafael, da Vinci, Vermer, Rubens, el Greco o Goya. En el moderno, la obra contemporánea: Picasso, Pollock, Warhol, Calder...

Cuenta con un atractivo Jardín de las esculturas, al lado del edificio Oeste con obras de época moderna y contemporánea. La fuente reflectora en el centro del Jardín es en una pista de patinaje sobre hielo durante los meses invernales.

Otros museos de Washington D.C.

Hay que hablar en especial del Instituto Smithsoniano, que posee una gran variedad de centros culturales.

Solo en el entorno del National Mall tiene nueve, entre ellos el ya citado Museo Nacional del Aire y del Espacio.

La sede de la institución Smithsoniana está en el National Mall y es un edificio neomedieval conocido como el castillo. Todos los centros que se citan a continuación están en el Mall, salvo el de Arte Americano y la Galería Renwick , que se hallan un poco más al norte.

Entre otros centros cabe citar el Museo Nacional de Historia Natural con muestras sobre los orígenes de la humanidad, el desarrollo de las culturas del mundo, animales del pasado y actuales: aves, anfibios, reptiles, insectos… Magnífica colección de dinosaurios y de minerales, aparte del famoso diamante Hope.

El Museo de Arte Africano nos acerca al arte pasado y presente de África.

La Freer Gallery of Art, con una de las mejores colecciones de arte asiático.

La Galería Renwick, otro de los centros smithsonianos de Washington. Imagen de Guiarte.com

La Smithsonian American Art Museum cuenta con una magnifica colección de arte, tanto de objetos europeos como de pinturas norteamericanas, entre ellas obras de Nam June Park, Hockney, John Singer Sargent, Edward Hopper... Tiene dos espacios públicos.

El Museo Nacional de Historia Americana posee numerosos objetos que se relacionan con la historia del país… desde los sistemas de transporte a vestidos de las mujeres del presidente. Interesantes los objetos presidenciales... desde el uniforme de guerra de George Washington al saxo de Bill Clinton.

La Galería Renwick es otro de los centros del Smithsonian American Art Museum, dedicado a las artes decorativas. Es muy interesante el edificio, cercano a la Casa Blanca, hecho de ladrillo rojizo, diseñado por James Renwick, e inaugurado en 1874.

El cementerio de Arlington

Es otra visita “patriótica” inevitable para el turista que llega a la ciudad de Washington D.C.

Arlington: un espectacular espacio de tumbas blancas, en la orilla del Potomac. Imagen de Guiarte.com.

En realidad, el cementerio ya está fuera del área de Washington D.C., al otro lado del río Potomac, enfrente al Lincoln Memorial, y cerca del Pentágono.

En este recinto, que sorprende por su sencillez, se hallan los restos mortales de miles de personas. Soldados de la Guerra de la Independencia o de la de Irak, presidentes...

Sobre una colina se halla la tumba a los soldados desconocidos, mirando a Washington y permanentemente custodiada.

Entre los puntos populares están también la tumba de John Kennedy y de su esposa y el memorial a los muertos de la misión espacial del Challenger.

Pero lo más impresionante es el conjunto de miles de lápidas blancas, sencillas, sin barroquismos ni ostentaciones, que se extienden sobre las colinas y que nos hablan de patrias y tragedias... y de la igualdad de los seres humanos ante la muerte.

Más de cuatro millones de visitantes pasean cada año por estos lugares verdeantes en los que se respira paz y respeto, y desde donde pueden contemplar en perspectiva el obelisco a Washington.

El Anfiteatro Memorial en el cementerio de Arlington. Imagen de Guiarte.com.