Qué ver en Florencia

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Florencia

Que ver

Esta guía tratará de resumir lo que puede ver cualquier viajero en Florencia, en un periodo de cinco o seis días.

David, copia del que está en la Academia, en la Plaza de la Señoría. Beatriz Alvarez Sánchez. guiarte.com

Pero hay que advertir que el fondo artístico de Florencia es casi inagotable. Es ésta una urbe a la que hay que volver una y otra ver, para degustar en ella el arte de los siglos finales del medievo. No hay otra ciudad en el mundo con tan magnífico elenco artístico de esta época.

En un espíritu de síntesis, elegiremos los mejores monumentos comprendidos en un polígono organizado en torno a la vieja ciudad, con una excepción, San Miniato al Monte, que preside desde una colina la vida de Florencia. San Miniato es el mirador ideal.

Personalmente, si tuviera que hacer una valoración de monumentos, pondría en primer lugar a Santa María de Novella, con su sencilla arquitectura cisterciense y su incomparable tesoro artístico; tal vez en segundo lugar situaría a San Miniato, que une su deliciosa estructura románica con su aire apartado y vigilante, mezclando arte y romanticismo; en tercer lugar situaría a la catedral, más impresionante desde fuera que en el interior, y al lado de esta a la Santa Croce, el auténtico panteón de toscanos.

Es inclasificable el baptisterio. Se sale de todas las previsiones, y asombra cómo en tan temprano románico se pudo hacer tal síntesis y cómo se continuó dotándolo de elementos de interés, hasta colmarlo de las puertas del paraíso.

Pero no se puede dejar de ver el palacio Vecchio, las loggias, pasear por algunos de los principales museos y deambular entre el paisanaje del Ponte Vecchio.

Y el viajero recapitulará –cuando se va alejando de la ciudad- que aún le quedan cosas por ver si aún no ha pasado por San Marcos, San Lorenzo o algún palazzo.  

Piazza del Duomo

El conjunto más conocido de la ciudad de Florencia está formado por la catedral, el baptisterio y el campanile.

En medio de la ciudad (la vía Roma, que nace junto al baptisterio era uno de los ejes de la vieja urbe romana) se alza el conjunto más emblemático de Florencia: la catedral, el baptisterio y el campanile.
Plaza del Duomo. Foto guiarte. Copyright

Al lado de ellos está también la loggia del Bigallo, del siglo XVI, con airosos arcos de medio punto. Es el lugar donde en la antigüedad se exponía a los niños abandonados. Cuenta con un pequeño museo.

Otro atractivo de la plaza es el museo de la obra del Duomo, junto a la cabecera de la catedral, que recoge valiosos materiales del baptisterio, catedral y campanile, centros que se explican en otros epígrafes de esta guía.

El Duomo

La catedral de Florencia es una de las mayores del mundo, junto con las de San Pedro(Roma), San Pablo(Londres)y la catedral de Sevilla.

La catedral de Florencia, con su grandiosa cúpula, desde el entorno de San Miniato. Imagen de Beatriz Alvarez Sánchez. guiarte.com


Tiene 155 metros de longitud máxima y 107 de altura en la zona de la cúpula. La antigua catedral románica era mucho más pequeña, abarcaba apenas los dos últimos tramos de la nave. Según se entra en la catedral, al lado de la columna de la derecha aparecen unas escaleras por las que se puede acceder a una cripta, donde se ven restos del viejo edificio.

El nuevo data de 1296. Arnolfo di Cambio, Giotto y Andrea Pisano estuvieron entre sus maestros.

Santa María del Fiore es una catedral con sello propio. En el interior abundan las líneas rectas, casi las superficies lisas, con un aire herreriano y austero; escasea relativamente la luz y la decoración escultórica.

Portada de la catedral florentina. Imagen de Beatriz Alvarez Sánchez. guiarte.com

En el exterior asombran las líneas del campanile y sobre todo la poderosa cúpula, dominado todo con la brillantez del revestimiento de mármol.

Si nos detenemos en el interior, merece la pena contemplar el fresco de Domenico Michelino, en el que Dante presenta a Florencia la Divina Comedia. En el mismo está el escritor junto a una vista de Florencia de finales del XV, en la que aparece la propia catedral. Se halla a la izquierda de la nave, a la altura de la tercera columna.

