Etapas de Via de la Plata

Etapas en las que se sugiere realizar la ruta Via de la Plata

Mérida

Mérida es punto de arranque de la Vía de la Plata. Astorga es el destino. La ciudad emeritense conserva destacados monumentos de su esplendoroso pasado romano. Merece la pena recorrela tranquilamente.

El magnífico museo Romano, es visita obligada para los amantes del arte. Copyright foto guiarte


Mérida es punto de arranque de la Vía de la Plata. Allí confluyen las rutas provenientes de Hispalis(Sevilla), Corduba(Córdoba), Toletum( Toledo ) y Lusitania. Astorga es el destino. En Astorga confluía el trafico del norte: de Bracara(Braga), de Brigantium(La Coruña), Cesarauguta(Zaragoza), Burdigala( Burdeos ), etc. Entre un lugar y otro se extendía la ruta bimilenaria.

El viajero que tal vez llegue a Merida al atardecer, para iniciar por la mañana su recorrido hacia el norte, hallará una urbe pacífica, de un urbanismo extraño, que presenta retazos de historia en medio de construcciones desafortunadas, hijas de un desarrollismo equivocado.

Por aquí pasaron muchos de los personajes claves en la historia de la Hispania romana, la Edad Media y la conquista y poblamiento de América.

Ahora, ni ruidos estridentes ni tráfagos agobian a la población, que aún parece sumida en siglos de escasa esperanza. Pero la ciudad, de aire provinciano, revela al paseante restos de un pasado grandioso.
Las airosas columnas del Templo de Diana sorprenden al viajero, en medio de las humildes calles de Mérida. Copyright foto guiarte.


Mérida está despertando de nuevo para el progreso y a la historia. Despierta merced a la recuperación de su protagonismo artístico que ha llegado de la mano de un protagonismo político. Si antaño fue cabeza de Lusitania, Ahora recobró categoría de capital de Extremadura.

La ciudad tuvo un origen fundamentalmente militar, hacia el 16-15 a.C.. Sus primeros pobladores fueron veteranos de las guerras del noroeste, ubicados en un excelente territorio, en el punto más idóneo para cruzar el río Anas(Guadiana), aquí con escasa profundidad y una isla en medio de la corriente.

De su pasado conserva diversos monumentos, entre los que destacan los siguientes:

Las redes hidráulicas
Los puentes
Templo de Diana
Teatro, anfiteatro y circo
Arco de Trajano
Casa del Mitreo
Museo Nacional de Arte Romano
...Y otros elementos como los restos del Templo de Marte, Santa Eulalia y la Alcazaba.

Mas datos, en la página de Mérida

De Mérida a Cáceres

Desde Mérida a Cáceres se suceden diversos pueblos de regular tamaño, de hábitat concentrado, en medio de una geografía de bosque bajo, interrumpida una y otra vez por caserones señoriales y pequeños castillos.

Saliendo desde el entorno del Acueducto de los Milagros, se puede alcanzar la Nacional 630, para continuar en dirección hacia el norte. Es un territorio escasamente poblado.

El Carrascalejo es la primera población que se halla en el camino. Tres kilómetros más adelante está Aljucén . Es una pequeña población de origen musulmán. Posee una iglesia gótica dedicada a San Andrés.

Etapa Mérida-Cáceres

En este tramo, la Nacional 630 es el límite occidental del Parque Natural de Cornalvo.

Poco más adelante, la ruta pasa junto a la Sierra del Centinela, donde existen agradables zonas de encinas y alcornoques. Allí está Alcuéscar, con una pequeña iglesia visigótica,Santa Lucía, en un pareje de dificil localización

Pasado Casas de Don Antonio, un pequeño lugar de casas humildes, iglesia, y una bella ermita, se halla la Dehesa de Santiago de Bencáliz, con su magnífica casa-fortín.

Cerca de Valdesalor está el castillo de Arguijuela de Arriba. Foto guiarte

Aldea del Cano es una buena población con recias casas y una estupenda iglesia, San Martín de Tours, del siglo XVI. La ruta se separa aqui de la carretera, en dirección hacia Valdesalor.

A partir de aquí, hasta Cáceres, el paisaje es mesetario. Van desapareciendo los árboles y queda una estepa cerealista, en la que brillan los encalados muros de Valdesalor, un poblado de repoblación.

Pasado el pequeño puerto de Las Camelias, la vía romana se vuelve a separar hacia la derecha, para continuar recta en dirección a Cáceres.

Cáceres

Cáceres es a la par humilde y monumental; una de las más bellas ciudades españolas. Cáceres es bella por su armonía de piedra; por sus rincones tranquilos donde parece haberse recogido el pasado.

La poderosa torre de Bujaco se asoma sobre la cosmopolita Plaza Mayor. Foto guiarte
Cáceres tiene un pasado pasado romano, árabe y medieval. Es esa armonía de conjunto lo que la ha hecho ser merecedora del título de ciudad Patrimonio de la Humanidad, desde 1986.

