Oráculo del Agua

Jose Antonio Martínez Reñones, aúna almas de campesino y poeta, y por ambas destila un mismo amor: el agua. Recientemente ha editado un poemario, que prologa Antonio Colinas, con un título preñado de lógica: Oráculo del agua.

El presente cuentaviajes une textos del poemario de Martinez Reñones y fotografías de Artemio Artigas: fotos de un río que pasa a la vera del lugar donde el escritor dio sus primeros pasos, el Tuerto, y poemas llenos de sencillez y vigor natural, que nos recuerdan a veces retazos de Khalil Gibran, Whitman o Francisco de Asís.

Cuentaviajes Oráculo del Agua

Jose Antonio Martínez Reñones ha editado un poemario sobre la esencia de la tierra leonesa: el agua.

He seguido los caminos del agua

He seguido los caminos del agua, desde el gran río hasta el arroyo.

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Del arroyo al manantial
que recóndito surge en laderas impracticables.

Ha sido cansado y reconfortante
ascender hasta el origen del prodigio.

Ahora, ya de vuelta, puedo decíroslo:
Bebed el vino del otoño tranquilos
y danzad hasta el delirio:
Lo importante no está oculto.

Mi visión primera

Mi visión primera, cada amanecer visita las montañas.

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A sus elevados templos, aún con nieve
y azulados por la distancia,
dedico la más honda gratitud
que no sé decir en plegarias ni oraciones
sino en un pulso antiguo
como el de un corazón
que late en el fondo de la tierra.

Al rayar la aurora

Al rayar la aurora bajé con Ismael al río.

Es la hora perfecta para la pesca
porque las aguas bajan frescas
y el silencio ensalza el cucú del abubilla.

A mediodía recogimos las cañas,
las cestas con los peces y no hablamos más
porque le sentí recogido y preocupado.

Al anochecer, asando los peces en la hoguera,
se acercó temeroso y me dijo:
Hermano. ¿habrá amor más allá de la muerte?

Estuve tentado de alimentar su esperanza
A sabiendas de quien se empeña en sobrevivir
se pierde para la vida.

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Las lavanderas

A media tarde bajan las lavanderas al remanso del río. Las cestas repletas a la cadera.

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Van cantando versos intencionados
que arrojan madera al horno de los varones.
Se ponen margaritas en el pelo recogido
y pasan oliendo a tomillo y retama.

Bajan las lavanderas con sus blusas blancas
transparentando los senos prietos.

Cuando lanzan los lienzos sobre la corriente
pescan los anchos pechos que las espían.

Nada hay más voluptuoso que cinco lavanderas
arrodilladas en la espesura.

Sobre el pretil

Sobre el pretil del puente paso las horas.

Esta agua remansada en la pilastra
tal vez no vuelva a estar aquí jamás.

La existencia es un esplendor fugitivo,
un rayo de tormenta de verano.
Después siempre la calma, un olor a quemado
y otros, sobre el pretil, que vuelven a pensar lo mismo.

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El extranjero

El extranjero baja cada atardecer hasta las orillas del río.

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Allí, con las piernas cruzadas
y extasiado en su corriente,
permanece hasta que lo envuelve la noche.

No sabemos a dónde la lleva
el agua incesante,
pero sentimos
que todos somos
un extranjero junto al río.

Oráculo del agua. Por Jose Antonio Martínez Reñones.

Editado por:
Lobo Sapiens

Fotografías de Artemio Artigas. Imágenes del río Tuerto, a su paso por Villamejil.

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