Cuentaviajes Todos los caminos van hacia el apóstol

Existe un Camino de Santiago clásico, el llamado Camino Francés, pero los itinerarios jacobeos son múltiples e integran una inmensa tela de araña que engloba todo el suelo de Europa.

Un reportaje de Tomás Alvarez, sobre el corazón del Camino Francés, con fotografías de Beatriz Alvarez.

Cuentaviajes Cuentaviajes Todos los caminos van hacia el apóstol

Existe un Camino de Santiago clásico, el llamado Camino Francés, pero los itinerarios jacobeos son múltiples e integran una inmensa tela de araña que engloba todo el suelo de Europa.

En el corazón del Camino

Los itinerarios jacobeos son múltiples e integran una inmensa tela de araña que engloba todo el suelo de Europa y que se aglutina básicamente en el llamado Camino Francés.

Peregrino contempla la Puerta del Perdón, en Villafranca del Bierzo. Guiarte Copyright

Un gran número de peregrinos eligen iniciar el trayecto en alguna de las bellas ciudades de León o de Castilla.

Carmina es una peregrina del centro de Alemania, aunque su nombre nos suene muy hispano. Aparenta unos cincuenta años. Salió de Alemania en un avión que aterrizó en La Virgen del Camino (León), una hora más tarde estaba ante la Basílica Real de San Isidoro.

Con la mochila impoluta a la espalda y apoyada en sendos bastones, esta mujer, de aspecto relativamente burgués, iniciaría ante este monumento, uno de los más destacados del Románico europeo, su camino hacia la tumba del Apóstol Santiago. Hasta Compostela aún quedan 311 kilómetros.

Desde las llanuras del cereal

Muchos de los peregrinos que se dirigen a Santiago inician el trayecto en las ciudades de León o de Castilla. Las estadísticas de la Archidiócesis de Compostela nos refrendan el dato.

Bicicletas, aparcadas en un albergue de Rabanal del Camino (León). Guiarte Copyright

Entre los doce lugares de todo el mundo donde más peregrinos se incorporan al Camino, hay un elenco selecto de ciudades de esas tierras: León, Ponferrada, Astorga, Burgos y Villafranca del Bierzo, por este orden.

El dato es fiable: se obtiene mediante el control de las “compostelas”, las acreditaciones que se expiden a aquellos viajeros que recorren al menos un centenar de kilómetros de la ruta, a pie, a caballo o en bicicleta.

Pero recorrer sólo un centenar de kilómetros no es hacer el Camino; es sólo una romería. Los verdaderos peregrinos saben bien que quien va a Compostela y no ve las parameras de trigo, los valles fluviales y las ascensiones a Foncebadón o El Cebreiro, no conoce la ruta milenaria. Palabra de peregrino.

La red caminera

Hay un Camino de Santiago clásico, el llamado Camino Francés, pero los itinerarios jacobeos son múltiples e integran una inmensa tela de araña que engloba todo el suelo de Europa.

Peregrino examina una piedra dejada por caminantes a los pies de la Cruz de Ferro, en el Puerto de Foncebadón. Guiarte Copyright

Desde todo el Viejo Continente, los caminos convergen radialmente en suelo de Francia para entrar en España por dos puntos de las montañas pirenaicas. El más oriental penetra en la Península a través de Somport, en la provincia de Huesca, en tanto que el occidental lo hace por el Puerto de Roncesvalles, en Navarra.

Unidas ambas rutas en territorio navarro, el trayecto avanza hacia Santiago de Compostela siguiendo un itinerario que quedó escrito en la Edad Media, en el llamado Códice Calixtino, un trabajo de inicios del siglo XII atribuido al clérigo Aymeric Picaud, en el que se funde realidad y leyenda.

Pero así como las rutas europeas convergen en Francia, las hispanas se anudan al Camino Francés en el entorno de León, antaño capital de un reino que ahora celebra el 1100 aniversario de su fundación.

León, eje de la ruta

Desde el Mediterráneo y el centro de la Península Ibérica, los peregrinos cruzan la estepa castellana, para acercarse a los verdes corredores fluviales, y entroncan con el camino Francés en Sahagún.

El dolor de los pies se atenúa en el arroyo, bajo el puente de Molinaseca, cerca de Ponferrada. Guiarte Copyright

Sahagún es una población íntimamente vinculada al mundo benedictino y que fue una de las grandes capitales religiosas del medievo español.

Otra ruta que se anuda en León al Camino Francés es la del Salvador, que enlazaba dos capitales reales: Oviedo y León. En Oviedo, la monarquía asturiana había atesorado una gran cantidad de reliquias, algunas excepcionales como el Santo Sudario, en una capilla palatina hoy integrada a la catedral.

“Quien va a Santiago y no va al Salvador (Oviedo), visita al criado y olvida al señor”, dice un refrán tradicional, que recomienda un trayecto que une León y la capital asturiana, cruzando los montes cantábricos por el entorno de la magnífica abadía de Arbás, que aún resiste al paso del tiempo junto al Puerto de Pajares.

Y la Vía de la Plata

Pero hay otro itinerario que se anuda algo más tarde al Camino Francés, ya en Astorga. Me refiero a la Vía de la Plata.

El Palacio episcopal de Astorga, obra de Antonio Gaudí. Guiarte Copyright

Esta vía es la ruta que articulaba desde tiempos romanos todo el occidente peninsular y unía dos poblaciones clave: Emerita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga); eje vertical del Reino de León que facilitaba la comunicación con Extremadura y Andalucía.

Por esta vía subieron y bajaron negociantes, peregrinos y guerreros a lo largo de 2.000 años, cruzando puntos clave como Cáceres, Salamanca y Zamora, donde perviven abundantes muestras del pasado.

Paro además, hay otros caminos en el norte peninsular que aprietan aun más esa malla. Burgos era una capital clave en el recorrido, famosa por su red hospitalaria, y en esta urbe castellana entroncaban con el Camino Francés muchos peregrinos que descendía del entorno norte, así como otros que procedían del Mediterráneo.

...Y caminos paralelos

Incluso en la misma dirección del Camino Francés, hay rutas alternativas, paralelas, como es la que dejó escrita en el siglo XV el monje servita alemán Hermann Künig von Vach.

Pequeños caminantes haciendo un trecho de la Ruta que describió el monje alemán Hermann Künig en el siglo XV. Guiarte Copyright

Künig cruzó los Montes de León por otra cota casi 500 metros más baja que la de Foncebadón. Pasó unos kilómetros al norte de Astorga, cruzando una comarca de pequeñas poblaciones, La Cepeda, para entrar en el Bierzo por Cerezal de Tremor, donde existía un convento franciscano del que sólo quedan ruinas en medio de una foresta.

Múltiples rutas… Miles de viajeros. Millones de experiencias acumuladas por trotamundos, pícaros o devotos que avanzan hacia el poniente con la mente puesta en la meta final, sintiendo a cada paso la emoción del arte y de la naturaleza, y el peso del cansancio. Gozo y esperanza.

El poeta Máximo Cayón, en el libro “El corazón del Camino”, describió la emoción del peregrino que inicia una nueva etapa hacia Compostela:

Emprendo aquí, de nuevo, otra jornada.
Mi promesa se cumple trecho a trecho.
Y es tan grande mi gozo que sospecho/
que hasta lo llevo escrito en la mirada.

TEXTO: Tomás Alvarez.
FOTOS: Beatriz Alvarez Sánchez.
EFE-REPORTAJES