El palacio de primavera

Durante la primavera, el territorio preferido por los reyes de la Corona de España era Aranjuez, el más sureño de los Reales Sitios, a la vera del río Tajo, un lugar de clima benigno donde empieza a verdear la naturaleza en época relativamente temprana.

Una descripción del histórico lugar, con texto y fotografías de Tomás Alvarez.

Cuentaviajes El palacio de primavera

Relato de viaje a El palacio de primavera

El Real Sitio de Aranjuéz

Al sur de Madrid, en el lugar donde se juntan las vegas del Tajo y del Jarama, surgió un espacio, donde los reyes de España acabaron construyendo una ambiciosa zona de residencias, cultivos y jardines.

Fue en el siglo XI cuando el avance de los reinos cristianos alcanzó Toledo, y esta zona fértil fue cedida a la orden de Santiago, que hasta el siglo XV gozó de la benignidad del clima y productividad de esta vega y edificando un palacio de recreo.

Estos territorios pasaron a la Corona en tiempos de Isabel la Católica. Desde Felipe II en adelante los reyes los utilizaron como residencia en los tiempos primaverales, de los días de marzo al estío, época en que preferían el frescor serrano de Valsaín.

Imágenes del Real Sitio de Aranjuez. guiarte.com. Copyright

Juan bautista de Toledo, en la época de Felipe II, fin del XVI, fue artífice de la reordenación del espacio, organización de sistemas hidráulicos y explotación del terreno. En este periodo también se obró en el palacio, siguiendo directrices de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.

Sería con la llegada de los borbones cuando se dio el impulso definitivo, bajo Felipe V y Carlos III, especialmente éste último.

Aranjuez fue un modelo de planeamiento, y aún hoy se pueden ver tanto en el plano como en los edificios de la ciudad restos de aquellas acciones urbanísticas de gran calado.

     

El Palacio Real

El Real Sitio de Aranjuez alcanzó su máximo brillo en los días de Carlos III y Carlos IV, cuando se termina el Palacio Real, tal como está hoy y se completa el jardín del Príncipe y la Casita del Labrador.

El Palacio Real se halla en el centro de la población, al lado del río, en un entorno con diversos elementos artísticos de interés.

El Palacio Real de Aranjuez. guiarte.com. Copyright

El proyecto original de Juan bautista de Toledo era una bella villa cortesana. El sector central se amplió en tiempos de Felipe V y las alas laterales, la capilla y el teatro, corresponden a la obra de Sabatini, años setenta del siglo XVIII.

     

Visita al Palacio (1)

Tradicionalmente, la visita al palacio discurre por el núcleo de la planta principal, al que se accedía desde las escaleras monumentales, realizadas por Giacomo Bonavía...

muy en la línea del tardobarroco italiano, con magnífica balaustrada de hierro forjado, bustos de los borbones y un retrato ecuestre de Alfonso XIII, de Herreros de Tejada.

La visita oficial suele discurrir(en los últimos años se han hecho diversos cambios de itinerario) en primer lugar por el flanco norte del cuerpo central, ala derecha, primero ocupado por el rey y desde Isabel II por la Reina (el marido era consorte).

En primer lugar se ve la sala de guardias, relativamente reducida, con obra de Luca Giordano. Luego se pasa por otras dependencias, salas y oratorio, hasta llegar al salón del Trono.

Detalle del suntuoso Salón del Trono. guiarte,com

El salón del Trono, que en origen fue comedor de Carlos IV, es básicamente de fin del XIX, isabelino, con una bóveda alusiva a la monarquía, sorprendente mobiliario rococó y magnífico cristal. Es un lugar histórico. Aquí abdicó Carlos IV cuando el famoso motín de Aranjuez.

     

Visita al Palacio (2)

Es curiosa la bóveda del despacho de la reina, y maravillosa la sala de Porcelana.

Detalle de la maravillosa Sala de Porcelana. guiarte.com

Cuando Carlos III llegó a España procedente de Nápoles, donde había sido rey, trajo a los operarios de Capodimonte y fundó la fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Esta es la obra maestra.

Bellísimo el trabajo, bellos los espejos y el cristal de las lámparas... la sala más sorprendente y maestra del palacio.

Viene luego el dormitorio de la reina, el tocador, la sala de baile, sala de conversación.. en las que siguen apareciendo distintas obras, tapices bruselenses, alfombras, etc., de interés.

A destacar el magnífico mobiliario del dormitorio de la Reina Isabel II, estilo segundo imperio francés

     

Visita al Palacio (3)

El Gabinete Árabe, es una sorprendente pieza copiada del estilo nazarí granadino, obra de Rafael Contreras.

La capilla del Palacio Real es armoniosa y bella. guiarte.com

En la Cámara del rey son interesantes y documentales las pinturas de Fernando Brambilla. En las siguientes salas, dormitorio, salón de espejos y sala de música del rey, continúa la profusión de materiales del XVIII y XIX, con diversos cuadros de interés, de Madrazo, Mengs, Vicente López, etc.

Termina la visita de la planta alta en la sala de guardias del rey, con obras de Luca Giordano. Desde aquí se vuelve a la monumental escalera.

Otra dependencia de interés es la capilla, de Sabatini; con frescos de Bayeu y una Inmaculada de Maella. Es armónica y grandiosa. Es también bella la tribuna real, desde donde la familia regia podía seguir las ceremonias sin mezclarse con el resto de asistentes.

     

La vida en Palacio

Un museo de La Vida en Palacio, en la planta baja, es un magnífico complemento de la visita. En las dieciséis salas se hallan objetos de diverso interés.

