Crónicas de París

Crónicas de París

Crónicas y noticias de interés sobre París

París y el Sena

Si Egipto se ha definido como un don del Nilo, París es un don del Sena. París no se explica sin este río caudaloso que divide y a la vez vertebra a la ciudad.

Embarcación con turistas en el sena, ante el museo de Orsay. Foto guiarte

El río esta en el origen de París. Bajo la superficie del la Isla de la Cité, junto a Notre Dame, aún pueden verse restos del poblado galorromano. Allí se ubicaron gentes desde hace varios milenios para explotar un entorno distinto del actual. Las canoas de hace más de 6000 años encontradas en la zona atestiguan que aquellos individuos primitivos estaban familiarizados con el ambiente ribereño.

Cuando los romanos construían sólidos puentes para salvar grandes corrientes sabían aprovecharse de los puntos donde alguna isla dividía el cauce en dos. Este es el caso de París, como fue el caso de Mérida. Una isla en medio de la corriente otorgaba mayor facilidad para esta grandes obras.

Y en torno a esos pasos estratégicos acabaron surgiendo importantes ciudades y centros comerciales. París no fue una excepción.

Y hoy el Sena sigue indisolublemente unida a París, y viceversa. El río divide la ciudad en dos mitades. A un lado y otro está el arte y los grandes edificios... y sobre el río están los puentes; puentes de todos los estilos.

Billete de acceso a uno de los populares recorridos por el Sena. Foto guiarte

Ya no hay canoas sencillas en el sena, hoy se ven únicamente algunos barcos de transporte comercial y, sobre todo, barcos cargados de turistas que se emocionan al contemplar imágenes de arte y cultura a ambos lados de la corriente.

Varias compañías hacen estos viajes en bateaux mouches y vedettes. Los primeros son amplios y con un techo acristalado para contemplar mejor el exterior, las segundas más reducidas. Existen sencillas visitas guiadas o sin guiar, e incluso recorridos más lujosos, pequeños cruceros que por la noche iluminan con sus focos los puentes y edificios, mientras el viajero toma un aperitivo o cena.

Un recorrido clásico es el que surge a la orilla del Puente dТIena, al pie de la Torre Eiffel. Desde allí remonta la corriente, pasando por el puente de lТAlma, el de Les Invalides, el suntuoso de Alejandro III, y los de la Concorde, Solferino, Royal, Carrousel, des Arts, St-Michel, Pettit, Double, Archeveché, la Tournelle y Sully.

En este trayecto quedan a la izquierda monumentos como la Torre Eiffel, les Invalides Asamblea Nacional, museo dТOrsay, Casa de la Moneda, y Barrio Latino. También se contempla de forma espectacular Notre Dame y las islas de la Cité y San Luis.

La vuelta es por el otro lado de la Isla de la Cité, ciñendo el recorrido a la orilla derecha del cauce y dejando al lado la bella sede municipal parisina, la Conciergerie, y pasando junto al Louvre, Concorde, Grand Palais, hasta retornar al punto de partida.

Si al iniciar el recorrido el viajero no tenía claro el protagonismo del Sena en la Historia y el arte de París, al finalizar el pequeño viaje no llevará duda alguna. Sí, París es un don del Sena.

Un museo para las culturas no occidentales

París sigue siendo una meca cultural a la que ahora añade un nuevo atractivo, el museo del quai Branly, que presenta importantes obras del arte y la civilización no europea.

Amazonia. Siglo XX. Pluma, frutos, madera y fibras vegetales. © musée du quai Branly

La que hace cien años era auténtica capitalidad del arte mundial, no renuncia a sus iniciativas culturales, aunque ahora ya tenga gran relevancia en lo que se refiere a vanguardias, y se deba contentar con otras iniciativas alternativas, como es ésta de reunir importantes muestras de las culturas no occidentales.

Situado el centro expositivo a la orilla del Sena, cerca de la torre Eiffel, Jean Nouvel es padre arquitectónico del proyecto, en el que se aúna funcionalidad con ecología: una especie de pasarela levantada sobre pilotes, por encima de un jardín de 18.000 metros cuadrados e inmersa entre 180 árboles de más de 15 metros de altura.

Una rampa de acceso conduce al la “zona de colecciones de referencia”, el corazón del museo (6.500 metros cuadrados), donde se exponen 3.500 objetos, acompañados de presentaciones temáticas. Asimismo se han previsto 2.000 metros cuadrados para acoger las exposiciones temporales.

El museo quai de Branly ha sido creado con un doble objetivo: la preservación y la presentación de colecciones, desarrollo de la investigación y de la enseñanza. Se ha previsto una programación regular de espectáculos en vivo relacionada con las exposiciones presentadas, contribuyendo así a convertir este lugar en una “ciudad cultural” de las artes no occidentales

El quai Branly cuenta con casi 300.000 objetos de los que expone unos 3.500. 236 509 obras de su colección provienen del museo de l´Homme ; otras 22 740 del antiguo museo nacional de artes de Africa y Oceanía, y otros 8.000 de adquisiciones de los últimos años.

En torno a la colección permanente, se articularán tradicionalmente otras muestras con elementos de la propia colección y de préstamos temporales, con el objeto de constituirse como punto de encuentro de las distintas culturas y de muestra de su riqueza, para lo que se dispone de además de espacio para presentar espectáculos, teatro, danza, etc.

El presidente francés, Jacques Chirac y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, estuvieron en la inauguración de este museo, el 20 de junio de 2006, ocasión en la que el jefe del estado francés explicó que con esta iniciativa Francia rinde homenaje a pueblos y artes minusvalorados con demasiada frecuencia a lo largo de la historia. Chirac precisó su convicción de la inexistencia de jerarquías entre las artes y los pueblos, rechazó el "etnocentrismo" occidental, algo que está en contradicción con la propia iniciativa de ubicar en París un museo que el propio estado Francés podría haber apadrinado para situarlo en algún lugar del Caribe o de Oceanía, si lo que se busca es en realidad la promoción de la igualdad de culturas y territorios.  

Quinientos años de la Gioconda

La Gioconda, está cumpliendo la venerable edad de 500 años, y su creador, Leonardo da Vinci, sigue siendo uno de los artistas más venerados por los amantes del arte en todo el mundo.

Para los amantes del arte, la visita al Louvre es siempre gozosa. Pero hay momentos en los que el hombre sensible siente pavor allí, al ver el vacío cultural de muchos de los que pululan por las salas. Uno de esos instantes en los que se puede sentir tristeza ocurre ante la llegada de alguna de las mareas turísticas que -en teoría- entra allí a ver arte. Se puede ver a las gentes, subir en grupo por una de las escaleras interiores y pasar ante la Victoria de Samotracia para seguir a galope tendido en dirección a la sala donde está La Gioconda.

La Victoria de Samotracia es una de las más maravillosas estatuas que alberga el museo. Hecha en mármol de Paros, la diosa de la Victoria (Niké) es una bella joven alada que se ha posado en la proa de una galera, resistiendo al viento de la tempestad. La estatua, de unos 200 años antes de Cristo, es una obra maestra. Se siente el movimiento, la carne y el viento en la fría piedra... conmueve la belleza.

El icono más notable del Louvre

Pero el ignorante pasa sin ver la maravilla griega –y eso que la tiene de frente al subir las escaleras- y corre como un poseso en busca de la Gioconda, que está en la sala próxima. Luego se encuentra con una multitud que contempla –más bien venera- un cuadro que se ve mal y está metido en una vitrina... y escucha las voces de una guía que le dice algo sobre él, algo que no ve, pero que sí cree...

Es la liturgia de la cultura, de una cultura de masas, de una nueva religión en la que hay imágenes veneradas, iconos, que son algo más que elementos de arte. La obra de Leonardo es un icono, tal vez el gran icono. Es una diosa de la religión del consumo. Para una ingente masa, la Gioconda es un icono y el Louvre un parque temático.

LEONARDO DA VINCI

Nacido en Vinci, cerca de Florencia, en 1452, Leonardo era un joven amante del ejercicio, con grandes cualidades artísticas y –sobre todo- una inmensa curiosidad. Ya a los 17 años entró en el taller florentino de Andrea Verrochio, y entonces, al lado de Boticelli, aprendió pintura y se interesó por otras disciplinas: escultura, geometría, matemáticas.

Protegido por Lorenzo de Médicis y recomendado por éste para servir al duque de Sforza, en Milán, en 1482 ya se presentó ante éste como ingeniero e inventor. Luego estuvo al servicio de otras aristocracias, terminando en la corte francesa de Francisco I. Murió en Amboise en 1519.

Fue en vida más conocido como ingeniero que como pintor. Siempre sintió pasión por inventar, por hacer máquinas voladoras, bombardas fáciles de transportar, puentes de todas clases, artificios de paz y de guerra. Dejó escritos cuadernos de estudio e incuso un tratado de pintura, y aplicó innovaciones a sus actividades pictóricas que a veces merecieron el desprecio y las críticas de sus colegas.

LA GIOCONDA

No fue un pintor prolífico. Dejó poca obra, aunque excelente, como la Anunciación de la Gallería degli Ufizi, la Última Cena (Convento de Santa María de las Gracias, en Milán) o la bella Virgen de las Rocas(Louvre)... Pero sobre todo la popular Gioconda.

Para Vincent Pomarède, conservador del departamento de pintura del Museo del Louvre, La celebridad de La Gioconda se asienta en cuatro bases: la personalidad genial de su creador, la calidad pictórica, las dudas sobre la modelo que posó, y la historia del cuadro.

Hay diversas dudas sobre la posible modelo: No faltan sugerencias de que pudo ser una amante de Julián de Médicis o del propio Leonardo; pero lo más normal es creer a Vasari, quien dijo que Leonardo llevó a Francia un retrato de Monna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo di Zanoli del Giocondo. Del apellido del consorte derivaría pues el nombre popular de Gioconda.

De lo que no hay duda es de la calidad técnica del cuadro. Vincent Pomarède dice de él: “es una realización ejemplar por los efectos sutiles de la luz sobre las carnaduras y el brío del paisaje que constituye el fondo del cuadro. El modelado del rostro es sorprendentemente realista. Leonardo ejecutó este cuadro con paciencia y virtuosismo: después de haber preparado su tabla de madera con varias capas de enlucido, primero dibujó su motivo directamente sobre el cuadro mismo, antes de pintar al óleo con los colores muy diluidos en aceite esencial, lo cual le permite poner innumerables capas de colores transparentes, llamadas veladura, y volver indefinidamente sobre el modelado del rostro. Estas veladuras, sabiamente trabajadas, al darle valor a los efectos de luz y de sombra sobre el rostro, constituyen lo que Leonardo mismo llama el "sfumato". Esta técnica permite una imitación perfecta de las carnaduras, gracias a un tratamiento refinado de la figura humana sumida en una penumbra, el claroscuro, lo que permite a Leonardo satisfacer sus preocupaciones de realismo”.

Pero aun más que el realismo, Leonardo captó la vida, el ánimo de la modelo. Vasari dijo de la obra que "sus ojos límpidos tienen el resplandor de la vida”.