Más adelante sobresale el magnífico presbiterio, de planta octogonal, rodeado por tres grandes ábsides. Bajo el altar está el sepulcro de San Zanobi, primer obispo del lugar; sobre el mismo un crucifijo de madera de Benedetto de Maiano, del XV.

La cúpula es notable. Un inmenso fresco recubre la inmensa superficie. Representa el Juicio Final y es de Vasari y Zuccari, iniciado en 1572 y finalizado en 1579.

A la altura del cuarto tramo de la nave, a la izquierda, aparece la puerta de acceso para llegar a la cúpula. Es una visita recomendada sólo para quien esté bien en forma. Son cerca de 500 escalones que permiten ver desde arriba el interior del edificio, con los frescos y las vidrieras, realizadas sobre cartones de Ghiberti, Donatello y otros. Más arriba, desde la orilla de la Linterna se goza de un excelente panorama sobre Florencia.

Si reparamos en los aspectos externos de la catedral, ésta también sorprende. La cabecera tiene un aire a la vez poderoso y armónico, con sus ábsides poligonales que quedan aplastados bajo la inmensa cúpula.

Brunelleschi, en los inicios del XV, fue el magnífico arquitecto que resolvió la cobertura de esta parte del edificio. La obra fue la admiración de la Florencia renacentista, que vio cómo la inmensa superficie se cubría por una estructura en la que no se veían otros puntos de apoyo.

Los flancos de la nave son extremadamente simples, sin la complicada estructura de arbotantes de las obras góticas. Las superficies están recubiertas de mármoles de distinto color, con adornos geométricos organizados merced a la policromía del revestimiento. La fachada actual es del siglo XIX.

El Campanile

La catedral de Florencia, como muchas otras de Italia, tiene el campanario exento.

Giotto, Andrea Pisano y Talenti trabajaron en este magnífico campanile. Beatriz Alvarez Sánchez. guiarte.com

El edificio se debe básicamente a Giotto, es bello y esbelto, con una altura de 82 metros, el contrapunto vertical a las líneas curvas de la cúpula catedralicia.

Como muchas otras torres toscanas, los vanos van aumentando a medida que se asciende, lo que da un aire de ligereza a la edificación.

A la muerte de Giotto, sólo estaba hecha la parte baja, decorada con paneles de Andrea Pisano y su equipo (Arnoldi y della Robbia). Continuaron la obra Andrea Pisano y Francesco Talenti para terminarla en 1360.

Se puede subir a la terraza del edificio, desde donde se contempla una magnífica vista de Florencia.

 

Baptisterio de San Juan Bautista

El baptisterio de San Juan es un edificio armónico, octogonal, revestido de mármol, con formas absolutamente puristas y construido con cánones románicos.

Baptisterio, en la plaza del Duomo. Foto guiarte. Copyright

Dante amaba este edificio, y como muchos otros florentinos de su época, creía que era obra romana.

La decoración es sencilla, basada en la policromía del mármol. Pero lo más valioso son las puertas.

La puerta sur es la más antigua. Se debe a Andrea Pisano, obra del 1330, gótica, integrada por paneles en los que aparecen sencillas escenas y virtudes enmarcadas por lóbulos.

La puerta norte es de Ghiberti. Se le encargó cuando tenía 25 años e hizo un trabajo excelente. Para no desentonar con la puerta de Pisano repitió la estructura de lóbulos, aunque entre una y otra se admira la evolución del arte gótico en un siglo.
Detalle de las Puertas del Paraíso. Foto guiarte. Copyright
La de Pisano, excelente, aún tiene cierta rigidez, la de Ghiberti es sobria y dinámica.

La puerta este, frente a la catedral es también llamada puerta del paraíso, porque Miguel Angel dijo que era digna de ser llamada así. Ghiberti trabajó 25 años en hacer esta joya del renacimiento, uno de los monumentos cumbres de la historia del arte. Son diez paneles en los que dejó su maestría de orfebre. Los paneles se refieren a Adán y Eva; Caín y Abel; Noé; Abrahám y el sacrificio de Isaac; Historia de Jacob; vida de José; Moisés; Josué y toma de Jericó; Saul, David y Goliat; Salomón y la Reina de Saba. El marco de los batientes es también notable.

