Por las huellas de Eteria


Allá por los inicios del cristianismo, una mujer cruzó el imperio romano para acudir a visitar los Santos Lugares. Su itinerario es hoy ya legendario: Ella, Eteria, dejó escrita su propia guia del viaje.

Esta es una narración con textos y fotografías de Tomás Alvarez

Cuentaviajes Por las huellas de Eteria

Relato de viaje a Por las huellas de Eteria

Literatura viajera, del siglo IV

Allá por los inicios del cristianismo, una mujer cruzó el imperio romano para acudir a visitar los Santos Lugares. Su itinerario es hoy ya legendario: Ella, Eteria, dejó escrita su propia guia del viaje.

Eteria cruzó parajes desérticos como este del oeste del Mar Muerto. guiarte.com. Copyright

Al final del XIX se redescubrió en Italia el relato de su Itinerarium. Por desgracia, faltan páginas que pudieran datar mejor a la autora. El viaje ocurrió en el tramo final del siglo IV y la personalidad de la autora se define en parte: era una mujer acomodada, de peso en el imperio, bien por su importancia religiosa(tal vez abadesa) o por su vinculación a las elites gobernantes.

En un artículo sobre el tema, José A. Balboa, deduce que ésta mujer fue un personaje rico y muy importante, como ponen de manifiesto los enormes gastos del mismo, las deferencias y atenciones que recibe de obispos y autoridades, el viajar por el cursus publicus romano como si fuera un alto funcionario del Estado, al que siempre acompañan escoltas de soldados. Todo esto ha llevado a relacionar a Eteria con el emperador Teodosio.

Tambien se la ha relacionado con el servicio a la religión, pero en esta mujer alegre y optimista apenas se descubre disposición para la penitencia ni trazas de ascetismo, como han señalado otros autores.

     

la patria de Eteria

San Valerio, en el siglo VII, escribió una carta de “Valerio a los monjes del Bierzo en loor de Egeria”. En ella, Valerio toma a Egeria como modelo de mujer valerosa, describe su viaje y parece dar a entender que era originaria del entorno.

Algún autor berciano identifica a Egeria con Pulcheria, hija del emperador Teodosio, al que se supone originario de Cacabelos, la antigua Cauca. Aunque esta identificación de Egeria con Pucheria no parece verosimil, sí pudiera existir una relación de parentesco entre Egeria y Teodosio.

Desde este entorno, Moisés vió la Tierra Prometida. Imagen de guiarte.com.Copyright

Las peculiaridades del viaje así lo avalan. El P. Arce supone que Teodosio y Egeria pudieron salir juntos de Gallaecia en el 378 para llegar a Constantinopla hacia 380.

     

Las huellas de su camino

Todo este tema de Eteria retornó a mi pensamiento cuando, en la visita al Monte Nebo.

Desde allí, Moisés contempló la Tierra Prometida- el guía comentó: “Ese es el llamado altar de Eteria”, señalando a un sencillo altar de piedra, ubicado en la parte derecha del actual templo franciscano.

El llamado altar de Eteria. guiarte.com Copyright

La monja acudió a Tierra Santa, debió de visitar Jerusalén y Belén (faltan estas páginas de su texto). Posteriormente cruzó a tierras de la actual Jordania, donde visitó el monte Nebo y subió hacia Samaria. Para continuar por Mesopotamia de regreso a Constantinopla.

Su relato es interesante y revela bellos datos. Eteria, por ejemplo, conoció Edesa, cabeza del primer reino que abrazó el cristianismo de manera oficial, donde vió las carpas sagradas de los viveros, indicio de la pervivencia del culto a Astarté o Venus.

     

Por los lugares de peregrinación, al este del Jordán

Al este del Jordán, hay diversos lugares de peregrinación vinculados a los orígenes de la religión cristiana.

En medio de la soledad de una geografía desértica y accidentada surge una inmensa colina de color marrón, sobre la que emergen los diminutos destellos blancos de una columnata. Es Maqueronte (Mukawir), la vieja ciudadela donde se alzó el palacio de Herodes Antipas, y donde se cortó la cabeza a Juan El Bautista.

Mosaico en el templo del Monte Nebo. Imagen de guiarte.com Copyright.