Hace ahora 500 años la obra pudo ser iniciada, y no se terminó hasta años más tarde. Adquirido por Francisco I, el cuadro permaneció en las colecciones reales francesas para integrarse luego en el Louvre en 1793. Paso por más tarde por Versalles y las Tullerías, y tras la Restauración, ya no se movió del Louvre... Hasta que llegó la triste noticia que lo hizo famoso en el mundo entero: en 1911 el cuadro, La Gioconda, desapareció, fue robado.

Hubo todo tipo de cábalas e investigaciones –incluso se creyó que había sido destruido por alguien vinculado a las nuevas vanguardias- hasta que apareció dos años más tarde en Italia. Había sido un robo “nacionalista”. Un pintor italiano quiso devolver el retrato de La Gioconda a su país.

Todo aquel revuelo no fue sino promoción mediática, que se aireó aún más con dos salidas emblemáticas desde su retiro de París: a Estados Unidos y a Japón. Ya tenemos los ingredientes para la consagración del icono en la religión del consumo: buena obra, historia novelesca y promoción mediática.

Por Tomás Alvarez  

Chagall, conocido y desconocido

Uno de los más famosos pintores surgidos en el este de Europa en el tramo final del XIX es Marc Chagall, a quien ahora se le dedica una gran exposición en el marco del Grand Palais de París.

El centro cultural pretende rendir un homenaje a este artista que, exiliado, desarrolló una parte importante de su carrera en París y en el sureste francés, donde falleció, en 1985.

Se presentan para ello 180 obras, de ellas 75 óleos, para enfocar de manera especial la relación que mantuvo Chagall -nacido en el seno de una familia judía de Vitebsk (Bielorrusia) en 1887- con el arte moderno y los temas tradicionales de la pintura.

El pintor.

Marc Chagall procede de una familia sencilla, judía. Trabaja en su lugar natal, en el estudio del pintor Yeyuda Pen, pero luego marcha a San Petesburgo, donde, gracias al mecenas Goldberg, puede entrar en la escuela de Bellas Artes. Pronto empieza a hacer cuadros sombríos pero llenos de poesía.

En 1910 llega a París y se instala en Monmartre. Conoce a gentes como Dalaunay y Modigliani. Aprende a utilizar más luz en sus obras; aprende a arrojar sobre el lienzo la luz del fauvismo, y estudia la aplicación del cubismo, aunque nunca llegará a ser un cubista. Lo que nunca olvidará es el país de origen, que tiñen sus trabajos de lirismo y nostalgia. Nunca dejará de lado los tipos de su infancia.

Cartel de la muestra de Marc Chagall.

Ya en 1912 expone en el salón de los Independientes, en el 1914 lo hace en Berlín y luego marcha a su ciudad de origen donde se casa con Bella, que será la gran musa de su producción. El tema de la pareja será otro de los asuntos importantes de su pintura.

Este periodo ruso es tambien fecundo.....El país vive el periodo revolucionario y él es nombrado director de Bellas Artes en Vitebsk. En su escuela tiene a gentes como Malevich, con quien tuvo problemas. Acabó marchando a Moscú. En 1922 ya está de nuevo en París. Francia sería su segunda patria; acabaría nacionalizándose francés. Sólo cambio de residencia en los días de la segunda Guerra Mundial, para huir del nazismo.

Es cierto que hasta el fin de sus días siguió trabajando en una línea artística sumamente personal. Ni se adhirió al fauvismo o el cubismo en su primera visita a París, ni se alió al suprematismo en la vuelta a su país natal, ni lideró el surrealismo, de vuelta a Francia. Y en realidad pudo haber sido uno de los santones del surrealismo, pues desde sus orígenes se perfilan en sus obras elementos que encuadran perfectamente con el movimiento citado.

La muestra

Las obras elegidas para la exposición parisina muestran cronológicamente las diferentes etapas de la vida y la obra de Chagall, quien aspiró muy pronto a construir una obra pictórica, subrayó Jean-Michel Foray, director del Museo Nacional del Mensaje Bíblico de Chagall. Recalcó, asimismo, que si bien el éxito de público de Chagall es indiscutible e incluso aumenta regularmente con los años, su aceptación entre la crítica continúa siendo limitada y su influencia sobre los jóvenes artistas problemática.

A juicio de la crítica, añadió, tras los llamados "años rusos", de principios del siglo XX, Chagall dejó de ser un gran artista creativo y precursor del surrealismo para convertirse, una vez instalado en Francia, en 1925, en un pintor tradicional, "de enamorados y de flores", resignado a cierto academicismo. Y ésta es, precisamente, la hipótesis que la exposición quiere desmontar, mostrando las relaciones del artista con el cubismo, el suprematismo, el surrealismo y temas como el paisaje, la Biblia o el retrato, abordados siempre con gran libertad de estilo y, a menudo, a contracorriente, siguiendo sólo las más intuiciones personales.

Para analizar la obra de Chagall treinta años después de la anterior retrospectiva francesa, también en el Gran Palais, la exposición se divide ahora en cinco secciones: los años rusos, el teatro judío, la Biblia, la galería de las fábulas y los años franceses. En ellas revela que las relaciones del artista con el arte de su tiempo no fueron simples, pues se aproximó al cubismo y llegó a utilizar algunas de sus técnicas, pero nunca creó una pintura enteramente cubista. Tampoco adhirió al movimiento suprematista, sino que se alejó de la abstracción a partir de 1920, pintando el folclore y las tradiciones judías, ni se consideró nunca pintor surrealista, pese a la admiración que despertaron sus obras en el grupo.

Lejos de toda norma, moda o tendencia de su tiempo, Chagall construyó a lo largo del siglo XX una estética diferente y personal, sobre paisajes, rurales o urbanos; personajes bíblicos y circenses; ilustraciones de las fábulas de La Fontaine o retratos de parejas de enamorados "voladores", a menudo con perspectivas, colores y dimensiones irreales. El exilio fue para el artista una experiencia vital que le dio la posibilidad de ser "un artista paradójico y libre", subrayó Foray.

En París, la exposición permanecerá abierta hasta 23 de junio y podrá contemplarse luego, de julio a noviembre, en el Museo de Arte Moderno de San Francisco (EEUU).  

Modigliani en el Museo de Luxemburgo

El Museo de Luxemburgo de París está cosechando un éxito de masas con la exposición “Modigliani, l´ange au visage grave”(Modigliani, el ángel de rostro grave).

La vida de Amedeo Modigliani estuvo presidida por un sino trágico, pero en su corta existencia logró un estilo definido. Ahora, esta exposición reúne por primera vez casi una cuarta parte de las obras del artista, y sitúa al mismo en un primer plano de la plástica de su tiempo.

Modigliani ha sido calificado como pintor maldito, por sus rarezas, sus amoríos y su vinculación a las drogas. Su muerte, seguida del suicidio de su última amante, contribuyó a esa leyenda trágica.

Nació en Liorna, Italia, en 1884 y pronto empezó a pintar. También empezó en edad temprana a acusar problemas de salud. Los problemas pulmonares y el aprendizaje le llevaron por numerosos puntos de Italia, entre ellos Florencia y Venecia.

De familia judía, acomodada y culta, pudo conocer bien el arte italiano, viajar y llevar una vida relativamente movida. Fue en Florencia, en 1903, donde se inició, según algunas fuentes, en el ocultismo y la drogadicción.

En París se rodeó de amigos, algunos judíos como él (Max Jacob). Otro compañero, Brancusi, le inició en la escultura. Pero fue en la pintura donde destacó, con sus retratos y bellos desnudos, donde se aprecia un arcaicismo, frecuentemente emparentado con la escultura indígena africana y con el cubismo.

Confluyen en sus mujeres las líneas arcaizantes y una cierta melancolía expresiva, cuando no una marcada sensualidad.

En 1917 conoció a Jeanne Hébuterne, con la que tuvo una hija. Ingresó en un hospital de París el 22 de enero de 1920 y falleció el 24, sin haber recuperado la conciencia. Su compañera, embarazada, se arrojó desde un quinto piso, al día siguiente del fallecimiento del pintor.

Nu couché aux cheveux dénués. 1917.

La muestra del Museo de Luxemburgo.

La exposición que ahora se puede ver en la capital francesa se inauguró el pasado 23 de octubre y permanecerá abierta hasta el 2 de marzo. Dado el éxito inicial, se espera alcanzar con ella un récord multitudinario en cuanto a la acogida de público.

La retrospectiva ofrece un centenar de telas y un valioso conjunto de dibujos del maestro italiano. Su comisario general, Marc Restellini, subrayó la calidad de las obras y puso de relieve el talento del pintor, que hubiese sido escultor, si su salud lo hubiera permitido.

En opinión de Restellini Modigliani murió muy joven, en 1920, todavía en pleno aprendizaje, lo que no le impidió encontrar un estilo propio, muy personal.

La exposición refleja la trayectoria del artista -marcada por la enfermedad, el alcohol y la droga-, interesado en el cubismo, el tachismo, el expresionismo y luego, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) en el arte de Africa, Asia y Oceanía, todavía atípico entonces, al que acompañó en sus telas de referencias italianas, impresionistas y fauvistas.

Entre los cuadros exhibidos en París figuran los célebres retratos de Paul Guillaume, sus compañeras Béatrice Hastings y Jeanne Hébuterne y sus amigos. También aparecen por primera vez algunas telas nunca expuestas antes.

Los dibujos muestran otro de los aspectos esenciales del artista, su trabajo gráfico, brillante y tan virtuoso como el de Pablo Picasso y Henri Matisse, indispensable para la comprensión de su obra, estimó Restellini.

El museo evoca, además, "el inmenso talento de escultor" de Modigliani, "con un conjunto único de sus cariátides esculpidas, pintadas y dibujadas", con las que escandalizó a sus contemporáneos y que permiten comprender mejor el proyecto de "Templo de lo voluptuosidad" que imaginó cuando compartió taller con Constantin Brancusi.

Amigo de Max Jacob, Picasso y otros grandes de su tiempo, Modigliani fue descubierto tardíamente por el mercado, pocos años antes de morir en París, víctima de una meningitis tuberculosa. Su muerte desesperó a su última compañera, Jeanne Hébuterne, embarazada de ocho meses, que se suicidó dejando sola a la pequeña hija de ambos, Jeanne, a quien Restellini acusa de haber desvalorizado la obra paterna por haber reconocido como auténticos varios cuadros falsos.

La heredera del artista no fue la única que actuó así y las numerosas falsas atribuciones son una de las razones por las que, en su opinión, su obra no ha sido aún reconocida verdaderamente como una de las más importantes del siglo XX.

La organización de esta muestra se efectúa sobre un orden cronológico, agrupando los distintos trabajos en función de determinados individuos (coleccionistas) que fueron clave en la vida del artista italiano. El capitulo uno se relaciona con Paul Alexandre, médico y mecenas; el segundo con Paul Guillaume, el merchante y coleccionista, y el tercero con Zborowski, el merchante-poeta.

