Vega de Espinareda, León (España).

En un punto en el que se abre el valle del Cua, aparece el pueblo de Vega de Espinareda, famoso desde la antigüedad por su notable abadía, parte de la cual se conserva, dominando el lado oriental del valle.

El lugar, en medio de un paisaje de gran belleza, creció a la vera de un puente que puede ser de origen romano, y que serviría una calzada que comunicaba Bégidum con el norte de la comarca. Este puente ha sufrido diversas restauraciones, la última en la segunda mitad del siglo XX, después de que una riada lo arruinara en parte.

Lo más destacado de Vega de Espinareda ?aparte de su belleza natural- es el monasterio de San Andrés. Imagen desde la parte posterior. Guiarte.com

El espacio, con llanos, montañas y abundante agua ha estado poblado desde la antigüedad como lo muestran las cercanas pinturas rupestres de Sésamo, ubicado al norte de la población, yacimiento de arte esquemático conocido por la vecindad pero solo reconocido oficialmente en el final del siglo XX.

Vega de Espinareda posee unos 1500 habitantes y es cabeza de un municipio que integra otras poblaciones de menor tamaño.

Lo más destacado del lugar –aparte de su belleza natural- es el monasterio de San Andrés, cuyo origen se remonta al final del siglo IX, siendo reedificado en varias ocasiones, la última en el tramo final del siglo XVII. En la actualidad, pervive parte del cenobio, destacando la fuerte mole de la iglesia del mismo, de estilo neoclásico, y buena parte de su poderoso claustro.

La portada de la iglesia es de una notable sobriedad, de 1780. En ella aparece la estatua de san Andrés, patrono de la abadía. El templo es una sola nave, divida en seis tramos y con cúpula ovalada. El retablo principal, de formas armoniosas es de los inicios del barroco, con un sagrario de época anterior y de cierta belleza. Entre las imágenes, destaca un gran Cristo del románico final.

Fachada de la abadía de San Andrés de Espinareda, en Vega de Espinareda, León. Imagen de Guiarte.com

En torno a la vida del monasterio fueron surgiendo poblados, como Espinareda, un núcleo algo más elevado, en el que parece ser que residían servidores de la abadía; Espino, donde se celebraba desde la Edad Media una feria tradicional de ganados, y Vega, en el punto en el que se hallaba el puente que cruzaba el río, al norte de la edificación monacal.

Protegido por los reyes de León y dueño de una vega amplia y de gran productividad, el centro alcanzó gran poderío para decaer posteriormente, de modo que quedó afectado por la desamortización de 1836.

En su origen –fundado probablemente por impulso de san Genadio- se ajustó a la regla de san Fructuoso, para ser posteriormente regido por la benedictina. Fueron los benedictinos quienes lo consolidaron como un gran centro de enseñanza, en el que se impartía Filosofía, Artes y Letras. Gil y Carrasco fue uno de sus alumnos. Aún funcionó en el mismo una escuela hasta su cierre en 1995.

Parte del claustro de la abadía de San Andrés de Espinareda aun se conserva. Imagen de Guiarte.com

Como resultado de su vinculación con la nobleza es sabido que en este lugar se enterró a Doña Jimena, dama noble amante de Alfonso VI, y madre –por esta relación- de Elvira y Teresa, la segunda de las cuales se casó con Enrique de Borgoña. Ambos fueron padres de Alfonso Enriquez, primer monarca del nuevo reino portugués.

Fruto de la tradicional feria de ganados que desde la antiguedad se celebraba en El Espino, es prestigiosa la gastronomía de la zona, entre la que destacaba la afición al pulpo. En la comarca hay buena oferta de casas rurales y camping.

San Andrés de Espinareda. detalle en la predela del templo. Imagen de Guiarte.com

Página web municipal: http://vegadeespinareda.org/

> > Volver a la guía de Pueblos con arte