En el interior sobresale la cúpula revestida de mosaicos. Es básicamente del XIII, y en ella trabajaron diversos artistas, entre ellos Cimabue.

También en el interior está el sepulcro del antipapa Juan XXIII, de Donatello.

Museo de la obra de la Catedral

Está en la misma Piazza del Duomo, 9. Recoge diversas obras y materiales, entre ellos algunos de los que utilizó Brunelleschi para hacer la cúpula.

http://museo.operaduomo.fi.it/


Entre las obras está una Pietá que hizo Miguel Angel para su propia tumba y que quedó inacabada. Uno de sus discípulos intentó acabarla, y el trabajo que hizo de la Magdalena empobreció el conjunto.

Hay otros muchos materiales de della Robbia, Donatello, Andrea Pisano, Verrocchio, etc.

Se trata de una visita aconsejable para el viajero que quiera conocer más a fondo el conjunto del Duomo -y que disponga de suficiente tiempo.  

Piazza della Signoria

Si la del Duomo es el centro religioso, la piazza de la Signoría es la Meca política, al borde de la cual se ubican el Palazzo Vecchio, el de los Uffizi y la Loggia.

Animado bullicio en el entorno de la Plaza de la Señoría. junto a la gallería degli Uffizi. Al fondo la torre del Palazzo Vecchio. Foto guiarte. Copyright

Este enclave, originario del medievo, emociona al viajero sensible. Preside el espacio una estatua ecuestre de Cosme I de Medici, de Juan de Bolonia, siglo XVI.

Frente al Palazzo Vecchio se alinean una monumental fuente de Neptuno, del siglo XVI, debida a Bartolomeo Ammannati; un león (símbolo de Florencia) copia de uno de Donatello (el original está en el Museo del Bargello), y frente a la entrada del palacio se halla otra copia del David de Miguel Angel, cuyo original fue retirado en el siglo XIX y está ahora en el museo de la Academia.

Multitud de turistas pasan por esta Meca, que preside la airosa torre del viejo palacio, en un ir y venir colorista y multilingüe.

Es una Meca cargada de historia, como se comprueba al ver una losa redonda al lado de la fuente de Neptuno. Ese es el lugar donde se quemó a Savonarola, el fraile dominico que intentó cambiar la moral de la urbe y acabar con el lujo florentino.

Corazón de Florencia, la piazza della Signoria. Imagen de Beatriz Alvarez Sánchez. guiarte.com

El Palazzo Vecchio

Este viejo palacio, llamado también de la Signoría, recibe el nombre de Vecchio desde el siglo XVI, cuando Cosme I dejó de habitar allí para mudarse al palazzo Pitti.

El palacio Vecchio es originario del XIII. imegen de Beatriz Alvarez Sánchez. guiarte.com

El palacio es originario del XIII, seguramente con un proyecto de Arnolfo di Cambio. Es un austero edificio gótico destinado a ser Palacio del Pueblo. La Signoría estaba integrada por seis priores de las Artes(gremios) y un jefe de Justicia, personajes elegidos que prácticamente residían permanentemente en el centro durante los dos meses de su mandato.

Cuando acabó este sistema político, y se aupó una especie de dinastía hereditaria, el lugar fue residencia de los duques de Toscana.

Tiene un patiecillo cuyo centro está presidido por una pequeña fuente hecha por Verrocchio(ahora allí está la copia; y el original en otra dependencia del palacio)

En el interior merece una visita la Sala de los Quinientos, sede del Gran Consejo que creó Savonarola y que acabó condenando a muerte a tronante y austero fraile. Vasari es el responsable de la decoración. Allí, entre las estatuas hay una Victoria de Miguel Angel.

Entre las otras salas y aposentos, merece la pena ver el studiolo de Francisco I y la Sala de Lis, con excelente artesonado.  

Gallería degli Uffizi

Al lado del Palazzo, Cosme I encargó en el siglo XVI un edificio de oficinas.

El Nacimiento de Venus, de Boticelli, una de las joyas de la Galería. guiarte

Está sobre el espacio que ocupó una iglesia románica, entre el Palazzo y el río Arno. Es un edificio en forma de U.

