Ocio y Gastronomía

Información relativa a las ofertas de ocio en París y la gastronomía de París

Una alternativa de ocio: cenar en el río Sena, en los Bateaux Parisiens © Paris Tourist Office/Amélie Dupont

Los franceses tienen la buena costumbre de cuidar la gastronomía. Es un distintivo de calidad que mantienen. Y uno de los atractivo de viajar a París es el de comer en sus excelentes establecimientos.

La hora de cita para las comidas no puede ir más allá de las 14,00, en tanto que para cenar son aptas las 20,30 horas.

La oferta de comidas es magnífica. Hay excelentes restaurantes italianos, indios o griegos. En concreto, en el barrio Latino aparece un nutrido grupo de griegos, en lo que muchos conocen como la pequeña Atenas. No lejos hay otra concentración de chinos y vietnamitas.

Si el viajero no desea limitarse a la comida francesa es aconsejable que pruebe la cocina que proviene de los países vinculados a Francia por su historia: Vietnam o norte de África.

En París se hace buena cocina en carnes, especialmente, y es extremadamente deliciosa la repostería.

Hay zonas de buenos restaurantes en el entorno de la Bolsa y en Le Marais. Tambien hay establecimientos interesantes en lugares como Montparnasse y Monmartre.

Los bistrots son establecimientos más bien pequeños, de precios asequibles, carta corta y –algunos de ellos- aspecto deliciosamente bello, con decoración de la belle époque.

Abundan los establecimientos con un menú atractivo y a un precio asequible. En los económicos se puede comer por precio excelente, siempre que no se busque algún vino de calidad, que en Francia abundan, aunque siempre suele ser asequible y apetecible el vino de la casa. Es habitual dejar propina.

Marché aux Puces de Saint-Ouen (el rastro parisino) © Paris Tourist Office/Amélie Dupont

... Y para el viajero también es recomendable aprovechar el viaje y retornar con una excelente provisión de quesos y de vinos. Hay excelentes lugares para comprar; por ejemplo al lado de la iglesia de St-Eustache, en Les Halles pervive una calle alargada y de grato ambiente comercial, con pequeñas tiendas de frutas, quesos, vinos, verduras, etc... Es un lugar ideal para adquirir una buena provisión.

Además suelen envolver al vacío los quesos –si se les demanda- con lo que se evita promover un altercado en el avión de regreso por culpa del olor del Munster o alguno de los magníficos y fuertes productos importados.

Pero no faltan los lugares para hacer todo tipo de compras, desde grandes almacenes, como las galerías Lafayette, a las lujosas tiendas, sin olvidar los puestos de viejo o el gran Mercado de Pulgas el popular rastro

Algunas zonas: los Campos Elíseos, con lujosos establecimientos frecuentados por gentes de alto poder adquisitivo; al igual la rue Saint Honoré, la plaza Vendome y su entorno.

Se puede comprar de todo. En materia de ropa, calzado o regalo, tenemos centros de las principales marcas del mundo... Pero si el presupuesto que llevamos es ajustado... ¡Cuidado con la tentación!

Pero aparte de comprar, gozar de la gastronomía y ver monumentos... pasear tranquilos la ciudad. Es lindo recorrer los jardines, contemplar la ciudad desde lo alto o conocer los puentes del sena desde las embarcaciones que lo surcan... No perece la pena terner prisa. Siempre se puede retornar si nos queda algo sin ver.

Notre-Dame, vista desde el Sena © Paris Tourist Office/Amélie Dupont

 

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