Quedan restos de las murallas romanas y poco más. Tampoco brilló mucho la urbe en tiempos visigóticos. Fue en el período árabe cuando parece haber renacido, constituyéndose en un importante enclave en periodo almohade. En 1229, Alfonso IX de León conquistó la urbe. Ésta continuó progresando tras la dominación cristiana.

Grandes familias se asentaron en esta ciudad, donde surgió la Orden Militar de Santiago, y donde las luchas nobiliarias originaron grandes inestabilidades.

La urbe se benefició de la conquista de América, cuando muchos extremeños participaron en la expansión hispana. Luego vendría silencio y decadencia.

Para conocer Cáceres, el viejo recinto medieval, no hay otra alternativa que callejear un rato, sin prisas. Entre sus elementos de interés cabe destacar:

Iglesia de Santa María
Iglesia de San Francisco
Iglesia de San Mateo
Convento de San Pablo
Palacio de Carvajal
Palacio Toledo-Moctezuna
Palacio de los Golfines de Abajo
Casa de los Solís
Palacio de los Veletas
Murallas

Extramuros:
Plaza Mayor
; las iglesias de San Juan, Santo Domingo, y en cuanto a edificios civiles de extramuros, la Casa del Marqués de Camarena, y los palacios de la Isla, los Galarza y de Godoy.
Pasear por el casco viejo de Cáceres es retornar ante las piedras del medievo. Foto guiarte

De Cáceres a Plasencia

De Cáceres a Plasencia hay un paisaje variado, con zonas pobres y desoladas y sorprendentes pueblos como Galisteo. Además, una joya gastronómica nos espera en la vía.

La Vía de la Plata sale de Cáceres en dirección norte por la Ermita de San Blas, donde podemos hoy observar aún un tramo empedrado, continúa hacia el cementerio de la ciudad, finca de Campo Frío, Arroyo de Aguas Vivas, Arroyo de la Fuente Empedrada, fincas de los Muelos y hacia el cementerio del Casar de Cáceres.

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El tramo Cementerio de Cáceres-Cementerio del Casar de Cáceres es rectilíneo y puede ser reconocido por los materiales graníticos (jabre) que utilizaron los romanos en la construcción de la calzada. También pueden localizarse algunos pasos de agua (alcantarillas) y varios miliarios (muelos)

En algunos textos se señala que el trayecto también se podía hacer bordeando la ciudad de Cáceres por el este, y continuando por las cercanías de la Universidad Laboral para alcanzar la carretera de Torrejón el Rubio casi en el kilómetro 3, donde según algunos autores estaba ubicada Castra Caecilia, primero campamento romano y luego ciudad contributa de Cáceres. Desde donde se giraba hacia en noroeste, en dirección a Casar de Cáceres.

Casar de Cáceres, típico pueblo de la penillanura cacereña, tiene una agradable Plaza Mayor y una estupenda iglesia de la Asunción, edificio gótico, de los siglos XV y XVI. Pero lo que más fama ha dado a la localidad son la Tortas del Casar, uno de los quesos más exquisitos de la Península Ibérica.

Desde Casar de Cáceres, el camino sigue por el llamado Camino de las Barcas hacia el vado de Alconetar. Hacia el kilómetro 527 de la Nacional hay que abandonar el viejo camino para pasar a la carretera. Las obras del embalse han cortado el valle por el que llega el Almonte y el Tajo. Una vez pasado éste, la vieja calzada se halla de nuevo al este de la nacional, hasta llegar a Cañaveral.

El paso del Tajo requería importantes obras; es por eso por lo que en este entorno se hallan dos puentes de notable categoría: el de Alcántara, unos treinta kilómetros aguas abajo, al lado de la presa del embalse, y el de Alconétar, por donde cruzaba la Vía de la Plata. El puente de Alconétar (o mejor sus ruinas) fue trasladado en 1970 aguas arriba cuando se construyó el gran embalse. Es de la época de Trajano. La obra se situó en una de las colas del pantano, cerca de la confluencia de la Nacional 630 con la 526. Fue destrozado en el medievo por los musulmanes para detener el avance de los leoneses.

En el kilómetro 510 de la nacional se encuentra la localidad de Cañaveral, importante descansadero de la ruta del ganado trashumante. De esa época radica la tradición hostelera del lugar, mantenida merced a la carretera y el antiguo ferrocarril.

En Grimaldo perduras construcciones de cierto valor. Foto guiarte

Ruta de la Plata y Carretera Nacional prosiguen muy cercanas, ascendiendo el pequeño puerto de los Castaños. Estamos en las estribaciones del parque de Monfrague. Pasado el puerto de los Castaños, se llega al caserío de Grimaldo, pequeño, de sólidas construcciones graníticas.

Aquí la Ruta de la Plata se vuelve a separar progresivamente de la carretera Nacional y discurre permanentemente al oeste de la misma, hasta acceder a las proximidades de Galisteo.

La población de Galisteo está cercana a la confluencia del Alagón y el Jerte. Es, sin duda, uno de los lugares interesantes de la ruta. El lugar se encuentra delimitado por los muros de su fortaleza, construida por los Manrique de Lara en el siglo XV, al lado de otra precedente de la época almohade.

