Desde Tarancón a Madrid

Es tal vez el tramo con menores sorpresas artísticas, pero siempre es posible buscar rincones para pasear o algun lugar con sabor histórico. No desciende, en cambio, el interés gastronómico.
Villarejo de Salvanes conserva parte de su airoso castillo. Foto guiarte

Tarancón ha crecido a la vera de la carretera, donde se han alineado bares, restaurantes y hostales. En el interior de la población lo más destacado es la gran iglesia de la Asunción de porte catedralicio, con tres naves, originariamente gótica y con bastantes añadidos renacentistas, entre ellos una hermosa portada lateral con airosas columnas.

En la desmadejada geografía urbana subsisten escasos elementos de interés: los restos del convento de San Francisco y la Casa Parada, parada –como dice su nombre- de las diligencias que cruzaban por este estratégico punto. En ella estuvo Carlos I, camino de las Cortes de Monzón.

Pasado Tarancón, la primera población que aparece ante el viajero es Belinchón, con su maciza iglesia con su torre cuadrangular dominando un cerro estratégico, en el que en los años de la conquista musulmana hubo un pequeño castillo.

Antaño Belinchón tuvo especial interés económico por sus salinas, hoy es un pequeño lugar dormido a la vera del intenso tráfico de la Nacional 3.

Fuentidueña de Tajo aparece luego, en medio de las desoladas laderas del valle del Tajo, como un privilegiado lugar por el hecho de contar con un río, a cuya vera crecen algunos chopos y sauces, que no quitan al viajero la impresión de sequedad.

Fuentidueña tiene una iglesia, de San Andrés, un viejo barrio de cuevas y un castillo medieval, parte de cuyas paredes aún dominan un cerro desolado, como si fuera un monumento a la decadencia.

Luego la ruta avanza entre oteros estériles donde aparecen alternadas fincas cerealisticas con encinas y algunos viñedos, hasta llegar a Villarejo de Salvanés, que sorprende al visitante con la airosa torre del siglo XVI, en medio de una plaza agradable.

La torre es único resto de un fuerte que allí tuvo la Orden de Santiago.

No es esta zona de grandes atractivos artísticos, aunque si el viajero no tiene prisa de alcanzar su destino puede distraerse unos kilómetros para acceder a Chinchón, uno de los mejores conjuntos monumentales de la Comunidad de Madrid.

La localidad está a unos diez kilómetros de la ruta y presenta elementos de bastante sabor, empezando por su Plaza Mayor, irregular, dominada por su iglesia parroquial, donde se celebran corridas de toros y representaciones teatrales. Es un escenario excepcional.

Hay mucho que ver en el lugar: la iglesia de la Asunción, de gótico final y con un cuadro de Goya; la Torre del Reloj, de una iglesia destruida en las guerras con Francia; el parador de turismo, convento agustino del siglo XVI, con un hermoso claustro; el castillo, etc.

No es mala opción la de comer en el lugar: hay mesones de diversas calidades y categorías. En general se ofrece buena carne, especialmente cordero, asados y guisos proteicos.

Vuelto a la Nacional 3, poco antes de llegar a Perales de Tajuña , se contempla a la derecha de la carretera un farallón vertical de marga yesera, donde aparece medio centenar de oquedades excavadas: son cuevas de los habitantes del neolítico, declaradas de interés turístico nacional, hace mas de medio siglo, pero prácticamente abandonadas.

En torno a este yacimiento, ubicado cerca de la carretera de Tielmes, se han hallado diversos materiales prehistóricos. Son el aspecto más destacado de un territorio donde también se puede practicar el senderismo.
centro urbano de Arganda, con la iglesia parroquial de San Juan Bautista. Foto guiarte


Arganda, el siguiente pueblo, surgió, parece ser, en torno a alguna atalaya de uno de los caminos que conducía a Complutum(Alcalá) por la vega del Jarama. Arganda creció sobre todo a partir del final del medievo, junto a un Camino Real que hoy es eje de la ciudad.

En torno a este eje se alza el magnífico templo parroquial de San Juan Bautista. Construido entre 1696 y 1714 sobre la antigua iglesia renacentista. Se trata de un edificio poderoso, con tres naves, y una airosa torre cuadrada. En el interior conserva un retablo churrigueresco y una figura atribuida a Salzillo.

Pasado Arganda se accede e la vega del Jarama, donde este río se une al Manzanares. Es zona de abundantes humedales. Aquí es elevada la densidad de cigüeñas, como se aprecia al contemplar los nidos de éstas colonizando numerosos postes de difusión radioléctrica, al lado mismo del río Jarama.

Luego la carretera pasa por Rivas Vaciamadrid, que crece rápidamente pero no ofrece interés al viajero. El destino ha rodeado por esta parte a la ciudad de Madrid de una miserable paramera, sin rastros de arte ni paisajes de interés. Con ello se hace más apetecible llegar a la cosmopolita capital del estado. Es el término de una ruta moderna: la Nacional 3.

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Comentarios al artículo
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luis
07/7/08
visitar antes de hablar .
indudablemente quien haya dicho que rivas no tiene paisajes de interes es por que no sabe lo que dice y habria que invitarle a que conociese aquel lugar del que pretende hablar...rivas del jarama esta enclavado en pleno parque del sureste y cuenta con uno de los humedales mas importantes de la peninsula con una importante vegetacion de rivera .en el que se alberga una importantisima fauna, entre las numerosas especies cabe destacar la colonia estable de cigueña blanca mas importante de la peninsula iberica asi como una poblacion de aves migratorias de gran variedad y valor faunistico. posee numerosos cantiles de gran belleza donde se pueden observar numerosas rapazes que hacen del lugar su espacio de anidamiento. si esto no tiene interes paisajistico....dediquense a otra cosa señores