Un pasaje elevado une el palazzo Vecchio con la Galería. La pinacoteca está en el primer piso. Alberga una magnífica colección de pintura, básicamente italiana, que sitúa al museo entre los primeros del mundo.

El centro está ordenado cronológicamente y se inicia en los primitivos toscanos(hasta la sala 6). Luego aparecen magníficas obras de Paolo Ucello, Domenico Veneziano, Filippo Lippi y Boticelli. De éste último hay dos obras maestras: el nacimiento de Venus y La primavera

También están allí interesantes lienzos de Leonardo da Vinci, Durero, Correggio, Miguel Angel, Rafael, Tiziano, Andrea del Sarto, Tintoretto, Rubens, Caravaggio, etc.

El pasillo longitudinal alberga excelentes obras de escultura, gran parte de ellas copias romanas de originales griegos.

Tras el recorrido, bien está acercarse al fondo del ala oeste, donde se halla la cafetería, y pasar a la terraza. Un buen café capuchino avivará nuestro espíritu cansado, mientras contemplamos desde allí una magnífica vista del palazzo Vecchio. Este era un lugar desde el que los Medici solían contemplar la animación de la plaza.  

La Loggia della Signoria

Frente a la entrada del Palazzo Vecchio se alza una lonja de airosos arcos de medio punto, del siglo XIV, lugar para los actos de la antigua Signoría.

Perseo, de Benvenuto Cellini, en la Loggia della Signoria


Es un bello edificio, de interesantes medallones y molduras, aunque lo mas destacado en él son las estatuas. Una de ellas es el magnífico Perseo, de Benvenuto Cellini. El héroe sostiene la cabeza de Medusa. El vigor, la anatomía, la postura del protagonista, el pedestal… todo hace de este Perseo una obra maestra de esta artista del XVI.

Otras dos obras de la Loggia, El rapto de las sabinas y un Hércules, son de Juan de Bolonia, del siglo XVI también.  

Piazza de Santa María Novella

Es otro punto cargado de historia, aunque aquí el urbanismo no ha sido tan conservador como en las anteriores plazas de Florencia.

Plaza de Santa María Novella. Al fondo la fachada de la iglesia. Foto guiarte. Copyright

La iglesia y el claustro de Santa María de Novella ocupan uno de los lados de la plaza. Su decoración geométrica, cargada del colorido del mármol, invita al goce estético. Enfrente se halla la loggia de San Paolo, otra magnífica galería renacentista.

En la antigüedad éste era un lugar de torneos, fiestas y carreras de carros. Bajo la arcada de la loggia se ubicaban los grandes dignatarios que presidían las celebraciones.

Santa María Novella

En el tramo final del siglo XIII se inició este edificio, por los dominicos en Florencia.

Una de las joyas de Santa María Novella son los frescos de Ghirlandaio. guiarte

Es una estructura que en su arcada exterior -de mármol blanco y verde- recuerda modelos arabizantes.

La fachada fue terminada en el XV por León Bautista Alberti, conjugando elementos hasta elaborar una obra que parece de marquetería. Frente a esta portada de sabor renacentista, el campanil presenta su airosa figura, más grácil y austera.

El interior es sorprendente. Se trata de un espacio de sabor cisterciense, y de notable luminosidad. Estamos en uno de los núcleos artísticos florentinos de mayor intensidad. Destaquemos algunos hitos:

En medio de la nave cuelga un suntuoso crucifijo, restaurado recientemente; es obra de Giotto.

En el presbiterio se muestran los excelentes frescos de Domenico Ghirlandaio. Son la obra maestra de este artista, cuyos restos reposan en el cementerio que está al lado de la iglesia. No hay desperdicio. El visitante se ubica detrás del altar y tiene enfrente, a su izquierda y a la derecha unas pinturas soberbias, relativas a la vida de la Virgen María y de San Juan bautista, principalmente.

Es una bellísima galería de retratos de hombres y mujeres de la Florencia del siglo XV, con un magnífico colorido y un virtuosismo indudable

A la izquierda del presbiterio está la capilla Gondi, con un crucifijo famoso, debido a Brunelleschi.

