Bourges: 2000 años bella

Bourges, la tranquila ciudad de Berry, Francia, ya era admirada hace 2.000 años. Definida como la ciudad más hermosa de toda la Galia en los comentarios de Cayo Julio César, sigue siendo hoy un lugar apacible, que ha quedado fuera del industrialismo y los grandes trasiegos, donde asombra una vida pacífica y dulce, provinciana, en unas calles con sabor a historia y arte.

Texto y fotografías de Tomás Alvarez

Cuentaviajes Bourges: 2000 años bella

Relato de viaje a Bourges: 2000 años bella

Dos mil años bella

Bourges ya era bella hace dos mil años.

En las guerra de las Galias, los galos, conducidos por Vercingetórige, destrozaron con el fuego ciudades y haciendas del centro del actual territorio francés, con objeto de dificultar la marcha y provisiones del ejército de Cesar. Sólo se salvó Bourges(Avaricum).

Imagen del entorno catedralicio. Foto guiarte. Copyright

Los del territorio se echaron a los pies de los demás galos suplicando no quemasen aquella ciudad, tal vez la más hermosa de toda la Galia, baluarte y ornato de su nación y urbe de fácil defensa, por estar cercada de un río y una laguna. Aquel día se salvó urbe, pero poco más tarde cayó ante el avance de Cesar. No hubo piedad para ancianos, ni mujeres, ni niños. De cuarenta mil personas se salvaron apenas ochocientas que, al primer ruido del asalto, huyeron hacia el campo de Vercingetórige. (Cayo Julio Cesar. Comentarios de la guerra de Las Galias y de la Guerra Civil. Libro séptimo)

La Ciudad más bella de los galos, sigue siendo hoy un lugar apacible, que ha quedado fuera del industrialismo y los grandes trasiegos, donde asombra una vida pacífica y dulce, provinciana, en unas calles con sabor a historia y retazos de arte.

Palacios, casas medievales con el entramado constructivo de madera, restos de muros e iglesias atestiguan esa calidad histórica que se resalta con un monumento notable: la catedral gótica, una de las más bellas de la cristiandad.

     

Retazos de historia

En un territorio al oeste del Loira y al norte de las estribaciones del Macizo Central, en el país de Berry, sobre un promontorio cercado ríos y marismas, se ubicó desde temprana época esta ciudad.

En tiempos romanos llegó a ostentar la capitalidad de Aquitania.

Pantocrator románico. Bourges. Fotografía guiarte. Copyright

Elementos arqueológicos, necrópolis, restos de fortificaciones o de ricas mansiones testimonian aún aquel período lejano.

No perdió importancia relativa en la etapa posterior, pese al declive y el abandono de poderosos edificios y construcciones públicas.

La iglesia de Bourges, ya fue fundada en el siglo III y desde entonces tuvo un gran peso específico en la ciudad, conservando la supremacía en Aquitania.

En 1137 se coronó en la catedral románica de Bourges Louis VII, esposo de la poderosa Leonor de Aquitania. Ésta se casaría más tarde con Henri II Plantagenêt, uniendo su dote con la del que luego heredaría la corona inglesa. Se inició así un periodo caótico de pugnas franco-inglesas.

El territorio de Berry quedó como único dominio real al sur del Loira, frente al dominio inglés en Aquitania.

Símbolos del poder real francés en el territorio límite de Berry fueron la Gran Torre, altiva fortaleza destruida en el XVII, y la magnífica catedral gótica, impulsada por los primados de Aquitania, y actualmente Patrimonio Mundial de la UNESCO, desde 1992.

Jean de Berry, Carlos VII y Jacques Coeur son personajes íntimamente ligados a los momentos más esplendorosos de la ciudad, que en pleno medievo rivalizó en desarrollo artístico con Dijon y Avignon, donde gobernaban los duques de Borgoña y los Papas.