Unos kilómetros más adelante, la ruta pasa cerca de Carcaboso, donde perdura una tradición de sabrosos dulces. Es zona de ribera alegrada por el Jerte, con una chopera que invita a la acampada. El lugar tiene una iglesia relativamente moderna, en cuyas inmediaciones se han reunido varios miliarios, testimoniando de este modo la cercana presencia de la Vía bimilenaria. A la altura de Carcaboso, dos kilómetros hacia el este, la Vía de la Plata cruza el Jerte, para continuar en dirección norte y luego noreste, pasando a unos cinco kilómetros al oeste de Oliva de Plasencia.

Es el momento de hacer otro alto en el camino y visitar una hermosa ciudad que está a tiro de piedra de la ruta, al este de la misma: Plasencia.

Plasencia

Ciudad episcopal, provinciana y tranquila, Plasencia alberga una buena colección de atractivos monumentales, y un entorno especialmente bello en primavera.

La catedral de Plasencia aúna elementos románicos y góticos. Foto guiarte
Asomada sobre un espigón de la montaña, en un meandro del Jerte, Plasencia se presenta al viajero como la mayor urbe de la Extremadura del norte, donde confluyen tres magníficas y bellas comarcas: los valles de Ambroz y del Jerte y La Vera.

Una vez superadas sus insípidas barriadas desarrollistas, donde campea un urbanismo impersonal, el viejo corazón de la ciudad histórica se abre, apacible y acogedor, invitando al caminante al reposo y al paseo sosegado en búsqueda de ese espíritu indefinible que aún atesoran algunas viejas ciudades.

Plasencia fue refundada por Alfonso VIII en 1186, para agrado de Dios y los hombres (Ut placeat Deo et hominibus). Hoy, más de ocho siglos después, la urbe conserva un conjunto monumental magnífico que merece la pena conocer:

Plaza Mayor y Ayuntamiento del siglo XVI
Catedral Vieja(siglos XII al XIV) y Nueva(del XVI)
Murallas
Iglesias y casonas nobiliarias
El ayuntamiento, con el popular abuelo Mayorga, que toca las horas. Foto guiarte

Plasencia tiene una buena oferta hotelera que permite reposar en la ciudad y detenerse en ella una jornada adicional para hacer una excursión por el valle del Jerte, especialmente atractivo en los días de abril, cuando florecen sus ejércitos de cerezos sobre las empinadas laderas. La zona más bella es la de Tornavacas, porque la parte inferior está bastante desmejorada por modernidades que quitan tipismo a los pueblos antaño bellos.

Cerca está La Vera, donde es recomendable llegar hasta Cuacos de Yuste, donde se halla el austero monasterio en el que se retiró a morir el emperador Carlos V. La visita al Palacio-monasterio, del siglo XV y XVI es recomendable.

De Plasencia a Béjar

Tras dejar atrás del entorno de Plasencia, la Vía avanza por entornos sumamente agradables. Es tal vez la etapa en que el viajero se puede fundir más con el paisaje y el recuerdo: el empedrado de la ruta(en algún trecho), el arco de Cáparra...

Desde cerca de Carcaboso, pasado el Jerte, la Vía de la Plata sigue ascendiendo por el límite oeste del término municipal de Oliva de Plasencia . El viajero puede acercarse hasta la población, donde encontrará el Palacio de los Condes de Oliva, renacentista.

Para quien lleve automóvil, esta parte de la ruta no se puede hacer con vehículo.

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El trayecto recomendado sería ir desde Carcaboso a Valdeobispo, y pasado este último, a la izquierda; tomar un cordel asfaltado que conduce a Venta Quemada, en la carretera de Oliva a Guijo. Este trayecto recomendado es bello y solitario.

El cordel que viene de Valdeobispo se une a la vía romana en Venta Quemada y desde aquí continúa recta hacia el noreste, en dirección a donde se hallaba la vieja ciudad de Cáparra, unos cinco kilómetros más adelante. Se han hecho excavaciones en esta zona y se conoce la existencia de distinto material. Caparra fue una de las colonias romanas más importantes en Lusitania. Queda como testigo un sólido arco, sobre la ruta.

Continúa el viejo camino romano en dirección Noreste, casi en línea recta, por el Valle del Ambroz, pasando unos cuatro kilómetros al sur de Zarza de Granadilla . Luego aparece Aldeanueva del Camino , un tranquillo y alegre lugar, con balcones floridos, dos iglesias del siglo XVI, Santa María del Olmo y San Servando, un pequeño puente romano.

Camino romano y carretera Nacional se unen de nuevo a partir de Aldeanueva para continuar por una geografía verdeante y húmeda, en ligero ascenso, hasta Baños de Montemayor . Es la última localidad extremeña de la Vía de la Plata. Ubicada a la falda del puerto, la localidad ya tuvo atractivo en la época romana por sus fuentes termales.

