Lanzarote

Un aire seco sopla sobre este paisaje duro, metálico, bañado por la mar y la luz. Estamos en una isla árida cercana a la costa africana, en Lanzarote.

Un recorrido por esta isla volcánica, para guiarte.com, con textos y fotografías de Ruben A.S.

Cuentaviajes Lanzarote

Un aire seco sopla sobre este paisaje duro, metálico, bañado por la mar y la luz. Estamos en una isla volcánica, árida, cercana a la costa africana, Lanzarote.

Una isla con nombre legendario

El aire seco sopla sobre este paisaje duro, metálico, bañado por la mar y la luz. Estamos en una isla árida cercana a la costa africana, en Lanzarote.

La que fue antaño residencia de Omar Sharif, es ahora un establecimiento de hostelería típico de la isla. Guiarte.com

Este territorio, que tiene el mismo nombre que el caballero que sirvió al rey Arturo, es el más oriental de las Islas Canarias, y está caracterizado por una superficie áspera, de unas tierras que parecen residuos de una factoría metalúrgica.

El aspecto deriva de la característica volcánica de esta isla de unos 800 kilómetros cuadrados de superficie, en la que se asientan unos 130.000 habitantes, gran parte de los cuales no son sino jubilados o trabajadores del sector turístico, venidos de fuera.

El turismo ha sido el gran maná que ha permitido prácticamente duplicar la población de la isla en una década.

El estallido de la tierra

Al pasear por la tierra calcinada del Parque Nacional de Timanfaya podemos imaginar la brutal acción de una naturaleza que transformó los campos fértiles de un grupo de poblaciones en territorios de lava.

Fue entre 1730 y 1736 cuando ocurrió el estallido volcánico. Aún se volvió a reproducir en 1824; ahora quedan ante nosotros los conos de las montañas del fuego.

Andrés Lorenzo Curbelo, párroco de Yaiza dejó escrito su testimonio, en el siglo XVIII: "Uno de septiembre de 1730. Entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza. Una enorme montaña se levantó del seno de la tierra". Durante seis año seguidos, la lava invadió gran parte de la isla, generando miseria y desolación.

Yaiza, en el sur de la isla, tiene ahora unos 10.000 habitantes, y es lugar famoso por su paisaje, sus tierras de color chocolate y su lago verde. Nadie echa de menos el verdor de los pueblos sepultados, porque el maná del lugar es el turismo, que acude en busca, precisamente, de la sequía, la aridez, el paisaje atormentado.

Cono volcánico en la Isla de Timanfaya. Guiarte.com
Contraste de colores y texturas en Timanfaya. Guiarte.com

Tierra dura, metálica

El paisaje de Lanzarote, aparentemente árido, ha ido colonizándose por líquenes y especies animales y vegetales resistentes: cuervos, lagartos, insectos...

Tierra dura, metálica. Guiarte.com

El ámbito volcánico es campo de estudio para los biólogos que analizan la expansión y modificación de las especies.

Es una tierra dura, pero buena para quien busca garantía de playa y sol. La temperatura máxima suele sobrepasar todo el año los 22 grados y las mínimas no bajan de 12. Llueve poco; en algunos puntos prácticamente nada.

Y reina el viento.

Dicen los expertos que la escasa altura de la isla impide que las nubes que pasan sobre el territorio descarguen su contenido.

El nombre del genovés

El nombre primitivo de la isla era Tytheroygatra, pero se trocó en Lanzarote después de que en 1312 desembarcase allí el navegante genovés Lancellotto Malocello.

Aguja volcánica, en Timanfaya. Guiarte.com

En 1377 llegó a la isla el navegante vizcaíno Avendaño, pero la zona sólo pasó a la corona de los reyes de Castilla y de León en los inicios del siglo siguiente, con la conquista de las islas por Juan de Bethencourt.

Hoy, de esta isla conocida por los fenicios y objeto de ataque de corsarios, lo más famoso es el turismo y la figura de César Manrique, quien puso en valor el paisaje y enseñó a quererlo, aunque el desarrollo tremendo del turismo en los últimos años lo está dañando: casi dos millones de turistas llegan anualmente a estos lugares, principalmente de toda Europa. Puerto del Carmen y Costa Teguise son algunos de los puntos preferidos.

El rey turismo

La agricultura –a pesar de algunos aspectos interesantes de cultivos especializados- pesa cada vez menos en la economía de Lanzarote.

La tranquila localidad de Nazareth. Guiarte.com

La industria del cemento reina: la construcción es, tras el turismo, el segundo ámbito de la actividad isleña.

Pero el rey es el turismo: la playa y el parque de Timanfaya. Hay incluso un recorrido que se puede hacer a lomos de camello, algo que atrae tanto a turistas como -sobre todo- a los niños.

La sequedad y aridez no merma la belleza de los paisajes. Guiarte.com

En la zona volcánica hay puntos donde se comprueban las temperaturas elevadísimas del subsuelo. El guía dice que abajo, a tan sólo unos metros, el terreno es una masa ardiente a 400 grados de temperatura. La demostración es creíble, cuando vierte agua por un tubo introducido en el suelo y surge un sorprendente geiser...

Los vulcanólogos denominan "anomalías geotérmicas" a estos fenómenos en los que se detectan unas temperaturas inusuales en la superficie terrestre. Esto se debe a que existe una zona de magma volcánico casi en superficie. El ámbito donde se muestra esto es llamado el Islote de Hilario, en recuerdo de un personaje que se retiró aquí tras la guerra de Filipinas y vivió en la soledad.

En esta parte del Parque de Timanfaya está el restaurante "El Diablo", debido a un diseño de Manrique y realizado en 1970. Allí aún se cocinan platos en un horno natural, perforado en la montaña hirviente.

Adios a la Isla. Bienvenida la leyenda

Pero no todo es sequedad en Lanzarote. El contrapunto se halla en Los Jameos del Agua donde César Manrique, creó otro espacio en el que destaca la naturaleza rica y cambiante.

Montañas de Fuego. Guiarte.com

Del ámbito exterior, seco, se accede al túnel volcánico, donde piedra, vegetación y agua se complementan para formar un espacio absolutamente original y sugerente.

Siete días en la isla dan para verla bien. A la vuelta, el turista regresa tostado de sol y de viento, y recuerda que Lanzarote no sólo es tierra de volcanes y vientos, sino de literatura.

Tal vez recuerde El Quijote, donde se cita:

"Nunca fuera caballero
de damas tan bien servido
como fuera Lanzarote
cuando de Bretaña vino".

...Pero ese era otro Lanzarote, aunque también de leyenda.