Qué Ver en Coblenza

Descubre los lugares de mayor interés turístico en la ciudad de Coblenza, Alemania.

Qué ver

El casco histórico de Coblenza, aglutinado en el entorno de la plaza de San Florín, la Liebfraunkirche, y la Jesuitenplatz, conserva algunas edificaciones de interés artístico e histórico.

Pero el punto más famoso de la ciudad es el Deutsches Eck, el rincón alemán, donde confluyen los dos grandes ríos y en el que se ha homenajeado la unificación Alemana, con un monumento que recuerda al emperador Guillermo I.

Sin embargo, la visita de la ciudad abarca otros elementos: en el entorno hay una serie de castillos que dan fe de un intenso pasado señorial, especialmente la fortaleza Ehrenbreitstein así como lugares interesantes por su valor artístico, religioso o simplemente por su tranquilidad, sosiego y gastronomía.

Deutsches Eck

En la confluencia de los ríos existió un centro de los Caballeros Teutones, y por eso se le ha llamado desde antiguamente a este lugar Rincón Alemán o Esquina Alemana.

Deutsches Eck, donde se unen el Rin y el Mosela. Andreas Kaster

Sobre el promontorio que preside el encuentro de los dos ríos se edificó en el siglo XIX un monumento a la unificación alemana, coronado con la estatua del emperador, Guillermo I.

La estatua fue derribada en la Segunda Guerra Mundial, por el ejército de Estados Unidos; pero tras la Guerra se volvió a erigir, con una réplica de la obra anterior. Todo se halla en una zona abierta, desde la que podemos gozar de excelentes vistas, entre ellas el tráfico por los dos grandes ríos.

San Kastor

Aquí hubo un templo anterior, consagrado en el año 836, en el que se negociaron las cláusulas del tratado de Verdún, en el siglo IX.

Iglesia colegiata de St. Kastor. Astrid Schwarz

Este acuerdo dividía el Imperio Romano Germánico entre los tres nietos de Carlomagno: Carlos, Luis y Lotario.

La iglesia actual es del siglo XII y tiene categoría de Basílica menor; es la más notable de las iglesias de la ciudad, y se ubica al lado del Deutsches Eck.

En el exterior destaca el poderío de sus torres, y en el interior, bajo una cubierta ya gótica, destacan los sepulcros de algunos arzobispos de Tréveris.

El casco viejo

Un paseo por la zona histórica nos podría llevar, siguiendo la orilla del Mosela, hasta la plaza de San Florín, con una iglesia originaria del siglo XII.

La Iglesia de San Florín en este entorno del casco antiguo de la ciudad.

La zona tiene también otros excelentes edificios del XV al XVII como el Museo del Rin Central, que conserva elementos históricos y artísticos desde la prehistoria a los tiempos del barroco.

Siguiendo un unos metros más hacia el oeste nos encontraremos el Alte Burg, antigua fortaleza de origen medieval, donde esta un centro cultural, biblioteca y archivo. Al lado se halla la Metternich Haus, edificación noble del XVII, en la que nació, en 1773, el conde de Metternich, que huyó con la familia cuando cayó la zona en poder de los franceses, y desempeñó altísimos servicios a la diplomacia austriaca.

El paseo puede continuar por la zona de la Liebfraunkirche, iglesia de Nuestra Señora, del siglo XII, con un coro gótico y campanarios barrocos, para terminar en la Jesuitenplatz, que ocupa el antiguo patio del convento jesuita (siglo XVII), del que se conserva la iglesia. Allí se halla ahora en Ayuntamiento.

Ehrenbreinstein

Por el puente Pfaffendorfer pasaremos a la orilla derecha del Rin, y a cuatro kilómetros del centro urbano, dominando el encuentro de los dos grandes ríos, Mosela y Rin, se levanta la gran fortaleza.

Es originaria del entorno del año 1000, y en ella los distintos arzobispos de Tréveris fueron aportando nueva modificaciones y ampliaciones, hasta el entorno del siglo XVIII. En 1799 los franceses la dañaron gravemente, pero en el inicio del XIX los prusianos, dominadores de Renania desde 1815(Congreso de Viena), la rehicieron de nuevo.

