De Requena a Alarcón

Desde Requena a Alarcón hay multitud de paisajes variados. Es tierra de excelente gastronomía. En el aspecto historico-artístico sobresale Alarcón, una pequeña joya.
El embalse de Contreras se halla en medio de un territorio relativamente inexplotado. Foto guiarte
Desde Requena se continúa hacia Utiel siguiendo el valle del río Magro. Utiel también es gran centro vinícola. Conserva un viejo barrio –antaño amurallado- y en su casco destaca la iglesia de La Asunción, del siglo XVI y XVII, de estructura gótica.

En medio de los campos de viñas, la ruta sigue ascendiendo hacia Caudete de las Fuentes –donde se han encontrado importantes restos ibéricos- y Villagordo del Cabriel, el último pueblo valenciano, arracimado en un otero, poco antes del embalse de Contreras.

El río Cabriel divide aquí Valencia de Castilla La Mancha. Pasa por una profunda hoz, donde está el embalse de Contreras, zona que supera actualmente la autopista merced a una ambiciosa obra.

La Hoz de Contreras es un paraje hermoso, El río discurre hundido, en medio de un paisaje de rocas, barrancos y cárcavas, por lo que existen microclimas especiales. Es un territorio casi inexplotado por el hombre. Encinas, pinos, lentisco, romero, brezo, esparto, etc. colonizan estos enclaves de notable hermosura.

Luego aparece Minglanilla, recostada a la vera de la ruta, que discurre entre abundantes viñedos y algunos pinares por Graja de Iniesta y Castillejo de Iniesta hasta llegar a Motilla del Palancar.

Motilla es un pueblo extendido radialmente en torno a su recia iglesia, cruzado por la carretera nacional, a la que se asoman numerosos restaurantes, talleres de automóviles y tiendas de jamones y quesos.

Aunque está más cerca de Madrid que de Valencia, tradicionalmente se tomaba como la mitad del camino, habida cuenta de las fragosidades del paso del Cabriel.

Hermosa imagen de Alarcón. Foto guiarte
En Motilla se puede degustar buena comida manchega. Entre las especialidades cabe citar los zarajos, tripas de cordero enrolladas en una rama de vid y asadas al horno de leña. También se hace buen cordero al horno y a la brasa. Es posible comer también el típico morteruelo, preparado de distintas carnes, y un buen bacalao al ajoarriero, acompañado a lo sólido con algún tinto de la zona. Tanto en la comarca de Iniesta como en el entorno de Motilla se hacen aceptables vinos.

Pero uno de los puntos más bellos del trayecto aparece poco después: Alarcón.

En Alarcón, el río Júcar hace un meandro acusado, dejando en el medio un roquedo que corona el castillo. Es un paisaje bello, con sus iglesias y multitud de elementos defensivos, un marco de rocas y pinares.

El pueblo –de aire medieval- tiene tres recintos defensivos. Cabe destacar dos iglesia, la de Santa María, del XVI, con magnífica portada y un retablo atribuido a Alonso de Berruguete, y la de Trinidad, plateresca. El castillo, originario del VIII y con elementos de numerosas épocas, es actualmente Parador de Turismo.

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