A la derecha del presbiterio está la capilla de Filippo Strozzi, con unos aparatosos frescos de Filippino Lippi.

En la mitad de la nave lateral izquierda se presenta un fresco magnífico de Masaccio: La Trinidad. De él se valora especialmente su organización espacial y el uso refinado de la perspectiva.

El púlpito de mármol, en la columna de la izquierda, es también excelente: obra de Brunelleschi.

Aún hay más elementos de valor en este conjunto religioso. Cabe citar el Claustro Verde, de formas románicas, con frescos de Paolo Ucello, y la Capilla de los Españoles, que debe su nombre a que en el siglo XVI era frecuentada por Leonor de Toledo y su séquito. Tiene excelentes frescos de Andrea Bounaiuto.  

Santa Croce

Es una plaza, en la que ha habido notables torneos, famosas predicaciones y partidos de calcio, antiguo juego de pelota.

En ella se alza la magnífica iglesia de la Santa Croce, iniciada en el final del siglo XIII por Arnolfo di Cambio.

Es un gran edificio, de 140 metros de longitud por 40 de anchura, gótico austero, con cubierta de madera.

La poderosa iglesia de la Santa Croce, sobre el caserío de Florencia. Imagen de Beatriz Alvarez Sánchez. guiarte.com

En el aspecto artístico, el lugar tiene interés. El edificio es poderoso. Es bello el claustro que está a la derecha del templo, del siglo XIV. También tiene relativo interés otro más a la derecha, el Claustro Grande, proyectado por Brunelleschi.

Es de valor la capilla de los Pazzi, un pequeño edificio realizado por Brunelleschi para esta familia noble. Con planta cuadrada, de aire romano, con bellos medallones de Luca della Robbia, y coronado por una cúpula nervada. Preside el conjunto una sensación de armonía.

Pero lo más destacado está en el propio templo, verdadero panteón de los hombres ilustras de Florencia.

Veamos algunos de los hitos más destacados.

Por la izquierda, a la altura de la primera columna, está el sepulcro de Galileo; enfrente de la cuarta está el de Lorenzo Ghiberti(autor del vitral de la fachada); en el mismo lado, en el presbiterio, hay una capilla con un crucifijo de Donatello; en el presbiterio hay frescos de Agnolo Gaddi; a ambos lados del mismo hay diez capillitas. En la primera de la derecha existen unos frescos de Giotto sobre la vida de San Francisco. La tercera de estas capillas tiene interés para los conocedores de la historia de España. Allí reposa una reina casi desconocida: Julie Clary, esposa de José Bonaparte, eventual monarca durante la época napoleónica.

Bello claustro del siglo XIV, en la Santa Croce. Al fondo, la entrada a la capilla de los Pazzi. Guiarte. Copyright

En el lado derecho de la iglesia, a la altura de la primera columna está enterrado Miguel Angel, en una tumba que es poca cosa para tan gran artista; enfrente de la segunda columna hay un monumento mortuorio a Dante, cuyos restos se hallan en Rávena; enfrente a la tercera columna se halla la tumba de Alfieri; frente a la cuarta están los restos de Maquiavelo, y un poco más adelante, frente a la quinta columna se halla una anunciación de Donatello. En el brazo derecho del crucero está la capilla Baroncelli, con frescos de Gaddi y en la esquina la sacristía, con portada renacentista de Michelozzo y en el interior una pequeña capilla con frescos de Giovanni da Milano.

El museo de la obra de la Santa Croce tiene alguna obra de interés, entre ellas un famoso crucifijo de Cimabue.  

San Marcos

Es otro de los puntos notables de la ciudad de Florencia.

Fra Angélico es otro de los atractivos de Florencia. San Marcos alberga su gran tesoro. Anunciación. guiarte

Se trata de un edificio construido en el siglo XV para los dominicos. Es un conjunto sencillo, obra de Michelozzo, pero que ha pasado a la historia por sus monjes: Fra Angélico y Savonarola, en especial.

Fra Angelico, nacido cerca de Florencia, ingresó en la orden dominicana y trabajó aquí, pintando celdas y salas del convento, tarea que le granjeó fama por su estilo colorista, cargado de dulzura y delicadeza.