En torno a la carretera se ven magníficas villas señoriales que muestras una riqueza tradicional. Continúan funcionando en el lugar distintos establecimiento de hostelería para atender a turistas, viajeros y gentes que buscan la salud en las aguas termales, que surgen a unos 42 grados de temperatura, y son buenas para combatir los problemas de reumatismo y respiratorios.

Se pasa a tierras salmantinas a través del Corredor de Béjar o el Pasillo de Entresierras, como se ha llamado a esta brecha natural que interrumpe el Sistema Central, y que ya fue transitada desde la antigüedad para unir los territorios existentes a ambos lados.

Por aquí cruza el Camino Romano, por él siguieron cruzando en el medievo los viajeros que caminaban hacia Santiago de Compostela, las tropas árabes o cristianas y, posteriormente los ganaderos de la cañada occidental, llamada tambien de La Vizana.

A la misma salida de Baños se ve la calzada, con su basamento de piedra, que asciende vigorosa en dirección al norte, en un paraje de aire serrano y pastoril. Después, la ruta milenaria se muestra en su mejor estado, en un paisaje hermoso. La misma va hacia la izquierda de la carretera Nacional 630, siguiendo de cerca el arroyo de los Horcajuelos, pasando a la izquierda de la localidad de Puerto de Béjar

Luego la vieja vía continúa por la hondonada del río Cuerpo de Hombre, que cruza mediante un puente de época romana, el Puente de la Magdalena y sigue hacia el norte, cruzando la carretera de Béjar a Aldeacipreste pasado el kilómetro cinco, para acceder, siguiendo el arroyo la Pedrera hasta Calzada de Béjar . Esta zona es de las más interesantes. Los ingenieros romanos hicieron una calzada que sigue las curvas de nivel, en un trecho de cierta fragosidad. Se mantienen útiles los pasos de agua, alcantarillas y quitamiedos de la época romana; hasta el viejo Fortín, que asoma sobre el caserío de Calzada.

Al lado está otra ciudad para visitar: Béjar

El fortín romano sigue vigilando sobre la Vía, en Calzada de Béjar. Foto guiarte
 

Béjar

Béjar es una industriosa población, ubicada en medio de un paisaje verdeante; una ciudad pequeña donde se puede pasear con tranquilidad y planificar hermosas excursiones a sus interesantes alrededores.

El poderoso palacio de los duques de Béjar. Foto guiarte
La ciudad de Béjar se sitúa a unos 960 metros de altitud, en un cerro alargado, al lado del río Cuerpo de Hombre, en las estribaciones de la llamada Sierra de Béjar.

El entorno es notablemente bello y húmedo. Las nieves cubren la sierra buena parte del año y la vegetación crece frondosa en la zona. La ciudad tiene unos 18.000 habitantes y conserva algunos monumentos relacionados con su pasado.

Béjar tomo cierto relieve en época de dominio musulmán, cuando se transformó en un recinto fortificado, que cayó en poder de los cristianos con Alfonso VIII. La tradición dice que los asaltantes iban camuflados con musgo, y por ello hay unos hombres de musgo en la procesión del Corpus.

Tras formar parte del feudo del infante Don Alonso de la Cerda, en el siglo XIII, retornó a la corona y en el siglo XV se convirtió en sede de un ducado. Como punto de paso de cañadas trashumantes, Béjar se transformó en ciudad comercial y fabril.
Portales de la Plaza Mayor bejarana. Foto guiarte


Entre el patrimonio bejarano cabe señalar:

El viejo casco, con las iglesias de Santa María la Mayor, Santiago, Salvador y San Juan.
Palacio de los duques de Béjar.
Convento de San Francisco

Otros elementos artísticos: restos de la iglesia de San Gil
(siglo XIII), con museo Mateo Hernández; restos de las murallas (del siglo XI); casa consistorial y el Bosque, (del siglo XVI), mandado construir por el duque Francisco II. Tiene unos importantes jardines con un palacete renacentista, y un magnífico estanque.

La situación de Béjar en un terreno ganadero ha posibilitado una buena gastronomía, con el típico calderillo bejarano.

De Béjar a Salamanca

Esta etapa empieza en un paisaje bello y verdeante, en Calzada de Béjar, y finaliza con los campos de soledad de San Pedro de Rozados y Aldeatejada. Salamanca aparece al fin como ciudad deseada. En medio destaca Fuenterroble de Salvatierra.

De nuevo en la Vía bimilenaria, a la altura del kilómetro cinco de la carretera de Béjar a Valbuena, se emprende camino hacia el norte, por un camino en buen estado y en medio de una naturaleza verde y bella. Muy cerca está Calzada de Béjar

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Calzada de Béjar es un pueblo pequeño, agrupado en torno a su pequeña iglesia. Su calle mayor es la calzada. En torno a ella se alinean viejas casas con balconadas floridas. En un altozano a unos 500 metros de la localidad, hacia el este, se conserva el viejo fortín romano que servía para controlar la ruta.