La muestra sucede en el prestigioso centro cultural francés a otras dos magníficas exposiciones, una sobre Rodin y otra relativa a Rafael.  

Surrealismo en el Centro Pompidou

El Centro Pompidou de París presenta hasta el 24 de junio una magnífica muestra artística titulada “La revolución surrealista”, que recoge un excepcional conjunto de obras de artistas clave del siglo XX.

La muestra lleva el mismo nombre de la revista que Andre Bretón fundó en 1925, titulada "La revolución surrealista", una revolución que aglutinó a pintores y escritores que recurrieron al impacto del subconsciente en el comportamiento humano, tesis en la que había profundizado Sigmund Freud.

En un mundo dominado por el cambio social y tecnológico, los artistas modernos se enfrentaron desde el XIX en un vertiginoso afán de búsqueda de nuevos horizontes. Fue así como se sucedieron impresionistas, expresionistas, futuristas, simbolistas, cubistas, dadaístasЕ en una permanente vorágine, atizada por el rol económico del arte, aupado a elemento de consumo diario por el crecimiento de una amplia burguesía y agitado por el surgimiento de notables galeristas que imprimieron su sello en las vanguardias.

Los antecedentes del surrealismo son lejanos. Algunos están en los mundos medievales o en obras maestras como la de El Bosco; otros son más cercanos, como el dadaismo, movimiento artístico anarquista nacido en la segunda década del siglo XX, como posición antitética, nihilista, negativa frente a un mundo Цel occidental- empeñado en la destrucción.

En un ambiente denso de los días de guerra, los dadaístas rechazaron los valores occidentales, los dogmas y de las teorías capitalistas y mostraron su pintura en galerías y cafés, singularmente en Zurich y luego en otros puntos, como París, donde Tzara fue predicador de la doctrina.

El surrealismo fue en alguna medida el hermano positivo del dadaísmo; pensó en construir desde el rechazo a la realidad objetiva. Bretón creyó percibir una afinidad entre el arte y la locura cuando atendía a los heridos durante y fue quien se empeñó en "romper las ataduras a la razón". …l coincidió con Tzara en el París de la posguerra.

Los surrealistas huyeron a la par del juego estético de alguno de los ismos y del cientificismo de otros, para buscar un mundo donde engarza la realidad con los sueños; rebuscaron en el alma humana y en los mitos, creando una visión moderna de la mitología. Si el hombre renacentista imaginó un portal de Belén o la escenografía de un tema de Dionisos o Venus con un fondo de torres góticas, el surrealista crea una nueva mitología donde aparecen nuevos seres hijos del sueño y de la modernidad: relojes viscosos, máquinas inútiles, tigres armados de fusil. Y creó también unos edenes de arena o de agua, donde convivía una nueva humanidad, una nueva fauna y unos nuevos dioses.

A partir de un paisaje o un objeto, el surrealista provoca otra realidad, subvirtiendo la lógica y las doctrinas burguesas, rompiendo inercias, morales y convenciones.

En la muestra del Centro Pompidou, se presentan Цhasta fin de junio- seiscientas obras, de unos 60 artistas, en las que se rastrea la huella del surrealismo, desde los años veinte hasta la mitad del siglo XX.

Las notables obras de Dalí, Max Ernst, Picasso, Miró, Magritte, y otros muchos artistas vinculados al surrealismo proceden de los fondos del propio centro y de otros destacados museos de Europa y América, así como algunos tan lejanos como el de Arte Contemporáneo de Teherán, que prestó un fresco de Max Ernst, que preside la primera sala, al lado de unas telas de De Chirico.

En un total de 20 salas del centro, se muestran también obras de ”scar Domínguez, Giacometti, Wifredo Lam, Dora Maar, Man Ray, André Masson, Roberto Matta, Francis Picabia, Yves Tanguy, André Breton, etc. La muestra abarca no sólo trabajos pictóricos, sino esculturas, collages, películas, poemas, libros y cuadernos, incluido el célebre "Manifiesto surrealista", así como y objetos de todo tipo que inspiraron al grupo, desde las máscaras y estatuillas africanas a las piedras semipreciosas, muñecas, amuletos indígenas y animales disecados.

Los artistas se presentan a través de conjuntos monográficos, documentados con elementos y curiosidades oportunas, bajo epígrafes como Sueño, Noche, Ciudad, Historia natural, Erotismo o Blasfemia.

Todo se ordena en función de la "Epifanía del shock", eje central de toda obra surrealista, cuyos motivos y temas se imponen brutalmente al espectador, tomado siempre por sorpresa y asaltado por múltiples preguntas ante enigmas sin respuesta, según el comisario de la muestra, Werner Spies, quien reconoce que las obras Цahora ya en la retina colectiva- han perdido el impacto y su extrañeza de antaño, porque los postulados surrealistas se han integrado ya, de alguna manera, en el nuevo modo de percepción del hombre actual.

Sin el aporte surrealista, nuestro modo de percepción e interpretación no podría comprender las instalaciones artísticas, videoclips, películas, publicidad y experiencias interactivas a las que el ser humano de nuestros días está acostumbrado. Es cierto que los surrealistas ampliaron el campo de la belleza y del pensamiento, a la par que dejaron un regusto por lo arbitrario y lo contradictorio.

La plenitud surrealista comienza con la década de los años veinte, al final de la Primera Guerra Mundial, y concluye en la década de los años cuarenta, con la Segunda Guerra Mundial, catástrofe que conduce al exilio a muchos artistas, fundamentalmente hacia América. Masson, Max Ernst, Dalí, Granell, Duchamp, y otros muchos surrealistas vivieron algún tiempo allí

Pero así como triunfó el movimiento en lo pictórico, e incluso en el cine Цel ejemplo de Buñuel es emblemático- su recorrido en la literatura no alcanzó el vigor esperado.

En Estados Unidos, buena parte de los huidos prosiguió con una obra fecunda, pero en ella mermó el sentido colectivo de la generación surrealista, y se aflojó el sentido provocador de la obra. En alguna medida, la inquietud y la rebeldía acabaron asimiladas por la gran maquinaria del capitalismo.

Los surrealistas alimentaron la vanguardia artística de Estados Unidos, pero cuando volvieron a Europa se encontraron con otros que ya habían esgrimido nuevas rupturas.

París retorna a ser durante esta primera mitad del 2002 la capital francesa del surrealismo, hasta que la exposición se traslade a Dusseldorf, donde se podrá admirar de julio a noviembre próximos. En uno y otro lugar, en torno a la exposición se programan películas y debates sobre el tema.

Datos adicionales:

Comisario general: Werner Spies; comisaria adjunta Isabelle Merly; coordinación Marie-Odile Peynet.

Itinerancia: centro Pompidou, París, del 6 de marzo al 24 de junio; Kunssammlung Norrheim-Westfalen de Dusselsorf, del 30 de julio al 30 de noviembre.  

El mundo de Picasso y Mitra, en París

El toro en la pintura de Pablo Ruiz Picasso es el eje de la muestra de la exposición "Picasso, bajo el sol de Mitra", que se presenta en París, hasta el 4 de marzo.

La muestra, en el Museo Picasso de París, reúne un centenar de obras del artista entre dibujos, grabados, pinturas y esculturas en las que aparece la imagen del toro, entre ellas la serie del Minotauro, la Crucifixión de 1930 y la composición Cabeza de Toro.

Sobre el mismo tema se exponen unas 50 esculturas y cerámicas prehistóricas y de Mesopotamia, Grecia y Roma clásicas, los etruscos y los celtas, prestadas por el Louvre o el Museo Arqueológico de Madrid, entre otros.

La muestra, pretende establecer puentes entre la modernidad y las culturas de Mesopotamia, Grecia o Roma, siempre con el toro como figura central.

Según los organizadores, estas esculturas demuestran "cómo Picasso supo encontrar la inspiración en creencias muy antiguas y cómo les dio forma y vida". "La obra de Picasso es la resurrección más asombrosa del poder mítico e iconográfico" del mitraísmo, un culto procedente de Oriente y presente en Roma y en el norte de Europa con centenares de templos consagrados a Mitra entre los siglos II y IV, agregaron.

Según los organizadores de la muestra, el artista demostró una "gran fidelidad a la imaginería sacra" y dio "un sentido trágico particular a la efigie del Minotauro", presente por ejemplo en Creta y en los frisos del Partenón, en los que se describe el sacrificio del toro.

La veneración del toro, encarnación de las fuerzas masculinas de la naturaleza salvaje y la fertilidad, es uno de los puntos comunes de numerosas culturas europeas. En la Edad de Bronce, las formas de culto se traducen en el enfrentamiento del hombre y el toro, y entonces aparecen las primeras tauromaquias, ritos a la vez que manifestaciones deportivas que sobreviven hasta la actualidad en las corridas.

También en Creta se multiplican hacia el año 1400 antes de Cristo los frescos de acróbatas saltando sobre toros, y en la Grecia clásica, en el siglo V antes de nuestra era, los famosos frisos del Partenón ilustran el sacrificio de ese animal.

La fuerza de atracción de ese culto de origen asiático, que a partir de Siria y Anatolia se expandió rápidamente por todo el Mediterráneo Occidental, se debió a que se inscribe en una antigua tradición de culto que se remonta a las imágenes de toros de las pinturas rupestres del Paleolítico.

En el siglo primero de nuestra era fue introducido en Occidente por las legiones romanas que habían luchado contra los partos y el culto contagió también a la administración del Imperio.

Vinculado desde su más tierna infancia al mundo del toro, Picasso nunca dejará de representar la figura del animal, ya sea en su vertiente monstruosa como en su versión antropomorfa, entroncando con el mito del minotauro. El universal artista logró que el toro y el torero intercambiaran papeles, cambió el sexo de alguno de los protagonistas de sus composiciones y realizó, en definitiva, una simbiosis de sexo, muerte y religión.

Picasso no dejaría de dibujar, de pintar, de esculpir la efigie impresionante, ora monstruosa ora antropomorfa, lo mismo destructora que protectora, de ese animal sagrado. Tras haber multiplicado en su obra gráfica y en su pintura las escenas de corridas, a las que fue siempre tan aficionado y a las que siguió acudiendo con asiduidad en su exilio del sur de Francia, Picasso dio al culto del dios toro un sentido trágico particular muy próximo al sentido de sacrificio de las grandes religiones antiguas.

En los años treinta del siglo pasado, Picasso creó su serie de las Minotauromaquias, en muchas de las cuales ese animal se ve confrontado a una joven, y durante la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial el artista asociará las imágenes taurinas con el tema de la muerte.  

Nuevo Museo Guimet

Entre el centenar de museos de la capital francesa existe uno de elevado interés: el Guimet, dedicado al arte oriental, cerrado desde hace un lustro, y reabierto en la segunda quincena de febrero.

Avalokiteshvara. Camboya, siglo VII. Museo Guimet. Copyright

El Museo Guimet de las Artes Asiáticas es uno de los mejores y más completos del mundo en su especialidad, y ha sido sometido a una profunda renovación y ampliación, que han costado 53 millones de euros, costeados en parte por mecenas de Corea y Japón.

