Qué ver en Breisach

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Breisach
En "Qué ver"

El patrimonio

Siglos de guerra, han destruido gran parte de la riqueza artística de Breisach.

Aún así, hoy en día se puede seguir apreciando el pasado y el arte en alguno de sus monumentos, especialmente en el sólido templo de San Esteban, cuyas obras fueron iniciadas en el final del siglo XII.

La ciudad tiene también un museo de historia, ubicado en la Puerta del Rin, Rheintor.

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La Colegiata de San Esteban

Se trata de una poderosa y bella construcción, originaria del siglo XII y con obra del románico final ( torres y nave) y gótica (coro).

La Colegiata de San Esteban se alza en la parte superior del roquedo de origen volcánico donde históricamente se ha asentado Breisach.

el magnífico altar de la colegiata de Breisach am Rhein, Turismo de Breisach

Lo más llamativo del interior de la colegiata es el altar, realizado entre 1523 y 1526 por un magnífico escultor que firmó con las iniciales H.L., una destacada obra en su género

De notable interés son también los frescos de Martín Shongauer(final del siglo XV) y el relicario con los restos de los santos patronos Gervarius y Protasius, obra de 1496.

La colegiata de San Esteban se alza en la parte superior de Breisach. Imagen Turismo de Breisach

Otros puntos de interés en Breisach

Frente a la puerta norte de la colegiata, en la cima del cerro que domina la pequeña ciudad, está la Rathaus, el ayuntamiento.

Ayuntamiento de Breisach. Copyright foto guiarte

Se trata de un edificio coqueto y de cierta belleza. El anterior quedó destruido en la Segunda Guerra Mundial y el nuevo se hizo en 1953 en el estilo tradicional.

Otros elementos históricos son la puerta del Rin, Rheintor, donde se halla el museo Histórico de la Villa, que ordenó construir Luis XIV, o Kapftor, puerta construida en el 1200.

Rheintor.

Como excursión cercana y recomendable está la visita al Nuevo Breisach, Neuf-Brisach, una fortificación construida en el lado francés del río, durante el final del XVII e inicios del XVIII.

La construcción se presenta intacta ante los asombrados ojos del viajero en medio de la planicie del Rin.

Con sus muros y fosos, la villa francesa es un auténtico museo de historia.

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