En el final del siglo XV Bourges tenía más de 15.000 pobladores, universidad e importantes ferias. Su universidad tuvo cierto renombre intelectual y contó con profesores reputados como Alciat y Cujas. A la ciudad venían incluso alumnos de fuera de otros países, Calvino, entre ellos.

Un incendio gravísimo de 1487, las guerra de religión, en 1562, y la Revolución Francesa fueron momentos de declive y pérdida de riqueza patrimonial, a los que se ha unido su alejamiento de los centros rectores de la vida de Francia.

Esto ha limitado el desarrollo de Bourges, pero también ha permitido que siga siendo un lugar agradable con sabor a tradición, historia y arte.

     

La catedral

Es sin duda el gran edificio, dominador, cuya elegancia y altura queda realzada en un entorno con casas bajas y amplios jardines. La catedral representa el poderío de los arzobispos de Bourges y del poder real francés de la época.

Vista del magnífico ábside de la catedral de St. Etienne. guiarte. Copyright


Se halla en la parte alta de la ciudad, sobre las antiguas murallas galo-romanas.

El arzobispo Henri de Sully, tomó en 1.195 la decisión de hacer tal monumento, al estilo de los que se estaban alzando en el entorno de Îlle-de-France, y la obra se terminó básicamente en la primera mitad del siglo XIII.

Asombra en la misma su simplicidad y elegancia. Tal vez lo más sorprendente es la ausencia de transepto, lo que le da un aire alargado, como si se tratase de un inmenso barco de piedra invertido.

En los portales laterales permanecen interesantes ejemplos de estatuaria de la catedral románica precedente, y en el resto del edificio abunda un trabajo delicado, que se manifiesta de forma magnifica en la fachada occidental, con un interesante juicio final.

En la portada principal, llaman la atención sus cinco portales, uno enfrente de cada una de las naves del templo, con un rico programa decorativo, en el que se trata, de izquierda a derecha, de la vida de San Guillermo (arzobispo de Bourges), vida de la Virgen, Juicio Final, vida de San Etienne y vida de San Ursino.

La altura del monumento es grande, y en sus paredes abundan vidrieras valiosas. Las más antiguas proceden de los inicios del siglo XIII, pero también las hay de épocas posteriores, algunas de ellas ofertadas por las familias nobles de la vieja ciudad.

Pinturas medievales, el típico reloj astronómico medieval, la cripta, etc. constituyen otros elementos que hacen del templo un lugar para ser recorrido con detenimiento.

En el plano religioso cabe citar también a la iglesia de Saint-Pierre-le-Guillard, de inicios del siglo XIII, gótica, con tres naves, contemporánea de la catedral y, como ésta, desprovista de transepto. De aquella época es también el curioso Granero de los Diezmos, destinado a recoger los impuestos de las ricas canongías.

También al lado de la catedral está el Palacio Arzobispal, del siglo XVII, diseñado en el XVII por Pierre Bullet como parte de un programa constructivo más extenso que jamás se llevó a cabo. Allí, el viajero se encontrará con el Museo de los Mejores Artesanos de Francia.

     

Palacios del gótico y del renacimiento

Pero en el paseo por la geografía urbana del casco viejo de Bourges hay que detenerse también en varios palacios.

Son todos del final del gótico, y muestran el refinamiento de una burguesía adinerada, familiarizada con los gustos del renacimiento italiano.

Palacio Lallemant. Foto guiarte. Copyright


En primer lugar hay que citar el de Jacques Coeur, personaje nacido en la ciudad hacia 1400, y que hizo una fortuna considerable al amparo del rey Carlos VII.

Una vieja casa de entramados de madera presenta una placa anunciando que allí nació el astuto negociante. Muy cerca de ésta se halla su palacio, un monumento único en el final del gótico, que aúna este estilo y el del renacimiento.

Si la fachada es bella, el interior asombra por la modernidad aplicada a la concepción del edificio, donde por primera vez aparecen salas para la higiene. Corredores, escaleras, galerías, patio, etc. todo tiene una sobria elegancia y funcionalidad, además de una fina decoración, acorde con la personalidad de Jacques, platero del rey.