Estamos en Jordania, un país de color marrón, el color del desierto, salpicado aquí y allá por lugares cargados de historia, en los que el viajero se encuentra con multitud de elementos que le recuerdan momentos claves de la civilización y cultura occidental.

Desde los días de la “intifada”, el turismo ha descendido notablemente, y la soledad rodea muchos de estos lugares con profundas connotaciones históricas. Pero el país es relativamente seguro, y constituye una alternativa para aquellos que no se atreven a viajar al conflictivo Israel.

     

Madaba y Maqueronte

La montaña en la que se asienta la ciudadela de Maqueronte está relativamente cerca del Mar Muerto, a unos 30 kilómetros de la activa ciudad de Madaba

Ruinas de Maqueronte. Imagen de guiarte.com. Copyright

La bíblica Medeba, en la llanura cerealista de Moab, territorio asignado antaño a la tribu de Ruben, lugar de batallas en las que participaron gentes como Moisés, David o los Macabeos.

Madaba es la ciudad más cristiana de Jordania. Ya en el 305 hubo allí mártires, durante la persecución de Diocleciano. Durante la época bizantina alcanzó su máximo esplendor. De aquella época son algunas iglesias, una de ellas, la de San Jorge, con un magnífico mosaico que reproduce el mapa de la Tierra Santa, un gigantesco trabajo de 15 por 6 metros de superficie, de los días del emperador Justiniano.

A 30 kilómetros al Sudoeste de dicha ciudad se halla Maqueronte, ciudadela gemela de Masada, al otro lado del Mar Muerto, y fundadas ambas por Alejandro Janeo, cien años antes de Cristo. Maqueronte fue una fortaleza engrandecida por Herodes el Grande y dotada de un magnífico palacio.

Por estos entornos estuvo predicando Juan el Bautista, que bautizaba a sus adeptos en el Jordán durante la época de Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande. Parece ser que el Bautista criticó a Herodes Antipas su matrimonio con Herodías, que había sido mujer de su hermano Filipo.

Encarcelado el Bautista en Maqueronte se produjo el baile de Salomé, hija de Herodías, en un banquete con la nobleza de Galilea. El rey, complacido con la danza, otorgó a la muchacha el premio que desease y ésta, a sugerencia de su madre vengativa, pidió la cabeza del predicador.

La ciudadela fue destruida en el 72 por los romanos y hoy quedan sus ruinas sobre una pequeña meseta. En la falda de la montaña se aprecian canales con los que se recogía el agua de la lluvia para guardarla en cisternas, restos de murallas… y soledad, una inmensa soledad.

Juan José Benitez, que ha filmado en el lugar parte de su serie Planeta Encantado, dice que el Bautista estuvo aquí un año preso y que Jesús no hizo nada por su liberación. Estima que aquí empezó a fraguarse la traición de Judas Iscariote, desesperado por la falta de iniciativa independentista de Cristo y de solidaridad con el Bautista.

     

El monte Nebo

No lejos de la ciudad de Madaba también está el Monte Nebo, el lugar más venerado de Jordania.

El interior del templo del Monte Nebo conserva una coleción notabilísima de mosaicos. El gran mosaico de la Iglesia conmemorativa de Moisés, con escenas de caza. Mide nueve metros de largo por tres de

El punto más alto del Monte Nebo, que se eleva en la meseta de Transjordania, alcanza los 800 metros sobre el nivel del mar. Desde allí se ofrece un panorama que abraza buena parte de Tierra Santa: hacia el Sur se divisa el Mar Muerto y el Desierto de Judá; al oeste el Valle del Jordán y las montañas de Judea y Samaria. Siempre al oeste, especialmente en los días claros, es también visible Belén, la fortaleza de Herodes, las cúpulas de Jerusalén y el oasis de Jericó.

En este monte, se cuenta que Moisés divisó la tierra prometida y fue desde donde se partiría hacia ella, pero su rastro se perdió aquí. Supuestamente desde el Monte Nebo subió al cielo sin llegar jamás a la tierra prometida. Nunca se encontró rastro alguno de su cuerpo o tumba.

Aquí ya se edificó en el siglo IV una iglesia con tres ábsides, lugar que fue visitado por la monja berciana Eteria en el año 393. Un altar se llama aún “de Eteria” en recuerdo a esta antiquísima peregrina de los Santos Lugares.

