Qué ver en Braganza

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Braganza

El patrimonio

La ciudad de Braganza es una isla en medio de un distrito con escasa población, y está relativamente bien cuidada.

Sobre la imagen urbana emerge la noble silueta de castillo. guiarte.com. Copyright

Lo más interesante de la pequeña urbe es la vieja ciudadela medieval que recuerda a una Carcasona en miniatura. Pero todo el casco viejo tiene cierto sabor, con sus calles empinadas, en las que aquí y allá aparecen viejas casonas de cierta calidad, con sus magníficas piedras graníticas.

Básicamente los atractivos están en la ciudadela, pero es recomendable pasear con tranquilidad por la ciudad baja.

La ciudadela

El cerro amurallado, que ciñe en buena parte el valle del río Fervança, es atractivo. Braganza básicamente tiene dos entradas, aunque la más bella es la occidental que recae sobre la ciudad baja.

El interés turístico de la ciudadela es alto, aunque falta inversión para darle un mayor atractivo y cuidado.

Las calles empedradas recorren este recinto con aire de barrio antiguo y descuidado. Las casas son de suma humildad, y entre ellas destacan una serie de puntos que referiremos a continuación.

Muros de la ciudadela. guiarte.com. Copyright

El castillo de Braganza

Es del siglo XII y está en la parte más alta del cerro, con una torre del homenaje recia, cuadrada, de 33 metros, en la que la fortaleza de los lienzos contrasta con la ligereza de sus ventanas góticas.

La noble silueta del castillo. guiarte.com. Copyright

El castillo es visitable. En su interior hay un reducido museo militar.

Merece la pena recorrer este recinto y subir a la torre del homenaje, para contemplar desde la cima la tranquila vida de la urbe, de apacibles tonalidades blancas.

La picota

Al lado del castillo está uno de los elementos más típicos de la ciudad de Braganza. La picota, compuesta de dos elementos de época distinta.

La cima de la popular picota de Braganza. guiarte.com. Copyright

La basa del monumento es un berraco, la porca de vila, prehistórico, típico de buena parte del occidente de la península ibérica. Sobre él se alza una alargada columna de fuste liso coronada por un motivo heráldico medieval.

Se halla al lado del castillo en una replaza umbrosa y tranquila.

Iglesia de Santa María

También al lado del castillo, en la parte más elevada de la ciudadela, está una bella iglesia, la de Santa María de Braganza, cuya torre, sencilla, blanca y humilde, destaca en el paisaje de la zona.

Portada de la Iglesia de Santa María. guiarte.com. Copyright

Tiene una bella portada, enmarcada por columnas salomónicas y un amplio interior de tres naves sostenidas por humildes columnas de ladrillo.

En el techo de la nave central hay unas pinturas de la Asunción de la Virgen a los cielos.

El templo es originariamente románico aunque está totalmente reconstruido, con obra básicamente del siglo XVIII.

Interior de la iglesia. guiarte.com. Copyright

Domus municipalis

Detrás del templo de Santa María de Braganza hay una construcción de plano irregular, achaparrada, sorprendente por su originalidad. Es un monumento único del románico peninsular.

El monumento tiene una cisterna y una sala superior que debió ser zona de reuniones del concejo local. Se dice que éste es el ayuntamiento más antiguo de Portugal.

La bella sala está caracterizada por la sucesión de pequeñas ventanas que le dan cierta luminosidad y a lo largo de la pared lleva corrida una bancada de piedra que habría de servir para las reuniones de los “homens-bons” medievales.

La Domus municipalis, detras, la iglesia de Santa María. guiarte.com. Copyright

San Vicente de Braganza

En el casco de la ciudad baja está la iglesia de San Vicente, de origen románico, que se detecta en el ábside, pero reconstruida en el siglo XVIII.

Lo más interesante de esta iglesia no es su recargado presbiterio barroco ni su bóveda, sino en la leyenda.

Inés de Castro era una dama castellana que acompañó a la infanta Constanza de Castilla, cuando ésta viajó a Portugal para casarse con don Pedro, hijo del rey Alfonso IV. Los amores tormentosos entre Inés y don Pedro han llenado páginas de historia y literatura. Alfonso IV ordenó el asesinato de la joven y su hijo se sublevó sin éxito.

Cuando heredó el trono vistió el cadáver de Inés de ropajes reales y le puso la corona, obligando a la nobleza a prestarte homenaje, antes de enterrarla de nuevo en un monasterio.

Pues bien. La tradición dice que don Pedro e Inés de Castro se casaron en esta iglesia de Braganza.

La iglesia de San Vicente. guiarte.com. Copyright

Otras iglesias de la ciudad

Sin grandes tesoros artísticos, cabe citar otros templos de Braganza. San Bento, de una sola nave, humilde espadaña e interesantes techos. Está junto a la ciudadela.

San Juan Bautista da Sé, originaria del siglo VI, también de una sola nave, elementos barrocos y recia torre, en la céntrica plaza de la Sé, en la que destaca una vieja picota reconvertida en crucero barroco.

La nueva catedral, de aire moderno pero impersonal, ubicada en una colina, cercana a la zona del Teatro.

La nueva catedral. guiarte.com. Copyright

Más atractivos

Elementos complementarios de la vista a la ciudad portuguesa de Braganza.

En Braganza y su entorno hay una bella construcción tradicional. guiarte.com. Copyright

Cabe destacar el cercano monasterio de Castro de Avelás, de inicios del III. Queda sólo la iglesia, con elementos del románico final de ladrillo que se desarrolló en otras zonas de la península Ibérica.

También es interesante visitar el Museo Abade de Baçal, en el palacio episcopal(siglo XVIII), que presenta una buena colección de elementos que nos sirven para conocer mejor la historia y costumbres de esta zona portuguesa.


Volver a la Guía de Braganza