En la ciudad hay otros hoteles de hermosa factura. Uno de ellos es el de Echevins, del siglo XV, edificado sobre la vieja muralla romana, en el que destaca la airosa torre escalera. Actualmente se ha convertido en museo.

Otro es el de Lallemant, del entorno del 1500, de aires renacentistas, convertido, asimismo, en museo de Artes Decorativas.

Otros edificios de este entorno temporal son los Hôtels Cujas y Dieu.

     

Jardines y espectáculos

Pero Bourges es además un lugar donde la naturaleza es bella:

junto a la catedral están los jardines del Arzobispado, creados en el siglo XVII, con estupendos parterres, bellos búcaros de bronce, y –sobre todo- con maravillosas vistas sobre el ábside de la catedral.

Hasta la catedral está rodeada por los magníficos jardines del arzobispado. Foto guiarte. Copyright

Bello y sugerente es el jardín des Prés-Fichaux, de aires Art Déco, con acertados conjuntos florales, fuentes y esculturas. Cerca de éste está el Marais(zona pantanosa), que en un tiempo fue defensa natural de la ciudad y hoy es un agradable espacio de jardines y canales.

Durante todo el año, y en especial en verano, Bourges tiene diversas manifestaciones de cultura y ocio. Es famoso el festival Printemps a Bourges, destinado a destapar nuevos cantantes y grupos musicales, un conjunto de espectáculos que se suceden durante varios días.

Durante el estío se suelen programar bastantes actuaciones.

Asimismo, en las noches del verano el viejo caso de Bourges se ilumina especialmente, Les Nuits Lumière de Bourges, y el viajero accede libremente al interior de palacios y conventos en un ambiente especialmente sugerente.

     

Guía práctica

Estatuas románicas. Bourges.Foto guiarte. Copyright


Cómo ir:

Bourges está cerca de la Autopista A 71, que une París y Clermont-Ferrand. Se halla a unas dos horas de París en automóvil; un tiempo similar al que emplean los ferrocarriles, con una decena de enlaces diarios.

También existe un pequeño aeropuerto con vuelos a algunas ciudades francesas y a escasos puntos de fuera del país.

Dormir:

Entre los mejores hoteles de la ciudad destaca el Bourbon, Bulevar de la Republique. Es céntrico y ocupa una antigua abadía.

También es muy céntrico, aunque más sobrio, el hôtel d’ Angleterre, en la Place des Quatre-Pilliers, que ocupa un antiguo edificio.

Bien situado, bien cuidado y con una tarifa menor está Le Christina, 5, rue de la Halle.

Comer

Abbaye Saint-Ambroix, en el bulevar de la République es el lugar de más garantía. Su ubicación, en la vieja abadía del siglo XVI, es sugerente. La cocina tambien tiene prestigio.

Bistrot de la Tournelle, brasserie; en una casa de construcción tradicional con entramados de madera (colombage) y con una terraza cercana a la catedral. Cocina regional y vinos del terreno, en 50, rue Moyenne

La Courcillière está en la Calle de Babylone, en el Marais, es la alternativa verde. Lo mejor su ubicación, en medio de un paisaje de aire campesino, junto al agua.

Museos:

Museo du Berry, en 4, rue des Arènes, Hôtel Cujas. Arqueología, escultura, elementos etnográficos, etc.

Museo de Artes Decorativas, en 6, rue Bourbonnoux, hôtel Lallemant. Mobiliario, tapicerías, pinturas de los siglos XV a XVIII.

Museo de los Mejores Artesanos, en Plaza Etienne Dolet, Palacio Arzobispal. Selección de magníficos trabajos artesanales de toda Francia

Museo Estève, en 13, rue Edouard Branly, hôtel des Échevins, con obra la donación de Maurice Estève, pintor francés nacido en 1904.

Museo de Historia Natural, Parque de Saint-Paul. Interesante muestra de interpretación del cosmos y el universo viviente.