Cordiñanes es un pequeño caserío, que se ubica en un lugar donde el valle empieza a estrecharse, a unos 2,5 kilómetros al norte de Posada.
Es interesante el entorno del caserío. Como un kilómetro más al norte, en dirección a Caín, aparece el mirador del Tombo, magnífico balcón sobre el entorno del Macizo Central y el valle del Cares, acondicionado en 1964. Un rebeco, sobre una columna de piedras, es la imagen más emblemática de este lugar.

Más al norte, siguiendo la misma carretera aparece, a la derecha, un desvío que nos conduce hacia la ermita de La Corona, lugar vinculado a la historia de la Reconquista, pues parece que allí se eligió a Pelayo como nuevo monarca de los rebeldes del norte frente a la dominación árabe.
En este magnífico entorno boscoso está el llamado Chorco de los Lobos, un elemento destacadísimo de la etnografía de Picos de Europa. Se trata de una trampa para cazar a las alimañas.
Los vecinos participaban en la labor, conduciendo a los lobos hacia una empalizada. Junto a la misma había una serie de escondites donde otros campesinos estaban para empujar de nuevo a los lobos hacia un recinto redondo de piedra, del que ya no había otra salida para los animales sino la muerte...
En esta parte del valle hay que hacer más de una parada para gozar del bosque natural. Es extraordinario, de los más intactos que perduran por el territorio.
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