Desde Calzada de Béjar, la Vía sigue en dirección norte, pasando entre Valdefuentes de Sangusín y Peromingo, en dirección a Valverde de Valdelacasa. La ruta entre Calzada y Valverde es un camino en medio de pastizales.

Valverde de Valdelacasa es un lugar con buena construcción de granito y casas pequeñas, al lado de una sólida iglesia que se enseñorea sobre el núcleo urbano.

Sigue adelante la ruta, cercana al arroyo del Cerezo, en dirección a Valdelacasa, por camino asfaltado. Valdelacasa es un lugar mayor que los precedentes, con algunas casas de excelente construcción de granito. Es el material del lugar.

Hermosa iglesia de Fuenterroble. Copyright foto guiarte
La Vía sigue hacia el norte en dirección a Fuenterroble de Salvatierra, por un camino que está asfaltado, aunque en mal estado de conservación y sin señalizar.

Fuenterroble de Salvatierra es un lugar de cierto interés. El pueblo es acogedor para el viajero y mantiene un buen refugio para peregrinos. Tiene una joya artística: la iglesia de Santa María la Blanca, magnífica construcción gótica, del siglo XV.

Luego, la Vía sigue recta y se pierde en la lejanía, entre cercados. En un paisaje más llano en el que se intute la sequeda . Durante unos 5,5 kilómetros el camino romano continúa recto hasta el término de Frades de la Sierra , localidad que queda unos tres kilómetros al oeste.

Frades de la Sierra es otro de los pueblos relativamente importantes de la zona, con una sencilla iglesia presidiendo el lugar desde un otero, entre arroyos, encinas y robles; en un entorno agradable. El lugar esta afeado por unas construcciones modernas de mal gusto.

Al dejar el municipio de Frades la carretera que va en dirección a San Pedro de Rozados y el viejo itinerario romano se unen.

Pasado Calzadilla de los Mendigos, en un paisaje que ya ha perdido cobertura vegetal, se llega a San Pedro de Rozados, un pueblo de casas blancas arracimadas en torno a un pequeño y artístico campanario, delicadamente restaurado.

En la sequedad del paisaje desolado se ansía la llegada a Salamanca, que aparece en lontananza. Sólo queda en el medio Aldeatejada, a tan sólo seis kilómetros de la ciudad del Tormes.

Salamanca

Salamanca es la capital cultural del antiguo reino de León, con una gran belleza y calidad artística; parada obligada en el trayecto de la Vía de la Plata.

La catedral de Salamanca auna numerosos estilos, básicamente románico y gótico final, y está ligada estilísticamente -en lo románico- a las de Zamora y Plasencia. Copyright foto guiarte
Con unos 150.000 habitantes, Salamanca es una población situada a la vera del Tormes, a 208 kilómetros al oeste de Madrid. Es sin duda la gran ciudad de la cultura y el arte del reino de León, y tiene un sólido atractivo turístico y cultural, con sus magníficos edificios y su famosa universidad.

La ciudad de Salamanca cuenta con una larga historia. La vieja Helmántica, ubicada en el cruce del Tormes, se convirtió durante la época romana en un centro urbano y mercantil importante de la Vía de la Plata. A partir del siglo XIII volvió a entrar en una era de progreso, que está íntimamente ligado a su condición de ciudad universitaria desde mediados del siglo XIII.
Patio universitario. Foto guiarte


Nombres ilustres de la cultura, como Francisco Vitoria, Fray Luis de León, Churriguera, Santa Teresa o Unamuno están ligados íntimamente a esta ciudad

Antaño se le llamó la Pequeña Roma, en alusión a su contenido cultural, religioso y artístico, contenido que está realzado en la actualidad merced a unas amplias inversiones que han permitido remarcar la calidad de sus tesoros, y situarla como una capital europea de la Cultura.

Bien merece la pena visitar sus principales monumentos:

Puente Romano.

La Catedral Vieja, románica.

La Catedral Nueva, del gótico final.

San Esteban, joya del plateresco.

Convento de las Dueñas, del siglo XVI, con hermosísimo claustro

La Universidad, de plateresco

Casa de las Conchas, del XVI.

Plaza Mayor, del XVIII.

Otros monumentos:
La Clerecía; conventos de Santa Clara y Agustinas; iglesias de San Martín, Santo Tomas Cantauriense, San Marcos, San Cristóbal y Sancti Spiritus; Colegio del Arzobispo Fonseca; Palacio de Monterrey, y torres del Aire y del Clavero.


Como museos cabe citar el catedralicio y el de Bellas Artes(Plaza Fray Luis de León): con una excelente piedad de Luis de Morales y tablas de Juan de Flandes.

De Salamanca a Zamora

Desde Salamanca a Zamora, la ruta romana pasa por campos aparentemente desolados, pero cargados de historia. La tierra es básicamente de secano y los lugares padecen una honda despoblación.

De Salamanca, la Vía de la Plata prosigue hacia el norte, en dirección a Aldeaseca de Armuña . Esta es una zona de secano. En torno al pequeño núcleo de Aldeaseca están surgiendo con fuerza otras modernas urbanizaciones, que desplazan los campos de cereal.

