El gran torneo medieval

El caballero acomete a su adversario; el sol destaca la brillantez de las armaduras; en torno al encuentro, miles de personas, ataviadas a la usanza medieval, gritan y animan a los valientes empeñados en duro combate. Es fiesta y primavera en el valle del Órbigo, en el noroeste de España.

Es una narración de Tomás Alvarez, con imágenes del Diario de León

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Relato de viaje a El gran torneo medieval

El paso del Órbigo

Cada año aumentan los asistentes a estas fiestas que perpetúan la memoria de las mayores justas que hubo en la Edad Media a lo largo de los reinos hispanos.

Es un estallido de belleza, sorprendente, inolvidable, en torno a un puente largo, bello y cargado de historia, que une ambas riberas del Órbigo, y que fue cruzado desde la antigüedad por millones de peregrinos que hacían la ruta a Santiago de Compostela.

Caballeros desfilan entre la multitud, a la vera del puente medieval. Imagen de Diario de León.

El Órbigo es uno de los principales ríos del territorio leonés. Riega uno de los valles fundamentales de las tribus astures (prerromanas). En esta zona derrotó Teodorico al ejercito de los suevos(una de las naciones bárbaras que invadieron Hispania), aquí se produjeron diversas batallas entre árabes y cristianos y se dirimieron conflictos entre las grandes familias señoriales en el tumultuoso siglo XIV.

Pero hasta hoy, el lance más legendario vinculado al río es el referido a unas largas justas medievales.

     

Las justas medievales

Corría el año 1.434 cuando Don Suero de Quiñones, dolido por el desamor de una dama, se comprometió a mantener en su poder el paso del río, en nombre de su amada, con el apoyo de nueve amigos.

Dice la tradición que Don Suero había decidido hacer voto de ayuno todos los jueves y colgó de su cuello una argolla de hierro que simbolizaba la esclavitud de su amor por su dama, bajo el juramento de que sólo se desharía de esa penitencia si lograba romper, en el plazo de un mes, trescientas lanzas de caballeros adversarios.

Las justas medievales tambien fueron en honor de una dama. Imagen de Diario de León.

Desde el diez de julio de aquel año, 1434, y durante treinta días, Don Suero y los suyos estuvieron impidiendo el cruce del Órbigo, intercambiando combates con todo el que acudía por las inmediaciones. En honor de la dama se hicieron dueños del paso, hasta romper las trescientas lanzas de otros tantos caballeros.

     

Con el favor del Apóstol

Según se cuenta, pasado el lance, el caballero victorioso acudió hasta el sepulcro del apóstol Santiago a depositar una ofrenda, que aún hoy se puede ver en la catedral compostelana.

Aquellos famosos combates pasaron a la historia y hoy son motivo para unas animadas justas medievales que se celebran al lado del río, en esta bella zona, muy atractiva para el turismo, pues se trata de una región llena de encanto, especialmente en estío y primavera.

En las orillas del Órbigo, cuajadas de bosques, canta una variada avifauna de ribera; en las aguas claras y frescas habitan las escurridizas truchas, y en los establecimientos de recreo se solazan numerosos turistas que buscan un descanso apacible, ennoblecido con los placeres del buen comer.

El espactáculo es de una sorprendente belleza. Imagen de Diario de León

Es éste un buen país para el turismo descansado, amante del paseo, la sombra, el campo y el buen comer. Y si ama el arte, cerca están las ciudades de León y Astorga, donde se pueden ver desde excelentes catedrales góticas hasta edificios de Gaudí.

     

Justas del siglo XXI

Decenas de miles de personas acuden en cada año, en los primeros días de junio, a estos atractivos lugares para asistir a las Justas Medievales del Paso Honroso.

Y así evocar una vez más los combates que en 1434 enfrentaron a caballeros llegados de media Europa con el héroe leonés Don Suero de Quiñones.

Estas justas transformaron el municipio de Hospital de "rbigo en un gran poblado medieval, donde se recuerda el amor del caballero hacia doña Leonor de Tovar, y su reto hacia todos los caballeros que se dirigían hacia Santiago de Compostela y que, obligatoriamente, debían cruzar el puente de la localidad.

Los combates tienes un enorme realismo. Imagen de Diario de León

Durante el Torneo, varias decenas de guerreros medievales rememoraron los combates a caballo con el guardián del Paso, Suero de Quiñones, y sus nueve caballeros mantenedores: Lope de Estúñiga, Diego de Bazán, Pedro de Nava, Suero Gómez, Sancho Rabanal, Lope de Aller, Diego de Benavides, Pedro de los Ríos y Gómez de Villacorta.

     

Lanzas y espadas

Al igual que en ediciones anteriores, estos caballeros hicieron disfrutar al multitudinario público con sus espectaculares escenificaciones de combates a caballo enfrentándose con sus lanzas.

Y en los momentos de lucha, cuerpo a cuerpo, con sus espadas.

Tampoco faltaron los momentos en los que pudieron demostrar su destreza ante la diana y, a lomos de sus rocines, ensartando en sus lanzas escarapelas colgadas en un alto en un torneo que también incluyó una exhibición de cetrería y que contó con una animada ambientación con música de la época.

Una multitud, ataviada a la usanza medieval, contempla las luchas, en el Passo Honroso, punto mítico del Camino de Santiago, en Hospital de Órbigo. Imagen de Diario de León.

El encuentro estuvo precedido por un desfile de los caballeros con sus estandartes, que, a los son de gaitas y tambores, rindieron pleitesía a los personajes del rey Juan II y la reina Isabel de Portugal (quiens entonces estaban al frente de la Corona de Castilla y de León), que contemplaron los enfrentamientos junto con el numeroso público presente, gran parte del cual estaba vestido a la usanza de la época medieval.

     

Revivir el medioevo

En esta inusual fiesta hay otras actividades organizadas paralelamente al torneo, tales como la misa medieval recitada en latín y el mercado artesanal al estilo de los existentes en la Edad Media,

En el que los visitantes pudieron adquirir una gran variedad de perfumes, dulces, carnes, vinos, objetos de cuero, pergaminos y ropas, en un ambiente de gran colorido, con la presencia de festeros, juglares y músicas.

En la edición de la fiesta correspondiente al 2004, el concurrido mercado medieval contó con la novedad de tener su propia moneda de cambio: la dobla.

Merece la pena una visita a este espectáculo medieval, lleno de colorido e historia. Imagen de Diario de León.

Todo el pueblo sale a la calle, vestido de bellísimos trajes antiguos, en tanto que las casas se engalanan con flores y colgaduras, porque el programa es amplio y en el mismo hay desfiles, el ajusticiamiento de un malvado villano y hasta una cena medieval en la que los comensales recordaron las costumbres de la época degustando los sabrosos asados, a la usanza primitiva... sin cubiertos.

Tomás Alvarez

Fotografías cedidas por Diario de León.