Es muy buena la colección de abanicos, de los siglos XVIII y XIX; también resaltan otras salas, como la dedicada a la niñez de príncipes e infantes.

A lo largo de estas salas –en un cierto desorden- aparecen trofeos, retratos, vestiduras, vajillas, tronos... hasta los juegos y divertimentos infantiles de la última época de la monarquía, antes de la República.

En el museo de la Vida en Palacio hay una variada colección de objetos de la vida diaria, entre ellos bellos abanicos. guiarte.com copyright

No faltan piezas de interés artístico, como los bustos de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, hechos por Benlliure.

     

Los jardines

En torno al palacio existen bellos jardines, que han merecido fama. El pequeño Jardín del Rey, que se halla frente a la fachada norte, recoleto, originario del siglo XVI.

Los jardines de Aranjuez tienen un aire romantico. Imagen de guiarte.com. Copyright

Frente al lado oeste del edificio se alza el jardín del Parterre, originario de inicios del siglo XVIII, y construido según diseño de Etienne Marchand.

Este jardín de estilo francés cuenta con diversas fuentes y estatuas de distintas épocas. Su cerramiento de piedra de colmenar, sus fuentes, su vegetación, su ambiente apacible, con el Río Tajo remansado corriendo a su orilla norte hacen del lugar un entorno ameno.

     

Jardín de la Isla

Más romántico y umbroso es el jardín de La Isla, en la parte norte, surgido en mitad del siglo XVI, bajo directrices de Juan Bautista de Toledo, y construido con inspiración italoflamenca.

Esta zona se denomina La Isla, por estar rodeada por agua, un meandro del Tajo y un amplio canal del agua dedicada a los molinos.

El Palacio. A la izquierda el Jardín del Parterre; a la derecha el jardín de la Isla, y en primer plano el Tajo. guiarte.com. Copyright

Árboles de Flandes, Italia y el Mediterráneo español fueron traídos aquí para conformar un conjunto de calles arboladas y plazoletas con estatuas y fuentes, referidas a personajes mitológicos.

     

Jardín del Príncipe

Desde enfrente del jardín del Parterre surgen tres amplias avenidas radiales.

La más norteña, llamada calle de la Reina, se desarrolla por el límite del Jardín del Príncipe, espacio limitado por dicha vía y el río Tajo, que realiza un recorrido de diversos meandros.

El hermoso Lago Chinesco, en otoño. Imagen de guiarte.com. Copyright

Este jardín fue creado en 1763 por iniciativa de Carlos IV, cuando aún era príncipe. Es un terreno ajardinado en diversas épocas, donde se pueden apreciar magnificas zonas llenas de belleza y amplias avenidas, maravillosas en otoño, cuando permanecen alfombradas de hojarasca amarilla.

Fuentes como las de Narciso o Apolo, dan espectacularidad a algunos rincones. La de Apolo tiene una espectacular escenografía, que se realza por su situación, al final de una gran avenida recta y umbrosa.

Cerca de la fuente de Apolo, más al este, se halla otro punto especial: el lago Chinesco, con un cenador y un templete originarios de Villanueva (el cenador se reconstruyó tras la invasión napoleónica). Es un espacio sumamente evocador.

     

Embarcadero y Museo de Falúas

En el jardín del Príncipe hay una zona que también tiene fuerte personalidad, es la del Embarcadero.

A la orilla del tajo hay un sencillo embarcadero de piedra, con sus garitas de vigilancia, que servía para la Flota del Tajo, conjunto de embarcaciones para deleite real.

Al lado del Embarcadero hay un grupo de pequeños pabellones que rodean a un sencillo jardín.

Al lado del Tajo, el sencillo embarcadero. Imagen de guiarte.com Copyright

Al lado de este conjunto se halla el museo de Falúas Reales, que alberga piezas que utilizaron en algún momento los monarcas. La más espectacular es la góndola de Felipe V, una pieza dorada de belleza barroca construida en Nápoles.

     

Casita del Labrador (1)

Debida a diversos arquitectos, básicamente a Juan de Villanueva y González Velázquez, la casa es relativamente pequeña. Consta de un cuerpo rectangular al que se le añadieron sendas alas laterales y finalmente sendos pórticos.

Exteriormente se observa ya un preciosismo decorativo, con elementos hechos antaño en yeso y sustituidos por piedra artificial.

Fachada y patio de la Casa del Labrador. guiarte.com Copyright

El entorno es tranquilo, propicio para el paseo y la relajación.

     

Casita del Labrador (2)

Merece la pena ver con detenimiento este pequeño palacio. Lo más interesante que hay en su interior es:

La escalera, obra de Villanueva, de suntuosos mármoles. Destaca la ambiciosa estructura en un espacio sumamente reducido. Los mármoles y bronces dan aspecto de lujo y belleza.

El salón de Billar, con su mesa espectacular, su bello reloj y la bóveda pintada por Maella.

La magnífica Galería de Estatuas. guiarte.com. Copyright

La galería de Estatuas, ocupada por una teoría de bustos de pensadores y escritores griegos, procedentes de la Villa Adriana de Tívoli. En medio de la sala, un curioso y enorme reloj francés que asemeja una columna trajana. El pavimento es magnífico, tanto por su estructura suntuosa como por tener incrustados mosaicos romanos de Mérida.

El salón de Baile, con bóveda debida a Bayeu y Maella, enriquecido también por un buen mobiliario y una bella chimenea de mármol.

Un digno colofón a la vista al Real Sitio de Aranjuez.