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El viajero que camina hacia el norte puede seguir la carretera nacional o elegir otro viejo ramal de la Vía, que sube un kilómetro al este de la moderna ruta, pasando por la estación de Valdunciel y Valdunciel, y uniéndose a la carretera pasado el kilómetro 320 de la misma.

En la carretera, tras Aldeaseca de Armuña aparece Calzada de Valdunciel . El lugar tiene una excelente iglesia, con hermoso atrio.

El paisaje alterna a partir de aquí campos de cereal, algún pastizal y encinares. Cinco kilómetros al norte aparece el caserío solitario de Huelmos de Cañedo, con su antiguo apeadero. Son campos despoblados, con una vía ferroviaria que no lleva a ninguna parte. Muy cerca está otro ínfimo caserío, Villanueva de Cañedo, al lado de un castillo de cubos poderosos, el Castillo del Buen Amor.

En el trayecto de la Vía de la Plata hacia el norte, El Cubo de la Tierra del Vino se presenta como primera población zamorana, revelando en su apellido la vocación de cultivo del territorio, destrozada en el siglo XIX por la plaga de la filoxera.

El ruinoso monasterio de Villanueva de Campean. Foto guiarte

Desde el mismo pueblo surge un camino, a la izquierda de la carretera nacional. Es la vieja senda romana que conduce a Villanueva de Campeán, tras una docena de kilómetros de soledades.

Quien sigue la Vía de la Plata por la carretera nacional, descubrirá, entre El Cubo y Peleas de Arriba un letrero que indica Valparaíso. Antaño, aquí hubo un centro cultural de importancia: el monasterio cisterciense de Valparaíso . No queda ni rastro del mismo.

Junto a la carretera, una pequeña y reciente torrecilla de piedra y un mural de ladrillo y azulejos recuerdan que en este sitio estaba el monasterio donde nació el rey Fernando III el Santo.

El viajero que sigue la ruta romana desde El Cubo, prosigue por diversos pagos hasta llegar a Villanueva de Campean. A la entrada, a la derecha, aparece solitaria y orgullosa, la semiderruida edificación del viejo convento franciscano.

De Villanueva hacia el norte, el camino prosigue por medio del campo, pasando al lado de San Marcial y sin entrar por medio de ninguna población hasta Zamora.

Sin embargo, quien quiere seguir la senda de asfalto debe retornar a la Nacional 630, pasando por San Marcial y Entrala o retornando a hacia Corrales para avanzar hacia el norte en dirección a Morales del Vino .

La cercanía de la capital zamorana permite a Morales del Vino mantener cierto vigor demográfico y económico, que se aprecia en la nueva construcción de viviendas y edificios de uso comercial.

Destaca en el pueblo la silueta de su notable templo parroquial, buen edificio de tres naves construido básicamente en los inicios del siglo XVI. Tiene sendas portadas, una gótica y otra plateresca; dentro alberga una buena Capilla Mayor, del siglo XVI.

La ermita del Cristo de Morales está al norte del pueblo, ya en el descenso hacia la vega del Duero. Allí se celebra la romería del 9 de mayo, a la que acuden fieles de toda la comarca. El edificio tiene el encanto de la sencillez, y en su oscuro interior, está el Cristo, ante el que se detiene bastante gente a orar o llevar flores.

Zamora

Ciudad con notable vigor en el medievo, Zamora conserva su porte altivo, junto al río Duero, y una buena colección de arte románico.

Zamora, la bien cercada. Sobre la muralla asoma la torre de la catedral. Copyright foto guiarte
El entorno de Zamora siempre ha tenido densidad histórica por su asentamiento, en un altivo centro, a orillas del Duero, río que se cruzaba desde el medievo por el Puente de Piedra, levantado cerca de donde estuvo el romano.

Ocupó ya en tiempos romanos cierta importancia como estación de la Vía de la Plata. Aquí estaba Ocelo Durii, una de las mansiones del camino. En toda la Edad Media gozó de fama por sus sólidas defensas, sus campos de cultivo y su comercio, creyéndose entonces que se trataba de la antigua Numancia.

El viajero que proviene del sur la divisará pronto, dominando el margen norte del río, coronada por la recia torre de la catedral, su principal monumento. Un recorrido por la ciudad nos llevará a los siguientes destinos:

Catedral, donde destaca la recia torre y la cúpula, ambas románicas. El interior es austero y relativamente luminoso, merced a la aportación de las ventanas laterales y el original cimborrio.

Iglesia de La Horta, Siglo XII, casa matriz de los Hospitalarios, una de las muchas iglesias románicas de la ciudad.- Cpyright foto guiarte
Las iglesias: San Claudio, la Magdalena Santa María la Nueva Santa María de la Horta, San Pedro y San Ildefonso, San Cipriano, San Juan de Puerta Nueva, Santiago del Burgo, San Esteban, San Vicente, San Leonardo, Santo Tomé, Santiago el Viejo, Sancti Spiritus... Muchas de ellas son de origen románico, de la época de esplendor de la ciudad.