En la fortaleza hay un museo de la región. En el interior aún se conservan dependencias de la antigua estructura. Desde la terraza se disfruta una excelente vista sobre la ciudad y la región de Coblenza. Ehrenbreinstein está a 118 metros de altura sobre el cauce del río, enfrente del Deutsches Eck.

La fortaleza de Ehrenbreitstein, sobre el paisaje del Rin, en Coblenza. Gundhard Marth

Stolzenfels

Altivo, a la vera oeste del Rin se levanta el castillo Stolzenfels, al sur de la ciudad de Coblenza, enfrente de la población de Lahnstein, ante la desembocadura del Lahn.

Castillo palacio de Stolzenfels, cerca de Coblenza. Dietmar Scherf

La fortaleza es originaria del siglo XIII, levantada por los príncipes-arzobispos de Tréveris, y sufrió en sus piedras las distintas turbulencias que asolaron este territorio. Quedó prácticamente arrasado en el siglo XVII en uno de los momentos en los que cayó en manos francesas.

Entregado por la ciudad a Federico Guillermo IV de Prusia, tras la el control prusiano del territorio(pasadas las turbulencias de la Revolución Francesa), se encargó la reconstrucción del mismo a Frierich Schinkel, quien lo reconstruyó en un estilo neogoticista, de clara influencia inglesa.

La obra acabó en 1847. Aparte de su belleza, éste es un magnífico lugar para contemplar Coblenza y el Rin.

Recorrido por el Rin Central

Uno de los atractivos de la ciudad es tomar un barco en el Rin, para acceder al Valle del Rin Central, patrimonio cultural de la humanidad UNESCO desde 2002.

Castillo de Rheinstein. Verkehrsamt Städtisches

El valle abarca el recorrido que va desde Coblenza hasta Rüdesheim, unos 65 kilometros al sur. Se trata de un país de pequeñas ciudades, colinas, roquedos de pizarra, castillos y viñedos, en el que zigzaguea el Rin, mientras sube hacia el norte.

Este valle, estrecho, recorrido una y otra vez por ejércitos y culturas, conserva un aspecto particular que transmite un sentimiento romántico, con sus paisajes dominados por fortalezas y cubiertos por viñedos; un paisaje que desde hace siglos cantan poetas y trovadores

Desde lo alto, desde castillos y riscos, la vista es magnífica. Entre estos puntos el Loreley, la montaña símbolo del Rin romántico.

Y el valle del Mosela

Desde Coblenza salen barcos que hacen el recorrido por el trazado sinuoso del Mosela hasta la localidad de Trier, Tréveris, que fue capital del imperio romano y aún conserva restos importantes de su pasado.

Desde Coblenza hasta Tréveris hay un bello recorido por el cauce del Mosela. Restos romanos en Tréveris. Andrew Cowin

El camino es un permanente conjunto de vueltas y revueltas mediante las cuales el río se abre paso entre los macizos de Eifel y Hunsbruck, cerca de colinas en las que frecuentemente aparecen los viñedos.

En este recorrido de poco menos de 200 kilómetros hay lugares interesantes, ciudades y pueblos con sabor. Entre estos, Mariemburg; Beilstein; Cochem, con su altivo castillo, y Eltz, ya cerca de Coblenza.

Otros atractivos en el entorno de la ciudad

Si salimos a las afueras de la ciudad de Coblenza encontraremos algunos elementos de especial interés.

Casino en Bad Ems. Gundhard Marth

La Abadía de María Laach, contruida al borde de un crater volcánico y fundada en el año 1093 es una construcción llena de armonía. La iglesia abacial es del XII, con tres naves; el atrio es del XIII. Se halla a unos 20 kilometros de en dirección noroeste.

En una distancia similar, y en dirección opuesta, está Bad Ems, población turística y balnearia, en la que han reposado ilustres personajes de la aristocracia europa desde el siglo XVIII.

Otro centro digno de ser visitado es Andernach, al norte de Coblenza, cercano al Rin. su mayor atractivo es la enorme torre circular, elemento defensivo del siglo XV y uno de los restos de un pasado tormentoso que se inició el el periodo romano. Tiene tambien un bello templo parroquial del siglo XIII y edificios de cierta belleza.


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