Qué ver en Córdoba. Patrimonio del mundo.

Qué ver en Córdoba. Patrimonio del mundo.

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Córdoba. Patrimonio del mundo.

El legado de las culturas

Córdoba refleja la historia. Las culturas que la han poblado han dejado su huella en la ciudad.

La Calahorra, altiva, sigue desafiando a los siglos. guiarte,.com

Un paseo por sus calles estrechas permite el gozo de redescubrir el pasado en arcos, columnas y rostros.

En una esquina de la Judería, una columna nos habla de pasado. guiarte.com. Copyrighy

Es ésta una ciudad luminosa. El clima se caracteriza por inviernos con temperaturas frías y ciertas precipitaciones y veranos sumamente calurosos.

La ciudad está en la carretera que baja desde Madrid en dirección a Sevilla y Málaga, aunque su mejor comunicación radica en el AVE, que tarda menos de 2 horas en hacer el trayecto hasta la capital de España.

Calles, jardines, palacios, templos de distintas religiones dan atractivo a esta población, joya de Andalucía.

La Mezquita-Catedral

Nueve siglos de trabajos dejaron huella en esta edificación única: La Mezquita-Catedral de Córdoba.

La airosa torre de la Mezquita-Catedral, en al patio de los Naranjos. guiarte.com. Copyright

Su construcción se inició a finales del siglo VIII; por orden de Abderramán I y sobre la planta de la catedral visigótica de San Vicente, a su vez construída sobre un templo romano.

Poseía inicialmente once naves, ordenadas de norte a sur, siendo la central algo más ancha que las demás. Fue ampliada en sucesivas etapas por Abderramán II, Al-Hakam II y Almanzor.

El gran templo ocupa un espacio de 24.000 metros cuadrados.

La belleza de las puertas de la Mezquita es increíble. guiarte.com. Copyright

La techumbre se asienta sobre un auténtico bosque de columnas y arcos, con espacios de singular belleza, como el Mihrab con inscripciones del Corán en oro.

En un sincretismo curioso, la Mezquita tiene en su interior, desde el año 1523, la catedral católica. Es esta última un monumento en sí, con su magnífica piedra, su cúpula italianizante, sus excelentes retablos; y la magnífica sillería del coro.

El alcázar de Córdoba

Es una obra emprendida por Alfonso XI en l328, en estilo gótico; palacio residencia a los Reyes Católicos; un conjunto sobrio, con apacibles jardines con fuentes y recorridos de agua.

La obra está sobre bases romanas y tiene una forma de fortaleza. En su interior se pueden ver diversas estancias y elementos de la época romana, mosaicos y sarcófagos, etc.

Palacio y jardines están cercanos y paralelos al cauce del Guadalquivir. En éste, en el margen que da al palacio, se puede ver una gran rueda o noria. Es la Albolafia. Éste fue mandada construir por Abderramán II, para elevar el agua del río y llevarla a los jardines que se ubicaban en torno al palacio de los emires.

La Albolafia original se desmontó por orden de Isabel la Católica, que estaba a punto de dar a luz a una de sus hijas cuando vivía en el alcázar y no podía soportar el ruido del artilugio.

Desde el río se perfilan las torres del alcázar. En la orilla se ve la rueda de la Albolafia. guiarte.com. Copyright

El puente romano de Córdoba

Frente a la mezquita se halla el puente que en tiempos romanos mandó construir Augusto, en plena vía Augusta y que unía los grandes asentamientos de la Bética, hasta Cádiz.

Con el paso de los siglos, el puente ha sufrido embates de las aguas y de los hombres. La base sigue siendo romana, pero se puede encontrar trazas árabes y reconstrucciones posteriores.

El puente se erigió inicialmente con dieciséis arcos. En el siglo XVII se colocó hacia la mitad del puente y sobre uno de sus barandales de piedra, una imagen del arcangel San Rafael, un protector de la ciudad que se halla en otros puntos de la misma.

En el año 1965 se le puso una arcada más, en la zona del puente que da hacia la fortaleza conocida como La Calahorra.

Bajo esas arcadas han pasado dos mil años de Guadalquivir. guiarte,com, Copyright

La Calahorra

Junto al extremo sur del puente Romano, se halla la torre de la Calahorra. Originalmente constaba de dos torres, unidas por un arco que permitía el acceso a la ciudad de Córdoba.

La modificación llevada a cabo en el siglo XIV la dejó ya en su estado actual.

El Instituto para el Diálogo de las Culturas ha instalado allí un museo Histórico de la Ciudad, donde se puede conocer una panorámica cultural del medievo cordobés, cuando convivían felizmente las culturas cristiana, judía y musulmana.

La airosa Calahorra, en un extremo del puente romano. guiarte.com. Copyright

Arco Triunfal

Junto al puente, en el lado norte se puede ver otro “Triunfo de San Rafael”, custodio de Córdoba. Muy cerca esta la llamada Puerta del Puente o también Arco del Triunfo.

La Puerta del Puente fue construida con motivo de la visita de Felipe II en 1571. Fue ejecutada a modo de arco triunfal, de un solo vano.

Sus columnas exentas, dóricas, sustentan una cornisa y un ático. Una inscripción recuerda su inauguración por el monarca Felipe II

Imagen del Arco de Triunfo, desde la zona de la Mezquita. guiarte.com. Copyright

Las murallas

Antiguamente, Córdoba estaba totalmente amurallada. La urbe fue denominada en época de Al-Andalus como ciudad de las siete puertas.

