Canfranc, la estación varada


La estación de ferrocarril más grande de España, y una de las más espectaculares de Europa, se hunde día a día en su pequeña plataforma de los Pirineos

Miguel Moreno Gallo, periodista sensible y profundo conocedor de la historia y el arte, es autor de este cuentaviajes.

Cuentaviajes Canfranc, la estación varada

Relato de viaje a Canfranc, la estación varada

La estación varada

La estación de ferrocarril más grande de España, y una de las más espectaculares de Europa, se hunde día a día en su pequeña plataforma de los Pirineos.

Estamos en Canfranc (Huesca), ante una obra faraónica construida a primeros de siglo para dar servicio al tránsito de personas y mercancías con Francia por el túnel de Somport, que pasa bajo un territorio por donde hubo en todo el medioevo un gran tráfico peregrino.

La magnífica estación, prácticamente abandonada. Foto de Miguel Moreno - guiarte.. Copyright
A mediados del siglo XIX se empezó a trabajar en el proyecto de unión ferroviaria de Francia y España a través del paso de Canfranc.

Imagen del abandono de una sala interior. Fotografía cedida por Alain Ferrier. Copyright

En el final del siglo XIX y el primer cuarto del XX se hizo prácticamente la obra, con la magnífica Estación Internacional.

La estupenda obra –con su estación modernista de aire palaciego- fue inaugurada en 1928 por el rey de España, Alfonso XIII; el Presidente de la República Francesa, G. Doumergue, y el general-dictador Primo de Rivera.

    

Un gran eje de comunicación

Este fue un eje de comunicaciones relativamente importante. Pero quedó cerrado al tráfico en 1970, cuando un pequeño tren de cercanías descarriló en la vertiente francesa.

El verdor recubre los espacios abiertos. Foto Miguel Moreno - guiarte. Copyright

Actualmente las autoridades intentan reactivar la zona, mediante la reapertura de la línea ferroviaria internacional y la restauración del edificio de la Estación Internacional de Canfranc, con objeto de adecuarlo también para actividades turísticas. Mientras, Canfranc sigue siendo un inmenso espacio de desolación en el Pirineo, un espacio vacío de actividad que recuerda los punto y final de pueblos y proyectos otrora notables.

Este era el núcleo central de la línea férrea Zaragoza-Pau, un proyecto en el que hubo abundante inversión por lo que tenía de beneficioso para el futuro de esta zona; un proyecto compartido por la Compañía del Norte (España) y la Compagnie du Midi (Francia).

Con la obra se llevó a cabo una activa labor medioambiental, de estructuras hidráulicas y comunicaciones de carretera. Fue la respuesta a una demanda de los aragoneses reivindicando una salida ferroviaria allende la cordillera Pirenaica.

     

La gran estación

El proyecto para la gran estación se basó en una síntesis realizada por Guillermo Brockmann (España) y Le Cornec (Francia), quienes tuvieron en cuenta los estudios precedentes.

El edificio se alza en medio de una gran explanada, con doble fachada(una por país).

La Estación Internacional conserva sus viejos rótulos en Francés y Castellano. Foto Miguel Moreno - guiarte. Copyright

Es un inmenso buque varado; una notable obra que debe ser salvada y acondicionada para el beneficio y orgullo del territorio en el que fue levantada, y donde hoy yace como un inmenso féretro vacío, sin vida

Lo que fue un proyecto de futuro se quedó en un alarde técnico y arquitectónico sin apenas uso.

La enorme estación, de 240 metros de longitud, con 75 puertas a cada lado, sus tres alturas, sus letreros bilingües y sus playas de vías de ancho europeo a un lado y español al otro, apenas cumplió una función ferroviaria.

Otra imagen de las oficinas interiores. fotografía cedida por Alain Ferrier. Copyright

Ocho años después de su inauguración se cerró por la Guerra Civil. En 1940 se reabrió (y probablemente se usó para el paso de caudales nazis hacia España), pero fue languideciendo.

Por allí pasaron peregrinos hacia Lourdes, mercancías de todo tipo, cítricos con destino a Europa, y algún deportista con ánimo de practicar esquí. Hasta que en 1970, aprovechando el derrumbe de un puente, Francia cerró la línea.

Desde entonces, las cosas sólo han ido a peor. En la parte francesa la línea ha sido desmantelada, invadida, con los puentes derribados. En España se mantiene el servicio, apenas dos trenes al día que llegan a la vieja estación, un buque fantasmagórico cuyo mantenimiento resulta poco menos que imposible.

En una Europa en progreso, las vías de Canfranc, cubiertas de hierba, los vagones en descanso eterno y la maravilla del edificio modernista en creciente abandono, hacen rememorar los días de gloria de Manaos y de las ciudades fantasma de la fiebre del Oro.

La desolación invita a la poesía y a la meditación, tal vez también al desasosiego.

Hay un fuerte movimiento en la comarca para volver a dar servicio a la estación, pero los únicos visitantes que tiene son los aficionados a los ferrocarriles, cuatro montañeros y vecinos y una pléyade de curiosos que circulan entre los edificios, las vías y los viejos vagones.

    

Una visita de interés

Eso sí, la visita merece la pena. El edificio modernista tiene un excelente porte y el lugar resulta sobrecogedor entre las montañas, el río Aragón y uno de los barrios del pueblo.

Imagen del abandono de la estación, en un bello entorno. Fotografía de Miguel Moreno - guiarte. Copyright

En Canfranc se debe visitar también la torre de fusileros que se encuentra al pie de la carretera nacional de Somport. Está muy bien reconstruida y alberga en su interior exposiciones sobre los proyectos de túneles para volver a unir España con Francia.

OTROS DATOS ÚTILES
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Canfranc tiene una población de 500 habitantes. -
Ayuntamiento: Teléfono 974 373029 -
Oficina de Turismo: Teléfono 974 373141 -
Cerca esta la interesante ciudad de Jaca

Magnífica Web con fotografías de la estación y la zona: http://perso.wanadoo.fr/al.ferrier/canfranc