A lo largo del museo se pueden ver obras de diversos autores como Fra Bartolomeo(otro monje dominico), Ghirlandaio y , sobre todo, Fra Angélico.

Anunciaciones, crucifixión, madonnas, el Juicio Final… La pintura de Fra Angélico es otro de los tesoros de Florencia.  

San Lorenzo

Al lado del palazzo Medici-Riccardi, vieja sede familiar de los Medici en Florencia, se halla la iglesia de San Lorenzo.

El edificio de San Lorenzo engaña. Por fuera parece sumanmente austero. Vista desde el patio de la biblioteca. Foto guiarte. Copyright

Se trata de una iglesia del siglo XV, obra de Brunelleschi, relativamente austera y con una de tosca fachada(nunca le llegó el revestimiento de mármol) aún así es sumamente armónica.

En la misma destacan algunos aspectos como los dos púlpitos, con paneles de Donatello y la antigua sacristía, al fondo a la izquierda, con arquitectura de Brunelleschi y obra de Donatello. Un monumento funerario, a la izquierda de la entrada a la sacristía, es de Verrocchio.

La magnífica cúpula del Duomo, desde la Biblioteca. Foto guiarte. Copyright

Las Capillas Mediceas

Se llaman así a la Capilla de los Principes y a la Sacristía Nueva, sendos panteones familiares de notable vigor.

En medio del tono de general opulencia, sobresalen los trabajos de Miguel Angel, con sendos mausoleos, obra prodigiosa del arte funerario. Uno de ellos es el de Julián, hijo de Lorenzo el Magnífico, y otro el del duque de Urbino, Lorenzo, nieto de Lorenzo el Magnífico.

También tiene valor notable en este conjunto religioso la biblioteca, a la que se llega por una escalera monumental de tres rampas, proyectada por Miguel Angel y acabada por Ammannati. La pequeña sala en la que está la escalera es un compendio de arquitectura.

El artesonado de la sala de lectura y los propios pupitres son diseño de Miguel Angel. Estas dependencias, a la izquierda del templo, dan a un solitario claustro, del siglo XV, obra de Brunelleschi.

San Miniato

San Miniato se halla en un altozano, al sur del Arno y de la ciudad, desde el que se divisa una maravillosa estampa florentina.

la sencilla y bella portada de San Miniato. guiarte. Copyright

Una amplia escalinata, rodeada a ambos lados por un austero cementerio conduce a la esplanada sobre la que se alza el templo románico. Desde ella se divisan los grandes edificios del Duomo y la Signoría y un poco a la izquierda los altos del jardín de Boboli y el fuerte del Belvedere.

Un monasterio medieval es el origen de este enclave religioso. Parece que aquí vivió San Miniato, martir en la persecución de Decio, quien, malherido, regresó al monte a expirar.

La fachada es tan sencilla como bella; con cinco arcadas, dos de ellas ciegas, en el primer tramo; un mosaico del siglo XIII en la parte superior y un águila coronando la cima.

El interior asombra también por su sencillez y belleza. La iglesia tiene unas fuertes columnatas y se cubre con una techumbre de madera del XIV.

El presbiterio, elevado, tiene un bello cancel y un notabilísimo púlpito. Un excelente mosaico, del XIII, domina el ábside.

La cripta es otra magnífica sorpresa: siete naves pequeñas, separadas por final columnas hacen recordar al visitante los espacios de la mezquita cordobesa.

Aún hay otros elementos de interés en el lugar, como la sacristía, con buenos frescos de Spinello Aretino(fin del XIV).

Pero como otros muchos lugares, San Miniato tiene también una hora especial para la visita: los atardeceres, cuando el sol amarilléa las torres de la ciudad de Florencia y se contempla el final del día desde la privilegiada atalaya.

Por las tardes suele haber misa cantada en la vieja iglesia. Es un gozo añadido.  

Galería de la Academia

Se trata de uno de los museos básicos de Florencia, aunque su visita no requiere un tiempo largo. El contenido fundamental es la obra de Miguel Angel.

