Qué ver en Essauira, la vieja Mogador

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Essauira, la vieja Mogador

Disfrutar de Mogador

Los muros rosáceos de las murallas abrazan una urbe de indudable sabor. En torno a los mismos se extiende un mar azulado que rompe su ímpetu en las rocas que sostienen el propio recinto fortificado.

Imagen del casco viejo de Essauira. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. Copyright guiarte.com

En la puesta de sol, resulta atractivo subir a estos muros y contemplar el ocaso sobre un océano que se antoja infinito.

No es extraño que Mogador –o Essauira- sea uno de los lugares marroquíes en el que florece la poesía y el arte; algunos de los pintores locales han alcanzado prestigio y han expuesto en distintos museos o galerías de Europa.

El puerto

Mogador tiene un puerto lleno de encanto. Ciertamente, no tiene gran tráfico; es pesca la principal actividad del recinto.

La luz, los cientos de gaviotas en torno a los barcos, los chillidos de las aves, el olor de mar o del pescado recién asado, la paz… todo hace del lugar un punto lleno de encanto.

Bullicio y paz son alternativos en este lugar que tiene el sabor de lo eterno.

En el mismo puerto se construyen y reparan los barcos pesqueros de madera.

sto al lado de la zona portuaria se encuentra una línea de cafés-parrillas de pescado, con mesas y bancos de madera.

Los sencillos astilleros del puerto. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. Copyright guiarte.com

Al lado del puerto se encuentra la lonja. Un lugar donde se pueden adquirir las más variadas piezas de pescado y algún tipo de marisco. En cuanto al marisco, Lo más normal es encontrar gambas y también cigalas, aunque en menor proporción.

Es especialmente recomendable que realicemos las compras a primera hora de la mañana y que sepamos distinguir el pescado fresco del que lleva varios días fuera del mar, puesto que en el mercado venden generos de distinta calidad y, por supuesto, frescura.

El colorido de las pequeñas embarcaciones del puerto. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. guiarte.com Copyright

Los vendedores siempre nos asegurarán que su genero es el mejor, así que conviene aplicar nuestro buen criterio para seleccionar el pescado que queremos llevarnos a la mesa.

Salmonetes, doradas, sepias, chipirones, podemos encontrar de todo. Una vez comprado el material, nos ofrecerán limpiarlo allí mismo, ya que siempre hay marroquíes dispuestos a ganarse una propina a cambio de unos minutos aplicando su pericia a la hora de tratar el genero.

Para cocinarlo, aparte de nuestro propio fogón, es posible solicitar a los restaurantes de la zona, situados en la calle que va desde la Medina hasta el puerto, que nos lo preparen,mientras que nosotros disfrutamos de las vistas y de contemplar el ajetreo de pescadores por las inmediaciones.

icamente, estos mismos restaurantes-chiringuitos nos ofrecerán también sus productos, que muestran a los turistas en carritos envueltos en plástico de colores y con hielo por encima. Si no somos experimentados compradores de pescados, posiblemente sea buena idea consumir los productos de los restaurantes antes que aventurarnos a comprarlos por nosotros mismos, ya que ellos si que saben lo que compran y a qué precio.

Skala del Puerto

La Puerta de la Marina comunica la ciudad con el puerto. Es de final del XVIII y se halla al lado de la plataforma de defensa (Skala) artillera, donde aún se pueden ver los antiguos cañones.

Animación cerca de la skala del puerto. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. guiarte.com copyright.

Es un magnífico mirador.

Los turistas que lo deseen pueden subir al torreón, desde donde se puede observar el puerto, que nos queda al lado. Las vistas tambien alcanzan, a un lado el acantilado que rodea la ciudad en la parte oeste, hasta la Skala de la Cuidad y al otro lado, la magnífica playa de Mogador.

Murallas y skala de la ciudad

Más hacia el norte del puerto se hallan los bastiones defensivos de la ciudad de Mogador/Essauira; son otra visita obligada.