El nuevo centro tiene unos fondos de 45.000 joyas, pinturas, objetos religiosos, esculturas, tapices, lacas, estelas funerarias, cerámicas y dibujos del siglo XVIII antes de Jesucristo al siglo XVIII.

Dirigieron las obras de remodelación los arquitectos Henri y Bruno Gaudin, que además de transformar por completo la imagen del museo le han añadido 3.000 metros cuadrados, para llegar a un espacio total de 13.000 metros.

De los grandes fondos, la muestra presenta una 3.500 piezas. No son más que antes. El director de la muestra, Jean-Francois Jarrige, sostiene que el objetivo no es mostrar muchas más obras que antes, sino poner de relieve las expuestas.

Los fondos, indicó, se han enriquecido recientemente de forma sustancial mediante varias adquisiciones de importancia, nuevas donaciones y a una vasta campaña de restauración y de remodelación de elementos nunca expuestos anteriormente.

Hay que apuntar que parte clave de la remodelación del museo ha consistido en la reubicación de materiales en función de ordenados criterios culturales.

Uno de los puntos negativos que tenía el anterior museo era el de aparentar más criterios de almacén que de exposición ordenada en función de las distintas civilizaciones orientales.

En el espacio incrementado hay ámbitos para auditorio, biblioteca y zonas de exposiciones temporales. Las exposiciones temáticas temporales se inician el próximo 3 de febrero con una muestra titulada El Asia de las estepas: de Alejandro Magno a Gengis Khan.

Se han reequilibrado también los espacios dedicados a los diferentes países de la región, como Japón y, sobre todo, Corea, país del que el museo conserva colecciones muy valiosas. La presencia de excelentes pinturas de China, Corea y Japón, casi totalmente ausentes antes de la remodelación, contribuirá a ofrecer una imagen más coherente del museo, señaló el director del mismo.

Todo ello permitirá comprender mejor la difusión hacia el este y el sudeste de las formas religiosas hindúes(por la ruta de la Seda y por las vías marítimas) o la expansión de la civilización china en todo el Lejano Oriente. La remodelación del Museo Guimet se impulsó por el actual ministro francés de Educación, Jack Lang, titular de Cultura en 1992. El Museo Guimet fue creado en 1889 por el industrial y coleccionista Emile Guimet.

Datos de interés
Dirección del centro: 45, rue Boissière 75116 París
Teléfono: 01 45 05 00 98  

Louvre. Récord histórico y novedades

El Louvre, que acaba de alcanzar un récord histórico de visitantes con la muestra "Delacroix (1798-1863)", anuncia nuevas exposiciones de interés para los próximos meses.

Eugène Delacroix. Autorretrato. Musée du Louvre, Paris. © RMN–Grand Palais / Art Resource, NY / Michel Urtado

Guiarte.com. París, 30/07/2018

El 23 de julio de 2018, al cierre de la exposición "Delacroix (1798-1863)" contabilizó una cifra de 540,000 visitantes, con un promedio diario de 5,156. Esta retrospectiva histórica dedicada a uno de los gigantes del arte francés, la primera desde 1963, se convierte así en el mayor éxito que haya conocido una exposición del Louvre en su sede.

Después de su éxito en París, la exposición se presentará del 17 de septiembre de 2018 al seis de enero de 2019 en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, coorganizadora de este evento. Será la primera retrospectiva dedicada a Delacroix en Estados Unidos.

Un sueño de Italia. La colección del Marques Campana

Del 7 de noviembre al 11 de febrero de 2019, en el Louvre se presenta Un rêve d’Italie. La collection du Marquis Campana.

El Louvre y el Museo del Hermitage se asocian para una exposición sobre la rica colección de Giampietro Campana, reunida principalmente entre los años 1830 y la década de 1850. Por primera vez desde su dispersión en 1861 la exposición presentará una imagen casi completa de la gran colección privada del siglo XIX, que se caracteriza por su riqueza (más de 12 000 elementos: objetos arqueológicos, pinturas, esculturas, objetos de arte...) y su calidad.

La exposición reúne más de 500 obras, incluidas muchas obras maestras, como el Sarcófago de los cónyuges, famosa obra etrusca, o La batalla de San Romano, de Paolo Uccello. También sirve para mostrar al público la figura romántica del coleccionista romano Giampietro Campana (1808 -1880), aristócrata conocido por su gran colección de arte de todas las épocas, especialmente de Italia, parte de la cual fue adquirida por Francia

Contraataque de Michelotto da Cotignola, una de las tablas de La batalla de San Romano, de Paolo Uccello, que pertenece al Louvre.Paris Musee du Louvre

Claroscuro. Cranach, Rafael, Rubens ...

Del 18 de octubre de 2018 al 14 de enero de 2019, se ofrece la muestra que se basa en obras de colecciones francesas (Louvre, BNF, Custodia y Fundación ENSBA, Museo de Bellas Artes de Besançon) y extranjeras (Museo Británico, el Museo Ashmolean y Rijksmuseum) para presentar un panorama cronológico del mundo del claroscuro de grandes maestros del Renacimiento y el manierismo europeo, como Peter Paul Rubens, Parmigianino, Beccafumi Domenico y Hans Baldung Grien.

Reinos olvidados. Los herederos del Imperio Hitita

Del 17 de abril de 2019 al 29 de julio de 2019, se presenta en el Louvre esta muestra sobre el arte del Asia Occidental, coordinada por Vincent Blanchard del departamento de Antigüedades Orientales.

El imperio hitita, rival del antiguo Egipto, dominó Anatolia y extendió su influencia sobre el occidente asiático hasta alrededor de 1200 a,C. Su caída dio lugar a la aparición de nuevos reinos por la actual Turquía y Siria, herederos de tradiciones políticas, culturales y artísticas del imperio desaparecido.

La exposición invita a descubrir lugares míticos de esta civilización olvidada como las ruinas de Tell Halaf, situadas cerca de la actual frontera turco-siria Este importante sitio fue descubierto por Max von Oppenheim que dirigió las excavaciones de 1911 a 1913. Las grandes esculturas que adornaban el palacio del rey arameo Kapara fueron llevados a Berlín, donde estuvieron expuestas a los graves daños de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Un gran trabajo de restauración llevado a cabo a principios de la década del 2000 les permitió ser rehabilitados.

Y… Léonardo da Vinci

Entre las novedades para el 2019, hay que destacar que el Louvre está planeando también una exposición excepcional dedicada a Leonardo da Vinci. Se verá del 24 de octubre de 2019 al 24 febrero 2020, Con motivo del quinto centenario de la muerte del artista italiano, en Amboise en 1519.

Una gran muestra sobre Delacroix

El Louvre anuncia la próxima exposición dedicada al romántico Eugène Delacroix (1798-1863) organizada en colaboración con el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Eugène Delacroix, La muerte de Sardanápalo.1827. En el Museo del Louvre, donde se anuncia una gran muestra sobre el pintor romántico francés.

Guiarte.com. París, 6/2/2018

La muestra se verá del 29 de marzo al 23 de julio y es una oportunidad para contemplar reunidas obras maestras del artista conservadas en museos franceses (Lille, Burdeos, Nancy, Montpellier, ...) y préstamos excepcionales de los Estados Unidos, Gran Bretaña , de Alemania, Canadá, Bélgica y Hungría.

Delacroix es uno de los grandes de la pintura francesa y, sin embargo, en la capital francesa no se le ha dedicado una retrospectiva completa desde 1963, en el centenario de su muerte. Ahora el Museo del Louvre, rendirá homenaje a la carrera artística de Delacroix a través de una exposición histórica que reúne 180 obras, la mayoría de ellas pinturas.

Desde los grandes toques brillantes que hicieron famoso al joven artista en los salones de la década de 1820, hasta las últimas composiciones religiosas o paisajísticas, poco conocidas y misteriosas, el recorrido resalta la tensión que caracteriza la creación de un artista a la vez interesado en la originalidad y movido por el deseo de ser parte de la gran tradición de los artistas flamencos y venecianos de los siglos XVI y XVII.

La exposición también intenta responder a las preguntas que aún se plantean sobre una carrera larga, abundante y frecuentemente renovada, e invita al público a conocer a una personalidad trabajadora, crítica y culta, exitosa en la escritura, la pintura y el dibujo.

Aún queda mucho por entender sobre la carrera de Delacroix, desarrollada durante más de cuarenta años (desde 1821 hasta 1863), pero las pinturas que la dieron celebridad fueron en su mayoría producidas durante la primera década, cargadas de intensidad emocional, en las que late la influencia de Théodore Géricault.

En efecto. En 1822 ya expone “Dante y Virgilio en los infiernos”; poco más tarde, “La matanza de Quíos”, y en el 1827 ya había pintado “La muerte de Sardanápalo”. Son cuadros que deslumbraron por la energía, los colores, los vigorosos cuerpos, la fantasía y a veces la unión de lo macabro y lo erótico.

La exposición propone una mirada a las motivaciones que pueden haber inspirado y dirigido su actividad pictórica a lo largo de su larga carrera, dividida en tres períodos principales.

La primera década, de la conquista y el triunfo, está bajo el signo de la ruptura con el sistema neoclásico, en beneficio de un reenfoque sobre las posibilidades expresivas y narrativas del medio pictórico.

Eugène Delacroix, Cesto de flores caído en un jardín. 1849. Imagen del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Luego, Delacroix se centra más en una labor como decorador de interiores, en especial en palacios y templos. En su pintura de caballete se observa una tensión entre lo monumental y lo decorativo. En los últimos años pareció estar dominado por una fuerte atracción por el paisaje, atemperada por un esfuerzo de síntesis retrospectiva personal.

Estas claves interpretativas permiten proponer una clasificación renovada que va más allá de la mera agrupación por género y colocan la producción pictórica de Delacroix en relación con los grandes lineamientos artísticos de su tiempo: el romanticismo ciertamente, pero también el realismo, los historicismos, el eclecticismo.

Picasso y el brillo de Marie-Thérèse

París (Museo Picasso) y Londres (Tate Modern) muestran un año intenso en la vida y obra de Picasso (1932) donde brilla sobremanera la presencia de Marie-Thérèse, la amante del pintor.

París (Museo Picasso) y Londres (Tate Modern) muestran un año intenso en la vida y obra de de Picasso: 1932

Artemio Artigas. Guiarte.com. París 10/10/2017

En el Musée National Picasso de París, del 10 de octubre al 11 de febrero, se presenta “Picasso 1932. Année érotique”. Luego, del 8 de marzo al 9 de septiembre de 2018 se verá la exposición en la Tate, bajo el título Picasso 1932 – Love, Fame, Tragedy.

Marie-Thérèse Walter y Pablo Picasso se conocieron en 1927, aunque algunas evidencias sugieren que ya hubo algún contacto dos años antes. Era una jovencita que atrajo al artista malagueño y que puso en crisis permanente el matrimonio de este con la bailarina rusa Olga Khokhlova.