Entre los edificios civiles cabría citar la Casa del Cid, edificio civil construido al lado de la muralla, así como el castillo, antiguo alcázar. Desde el mismo se contempla una magnífica vista sobre la vega.

Zamora conserva unas murallas románicas de gran valor histórico y mala conservación.

El viajero que quiere detenerse algún tiempo más en esta tranquila urbe, puede aprovechar el tiempo visitando otros dos importantes enclaves: Campillo, con la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave, a unos veinte kilómetros de la ciudad; y Toro, a unos treinta kilómetros, donde destaca sobremanera la Colegiata de Santa María la Mayor, del XII y XIII, con su cimborrio que recuerda el modelo zamorano.

De Zamora a Benavente

El trayecto entre Benavente y Zamora prosigue por campos de cereal, aunque cercano a la fértil vega del Esla. En este tramo hallaremos otra de las grandes sorpresas: las ruinas del monasterio de Moreruela.

De Zamora se sigue hacia el norte, saliendo por la nacional hacia Roales. Esta es la tierra del Pan. En el mismo Roales, la calzada se desvía a la izquierda de la Nacional para dirigirse hacia la Venta del Toral, unos cinco kilómetros más adelante, desde donde enfila recto en dirección a Montamarta.

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Estamos en zona de densidad histórica, como se comprueba en las ruinas de monasterios (en Montamarta hubo uno de jerónimos), castros y castillos y en nombre sonoros como Teso de Rey, la encomienda, las coronas... Muy cerca de la carretera y de Fontanillas están las ruinas de Castrotorafe, conocida también como Zamora la Vieja antigua urbe estratégica cercana al Esla, desaparecida definitivamente hacia el XVIII.

Más adelante se llega a Granja de Moreruela. Este es un lugar de obligado detenimiento. Poco antes de llegar a Granja surge una carreterita hacia la izquierda y a 3,7 kilómetros están las ruinas del monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela, centro espiritual de notable influjo en todo el norte de la provincia de Zamora desde el siglo XII.

El ruinoso edificio es Monumento Histórico-Artístico Nacional desde 1931. La obra, contemporánea de la realizada por el maestro Mateo en Compostela y de las cabeceras de Santo Domingo de la Calzada y la catedral de Avila, es bellísima, aunque de gran austeridad decorativa. La iglesia tiene planta de cruz latina y tres naves de nueve tramos, y la cabecera, rodeada de siete absidiolos radiales, de planta de herradura apuntada, recuerda a modelos cluniacenses.

La piedra amarillenta de Moreruela refulge bajo el sol, en el otoño. Copyright foto guiarte

Pese a la ruina, estamos ante una de las más interesantes perspectivas monumentales de toda la Vía de la Plata.

Muy cerca de Granja está Villafáfila, un magnífico espacio natural donde se juntan millares de aves en la invernada. Se trata de una lagunas salobres en medio de un paisaje estepario. Tiene la mayor población mundial de avutardas, así como una buena cantidad adicional de patos.

El camino prosigue por Villaveza del Agua, Barcial del Barco y Castropepe, al lado del Esla, que se presenta poderoso antes de Benavente.

Benavente

La ciudad de los antiguos Condes de Benavente se ubica en el punto de encuentro de los valles del Órbigo, Tera y Esla. Conserva parte de su trama medieval, con algunos ejemplos de arquitectura popular.

La poderosa silueta de la torre del antiguo castillo, actualmente parador. Copyright foto guiarte
La historia de la ciudad arranca de la época romana. En sus cercanías estaba la antigua Brigeco. Fue arrasada en el medievo por Almanzor y fortalecida en tiempos de Fernando II. Actualmente pasa por un período de desarrollo.

Entre sus monumentos cabe señalar:

Esta es la mejor iglesia de Benavente, básicamente románica, Santa María del Azogue. Copyright foto guiarte
Santa María del Azoque
, iglesia de tres naves y crucero, se inició en tiempos de Fernando II, siglo XII.

San Juan del Mercado, Monumento Nacional desde 1931, ubicada en la Plaza Mayor. Perteneció a un convento de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén.

Hospital de la Piedad, renacentista, con una hermosa portada.

El Castillo, antaño excelente y luego casi destruido. Apenas queda la recia Torre del Caracol. Austera mole aligerada en parte por sus cubos redondos y miradores.

Benavente ha tomado auge merced a su situación estratégica como nudo viario y centro de unas fértiles vegas.

Más datos de Benavente.

De Benavente a Astorga

Entre Benavente y Astorga hay varios puntos de interés: Alija del Infantado, Quintana del Marco, La Bañeza, etc. El trayecto deja el aire centenal para acercarse a los fértiles corredores fluviales que descienden desde la Cordillera Cantábrica y los

De Benavente, la Vía de la plata continúa hacia el norte, por la carretera que conduce a Manganeses de la Polvorosa.

Pasado el kilómetro seis se abandonará ésta, tomando el camino de la derecha, que va a Villabrázaro.