El templo fue ampliado en la época bizantina, especialmente en los siglos VI y VII. En inicios del XX llegaron allí los Franciscanos y encontraron sólo un montón de ruinas. Ahora han reedificado una iglesia sencilla en la que hay otro tesoro artístico: unas magníficas colecciones de mosaicos fechables básicamente en el siglo VI.

En torno al humilde monasterio quedan zonas repletas de ruinas y restos de columnas, al lado de una monumental cruz de hierro, con una serpiente enroscada en torno a ella. Y en torno al conjunto, como siempre, la soledad.

     

El Mar Muerto

Desde la elevada cima se contempla la línea que sigue el Jordán, el río donde fue bautizado Cristo, y el Mar Muerto, el Mar de la Sal, el Lago del Asfalto, territorio íntimamente unido a la Biblia, a historias como Sodoma y Gomorra.

El espacio que rodea al Mar Muerto es desértico. Las piedras ennegrecidas hacen pensar en lluvias de fuego sobre un país impío y desamado, en tanto que el agua, amarga y salitrosa (cuatro o cinco veces la concentración salina del mar) rememora calamidades bíblicas.

Turistas embadurnándose de lodo, en la orilla del Mar Muerto. Imagen de guiarte.com. Copyright

Las aguas son estériles, de constitución aceitosa; sobre ellas se extiende habitualmente una densa calima que impide visualizar los paisajes, salvo en los días ventosos. En el fondo se extienden limos que se aprecian por sus propiedades curativas de enfermedades de la piel.

En torno al Mar Muerto hay una incipiente industria turística, aunque en crisis. Crisis porque la intifada alejó a los turistas de la zona, y crisis porque la sobreexplotación (para extraer sal y sobre todo potasa) y la sequedad hacen que el lago vaya perdiendo superficie de año en año. En el ánimo del viajero se recuerda la imagen del Mar de Aral, también desecado en el siglo XX para desventura de la humanidad.

     

Y otros lugares

Jordania tiene muchos otros puntos vinculados a la historia bíblica.

¿Cataratas en el desierto?. Sí. Imagen de guiarte.com. Copyright

Amman es la vieja ciudad de Rabat Amon, capital de los Amonitas; Betania, la orilla en la que parece ser que fue bautizado Jesús, cerca del cual está la Colina de Elías, desde donde se dice que el profeta subió a los cielos; Kerak, la gran ciudadela donde guerrearon moabitas y reyes de israel, luego gran fuerte cruzado; Ghor es-Safi, vinculado a la historia de Lot; Petra, con la tumba de Aarón; Gádara, a la orilla del Tiberiades, lugar por el que pasó Cristo y exorcizó a espíritus malignos; Pella, con una de las primera comunidades cristianas…

Pero si el viajero quiere buscar una paz absoluta, una elección que le ha de satisfacer es la de acudir a las cascadas de aguas termales de Hammamat Ma’in, uno de los pocos balnearios naturales de Oriente Medio.

En la época del nacimiento de Jesús, Herodes El Grande se acercaba hasta estas cascadas para recibir baños de aguas termales. Estas aguas se utilizaban con propósitos medicinales. Al estar situadas en una zona desértica son de gran interés visual. En medio de las paredes altivas y estériles surgen los manantiales que se precipitan hacia el fondo del valle, en el que crece una vegetación tropical. Exigua pero sorprendente.

Sólo un hotel proporciona alojamiento en este lugar auténticamente solitario y alejado de cualquier otro asentamiento urbano, en medio de un país desértico.

     

Recomendaciones para el viajero

Jordania es un país tranquilo y relativamente moderno. Es necesario llevar ropa cómoda, sombrero o gorra. Beber mucha agua y utilizar crema solar en los días cálidos.

Como país musulmán, se recomienda vestir con sobriedad, especialmente a las mujeres.

Maqueronte. Imagen de guiarte.com Copyright

La moneda oficial es el Dinar Jordano. Los euros y los dólares son aceptados en todos los bancos, hoteles, oficinas de cambio y en bastantes comercios. No es un país barato. Es conveniente regatear en las compras.

El clima de Jordania es variado. En verano notablemente cálido. Aunque el idioma oficial de Jordania es el árabe, bastante gente entiende el inglés. Hay buena cobertura de teléfonos móviles.