La difícil, fecunda e íntima relación se puede rastrear en la obra de Picasso, quien plasmaría la imagen de su amante con trazos brillantes y llenos de color, en un estilo que se ha definido como cubismo curvilíneo, donde conviven las geometrías con la sinuosidad de la curva y un color vigoroso.

Aquella relación emocional duraría una década y terminó Cuando Picasso se enamoró de la de fotógrafo Dora Maar. Se dice que ambas mujeres se pelearon por él en el interior del taller, en un enfrentamiento que atizó el propio pintor.

“Picasso 1932. Año erótico” es la primera exposición dedicada a un año de creación del artista, del 1 de enero al 31 de diciembre, y la exposición presenta obras maestras esenciales en la carrera de Picasso como Le Rêve (El sueño) o Mujer ante el espejo, así como numerosos documentos de archivo que ayudan a situar las creaciones de aquel año en su contexto.

Mujer en el sillón rojo. Pablo Picasso 1932.Musée national Picasso-Paris Photo © RMN-Grand Palais (musée national Picasso-Paris)/ Thierry Le Mage © Succession Picasso

Le Rêve es un cuadro mítico de Picasso, en el que presenta a su amante dormida, con la cabeza hacia atrás, mostrando sus senos. Las geometrías sinuosas, el brillante colorido y la tranquilidad de la imagen otorgan a esta obra un enorme atractivo y una acusada sensualidad. Es la obra que protagoniza el cartel de la exposición.

La muestra, organizada en colaboración con la Tate Modern de Londres, invita al visitante a realizar un viaje estrictamente cronológico por la producción de un ejercicio concreto, en un momento de gran interés por la calidad artística del pintor español y el intenso momento emocional del mismo.

Son más de 110 pinturas, dibujos, grabados y esculturas que permiten seguir paso a paso la producción picassiana, moviéndose entre el apartamento en París, su estudio en Boisgeloup y la costa de Normandía; entre la familia, la modelo y amante Marie-Thérèse Walter y un gran círculo de amigos y colegas.

Mujer desnuda en el sillón rojo. Pablo Picasso 1932.Tate © Succession Picasso

El 1932 fue un año extraordinario. A lo largo de él, el pintor creó algunas de sus obras más queridas, desde retratos de colores saturados hasta dibujos surrealistas y sus obras alcanzaron un nuevo nivel de sensualidad, que aún cimentaron en mayor medida su celebridad como el artista más influyente del comienzo del siglo XX. Fue el 1932 un año en el que también profundizó en su trabajo escultórico, en su recién adquirida finca rural de Boisgeloup, en compañía de Marie-Thérèse, y el momento de las grandes retrospectivas de su obra en la Galerie Georges Petit de París y la Kunsthaus de Zurich. También en 1932 apareció el primer volumen del Catálogo razonado de la obra.

Los pintores Cousin, en el Louvre

El Louvre dedica a partir del 17 de octubre una muestra a una destacada familia de pintores del siglo XVI: Jean Cousin padre e hijo

Eva Prima Pandora, de Jean Cousin padre, en el Louvre

París, 11 de octubre de 2013

Jean Fouquet sería el pintor francés representativo del siglo XV; en el siglo XVII destacan Georges de La Tour y Nicolás Poussin. En el intermedio estarían los Cousin, según recuerda el comunicado de prensa del Louvre que anuncia la muestra.

A través de una selección de 60 obras, la exposición del Louvre es una oportunidad para hacer justicia de forma especial a Cousin padre, un artista variopinto y figura del Renacimiento francés, quien dejó para la posteridad el primer gran desnudo realizado por los artistas galos.

Cousin padre (Sens, hacia 1500 - París, hacia 1560) trabajó cartones para tapices y vidrieras, fue pintor, grabador, escultor... e incluso escribió un conocido Libro de perspectiva, que influyó en los artistas galos de su tiempo. Su prestigio rebosó las fronteras francesas y alcanzó Italia, y recibió elogios de Vasari.

La Eva Prima Pandora, el primer gran desnudo francés, recientemente restaurado, es una gran tabla, su obra más emblemática. La protagonista está recostada en el interior de una cueva, en un bello paisaje y en torno a ella se observan diversas simbologías cristianas y del clasicismo griego. La figura de Eva está seguramente influida por las venus de Tiziano, en tanto que en sfumato de la lejanía y la propia composición del escenario recuerda a da Vinci.

Jean Cousin Hijo. El Juicio Final, en el Louvre.

La obra de Jean Cousin padre sigue siendo difícil de diferenciar respecto a la de su hijo (1522 - 1594). Esta dificultad es especial cuando se refiere a cartones para vidrieras o tapices. Cousin hijo prolongaría la actividad y el estilo hasta el fin de siglo, dejando dibujos, grabados y oleos, de los cuales el más conocido es el Juicio Final (1585) también en el Louvre

La exposición reúne un gran conjunto de obras dispersas en las colecciones del Louvre, que posee trabajos importantes en pintura tapicería y escultura... pero también materiales traídos de instituciones de París y del resto de Francia. Cinco piezas han sido seleccionadas de los museos provinciales - una estatua de Chartres, una mesa de Montpellier, dos dibujos de Angers y Rennes, y un trabajo en vidrio de Dijon.

Son comisarios de la muestra Cécile Scailliérez, del departamento de Pinturas del Louvre, y Dominique Cordellier, del departamento de Artes Gráficas. Del 17 de octubre al 13 de enero de 2014

Aniversario Delacroix

Delacroix habitó en Saint-Germain-des-Prés. Allí, en su museo, se puede encontrar el espíritu del artista, en el 150 aniversario de su fallecimiento, que se cumple ahora.

Museo Nacional Eugène-Delacroix © Paris Tourist Office/Amélie Dupont

París, 15 de julio de 2013

"Mi vivienda es encantadora.… La vista de mi pequeño jardín y el aspecto risueño de mi taller me causan siempre un sentimiento de placer" escribió el artista..

El museo nacional Eugenio Delacroix está situado en el último apartamento y taller ocupados por el pintor. Delacroix se instaló 6, rue de Furstenberg el 28 de diciembre de 1857 con el fin de acabar el decorado de la capilla de los Santos Ángeles de la iglesia San-Sulpicio, trabajo que le había sido encargado, desde 1847.

Con problemas físicos por aquel entonces, el artista deseaba acabar su obra y estar más próximo de la iglesia. A través de su amigo, el restaurador de cuadros Étienne Haro, encontró una vivienda tranquila y aireada y próxima de Saint Sulpice, situada en el primer piso, entre patio y jardín de un edificio que formaba parte de antiguas comunas del palacio abacial de Saint Germain-des-Prés.

Una vez instalado, Delacroix, pasados los trastornos de la mudanza, quedó encantado de este nuevo lugar donde había tenido la posibilidad de construir su taller en el seno de un jardín del que era beneficiario. Vivió en este lugar hasta su muerte, el 13 de agosto de 1863. Ahora se conmemora el 150 aniversario.

Salvado el lugar en los años 1930 gracias al compromiso de grandes artistas y de personalidades intelectuales reunidas alrededor del pintor Mauricio Denis en el seno de la Sociedad de los Amigos de Delacroix, el apartamento se transformó en museo, luego adquirió rango de Museo Nacional en 1971 y se vinculó al Louvre desde el 2004.

Le museo Delacroix reúne un conjunto de colecciones ligadas al pintor francés: pinturas, pasteles, dibujos, litografías, así como un conjunto importante de cartas y de memorias. Se trata de un lugar íntimo donde es factible el encuentro con el espíritu del creador artístico.

Museo Nacional Eugène-Delacroix © Paris Tourist Office/Amélie Dupont

Delacroix écrivain

Delacroix murió a la edad de sesenta y cinco años, en este lugar de la calle de Furstenberg donde está instalado hoy el museo que lleva su nombre. Con ocasión del aniversario de la desaparición del artista, el museo Delacroix exhibe dibujos, escritos y cartas de sus colecciones, enriquecidas con adquisiciones recientes.

Pintor excelente del siglo XIX, Delacroix fue también un escritor notable, cuyas calidades de expresión literaria estaban apoyadas por una cultura clásica profunda y un sentido agudo de la composición y de la narración. Del 15 de junio al 23 de septiembre.

La Victoria de Samotracia recuperará su brillo

El próximo mes de septiembre, la Victoria de Samotracia será sometida un tratamiento para recuperar su esplendor, una tarea que se desarrollará a lo largo de un año, según anuncia el Museo de Louvre.

Victoria de Samotracia. Musee du Louvre.

París, 7 de febrero de 2013
La Victoria de Samotracia, es una bellísima obra helenística descubierta en el siglo XIX en Samotracia, y que parece ser un trabajo de un escultor de la escuela de Rodas, del siglo II a.C.

Esta estatua alada, que se halla en el museo de Louvre, tiene una altura de 2,5 metros, aproximadamente, y representa a una figura femenina posada en la proa de un barco, envuelta en unas finas ropas que el viento adhiere a su carne, con lo que los ropajes dejan ver una magnífica anatomía.

Toda la obra seduce al espectador, con ese movimiento que tiene tanto merced a la torsión del cuerpo como por efecto del aire, como por esa carnalidad que trasciende a los ropajes... Se halla expuesta en un marco extraordinario, en una escalera del palacio parisino, con lo que se resalta la propia monumentalidad del trabajo artístico. Es, sin duda, uno de los enclaves más bellos del Louvre.

La comisión de restauración del museo, reunida el pasado 18 de enero, dio su acuerdo para comenzar la restauración de la Victoria de la Samotracia a principios de septiembre de 2013, y anunció que una subcomisión de expertos internacionales seguirá los trabajos, que incluirán también la recuperación de la escalera monumental que preside.

Esta tarea, con un costo de tres millones de euros, pretende resolver problemas de estructura que no habían sido resueltos en el momento de la restauración precedente de 1934, y a devolver al mármol de la Victoria su tonalidad de origen, recobrando el contraste del mármol blanco de la estatua con el mármol gris de su base en forma de barco, efecto estético hoy enmascarado por el enmugrecimiento del monumento.

Victoria de Samotracia. Musee du Louvre.

El museo desea devolver a esta ocasión su esplendor a una de las puestas en escena más acertadas del Louvre restaurando esta parte del Palacio: escaleras, paredes y las bóvedas que enmarcan a la obra de arte.

La tarea exige el desplazamiento de la Victoria a una sala vecina, la de las Siete Chimeneas, antiguo cuarto del Rey. La operación es la primera etapa de la renovación de las salas del departamento que se proseguirá con los espacios dedicados a las colecciones de antigüedades etruscas y romanas.

Esta iniciativa ha contado con el apoyo de varios patrocinadores: la sociedad Nippon Television holdings Nippon Television Holdings, de F. Marc de Lacharrière (Fimalac) y de Bank of America Merrill Lynch Art Conservation Project.

El museo organizará encuentros mensuales con público para dar cuenta de esta restauración y la reinstalación de la Victoria está prevista para la primavera de 2014.