En la calle de Skala, junto a las murallas, hay de talleres de ebanistería, donde se producen obras de marquetería delicadas, de una madera dura, procedente de una conífera de la zona.

Subiendo a la parte superior de la Skala, se observa una bella perspectiva tanto de la zona marítima, con sus roquedos negruzcos como de los lienzos de las murallas almenadas y con la vieja urbe hacia el interior, con los barrios de la Medina, la kasbah y la Mellah.

Las rosadas murallas abrazan a un recinto de casas blancas. Imagen de Miguel Angel Alvarez. Copyright guiarte.com

El casco viejo de Mogador

En el cogollo del recinto amurallado destacan las casas blancas, con ventanales azules. En los bajos abundan pequeños establecimiento comerciales y artesanales.

La calle Mohammed ben Addallah es típica, con sus comercios y tenderetes. No faltan en ocasiones los músicos, los curanderos o los aguadores.

La avenida Mohammed Zerktouni es sumamente comercial y animada.

Hay también puestos dedicados a la joyería, que fue uno de los comercios tradicionales de la comunidad judía de Essauira, que antaño residió en la Mellah, junto al noroeste de las murallas.

Ambiente comercial en la vieja ciudad. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. Copyright. guiarte,com

Durante los meses de verano y en especial en agosto, la agitación de la ciudad antigua es mucho mayor y el número de tiendas que se pueden encontrar se multiplica considerablemente.

Casi cualquier calle dentro de las murallas está copada por turistas que recorren el lugar, al lado de vendedores de todo tipo. En los demás meses del año, las compras también podrán realizarse sin problemas y la oferta es rica, aunque se centraliza más en las calles importantes y las cercanas al puerto.

Venta de tejidos y alfombras, en el casco viejo de Essauira. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. Copyrighy guiarte.com

Si el turista es proclive al intercambio cultural y a la colección de amistades en países extranjeros, podrá encontrar en Mogador personas que ambientarán sus días. Así, Rachid, un comerciante de una de las numerosas tiendas del centro podrá ayudarles a encontrar sus compras al mejor precio y con él podrá comerciar con productos europeos que allí son valiosos para traerse artesanía que aquí está más valorada. También podrá encontrar a Abdul, un comerciante de alfombras durante los meses de verano y guía en Merzuga en el invierno. Son gentes variopintas, comunicativas y hospitalarias en su mayoría.

Las playas

Hay buenas playas de arena, tanto al norte como hacia el sur de la ciudad de Essauira, aunque es esta última la que tiene más atractivo, por ser más resguardada de los vientos.

Imagen del islote Mogador, desde las playas de Essauira. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. Copyright guiarte,.com

La playa del sur rodea la bahía y es ideal para pasear. Al oeste está el pequeño islote Mogador. Es zona de actividad comercial desde tiempos fenicios. Tuvo hasta hace un par de siglos un fuerte, pero sólo quedan soledad, ruinas y colonias de aves marinas.

Si el viajero es amante de la soledad, más allá de las ruinas podrá encotrar también magníficas playas en las que es raro cruzarse con otros bañistas. Deberá andar a pie un recorrido de, por lo menos, un par de kilómetros desde la ciudad para poder llegar a zonas de la playa prácticamente desiertas.

La bahís de Mogador o Essauira, desde el caserío blanco de la playa.. Fotografía de Miguel Angel Alvarez. Copyright guiarte.com
También se puede hacer este camino a caballo o dromedario, ya que son muchos los lugareños que tienen como negocio ofrecer sus monturas para dar paseos por la zona.

Si se va a pasar el día en la playa, lejos de la gente, es muy recomendable hacerse con una buena cantidad de agua potable para poder consumirla durante las horas de sol. No obstante, aqunque no haya gente alrededor, seguro que nos encontrarán algunos marroquíes que venden helados a la hora del postre o dulces al merendar.

Al sur, a unos 15 kilómetros, están las dunas del cabo Sin. Es buena zona de playa y un punto para gozar de la vista de la bahía.


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