En el medio del trayecto se alza, a la izquierda, el Peñón. Se trata de un viejo castro que domina el valle del "rbigo

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Más adelante se cruza el caudaloso río "rbigo por el histórico puente de La Vizana.

Alija del Infantado es tierra de historia, como lo denotaban sendos capiteles corintios, que tenía la antigua casa rectoral, cerca de la plaza del castillo, de época romana. Queda alguna valiosa arquitectura popular y un castillo de los siglos XIII y XV.

Más adelante está Quintana del Marco, un importante enclave romano. Un kilómetro al norte del pueblo, en el pago de las Villas, se descubrieron en 1899 las ruinas de una magnífica villa, con excelentes mosaicos, bustos de mármol y otros elementos, material que en parte se halla en el Museo Arqueológico Nacional y en el de León. Conserva un castillo medieval, coronado por garitas y nidos de cigíeña.

El bello castillo de Alija, en restauración, quedaba a la orilla de la Vía. Copyright foto guierte

Pasado Quintana se halla el núcleo de Villanueva de Jamuz, en la confluencia de los ríos Jamuz y "rbigo. El castillo de Villanueva, sede del mayorazgo de Suero de Quiñones, fue erigido hacia fines del siglo. Más adelante se pasa por San Martín de Torres, donde la ruta romana vuelve a coincidir con la Nacional VI.

En San Martín estaba la romana urbe de Bedunia. En la zona se han recogido restos romanos y prerromanos, se ha hallado vestigios de un acueductos y diversas cimentaciones.

La Bañeza, ahora pujante villa, sólo en el siglo XVI empezó a tener cierta importancia. De 1532 es el inicio de la iglesia de Santa María, con planta de cruz latina y tres naves, aunque el proyecto inicial sufrió numerosas modificaciones en siglos posteriores.

La airosa torre, empezada en el XVII, aún está inacabada. En el interior se halla un excelente retablo barroco y una Piedad, de Gregorio Hernandez, la mejor joya artística de la localidad.

Nada más pasar La Bañeza se halla Palacios de la Valduerna. Fue una notable villa hasta los siglos XVI, luego decayó ante la pujanza de La Bañeza. El excelente castillo, con torreón de planta elíptica, está bastante destruido.

Luego siguen pueblos de escasos vestigios artísticos e históricos: Toral de Fondo, Toralino de la Vega, Riego y Celada, antes de llegar al destino: Astorga.

Astorga

Astorga es el final de la Vía de la Plata, un buen lugar para encontrar vestigios de la historia y gozar del arte y la gastronomía popular.

Ábside de la catedral de Santa María, junto a las murallas. Foto guiarte.
Los romanos crearon Astorga en la época de Augusto, en un cerro de las estribaciones de los Montes de León, cercano a la confluencia de los ríos Tuerto y Jerga. Era un punto idóneo para controlar los pasos hacia el noroeste de Hispania

La ciudad, capital de los astures, se convirtió en el centro viario del cuadrante noroeste de la península Ibérica.

Mantuvo una cierta importancia en el medioevo, siendo importante centro hospitalario jacobeo, por ser nudo de la Vía de la Plata y el Camino Francés.

Pero su vida política y económica estaba eclipsada ya por la cercanía de León, y continuó eclipsándose a medida que los siglos transcurrían. Hoy es una pequeña urbe con historia y elementos arquitectónico de interés.

En la ciudad lo más destacado es lo siguiente:

Catedral de Santa María. La obras de la catedral se iniciaron en 1471, sobre el solar de una anterior románica, prolongándose hasta el siglo XX, cuando se finalizó una de sus torres. Presenta una estructura de gótico tardío. En ella destaca el retablo del Altar Mayor, una obra de altísmo valor de Gaspar Becerra.
La hermosa obra de Gaudí se realza sobre los muros medievales. Foto guiarte


Palacio Episcopal. Gaudí dejó en Astorga una importante joya, el Palacio Espiscopal, de estilo neogoticista.

Murallas. Las murallas que se pueden contemplar aún en buena parte del entorno de la ciudad proceden del medievo y se asientan sobre sus precedentes romanas.

Astorga Romana. La ciudad esconde en su subsuelo diversas muestras de su pasado romano, que pueden ser visitadas con guía, pues algunas están en los bajos de las edificaciones actuales.

Museos. También cabe destacar los museos de la ciudad: el de la catedral, el de los Caminos, el Museo Romano y el del Chocolate.

Gastronomía:
El viajero debe gozar también de la gastronomía de la zona. En la ciudad hay excelentes restaurantes, así como en la hermosa localidad vecina de Castrillo de los Polvazares (monumento Nacional). Se degusta en especial el cocido maragato. Astorga tiene también buena repostería.

Pero en la zona hay muchos otros elementos gastronómicos de interés: los embutidos, la cecina, las sopas de truchas, el pulpo a la gallega. La carne autóctona es excelente. Hay restaurantes populares con cocina de interés en Santa Marina, Hospital, Villamejil, Celada, etc.

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