Comisario de la restauración Jean-Luc Martinez, director del departamento de las Antigüedades griegas, etruscas y romanas del museo del Louvre.

Diez millones de visitantes del Louvre

En el año 2012, el museo del Louvre alcanzó una cifra extraordinaria de visitantes: casi diez millones, uno más que el año precedente.

Detalle del León de Monzón, hacia el siglo XII. En el departamento de Arte Islámico del Louvre. Imagen del Musee du Louvre

París, 3 de enero de 2013

Este nuevo récord confirma el primer sitio mundial del museo del Louvre, puesto que se ha reforzado en 2012 con la apertura, en septiembre, del nuevo departamento de Artes del Islam, con un éxito notable, 650 000 visitantes durante el último trimestre 2012.

Los visitantes extranjeros han sido crecientes, con una progresión notable de los chinos, en el grupo de cabeza con los estadounidenses. También hay elevadas cifras de brasileños, italianos y alemanes.

Además del éxito de las colecciones permanentes, la riqueza de la programación del año 2012 ha facilitado esta cifra mágica de visitantes, entre las muestras, las dedicadas a Alejandro de Macedonia; Santa Ana, de Leonardo da Vinci, y los últimos años de Rafael de Urbino.

La Virgen y el Niño con Santa Ana es una de las composiciones más ambiciosas de Leonardo de Vinci. El Louvre presenta su restauración.

En la actualidad se pueden contemplar en el gran museo parisino, entre otras, las muestras relativas a los últimos años de Rafael, Los dibujos de Giulio Romano, Chipre entre Bizancio y Occidente, el escultor barroco ucraniano Johan Georg Pinsel, o una exposición sobre pinturas florales de Delacroix.

Como otro dato esperanzador, la gran atracción del Louvre sobre los jóvenes: el 50 por ciento de los visitantes no superaba los 30 años.

Las cifras exactas se darán a conocer oficialmente en febrero próximo.

Rafael de Urbino, últimos años

En el museo de Louvre, del 11 de octubre al 14 de enero de 2013 se puede ver una excelente muestra: “Rafael, los últimos años”

Rafael. Donna Velata (1512-18) Photo Scala Florecnce. Cortesia del M. Beni e at. Culturali

París, 21 de octubre de 2012

En colaboración con museo de Prado, el Louvre reúne ahora en una exposición histórica las obras realizadas por Rafael de Urbino en Roma durante los siete últimos años de su vida.

Alrededor de algunas obras maestras todavía no presentadas en Francia, un centenar de pinturas, dibujos y tapicerías vuelve a trazar el trayecto artístico del maestro y de sus dos principales alumnos, desde 1513, inicio del pontificado de León X, a 1524, cuatro años después de la muerte del de Urbino, fecha en la que Giulio Romano se marchó a Mantua.

Este período final del pintor, en el que se junta su pleno desarrollo estilístico con su prestigio y la afluencia de una gran demanda por parte de los nobles y del papado, constituye la cumbre del Renacimiento italiano.

Creador de decorados deslumbrantes, Rafael también es un inventor excepcional de composiciones en su pintura de caballete. Los grandes cuadros de altares y las Sagradas Familias destinadas a la devoción privada testimonian su voluntad de alcanzar una fuerza narrativa nueva.

La impresión dejada por sus "madonas", cuya dulzura y elegancia sedujeron tanto la posteridad, contribuyó sin duda a olvidar que Rafael revolucionó el arte del retrato, explorando posibilidades hasta entonces abandonadas por sus contemporáneos. Sus retratos subrayan la sensibilidad profunda del artista respecto a la psicología de sus modelos y su talento para representarla, como en el autorretrato con Giulio Romano y La Velata.

Pero Rafael no es un genio solitario. Un taller de cerca de cincuenta personas trabaja bajo su dirección para la realización de los numerosos pedidos que le van llegando.

Sus colaboradores de confianza, Giulio Romano y Gian Francesco Penni desarrollan también una actividad independiente en su taller. La confrontación inédita de los cuadros del maestro y de los de sus alumnos alumbra además el papel del taller del genio de Urbino.

La exposición procura facilitar la comprensión del grado respectivo de intervención de Rafael y de sus discípulos, merced a una confrontación inédita de las obras del maestro y las de sus alumnos –tomando en consideración las producidas durante los últimos tiempos de vida de Rafael y las de sus colaboradoras, producidas inmediatamente tras su muerte.

Comisarios: Vincent Delieuvin, conservador en el departamento de Pinturas, con asistencia de Cécile Beuzelin, colaboradora científica del departamento, museo del Louvre, y Miguel Falomir, jefe del departamento de las pinturas italianas del museo de Prado.

Hay en el Luvre otras dos exposiciones que complementan esta: "Giulio Romano. Elève de Raphaël et peintre des Gonzague" y "Luca Penni, un disciple de Raphaël à Fontainebleau".

París exhibe espadas de leyenda

Hasta el 26 de septiembre en el museo del Cluny de París se puede ver una muestra dedicada a las espadas, su uso y sus mitos.


Espada real francesa llamada de Carlomagno. París Museo de Louvre. Prensa RMN.Copyright
París, 2 de julio de 2011

La espada es sin duda uno de los objetos más representativos de la Edad media. Es a la vez arma de guerra, signo de poder y de justicia, objeto de lujo. Ninguna otra producción de la época suscitó tanto interés y fascinación.

“La espada. Usos, mitos y símbolos” es la primera manifestación dedicada a este tema. Reúne ciento veinte obras: un conjunto de espadas que cubre cada período del siglo V al XV, entre las que están algunas como las del granadino Boabdil o Juana de Arco, junto con manuscritos, pinturas, objetos de orfebrería y marfiles.

EL OBJETO

La espada está presente en todas las civilizaciones que practican la metalurgia, de la edad del Cobre hasta la época contemporánea. A través de objetos arqueológicos, la primera sección de la exposición presenta los aspectos relativos a su fabricación. El universo de los talleres y fraguas es evocado, por ejemplo, con la espada de Gicelin (primera mitad del Siglo XI), que lleva la firma de su herrero. Cualquiera que sea su forma, una espada es reconocible a sus cuatro partes: la lámina, la guardia, el cohete, el pomo.

Vidriera de la Sainte-chapelle: Caballero matando a un rey. Paris, 1243-1248. Museo del Cluny. Prensa RMN. Copyright

Más allá de estos elementos invariables, existe una variedad extraordinaria, en función de tipos (daga, faca, etc) y de decorados. Éstos, simples o lujosos, son muy a menudo reveladores de un contexto social y artístico.

EL USO REAL

La espada es primero una arma utilizada para vencer al enemigo y matar. El aprendizaje de su manejo es esencial en la educación de los caballeros y de los príncipes. Un tratado excepcional de combate de tradición germánica, manuscrito de finales del siglo XV, descubre la enseñanza de grandes maestros de esgrima, entre los que está Johann Lichtenauer.

La espada también es un instrumento de ocio, para la esgrima o incluso para la caza. Dos de las espadas muy raras de caza conservadas en el mundo están expuestas así: la de Felipe el Hermoso, rey de la corona de Castilla y padre de Carlos V, de finales del siglo XV, y la espada extraordinaria de caza de René de Anjou.

Además, se presenta también el uso de la espada por la mujer, con diversas representaciones.

USO SIMBÓLICO

Alrededor de la espada gravitan numerosos significados. La espada ilustra la prerrogativa real en materia de derecho y justicia, es utilizada en el momento de rituales fundamentales como la armadura y la coronación.

Puede también ser la imagen de la nación. Uno de los elementos notables de la exposición se refiere a las espadas "nacionales". Estas obras encarnan la representación de un país, haciéndole referencia a uno de sus soberanos. Podemos citar así la espada de Svante Nilsson Sture, regente de Suecia alrededor de 1500 y defensor de su independencia, o, para Francia, la espada célebre de Carlomagno.

Unción del rey y rito de la espada. París. siglo XIII. Bibliothèque Nationale de France. Prensa RMN. Copyright

La historia de este objeto, cuya leyenda es contada particularmente en la Canción de Roldán, resume las dimensiones múltiples de la espada. Objetos y armas unidos a las altas dignidades y funciones también están en la muestra. Con este objeto se presenta la espada de un condestable o el estoque pontifical, un obsequio ofrecido cada año en la Edad media por el papa a un personaje al que deseaba distinguir.

Y EL MITO

La espada posee como ningún otro objeto cierta parte de personificación y de magia. Algunas se volvieron míticas, particularmente en la esfera literaria y artística. Ellas llevan nombres célebres como Durandal o Excalibur. Están dotadas de calidades extraordinarios que permiten a su propietario quebrantar una roca o ser invencible.

Se citan en París entre otras las espadas de algunos santos, como Cosme y Damián, la de san Mauricio, etc. De los héroes, no podía olvidarse la referencia a la de Roldán.

La espada, usos, mitos y símbolos se presenta hasta el 26 de septiembre en el museo del Cluny, Museo Nacional de la Edad Media, de París, organizada por este centro y la Reunión de Museos Nacionales-Grand Palais.

Arte islámico en el Louvre

París cuenta con un nuevo foco de atracción artística: un extraordinario espacio expositivo dedicado la producción de los territorios islámicos.

Detalle del León de Monzón, hacia el siglo XII. En el departamento de Arte Islámico del Louvre. Imagen del Musee du Louvre

París, 18 de septiembre de 2012
Veinte años después de la gran obra de la pirámide, la creación del nuevo departamento de las Artes del Islam en el seno del museo del Louvre representa una nueva etapa en la historia del palacio y del museo.

Estamos ante un palacio en constante evolución desde hace ocho siglos, en el que ahora ve la luz un proyecto encaminado a presentar el inmenso patrimonio de arte islámico, la mayor parte dekl cualk no se mostraba, según las fuentes del museo parisino.

Distintos jefes de estado han venido impulsando el centro museístico, concebido en el siglo XVIII como museo universal en el que se presentasen los tesoros de todo el mundo. En el tramo final del siglo XX, el presidente Mitterrand impulsó esta idea del Gran Louvre, con innovaciones que en su tiempo fueron polémicas como la Pirámide de cristal. Y en 2003, el entonces presidente de la República Jacques Chirac anunció la creación de este octavo departamento patrimonial del Louvre, dedicado al Islam.

El 16 de julio de 2008, en la colocación de la primera piedra de la nueva instalación, Nicolás Sarkozy subrayó la importancia de este proyecto en el marco del diálogo entre las culturas y los pueblos. Y ahora, el proyecto ha llegado a ser una realidad que hoy inauguró Francois Hollande, quien ha aprovechado la ocasión para lanzar una defensa del patrimonio de todas las culturas y una condena a sus destructores.

Las obras expuestas en estos nuevos espacios reúnen dos colecciones: la del Louvre, a la que se añade una parte importante de la colección del museo de las Artes decorativas. Estas dos colecciones reunidas cubren el conjunto del campo cultural de la civilización islámica, desde España a la India, y en toda su envergadura cronológica, del siglo VII al XIX.

