
En Posada confluyen los dos valles que vierten al Cares, en cuyas cabeceras están respectivamente los puertos de Pandetrave y Panderrueda.
Las gentes del lugar comentan que Don Pelayo es originario de estos pueblos, y que por ello se le aclamó como rey en el cercano paraje de Corona, algo más norte del casco urbano, entre el caserío de Cordiñanes y Caín.
Lo que si es de aquí es un magnífico queso de pasta azul, heredero de los tradicionales quesos artesanos que hacían antaño los ganaderos del valle, basado principalmente en leche de vaca.
En cuanto a elementos arquitectónicos, Posada de Valdeón también está sufriendo el acoso de la modernidad, con edificaciones que no se ajustan a las tipologías tradicionales leonesas, aunque al tener un núcleo más extenso que Caín se nota menos la "copia" de la "postal suiza".

Entre los elementos arquitectónicos, Posada de Valdeón cuenta varios hórreos, en consonancia con la vieja cultura agraria del territorio.
La iglesia, dedicada a santa Eulalia, es humilde, pero atractiva en su sencillez. En ella se conserva una pila bautismal románica del siglo XII. La pena es que aún falta cultura de respeto a la etnografía y el arte. Un horroroso poste de cemento y unos cables desordenados contribuyen a arruinar la bella estampa del arcaico templo local.
Hay varios establecimientos de hostelería que nos permiten tomar a Posada como centro de excursiones, en las que el eje ha de ser la naturaleza.
Estamos en el Parque Nacional de los Picos de Europa, la mayor formación caliza de la Europa Atlántica, con grandes procesos cársticos, simas y gargantas, donde hay interesantes ecosistemas en los que habitan el oso, rebeco, corzos, lobos... 216 especies de vertebrados.
Entre las aves destacan el urogallo, el pito negro, el águila real, el buitre leonado... y a donde llega en ocasiones el quebrantahuesos.
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