Foncebadón, León (España).

En las fragosas tierras de León, Foncebadón es un lugar muy especial, íntimamente ligado a la historia y a la peregrinación santiagüeña.

La Cruz de Ferro, entre Foncebadón y Manjarín. Guiarte.com

Por Tomás Alvarez

El lugar está ubicado en una zona montuosa a medio camino entre Astorga y Ponferrada, en un trayecto sumamente utilizado desde tiempos inmemoriales, aunque ahora la circulación habitual entre ambas ciudades va más al norte, a través del Puerto de Manzanal.

El pueblo, sobre un suelo pobre, dedicado a bosques y pastizales, estuvo en trance de desaparecer en la segunda mitad del siglo XX, pero resurgió merced a iniciativas privadas y la creciente afluencia de peregrinos.

En la actualidad posee establecimientos de hostelería y dos albergues de peregrinos, en un casco urbano en el que se sigue palpando la destrucción y el hundimiento demográfico, pero que está resurgiendo lentamente, porque aún hay románticos descendientes del lugar que reconstruyen sus antiguas casas.

Hubo un momento en el que apenas habitaban en el lugar dos personas, una anciana y su hijo pastor, y hasta la propia Diócesis de Astorga intentó “salvar” las campanas de la iglesia del posible saqueo, a lo que se opuso la única mujer del pueblo, que defendió la integridad del templo humilde, que se halla en la cimera del pueblo.

Algo más al oeste, se halla otra ruinosa espadaña, en medio del campo, testimoniando la rica vida religiosa que antaño tuvo esta zona, ahora dominada por las ruinas y una naturaleza poderosa y bella.

En efecto, el nombre del lugar aluda a las fuentes del lugar. Foncebadón derivaría de Fuente de Abdón, previsiblemente el abad del monasterio existente el lugar.

Un caballo pasta entre la nieve, al lado de una vieja espadaña. Al fondo, Foncebadón. Guiarte.com

Foncebadón ya está en la historia desde el siglo X, cuando se celebró aquí un concilio. (Reunión de obispos del Reino de León).

Por aquí pasaron las tropas inglesas huyendo de Napoleón, en una mortífera retirada, acosadas por el miedo, los temporales (una tremenda nevada) y una epidemia de disentería…

Apenas dos kilómetros más adelante del caso de Foncebadón está la mítica Cruz de Ferro, uno de los puntos mágicos del Camino de Santiago.

Un montículo de guijarros, de origen posiblemente prerromano, está coronado por una cruz, a la que los peregrinos traen desde lugares lejanos piedras que siguen elevando la prominencia.

Muchos peregrinos traen las piedras desde su propio lugar, y dejan escrito sobre ellas mensajes y deseos.

La zona es bella y se enmarca por las montañas que se perciben hacia el norte (Hasta la Cordillera Cantábrica) y hacia el Sur (Montes del Teleno).

Uno de los espacios que el viajero a Santiago no olvidará. Tampoco lo olvidará el peregrino, que desde Astorga viene en un permanente ascenso. Este es el largo puerto de Foncebadón, que eleva el pasaje hacia Santiago hasta los 1.500 metros de altura, el punto más alto del camino Francés.

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