Bote de marfil de Al-Mughira, del año 968. Imagen del Musee du Louvre

Otra característica de este proyecto se refiere a su arquitectura. El trabajo arquitectónico se orientó a ganar nuevos espacios para la exposición -5.000 metros cuadrados- en el entorno del patio Visconti, en el mismo corazón del palacio del Louvre.

En opinión de Sophie Makariou, responsable del departamento de las Artes del Islam el departamento es el resultado de la obra más importante realizada en el museo desde los trabajos del Gran Louvre. Dotada de más de quince mil objetos y completada por las tres mil quinientas obras depositadas por el museo de las Artes Decorativas, esta colección testimonia la diversidad de las creaciones artísticas nacidas durante mil dos cien años de historia y de un territorio desplegado sobre tres continentes. “Los nuevos espacios ponen en evidencia así una de las colecciones más ricas y más bellas del mundo en el dominio de las artes del Islam”

A la nueva exposición hay que añadir un efecto de sinergia por la cercanía de las salas dedicadas a Oriente mediterráneo y la época romana, a las obras que provienen de territorios como el Egipto romano y copto, de Fenicia y de Palestina.

Entre las obras aparecen magníficos trabajos de numerosos países, aunque destacan algunas piezas de origen hispano, entre ellas el León de Monzón, bronce medieval que hasta el siglo XIX estaba en la localidad de Monzón de Campos y que ahora es uno de los iconos de la colección, o el bote de marfil de un califa de Córdoba, del siglo X..

Una mirada a Giotto

El Louvre presenta una excelente ocasión para dirigir una profunda mirada a Giotto di Bondone, Il Giotto, el artista italiano que rompió con el medievo y facilitó la llegada del Renacimiento.

Giotto. Santo Stefano (1330-1335). Del Museo Horne, Florencia.

París, 11 de marzo de 2013
Giotto (1267-1337) se dedicó a los temas religiosos, pero los acercó a la realidad mundana. Fue alabado por sus contemporáneos, Dante, Petrarca y Boccaccio, y estudiado por Leonardo y Miguel Ángel, quienes vieron en él a un rupturista que acercó el arte a un mundo sensible.

En efecto, Con Giotto, las figuras planas cargadas de simbolismo, de factura bizantina, dan paso a unos cuerpos en los que se percibe el volumen, la corporeidad. Los objetos, las construcciones y el paisaje empiezan a tener perspectiva. Frente a lo plano de la pintura bizantina, en Giotto aparece una visión “escultórica” de los seres humanos y la naturaleza.

Del 18 de abril al 15 de julio, se abre esta gran cita con 30 obras procedentes de colecciones francesas, y del extranjero (MOMA de Nueva York, National Gallery de Washington y centros artísticos de Florencia y Padua) que nos permiten acercarnos al taller, a los formatos de las tablas y a los compagni (asistentes) del pintor.

Giotto di Bondone nació en las proximidades Florencia, la ciudad donde murió en 1337 cuando estaba en la cima de su gloria. Pintor, arquitecto y escultor, su fama hizo que fuese reclamado de fuera de la Toscana, desde Milán a Nápoles. Desde los años 90 del siglo XIII ya tuvo que trabajar con colaboradores, para dar salida a las demandas.

Giotto, La estigmatización de san Francisco de Asís. Museo del Louvre. RMN-Grand Palais (Musée du Louvre) /Michel Urtado

La exposición arranca con un excelente punto de partida al contar con una serie de obras de Giotto y sus seguidores inmediatos en poder de las colecciones francesas, entre ellas el Louvre (Estigmatización de San Francisco de Asís, una cruz monumental y un cuadro de la crucifixión adquirido en 1999).

La división cronológica se inicia con “Los primeros años”, probablemente basados en una formación florentina en torno a Cimabue. Es aquí donde de muestran dos paneles notables, reunidos por primera vez, pintados al final de Duecento: Madonna de San Giorgio alla Costa, del Museo Diocesano de Florencia, y la estigmatización de San Francisco de Asís, del Louvre, uno de los tres cuadros de este pintor cuya producción da lugar a acalorados debates entre los historiadores del arte. Se perciben en estas obras los principios de un arte nuevo, más realista. Las figuras tienen una mayor presencia y peso, en tanto que se percibe la sensación de profundidad.

Luego se pasa a “La madurez dela artista, de Padua a la Santa Croce de Florencia, los años 1305-1325, donde se presente un préstamo excepcional del Civici Musei en Padua, el Dios Padre, de un conjunto de los más famosos del artista, la decoración de la Capilla de los Scrovegni en Padua (1303 - 1305).

Para terminar, se recuerda la estancia de “Giotto en la corte de los reyes angevinos de Nápoles 1328 a 1332”, cuando Giotto trabajó en torno a la corte de Nápoles, en la residencia real de Roberto de Anjou y de la Reina Sancha de Mallorca, y en el convento de Santa Clara.

Goya, testigo de su tiempo

La Pinacotheque de París acoge hasta el 16 de marzo de 2014, una exposición en la que intenta redescubrir a Francisco de Goya, como testigo extraordinario de su tiempo.

Francisco de Goya. La oración en el Huerto de los Olivos. 1819. En la exposición de la Pinacotheque de París. Museo Calasancio, Madrid © Escuelas Pías, Betania

París, 30 de octubre de 2013
La muestra se titula “Goya y la Modernidad” y en ella el gran pintor español (1746-1824) se presenta como testigo de su tiempo; un testigo que vivió una época convulsa de transformaciones sociales, políticas y de enfrentamientos bélicos; un tiempo en el que tuvo la oportunidad de reflejar miserias, guerras y conflictos mediante sus pinturas y grabados.

La muestra de Goya forma parte de una trilogía dedicada a pintores que en sus épocas han sido claves por su testimonio. En un periodo de transformaciones, Goya vio el mundo con una mirada cargada de modernidad. “Su voluntad de denunciar y de sublevarse contra su tiempo obligó a Goya a elecciones estéticas drásticas, y le confirió un papel superior en la historia del arte” afirma Marc Restellini, directivo de la Pinacotheque e historiador de arte, en el catálogo de esta muestra, que reúne unas 180 obras en la sede Uno de la Pinacotheque parisina.

Goya –recuerda Restellini- mira de una forma nueva a esos niños de los pueblos españoles, cubiertos de andrajos; asume una nueva visión sobre la humildad y la miseria, es testigo de la pobreza y el hambre.

Francisco de Goya. Chitón. Capricho 28, 1799. En la exposición de la Pinacotheque de París. Colección particular, Madrid.

En la serie de los Caprichos, grabados publicados en 1799, se centra en aspectos como la crítica a la religión y al clero: “Goya utiliza esta serie para presentar una mirada crítica sobre sus contemporáneos, en la que no se olvida de la gente de la Iglesia (…) Goya expone sus quejas con respecto a la Iglesia, con la ayuda de un dibujo incisivo y satírico, denunciando el enriquecimiento y los comportamientos marginales, sin olvidar a la Inquisición”

Para Francia, un capítulo muy importante de la exposición es el relativo a la invasión napoleónica de 1808, que abrió cuatro años de lucha por la dignidad; cuatro años de lucha entre España y Francia. “Goya realiza una serie de grabados, los Desastres de la Guerra (...) donde revuelve la estética de la pintura de historia. La guerra, antes glorificada como una hazaña, se encuentra sumergida en un universo de brutalidad. La violencia es desnudada de toda justificación política”.

“A manera de un periodista moderno- añade Marc Restellini- en su serie de los Desastres de la Guerra, Goya inmortaliza la resistencia valiente de españoles frente a un ejército profesional, y particularmente la resistencia de las mujeres (…) Para exaltar la potencia de las imágenes, Goya se acerca a grabados de Rembrandt en la composición, jugando efectos de claroscuro. Esto le permite apoyarse en una teatralización que revela los horrores de la historia. La guerra encuentra aquí una nueva forma de expresión gráfica, más fuerte y más punzante que la de los grandes frescos neoclásicos.

El centro parisino aborda en su temporada de otoño-invierno a tres grandes sagas, en tres muestras distintas: Goya et la modernité, La dynastie Brueghe, y Chu Teh-Chun, Les chemins de l'abstraction, en las que se centra en el pintor español, los Brueghel y Chu Teh Chun, uno de los pintores chinos contemporáneos de más éxito.

Francisco de Goya. Retrato de Pantaleón Pérez de Nenín, 1808. En la exposición de la Pinacotheque de París. Colección B.B.V.A.

Los orígenes del grabado

Los orígenes del grabado en el norte de Europa (1400-1470) es el título de una exposición que se presenta del 17 de octubre 2013 hasta 13 de enero 2014, organizada por el Museo del Louvre, en colaboración con la Biblioteca Nacional de Francia.

San Florian extinguiendo un incendio. Bibliothèque nationale de France

París, 3 de noviembre de 2013
La aparición de la estampación en Occidente es un fenómeno importante en la historia del arte. Desde 1400, los artistas y grabadores experimentaron con distintas técnicas de impresión de una matriz de grabado sobre un soporte para difundir de forma masiva imágenes idénticas. Si las imágenes circularon rápidamente por toda Europa, las regiones germánicas fueron el foco principal, mucho antes de que se pusiera en práctica la invención de la imprenta por Gutenberg, hacia 1450.

La exposición trata sobre la aparición de este fenómeno estudiando un período de setenta años, hasta el comienzo de la carrera de Martin Schongauer(1448 – 1491) el grabador más importante de Alemania antes de Durero, quien cambió fundamentalmente el papel de la estampación en las artes.

Reuniendo por primera vez los dos fondos más importantes de Francia y Europa -la colección del Departamento de Grabados y Fotografías de la Biblioteca Nacional de Francia y la colección Edmond de Rothschild del Departamento de Artes Gráficas del Louvre- la muestra alumbra las diferentes etapas de la evolución de la estampación, los actores y los métodos de producción, su relación con otras artes y sus usos.

En apenas setenta años, los grabadores pusieron a punto las dos grandes técnicas que todavía son empleadas por los artistas: el grabado en relieve sobre madera o xilografía y el grabado sobre metal. Las primeras estampas nacieron pues en un contexto de enorme interés experimental y gozaron de un gran atractivo en la sociedad. El grabado en aquella época fue apoyo e instrumento de la devoción religiosa, pero también abarcó temas más audaces, como la lujuria o las escenas de género.

Ahora, a través de 83 obras elegidas, esta exposición muestra la diversidad de los temas ilustrados. Es comisario del evento Séverine Lepape, de la Biblioteca Nacional de Francia.

El Martirio de san Erasmo. Bibliothèque nationale de France

El Marruecos medieval, en París

“Marruecos medieval: Un imperio de África a España” es una exposición que se podrá contemplar en el Louvre de París desde el próximo 17 de octubre al 19 de enero de 2015.

Madrasa Attarine, del siglo XIV. Fez, Marruecos. Fundación Nacional de los Museos Marroquíes.