El David de Miguel Angel. imagen de www.sbas.firenze.it/accademia

La primera sala tiene obras de los siglos XV y XVI y, en el centro, la terracota de Juan de Bolonia, modelo del Rapto de las sabinas que se alberga en la loggia de la Signoría. En esta terracota se aprecia bien el bello movimiento helicoidal que dio Juan de Bolonia a esta composición escultórica.

Luego se pasa a la galería de Miguel Angel. Lo primero que se ve son los cuatro esclavos destinado a una tumba papal que jamás se llegó a hacer. Las obras, sin terminar, sorprenden al visitante, porque de la piedra pesada parecen intentar salir, hercúleas, las figuras inacabadas. Un esbozo de San Mateo y una Pietá, también inacabada (y con obra de algún otro artista también) preceden al gigantesco David.

A sus 25 años de edad, Miguel Angel rompió con los cánones del David clásico(hasta entonces menudo, con zamarra y zurrón). El David de Miguel Angel es un Dios, un ser cargado de vida y deseo de victoria, con vigorosa musculatura, que se apoya en una pierna para impulsar la acción, una acción que se intuye en sus propias manos.

La Accademia presenta también otra serie de pintura toscana.  

El Palazzo Pitti

Es un edificio renacentista de grandes proporciones, construido para la familia Pitti de Florencia.

Raffaello Sanzio. La Madonna della Seggiola. Imagen de www.sbas.firenze.it/musei/pitti.html

Al arruinarse la familia, acabó vendiéndolo a sus adversarios, los Medici. Lo compró Leonor de Toledo, esposa de Cosme I, en 1549.

Fue iniciado en el siglo XV y ampliado en el XVI por Ammannati. La fachada alcanzó su forma actual un siglo más tarde.

El edificio alberga una gran colección pictórica, con excelentes obras de Rafael, Tiziano. También cuenta con una galería de arte moderno y un museo de Platería, con los tesoros de las familias Medici y Lorena

Detrás del palacio se ubica el Jardín de Boboli, obra de Nicolo Pericoli, siglo XVI. El jardín de Boboli es el típico espacio italiano, de fuentes y terrazas, con abundante estatuaria.  

Otros palacios

Asombra encontrar en la ciudad de Florencia una innumerable serie de edificaciones palaciegas de altísima calidad.

Pero estos han evolucionado en el tiempo; es bueno por ello hacer un recorrido histórico.

En la Edad Media, cuando empezó a despuntar la burguesía local, los nobles y hacendados tenían sus casas de doble plata. En la superior habitaban, dejando los bajos para el negocio. A medida que aumentó su poderío, edificaron mansiones provistas de torres y establecieron alianzas, sociedades de torres.
La geografía urbana de Florencia está plena de palacios´, como estos de la bella plaza de la Annunciata. Foto guiarte. Copyright

En la turbulenta Florencia de entonces era común que existieran puentes entre las torres para intercomunicar a los integrantes de cada facción. Para imaginarse esta Florencia es interesante conocer la localidad de San Gimignano, donde aun perduran diversas torres de aquella época.

Las revueltas del siglo XIII acabaron con aquellas estructuras (hubo 150 torres en la ciudad).
Florencia llegó a tener 150 torres como éstas de San Gimignano. foto guiarte. Copyright.

A ello se unió la reglamentación comunal en materia de alturas.

A partir del XIII, los nobles edificaron palacios, austeros por fuera, dotados de patio interior, con una planta baja dedicada al negocio familiar, para lo cual construían unas loggias que se fueron cegando a medida que cambió la estructura económica.

Con el avance del tiempo se modificó la parte baja, suplantando las loggias por ventanas cuadradas, al lado de puertas con arco de medio punto y vanos resaltados por piedras radiales. En los niveles superiores se aligeró el aspecto, con ventanillas más abundantes o geminadas.

A partir del renacimiento, las ventanas se dotaron de frontones triangulares y cuando era posible se complementó el conjunto con un ajardinamiento.

La ciudad alberga una interesantísima colección de palacios, alguno de los cuales ya se ha señalado. Otros notables son el Strozzi(vía Tornabuoni), Rucellai(vía della Vigna Nuova), Medici-Riccardi(Vía Cavour), etc.

