Qué ver en Conques

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Conques
En "Qué ver"

Un lugar bello

Conques es un pueblo bello. Edificado en piedra de tono pizarroso, se extiende sobre una ladera de notable pendiente, con casas que conservan una belleza notable y gran sabor tradicional.

En todo el lugar no hay un solo edificio que rompa la armonía.

La calle principal enfoca directamente hacia la abadía, que se presenta dominadora entre los techos pizarrosos y los edificios de piedra y entramados de madera.

La abadía y el tesoro son los atractivos básicos de este lugar inolvidable. Un territorio apartado al que llegan cada año cerca de 500.000 turistas, ávidos de belleza y arte.

Conques es realmente un lugar hermoso, en un rincón perdido de Francia. Fotografía de guiarte. Copyright

La abadía

Conques tiene mucho de jacobeo. Hasta su propio nombre parece devenir de concha, el elemento identificativo de la peregrinación.

Imagen de la portada catedralicia. guiarte. Copyright

La iglesia es básicamente del siglo XI, hecha entre 1045 y 1060. Se trata de una de las primera iglesia de peregrinación del Camino, de notable belleza, iluminada básicamente por su flanco sur.

Lo más atractivo de este templo es el tímpano, que se presenta en su fachada oeste con un vigor extraordinario. Es prácticamente el único elemento decorativo de una fachada sumamente austera.

Destaca la personalidad y originalidad de la escultura, el pesaje de las almas, y las representaciones del paraíso y del infierno, que tienen todo el aire de un cómic medieval.

Sorprende ese demonio-dragón que se atreve a asomar por la puerta del averno y que es rechazado por los ángeles.

La maravilla del tímpano de la fachada de Conques. Fotografía de guiarte. Copyright

El Tesoro

Más que la propia abadía, el elemento más sobresaliente de Conques es el tesoro, con elementos de carácter excepcional dentro del arte sacro francés.

La estatua relicario de Santa Fe. Foto de guiarte.com. Copyright

Entre los elementos presentados destacaremos los siguientes:

La Santa Fe. Se trata de una estatua relicario importantísima. El interior es de madera y está recubierta totalmente de oro, plata y joyas de distinta época, ubicadas allí desde el siglo X al XV.

Magnífica arqueta del tesoro de Conques. Fotografía de guiarte. Copyright

La cabeza podría ser una máscara galoromana. Se ha dicho que pudiera tratarse también de la máscara funeraria de un emperador romano. Tiene todo el aspecto de corresponder a un soldado.

Son notables los esmaltes de la corona y valiosísima la colección de piedras: esmeraldas, rubíes, zafiros, topacios, ópalos, cornalinas... Tiene varios camafeos y se identifican materiales del bajo imperio romano, bizantinos y carolingios.

El relicario de Pipino es también bellísimo. Es obra del VIII o del iX, con el interior de madera y el exterior de oro y piedras preciosas, alguna incluso identificada como de procedencia persa. Magníficos trabajos de filigranas.

Otra pieza sorprendente es la llamada A de Carlomagno, de madera y cubierta de plata sobredorada y con esmaltes. Pudo ser donación de Carlomagno, retocada por diferentes abades.

En el conjunto hay también otras magníficas piezas: cruces, relicarios, altares portátiles, estatuillas y telas.

Un centro con sabor de siglos

Conques tiene encanto. El pueblo tiene forma alargada, y está aferrado a la pendiente. En él se pasea gozosamente, porque es obligatorio dejar los vehículos a la entrada.

Bella imagen del antiguo lugar de Conques. Fotografía de guiarte. Copyright

Aspecto de lo que queda del claustro abacial. fotografía de guiarte. Copyright

En la parte más baja, sobre el río Dourdou, está el puente “romain”, que debe, al parecer, su nombre a los romeros (no a nada romano o románico).

Esparcidos por el pueblo y el entorno se hallan varias fuentes, capillas, oratorios, y restos defensivos antiguos.

En general es zona recomendable para el cicloturismo –si se tienen buenas piernas- y sobre todo para el paseo reposado. Pasear por Conques es pasear por un mundo casi intemporal.


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