Desde Alarcón a Tarancón

Es sorprendente el contenido histórico de este trayecto. El viajero puede conocer lugares de elevado interés, principalmente Uclés y Segóbriga.
Imagen del imponente monasterio de Uclés. Foto guiarte
La autopista pasa al sur de Alarcón; la carretera nacional lo hace un kilómetro más al norte, cruzando el valle por la presa del embalse.

Antaño la carretera aún pasó más al norte, por Valverde y Olivares de Júcar, pasando cerca de las ruinas romanas de la vieja Valeria.

Vuelto a la Nacional 3, el viajero ha de cruzar de nuevo el Júcar a la altura de la presa de Alarcón. Igual que Contreras, el embalse de Alarcón es parte importante del sistema de abastecimiento de los regadíos que fecundan las riberas de la Comunidad Valenciana. Luego se prosigue bastantes kilómetros en un terreno de peñascos en el que apenas crecen pinares y pequeñas encinas.

Poco más tarde aparece Honrubia, otro de los puntos de la ruta donde más han proliferado los restaurantes. En Honrubia se junta la carretera Nacional 3 con la que procede de Albacete y Alicante. El paisaje pierde cobertura vegetal y se trueca en parameras cerealistas y oteros estériles.

Pocos kilómetros más adelante se pasa a la derecha de Castillo de Garcimuñoz, donde se aprecia un conjunto fortificado, monumento nacional. La silueta del castillo destaca sobre las casas del pueblo, en un pequeño altozano.

El lugar fue conquistado a los árabes por Alfonso VIII hacia el año 1117. Sobre el fuerte árabe se edificó otro por uno de los caballeros del rey, Garcimuñoz. El infante don Juan Manuel vivió y escribió aquí. También estuvo por estos lares Jorge Manrique

El siguiente pueblo es La Almarcha. Allí, cerca de la ermita del Santillo, está la laguna Airón, de agua salada.

Prosigue la ruta por Cervera, Villares del Saz y Montalvo para llegar a Saelices .

Entre Montalvo y Saelices se ven, al norte, las grandes conducciones del trasvase Tajo-Segura, que discurre elevado sobre columnas en esta zona. Es una de las grandes obras hidráulicas del franquismo.

Poco antes de Saelices hay un desvío hacia el sur que conduce a las ruinas de Segóbriga. Resulta sorprendente hallar a 4 kilómetros de la ruta una antigua ciudad que incluso fue sede episcopal en los primeros tiempos del cristianismo, hasta que desapareció víctima de decadencias y guerras.

Era una urbe importante situada en la calzada de Cartago-Nova a Complutum. Quedan restos de la basílica, junto al acceso al yacimiento. Es la mayor iglesia conocida de la España paleocristiana y visigoda.

Desperdigados por el lugar perduran partes del anfiteatro, el teatro, las termas, tumbas, etc. También hay un museo donde se exhiben algunas de las piezas originales encontradas en las excavaciones y copias en yeso de otras estatuas importantes que se exhiben en el Museo de Cuenca.

En el centro urbano de Tarancón la iglesia de la Asunción domina, airosa, un pequeño cerro. Foto guiarte.
Pero poco después de Saelices aparece otro lugar de obligada visita: Uclés, un fuerte-monasterio que destaca sobre los eriales, especialmente al atardecer, cuando el sol amarillea las paredes verticales de sus muros y defensas.

Pasado Villarubio hay una desviación que conduce al pequeño pueblo de Tribaldos, con paredes encaladas y buenas rejas, y luego a Uclés. Es un desvío aconsejado.

Encima de una elevada roca se alza la mole de la fortaleza-monasterio. Sobre la base del fuerte árabe continuaron obras en época medieval y se culminaron en los siglos XVI, XVII. El Monasterio de la orden de Santiago, impulsado en buena medida por Felipe II, se articula en torno a un patio central, con claustro de dos cuerpos, comunicados por una gran escalera. En el exterior destacan las portadas, siendo la principal, churrigueresca, atribuida a Pedro de Ribera.

Vueltos a la Nacional 3, aparece Tarancón, con su caótico urbanismo, resultado de un crecimiento descontrolado, por su calidad de centro comarcal.

Es tiempo de volver al yantar. Tarancón tiene abundantes restaurantes a la carretera y lugares donde dormir. Es lugar de buen comer, de platos proteicos y abundantes. Gazpachos, cordero y caza son algunas de sus especialidades. Tarancón sigue siendo zona de vinos, tintos y claretes, especialmente.

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