Una de las puertas de la muralla medieval. guiarte.com. Copyright

El hombre, las guerras, y el tiempo han arruinado gran parte de aquellas, pero aún aparecen en la ciudad lienzos que muestran vieja estructura defensiva.

La murallas llegaban al Guadalquivir, donde aún son visibles lienzos y torres. Desde éstas el viajero puede contemplar la estampa sólida del puente romano, los restos de los molinos que se ubicaban en medio del cauce, y la popular Albolafia, entreteniendo su mirada en el animado foro de las garcetas que frecuentan la zona.

En torno a las murallas hay bellos espacios urbanos, donde se aúna la sombra y el agua con las piedras milenarias. guiarte.com. Copyright

Al norte del Alcázar aparece otro gran muro, arrancando en el Campo Santo de los Mártires, para ofrecer una airosa estampa en la que se conjuntan los lienzos, las torres y las puertas, a la orilla de una corriente de agua.

En otra parte de la ciudad también hay un gran resto de muralla de la época almorávide que formaba la cerca oriental. Está paralelo a la ronda del Marrubial, y conserva 400 metros de cerca.

Quedan algunas puertas de las viejas cercas defensivas. Entre ellas la de Almodóvar, de arco de herradura, y sólidos torreones. Era la que conducía al barrio de la Judería.

La Judería de Córdoba

En el entorno de la mezquita, hacia el norte y el oeste se encuentra el barrio de la judería, de calles estrechas, empedradas, por donde reina el silencio y la luz.

Por la estrecha Calleja de las flores se ve la torre de la Mezquita Catedral, al fondo, en el barrio de la Judería. guiarte.com. Copyright

Es todo este barrio, casco antiguo de la ciudad, un ámbito para el paseo y el gozo del arte y la arquitectura popular.

Agradable espacio en el interior de La Judería, cerca de la Sinagoga. guiarte,.com. Copyright

En el barrio de la Judería, cerca de la fachada norte de La Mezquita, se halla la popular calleja de las Flores, estrecha y llena de tiestos de geranios.

La callecita termina en una mini-plaza, donde se agolpan los turistas para sacar fotografías llenas de encanto, en las que se ve la angosta rua y al fondo la fuerte silueta de la torre de la Mezquita-Catedral.

En esta zona está también la Sinagoga, en la calle Judíos, cerca de la plazuela de donde se yergue el monumento a Maimónides, el hombre que en el siglo XII llevó al pensamiento judío a su máximo esplendor.

La sinagoga fue hecha en los inicios del siglo XIV, tiene impronta mudéjar y bellos trabajos de yesería.

Palacios y casonas

Son numerosos los palacios y casonas que aún se conservan en la ciudad de Córdoba, procedentes de hacendados y nobles de antaño.

La ciudad atesora bellos edificios de la nobleza de antaño. guiarte.com. Copyright

Así podemos citar el de Viana, la casa del Indiano, la casa de los Marqueses del Carpio, o la vieja posada del Potro, abierta en el siglo XV, y en la que estuvo hospedado Miguel de Cervantes.

El palacio de Viana es una gran casa señorial del siglo XIV y XV, con un gran número de patios, de notable calidad, tiene excelentes salones con buenos ejemplares artísticos y de mobiliario.

La casa del Indiano, fue construida por D. Juan Cosme de Paniagua a su regreso de América. Tiene arquitectura mudéjar de fines del siglo XV.

Los templos

Por toda Córdoba hay templos de todo tipo, desde los primitivos en los que se reutilizaron los minaretes árabes a los de estilos más modernos.

El que fue bello minarete de época islámica, convertido en valioso campanario de una pequeña iglesia. guiarte.com. Copyright

Santa Victoria, tienen líneas marcadamente neoclásicas. guiarte.com. Copyright

Algunos de los primeros son como el de la Iglesia original de la orden Hospitalaria de San Juan, con su humilde y bello minarete de época califal.

De las iglesias de la Reconquista cabe citar, por ejemplo a la de Santa Marina. Fue fundada por Fernando III el Santo. Es de tipo basilical, de tres naves terminadas en ábsides poligonales, y tiene un aire de sólida fortaleza

La parroquia de San Salvador y Santo Domingo de Silos, conocida como iglesia de la Compañía, es uno de los ejemplares interesantes del manierismo en Andalucía.

Otros templos como el de Santa Victoria, tienen líneas marcadamente neoclásicas...

Pero el listado es inmenso. En la gran ciudad, abundaron los conventos y las parroquias, que están diseminadas por toda la superficie cordobesa, sorprendiendo a veces al viajero con líneas de marcada originalidad.

Medina Azahara

Medina Azahara es un nombre cargado de leyenda. Allí, el califa omeya Abd-al-Rahmán III construyó una suntuosa residencia palatina, de la que aún quedan vigorosos vestigios y cuantiosas ruinas.

El poderoso gobernante empleó para su construcción valiosos materiales: marfil, ébano, mármoles...

Los restos de aquel palacio –columnas, capiteles, zócalos y yeserías- permiten comprobar la pasada grandeza de la que fue construida en honor de una mujer y que sólo estuvo en pie desde el año 940 al 1010. La grandeza de Córdoba siempre tuvo la fragilidad del cristal, y en época musulmana la urbe sufrió revueltas y devastaciones.


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