Otras iglesias de Florencia

La urbe florentina presenta una magnífica colección de edificios religiosos. Veamos algunos otros:
En primer lugar cabe citar la Santíssima Annunciata, en una magnífica plaza flanqueada por loggias renacentistas, en medio de la cual se halla una estatua ecuestre de Fernando I, obra de Juan de Bolonia.

La iglesia, originaria del siglo XIII, fue reconstruida en el XV por Michelozzo. Está precedida por un curioso u bello claustro, con frescos de distintos autores.

Pórtico de la Santissima Annunciata, una de las iglesia más estimadas por los florentinos. A su derecha el notable pórtico del Hospital de los Inocentes. Foto guiarte. Copyright

La iglesia de la Annunciata tiene aire barroquizante. El conjunto se complementa con el claustro de los muertos y el hospital de los Inocentes(niños abandonados), con un bello pórtico de finas columnas que da a uno de los lados de la plaza. Obra de Brunelleschi. Magníficos medallones de Andrea della Robbia. Tiene una galería de arte con alguna pintura de calidad.

Orsanmichele es otro edificio religioso sumamente extraño. Se trata de una iglesia que ocupa lo que fue un almacén de trigo. Compartió las funciones de oratorio y almacén de víveres hasta el siglo XVI

Sorprende en el exterior del edificio la galería de estatuas, vinculadas a los arti (gremios) de Florencia.
El curioso edificio elesiástico de Orsanmichele. Foto guiarte. Copyright
Son obras de Ghiberti, Donatello, Verrocchio y Juan de Bolonia, etc. Una verdadera exhibición artística en plena calle del centro urbano.

La iglesia del Santo Espíritu, austera por fuera, y en un lugar apartado del ámbito turístico, tiene una relativa calidad de obras pictóricas en su interior.

Santa María del Carmine, cercana a la del Santo Espiritu, alberga los magníficos frescos de la capilla Brancacci, en los que hay trabajos de Masolino da Panicale, Massaccio y Filippino Lippi. Hay que mencionar en especial la obra de Masaccio, considerada excepcional. Masaccio, muerto muy joven destacó por su dominio de la perspectiva y el volumen. Es uno de los grandes de la pintura italiana, pese a solo vivir 26 años.

La Badia, frente al palacio del Bargello, fue una abadía benedictina. Tiene un bello campanile exagonal, un buen artesonado, un relieve estupendo de Mino da Fiesole, con la Virgen, San Leonardo y San Lorenzo, y una estupenda tabla de Filippino Lippi: Aparición de la Virgen a San Bernardo.

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