Carballino, Ourense (España).

Al noroeste de la ciudad de Orense está la comarca de Carballino, en torno a la población de este nombre, de unos 12.000 habitantes.

La iglesia de la Veracruz, de Carballino, desde el ábside. Imagen de guiarte.com

Por Artemio Artigas
Carballino (Carballiño en galego) está a 28 kilómetros de la capital orensana. Surgió como punto ferial impulsado por los monjes de la poderosa abadía de Oseira y se consolidó como punto de paso entre las Rías Bajas y el interior/sur gallego, y como lugar de aguas mineromedicinales.

Al amparo de estas características, Carballino adquirió también empuje por impulso agrario, industrial (madera, curtidos, etc) y por su interés como centro comercial de la comarca.

La población ha padecido un urbanismo absolutamente atroz, con edificios que sobrepasan a veces las diez alturas, al lado de humildes edificaciones de planta baja y campos de cultivo, lo que destroza la imagen del lugar.

Tiene dos atractivos básicos. Uno de ellos es la gastronomía… y en concreto, el pulpo.

Detalle del crucero de iglesia de la Veracruz, de Carballino. Imagen de guiarte.com

Se cuenta que los monjes de la abadía de Oseira, que tenían propiedades en la costa, recibían de allí una serie de provisiones, entre ellas el pescado. El pulpo era uno de los productos que recibía, y que por sus cualidades de conservación resultaba relativamente habitual en el monasterio.

En honor al pulpo, Carballino celebra todos los años una fiesta –Festa do Polbo- el segundo domingo de agosto, que se considera fiesta de Interés Turístico. Hoy, la fama de este encuentro de pulpeiros sobrepasa los territorios de Galicia.

Músicas, empanadas, vino del ribeiro y miles de kilogramos de pulpo hacen de este encuentro una cita gastronómica ineludible para millares de personas, que consolidan al lugar como centro gastronómico de primer nivel.

También hay tiempo en invierno para la fiesta de la Cachucha, elaborada en torno a los ingredientes del cerdo, cocido propicio para alegrar el cuerpo en los fríos días de los carnavales.

En lo monumental, el arquitecto Antonio Palacios Ramilo desarrolló en el inicio de los años cuarenta del siglo XX un templo, de la Veracruz, con el que se intentaba cubrir las necesidades parroquiales. El arquitecto, autor de notables edificios como el Palacio de Comunicaciones o el hospital de Maudes en Madrid, no vería la obra terminada, pues falleció en 1945.

Iglesia de la Veracruz, de Carballino. Imagen de guiarte.com

La primera piedra se puso en el año 1943 y las obras se desarrollaron por el maestro cantero local Adolfo Otero Landeiro, con ayuda de otros profesionales. El templo se abrió en 1952, con la torre aún inconclusa. En 1957 se terminaron los trabajos.

El Templo de la Veracruz es impactante. A veces nos acerca a lo gaudiniano, a veces nos sumerge en una ebriedad por su variedad de formas y la presencia exaltante de la piedra.

En sus formas coexiste una mezcla que va del prerrománico al gótico, inspirada en templos y fortalezas medievales, y con formas novedosas. En el mismo –al igual que en otras obras de Palacios Ramilo- hay una aplastante presencia de la piedra.

Arcos, ventanas, rosetones… y una impactante torre de 62 metros de altura impresionan al viajero que contempla esta obra.

Casa do Concello do Carballiño. Praza Maior 1
Web: http://www.carballino.org/

La gran torre de la iglesia de la Veracruz, de Carballino. Imagen de guiarte.com

> > Volver a la guía de Pueblos con arte