Puente Villarente, León (España).

Al llegar al Esla, en Mansilla de las Mulas, los peregrinos santiagueños entran en una zona fértil, confluencia de ríos. Pronto aparece el Porma, que discurre entre Villamoros y Puente Villarente.


El viejo puente, visto desde el la pasarela para peregrinos en Puente Villarente. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com

Puente Villarente se halla sobre un terreno feraz, resultado de los aportes de los ríos que descienden de la cordillera Cantábrica. Su elemento más destacado, y que da el nombre a la población es el antiguo puente, otro de los más destacados del Camino de Santiago.

Ya en el siglo XII hay documentos que acreditan la existencia de este puente, tal vez de origen romano, habida cuenta de que cerca del mismo está la ciudad astur-romana de Lancia, que siempre tuvo una importante relación con la antigua Legio.

El puente, sobre 17 arcadas, sirve de paso para la Nacional 601, por lo que siempre ha tenido una gran densidad de tráfico, lo que fue motivo de peligro para los peregrinos. Afortunadamente, desde el 2012 se ha construido una sencilla pasarela para los viajeros a Compostela, quienes tienen una vista privilegiada del paso, con su valor paisajístico y monumental. 

Crucero ante el humilde templo parroquial de Puente Villarente. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com

Muy cerca del puente, a la izquierda de la carretera, aparece un magnífico edificio de aire palaciego, que corresponde a un hospital realizado en el siglo XVI por un arcediano de Triacastela (Lugo), centro que disponía de un jumento para trasladar los peregrinos enfermos hasta León, localidad que se halla a poco más de 10 kilómetros de distancia.

La iglesia del lugar es moderna y de escaso atractivo. Se halla al lado de la carretera Nacional que une León y Valladolid. Frente a las paredes de ladrillo se halla un crucero de época renacentista reconstruido en gran parte, y que parece ser que perteneció al hospital de peregrinos.

Hay un tema de interés, en lo que respecta a las iglesias de la zona. Hasta el pueblo anterior, Villamoros, predominan los templos con torre cuadrada. A partir de aquí, en todo el Camino de Santiago, desaparecen los campanarios cuadrados y se generaliza la torre-espadaña. 

Una bella casona de sabor tradicional que acogió peregrinos en la antigüedad, al lado del puente medieval, en Puente Villarente. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com

La espadaña es sencillamente un muro del templo que se prolonga hacia arriba, sobresaliendo de la estructura restante. Suele finalizar con un triángulo coronado por un pináculo. En este muro se ubican uno o varios huecos para las campanas. La construcción de espadañas obedece a dos motivos, uno económico, es una obra más humilde, y otro ideológico, en ocasiones se ha preferido esta estructura porque cubre la funcionalidad y evita la ostentación.

El pueblo, con algo más de 200 habitantes, tiene una estructura urbana deslavazada y mantiene vida económica merced a los servicios ofrecidos a los viajeros que recorren el Camino de Santiago o la carretera Nacional.
Por Artemio Artigas

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