Ottmarsheim, Haut Rin (Francia).

Una población de unos dos mil habitantes, ubicada al lado del Rin, al este de Mulhouse, y perteneciente a la región de Alsacia, al departamento del Alto Rin (Haut Rhin).
Una de las edificaciones típicas de la arquitectura tradicional alsaciana, en Ottmarsheim. Guiarte.com. Copyright.

La fama de Ottmarsheim proviene de su historia, pues en el entorno del año mil fue un lugar protegido por los poderosos duques de Alsacia. De este patronazgo proviene la fundación hacia 1050, y con presencia del propio Papa León IX, de una abadía, de la que pervive una iglesia excepcional.

La zona tiene amplia densidad histórica. Por el valle del Rin transcurría una densa línea de comunicación entre el norte de Europa e Italia, que tuvo gran trascendencia desde el imperio romano. Muchas de las grandes poblaciones medievales se asentaron sobre urbes fundadas por los romanos, y en ellas se dieron importantes manifestaciones artísticas que aún asombran: Wissembourg, Estrasburgo, Marmoutier, Sélestat, Murbach, Colmar, y la propia Ottmarsheim se hallan en esta línea vertical que discurre al oeste del Rin.

Exterior de la Abadía de Ottmarsheim. Guiarte.com. Copyright.

El impulsor de la abadía de Ottmarsheim, hacia 1030, fue Rodolfo de Altenbourg, de una familia que acabaría trocando el apellido de Altembourg por el de los Habsbourg o Augsburgo, y que tendría una influencia notabilísima en la historia posterior del imperio germánico. Pues bien, este Rodolfo de Altembourg, propietario de amplios dominios en Suiza y Alsacia, impulsó un centro religioso, para el que eligió una estructura famosa: la Capilla Palatina de Aquisgrán, mandada construir dos siglos antes por Carlomagno.

Puede que el propio Rodolfo de Altembourg conociera la famosa capilla de Aquisgrán o puede que fuera su hermano Werner, arzobispo de Estrasburgo, quien sugiriese este prototipo. El hecho es que la abadía benedictina copió literalmente el edificio carolingio y así ha durado hasta hoy.

Interior de la Abadía de Ottmarsheim. Guiarte.com. Copyright.

Pero mientras la capilla de Carlomagno ha sufrido varias modificaciones, entre ellas la construcción de una nueva cúpula y la inserción en un lateral de un extraordinario coro gótico, que altera la percepción de la obra, Ottmarsheim ha tenido la suerte de conservar su iglesia como estaba en su origen. La única variación sobre la palatina es el tamaño; la iglesia abacial es ligeramente menor.

Es impresionante contemplar esta estructura, tanto por su belleza como por su valor histórico, con la severidad del recinto octogonal y el juego de columnas.

La iglesia tiene adosada una pequeña capilla gótica y conserva pinturas murales del siglo XV.

En el lugar se pueden ver también algunas casas alsacianas típicas, con sus entramados de madera, y unas esclusas del canal de Alsacia, que pasa por las inmediaciones.

Por Tomás Álvarez

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