San Justo de la Vega, León (España).

San Justo de la Vega es uno de los pueblos del Camino de Santiago en la provincia de León, ubicado en las cercanías de la ciudad de Astorga.


Peregrinos pasan junto al crucero de San Justo. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com) para Guiarte.com.

El viajero, que desde Mansilla de las Mulas ha venido alternando sucesivos valles fluviales y mesetas de secano, al llegar al crucero de San Justo comprueba un súbito cambio del paisaje, al abrirse ante él un amplio espacio de la vega del río Tuerto, luego la ciudad de Astorga, y en el fondo, en semicírculo, diversas sierras de los Montes de León.

El paisaje es magnífico. Al suroeste se divisa la Somoza con las cumbres del Teleno, enfrente el paso de Foncebadón y hacia el oeste La Cepeda, con la sierra cepedana y la cordillera cantábrica en la lejanía.

El crucero de San Justo se halla en un lugar de honda tradición. Se cuenta que santo Toribio obispo de Astorga, abandonó la sede de la diócesis, al parecer por problemas con el pueblo y el clero mayoritariamente priscilianista. En su abandono de la ciudad, pararía en el alto de San Justo, donde hubo una ermita y un crucero desde la antigüedad.

La iglesia de San Justo es moderna, salvo la tradicional espadaña de piedra. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com) para Guiarte.com.

El obispo Toribio es una figura notable del siglo V, viajero a Roma y Jerusalén, trajo de oriente diversas reliquias, entre ellas parte del lignun crucis, ahora venerada en el monasterio que lleva su nombre en Potes (Santander) a donde parece que fueron trasladados los restos mortales del santo en el siglo VIII, ante la invasión árabe.

San Justo sigue celebrando fiestas en honor del célebre obispo, con procesión/romería hasta la cruz del cerro. En la base del crucero se ven abundantes piedras, portadas por los fieles desde el como homenaje al santo.

El pueblo se ubica en la vía que unía las ciudades romanas de Asturica (Astorga) y Legio (León) y ello significó sin duda que en su entorno tuvo que haber población ya en época romana.

Precisamente, en San Justo se halló en la antigüedad un valiosísimo sarcófago romano que ahora se puede contemplar en el museo Arqueológico Nacional. Tras su hallazgo, en el medievo, fue trasladado a la catedral de Astorga. En el mismo se depositaron los restos de Alfonso II el Magno. La obra fue rapiñada en el siglo XIX para su traslado a Madrid, pese a la oposición del cabildo catedralicio, con el fin de nutrir los fondos del museo Arqueológico Nacional, al igual que se hizo con otros extraordinarios elementos que fueron expoliados en aquella época de la basílica de San Isidoro y que ahora están en el mismo museo. 

Sarcófago paleocristiano de San Justo, ahora en el Museo Arqueológico Nacional. Imagen de Guiarte.com

El sarcófago es obra romana, de inicios del siglo IV, realizada en mármol blanco, y presenta un gran friso con escenas bíblicas.

San Justo se halla en el margen oriental del río Tuerto y su economía es básicamente agraria. Su población es algo menor de mil habitantes.

La edificación tradicional del lugar es de mampostería y de barro y el monumento local es la iglesia parroquial dedicada a los santos Justo y Pastor.

El templo es de obra reciente, salvo la espadaña. En el interior hay una imagen del XV, de Gregorio Español, y un bello retablo pictórico también moderno, obra del artista local Sendo.

Por Tomás Alvarez

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