Otras iglesias de Florencia

La urbe florentina presenta una magnífica colección de edificios religiosos. Veamos algunos otros:

En primer lugar cabe citar la Santíssima Annunciata, en una magnífica plaza flanqueada por loggias renacentistas, en medio de la cual se halla una estatua ecuestre de Fernando I, obra de Juan de Bolonia.

La iglesia, originaria del siglo XIII, fue reconstruida en el XV por Michelozzo. Está precedida por un curioso u bello claustro, con frescos de distintos autores.

Pórtico de la Santissima Annunciata, una de las iglesia más estimadas por los florentinos. A su derecha el notable pórtico del Hospital de los Inocentes. Foto guiarte. Copyright

La iglesia de la Annunciata tiene aire barroquizante. El conjunto se complementa con el claustro de los muertos y el hospital de los Inocentes(niños abandonados), con un bello pórtico de finas columnas que da a uno de los lados de la plaza. Obra de Brunelleschi. Magníficos medallones de Andrea della Robbia. Tiene una galería de arte con alguna pintura de calidad.

Orsanmichele es otro edificio religioso sumamente extraño. Se trata de una iglesia que ocupa lo que fue un almacén de trigo. Compartió las funciones de oratorio y almacén de víveres hasta el siglo XVI

Sorprende en el exterior del edificio la galería de estatuas, vinculadas a los arti (gremios) de Florencia.
El curioso edificio elesiástico de Orsanmichele. Foto guiarte. Copyright
Son obras de Ghiberti, Donatello, Verrocchio y Juan de Bolonia, etc. Una verdadera exhibición artística en plena calle del centro urbano.

La iglesia del Santo Espíritu, austera por fuera, y en un lugar apartado del ámbito turístico, tiene una relativa calidad de obras pictóricas en su interior.

Santa María del Carmine, cercana a la del Santo Espiritu, alberga los magníficos frescos de la capilla Brancacci, en los que hay trabajos de Masolino da Panicale, Massaccio y Filippino Lippi. Hay que mencionar en especial la obra de Masaccio, considerada excepcional. Masaccio, muerto muy joven destacó por su dominio de la perspectiva y el volumen. Es uno de los grandes de la pintura italiana, pese a solo vivir 26 años.

La Badia, frente al palacio del Bargello, fue una abadía benedictina. Tiene un bello campanile exagonal, un buen artesonado, un relieve estupendo de Mino da Fiesole, con la Virgen, San Leonardo y San Lorenzo, y una estupenda tabla de Filippino Lippi: Aparición de la Virgen a San Bernardo.

Más puntos de interés

Pero hay otras citas importantes en la ciudad de Florencia:

Museo Nacional del Bargello

Un austero palacio, originario del XIII, vinculado a los poderes públicos locales, alberga unas colecciones artísticas de alto interés.

Cabe destacar su contenido escultórico, con importantes obras de Miguel Angel, Benvenuto Cellini y Donatello. También hay abundante obra de los distintos artistas de la familia della Robbia(Luca, Giovanni y Andrea).

Además se encuentran en este viejo palacio salas interesantes dedicadas al arte islámico, marfiles, armería, etc.

Entre otros museos cabe apuntar también el Arqueológico, vía de la Colonna, con objetos de la época etrusca, antigüedades griegas y romanas, etc. Es famosa la Quimera de Arezzo, una bella obra etrusca.

Casa Buonarroti, Vía Ghibellina, 70, con recuerdos de la familia de Miguel Angel y alguna obra

Casa di Dante, Vía de Dante Alighieri. No se puede asegurar que aquí residiera Dante, aunque sí en este entorno. Recoge recuerdos de Dante y evocaciones de su obra.
El ponte Vecchio es una de las estampas más típicas de Florencia. Foto guiarte. Copyright



Otros lugares

Ponte Vecchio
. Está junto al lugar donde se alzó el puente romano. El actual es del siglo XIV. En el pasado sus pórticos se ocuparon por curtidores y carnicerías, que se aprovechaban de la cercanía del agua para sus tareas. Pero en el siglo XVI el gran duque de Toscana ordenó cambiar las actividades, para evitar el mal olor de ese entorno por el que pasaba la noble familia.
Joyeros y orfebres ocuparon la zona, que hoy es un paseo típico para turistas y florentinos.  

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