Qué ver en Plasencia

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Plasencia

El patrimonio

Para quien desconoce la urbe, una visita al viejo casco de Plasencia resulta reveladora para darse cuenta del poderío que antaño tuvo la ciudad.

Muchas edificaciones palaciegas de Plasencia revelan el poder nobiliario y señorial que hubo en la ciudad. Parador de turismo. Foto guiarte.

Palacios, murallas e iglesias revelan al viajero que Plasencia es un centro donde el poder señorial y religioso rivalizaron en la construcción de nobles edificios que aún hoy destacan en los rincones de la ciudad.

Resulta especialmente atractivo el edificio en el que se funden las dos catedrales, la vieja, románica, y la nueva, de notables trazas platerescas; en medio de un entorno con nobles palacios.  

La Plaza Mayor y el Ayuntamiento

Para iniciar la visita a la ciudad de Plasencia, lo mejor es acercarse hasta la Plaza Mayor.

La Plaza Mayor de Plasencia fue y sigue siendo ágora de tertulianos sin prisa, punto de encuentro de mercachifles, con bancadas y terrazas para enamorados, augustos jubilados y viajeros.

La plaza es alargada e inclinada, y en la parte superior reina magnífico un coqueto ayuntamiento de traza renacentista. Es una estructura –plaza y Casa Consistorial- que también recuerda la de la plaza de Ciudad Rodrigo.

El airoso edificio muncipal, del entorno del XVI, tiene una torrecilla donde se ubica el abuelo Mayorga, pintoresco y popular personaje que marca desde su atalaya y a ritmo de campanadas el acontecer diario de la ciudad placentera.


Desde cualquiera de los bares de esta plaza, el viajero puede aprovechar el tiempo para tomarse un refresco mientras abre el plano de la urbe y organiza sin prisas un callejeo. Vaya por donde vaya se encontrará con ese místico ambiente de urbe provinciana de calles estrechas, donde mercerías o ferreterías de aire antiguo comparten lugar con tabernas o librerías.

En ese ambiente se respira a la vez aroma de guisos, cultura y humanidad de pueblo, en un ritmo cansino marcado por el claqueo de las cigüeñas.

Si el viajero se deja llevar por el peso de la gravedad avanzará plaza abajo en dirección a la catedral, o mejor dicho a las catedrales, porque Plasencia es una de esas afortunadas ciudades que tienen catedral nueva sin perder la vieja. Es la zona de más interés de Plasencia, porque en torno a ella se ubica un interesante conjunto de palacios y casonas.  

Las catedrales

En Plasencia trabajaron maestros de la talla de Francisco de Colonia, Diego de Siloé o Gil de Hontañón.

La gran portada plateresca de la catedral. Foto guiarte
La Catedral Nueva es del siglo XVI y en ella trabajaron reputados arquitectos de aquella época: Enrique Egas, Juan de Alava, Francisco de Colonia, Alonso de Covarrubias, Gil de Hontañón y Diego de Siloé.

El resultado de todo este cúmulo de artífices es una abundante variedad de conceptos que confluye en un edificio poderoso, ante el cual el espectador queda con un extraño regusto estético y la sensación de contemplar una obra incompleta. En el exterior destacan sus dos fachadas platerescas. Merece la pena destacar en especial la Puerta de las Cadenas, de Juan de Álava, una portada realizada a base de una serie de cuerpos con arcos superpuestos, y un abundante programa ornamental, un excelente ejemplar plateresco.

Dentro hay que hacer mención al gran Retablo Mayor, de 23 metros de altura, del siglo XVII, con esculturas de Gregorio Fernández, pinturas de Ricci y una magnífica Virgen con Niño, de traza gótica.

Portada románica del templo catedralicio. Foto guiarte

Hay algún otro detalle de valor en el templo, como la sillería del coro, del siglo XV, de Rodrigo Alemán, excelentemente tallada en el material más noble de las maderas del país: el nogal. La sillería estuvo en la catedral vieja, y afortunadamente se trasladó a la nueva.

La Catedral Vieja es de los siglos XII a XIV, románica y gótica, de tres naves.

A finales del siglo XV se inició su derribo para erigir una nueva, pero se ha salvado buena parte de la primitiva iglesia, con un claustro evocador y una estupenda sala capitular del siglo XIII, de serena belleza, con una cúpula de inspiración bizantina, pariente de las de Salamanca, Zamora y Toro.

Museo. En el interior de la vieja catedral se muestra un abundante número de piezas religiosas, en una exposición que resulta poco lucida por la falta de luz y escasa conservación de algunos elementos.

Murallas

Robustas murallas rodeaban en el pasado la ciudad de Plasencia, protegiéndola de sus posibles enemigos.

Las murallas que encierran la vieja ciudad datan de 1197, pero sólo sobreviven 21 de las 71 torres iniciales, algunas confundidas en el entramado urbano.

De las ocho puertas quedan cuatro en pie, la más airosa la Puerta del Sol; la de Berrozanas, ésta con un escudo de los Reyes católicos; la de Coria y el postigo de Santa María.

Imagen de las murallas de Plasencia. Foto guiarte

Ciudad de palacios

Un gran número de edificios palaciegos dotan a Plasencia de un interés aún mayor.

A la derecha el torreón del palacio de los Monroy, y a la izquierda el Palacio de Justicia. Foto guiarte
Nobles, clérigos e indianos contribuyeron en distintas épocas a dotar a Plasencia de un elevado número de edificios civiles de gran valor

Destacan: Casa del Dean, Palacio de Monroy o de las Dos Torres, Casa del Doctor Trujillo, Palacio de Justicia, Casa de los Carvajales Girón, Casa de las Argollas, entre otras. 

Iglesias de varias épocas

Existe un buen número de iglesias, a lo largo de la ciudad vieja de Plasencia.

La más antigua es la de San Martín, que se inició en el siglo XIII, con tablas de Luis Morales, “el Divino”; pero también hay otras que conservan elementos de relativo interés: San Vicente, San Esteban, etc.

Portada de la iglesia del convento de San Vicente Ferrer, conocido como Santo Domingo. Foto guiarte

Volver a la Guía de Plasencia