París, 16 de septiembre de 2015
Esta muestra intenta rememorar el apogeo del occidente islámico, entre el siglo XI y XV, tanto desde el punto de vista histórico como artístico, cuando una serie de dinastías - almorávide, almohade y meriní- unificaron un espacio político y cultural que en algún momento llegaba del África subsahariana hasta España.

La influencia de estos imperios, uniendo por primera vez los confines de Occidente islámico, irradió desde el Atlántico a Oriente.

Con un conjunto de unas 300 obras, esta exposición organizada por el museo del Louvre y la Fundación Nacional de los Museos de Marruecos, presenta las realizaciones más bellas en los dominios del decorado arquitectural, de los tejidos, cerámica o la caligrafía y permite aprehender esta historia clave a la hora de interpretar el Marruecos contemporáneo.

Astrolabio planisférico del siglo XIV, Museo de Batha. Fez. Fundación Nacional de los Museos Marroquíes.

"Marruecos medieval" invita a un viaje en el espacio marroquí y andaluz siguiendo un recorrido cronológico en el que se examinan los focos que irradian poderío político y artístico

La exposición se abre dirigiendo la mirada sobre el territorio del Magreb al-Aqsa - el Magreb occidental (actual Marruecos) - al día siguiente de su conquista por las tropas árabes, tras la llegada en el año 789 de un descendiente del profeta Mahoma, Idris Iº. Instalado en la antigua colonia romana de Volubilis, acabará generando un reino autónomo que pronto se traducirá en iniciativas como la fundación de Fez, capital espiritual y cultural del país.

La dinastía idrisida duraría hasta el año 974, en que caería destrozada por los Omeya, califas de Córdoba. Ese vacío y la descomposición del califato cordobés acabará en el siglo siguiente con la llegada al primer plano político de los Almorávides, venidos de la franja norteña de Mauritania,y que renovarán el mapa del Occidente musulmán formando por primera vez un imperio que abarcaba del sur del Sahara a la mayor parte de la Península Ibérica

La mezquita al-Qarawiyin de Fez, Marruecos. Fundación Nacional de los Museos Marroquíes.

El recorrido de la exposición acaba en el siglo XV, con el sultanato meriní, cuando aquel inmenso espacio geográfico se había dividido en territorios obedientes a distintos mandatarios y el avance cristiano acababa de remitir el mapa de los territorios islámicos al sur del Mediterráneo, con excepción de un débil reino nazarí de Granada.

En torno a la muestra hay un amplio ciclo de conferencias y conciertos.

La Victoria Alada reina del Louvre

La Victoria de Samotracia vuelve a ocupar un lugar preferente en el Louvre, después un año de restauración. Ahora se ofrece una ocasión para redescubrir esta maravilla.

La Victoria de Samotracia, una de las Joyas del Louvre. Imagen Musée du Louvre

Paris, 4 de marzo de 2015
Del 5 de marzo al 15 de junio, el museo parisino tiene un espacio titulado "La Victoire de Samothrace. Redécouvrir un chef-d'½uvre" en torno a las vicisitudes de esta estatua, de unos 2,5 metros de altura, una obra helenística descubierta en el siglo XIX en Samotracia, y que parece ser un trabajo de un escultor de la escuela de Rodas, del siglo II a.C.

Esta estatua alada representa a una figura femenina posada en la proa de un barco, envuelta en unas finas ropas que el viento adhiere a su carne, con lo que los ropajes dejan ver una magnífica anatomía. Toda la obra seduce al espectador, con ese movimiento que tiene tanto merced a la torsión del cuerpo como por efecto del aire, y esa carnalidad que trasciende a los ropajes...

Ahora el Louvre ofrece a los visitantes, tras un año de restauración (de septiembre de 2013 al estío de 2014), datos sobre el diseño y la decoración de la obra maestra helenística, en una exposición en la que se recuerda su descubrimiento en 1863 y los trabajos de los restauradores y los equipos del museo.

Trabajos de montaje de la Victoria en 1879 (sin las alas) y 1932. Imágenes Musée du Louvre

Ofrecida a los dioses de Samotracia después de una victoria naval, el monumento de la Victoria de Samotracia, se compone de una estatua de la diosa alada de la Victoria sobre una base en forma de proa que descansa encima de un pedestal bajo. El trabajo fue descubierto en 1863 por Charles Champoiseau en el santuario de la isla de Samotracia, norte del mar Egeo, y fue enviado al Louvre donde conoció varias ubicaciones y fases de restauración.

La exposición en torno a la estatua comienza con un retorno a su lugar de origen, el Santuario de los Grandes Dioses de Samotracia. Luego recuerda que desde 1863 hasta hoy ha habido allí una sucesión de diferentes campañas de excavación, francesas, austriacas y de los Estados Unidos, y presenta algunos de los resultados de las labores arqueológicas.

También se revelan datos de la complejidad del proceso de creación del monumento. Algunas fotografías antiguas y aspectos de las etapas principales de la presentación en el Louvre y las restauraciones en 1866, 1883 y 1934. Finalmente, la cuarta restauración, acabada recientemente, realza el esplendor de los colores de los mármoles y proporciona nuevos detalles sobre el diseño y la decoración del monumento. Uno de los atractivos claves del gran museo parisino.

El Louvre mira al Poussin sacro

El Louvre anuncia una exposición –del 2 de abril al 29 de junio de 2015- para redescubrir al Nicolás Poussin más cercano a lo sagrado: "Poussin et Dieu”.

Nicolas Poussin. El Paraiso terrestre. Museo del Louvre

Paris, 16 de marzo de 2015
La muestra se presenta con motivo del 350 aniversario de la muerte de este artista que nació en Les Andelys (Francia) en 1594 y falleció en Roma (Italia), el 19 de noviembre de 1665, dejando una magnífica obra realizada en tiempos del Barroco, pero en la que late el pulso del Renacimiento y del Clasicismo grecolatino.

La obra de Poussin ha sido siempre valorada como magistral, por su equilibrio, claridad y belleza, con unas calidades que le han convertido en un artista influyente de toda la pintura, en especial la francesa y la paisajística.

Se considera a Poussin como un maestro francés, pero en realidad su obra es de clara adscripción romana, y en Roma pasó la mayor parte de su vida artística, salvo un período en el que el cardenal Richelieu le pidió volver a Francia como pintor del rey, y que terminó mal por las luchas de influencia.

Nicolás Poussin. La Asunción. Washington. National Gallery of Art

La exposición del museo del Louvre tiene la ambición de poner en evidencia la originalidad de la pintura sacra de Nicolás Poussin y su reflexión sobre lo divino.

El museo parisino califica al artista como el más grande de los pintores franceses del siglo XVII, y recalca su figura como "pintor poeta" inspirado por Ovidio y Virgilio; "pintor filosofo " impregnado de las virtudes antiguas.

Poussin –destaca la presentación del Louvre- es autor de obras con resonancias múltiples, cuya dimensión cristiana ha sido descuidada y discutida. Pintor de ninfas adormecidas y de grandes momentos de la historia antigua, el maestro fue también y sobre todo el pintor de los Evangelios. Repensar la pintura de Poussin a la luz de la religión, permite aportar una mirada nueva sobre la capacidad imaginativa de un artista de excepción, capaz de mezclar lo profano y sagrado para meditar mejor los misterios de la religión.

Son comisarios de la muestra Nicolás Milovanovic, del museo del Louvre, y Mickaël Szanto, de la Universidad París – Sorbona.

En torno a Poussin, el Louvre también prepara un ciclo de conferencias y coloquios, a cargo de Alain Mérot, de la Universidad París – Sorbona. Serán los jueves 12, 19 y 26 de marzo y 2 y 16 de abril.

Tesoros tracios en el Museo del Louvre

El Louvre invita a descubrir la Tracia antigua y su aristocracia guerrera mediante la muestra "La epopeya de los reyes tracios. Descubrimientos arqueológicos en Bulgaria".

Cabeza del rey Seutes III. Instituto Nacional de Arqueología y Museo/ Ivo Hadjimishev

París, 30 de abril de 2015
Esta exposición explora esta civilización original, presentando por primera vez en Francia la magnífica cabeza de bronce de rey Seutes III, monarca de los odrisios durante la época de Alejandro Magno, que mantuvo un largo enfrentamiento con los macedonios.

El Louvre expone en esta ocasión varios tesoros de las tumbas reales, de un gran interés, confrontando este material, en parte inédito, con el de las ciudades litorales griegas de su tiempo.

Para los visitantes es una ocasión para explorar la Tracia antigua a través de los diferentes componentes del reino odrisio (Sigos V y IV a.C) surgido como resultado de alianzas tribales y que ocupó territorios que iban desde Rumanía a Turquía, englobando Bulgaria y parte del nordeste de la Grecia actual.

La Tracia antigua quedo ligada a la figura emblemática de Orfeo, así como a los diferentes reyes tracios, entre ellos Teres, el unificador que alcanzó los límites del Danubio, y a quien sucedió su hijo Sutalces, un gran guerrero.

Conocidos por su valor, bravura y fuerza, los tracios se hicieron famosos en la historia de la región y mantuvieron contactos con las ciudades griegas y Persia, aunque pasaron a la historia merced a las luchas con estos vecinos más que por el conocimiento histórico de su civilización. La activa arqueología búlgara ha permitido en los últimos años, redescubrir esta cultura sobre todo mediante el conocimiento de tumbas excepcionales que testimonian la riqueza económica y artística y el poder de una realeza y una nobleza guerrera escasamente conocida hasta ahora

la exposición apoyada por instituciones búlgaras, cuenta con una serie de conferencias de apoyo que revisan los descubrimientos arqueológicos, la figura de Orfeo y la aristocracia del reino odrisio.

La epopeya de los reyes tracios. Descubrimientos arqueológicos en Bulgaria
Hasta el 20 de julio
Museo del Louvre

Lo que el arte une...

Francia y Holanda han realizado una insólita operación conjunta para que dos lienzos pintados por Rembrandt –de dos esposos- continúen en el futuro uno junto al otro.

Los retratos de Maerten Soolmans y su esposa Oopjen Coppit, de Rembrandt, adquiridos conjuntamente por el Louvre y el Rijksmuseum de Ámsterdam. RMN-Grand Palais / Mathieu Rabeau

París, 29 de marzo de 2016
Los retratos de Maerten Soolmans y su esposa Oopjen Coppit, obras que Rembrandt pintó en 1635, han sido adquiridos conjuntamente por el Louvre y el Rijksmuseum de Ámsterdam, y se presentan ahora por primera vez al público en el Louvre, del 10 de marzo al 13 de junio de 2016.

Las dos pinturas fueron objeto de un procedimiento de compra conjunta sin precedentes, entre el Estado francés y el Estado holandés, en nombre de los museos del Louvre y Rijksmuseum de Ámsterdam, garantizado por un acuerdo intergubernamental.

La operación afectó a sendos retratos de tamaño natural que muestran la maestría del gran pintor holandés del Siglo de Oro, realizados con una economía de medios, una sinfonía blanco y negro, en la época más fecunda de Rembrandt.

El acuerdo intergubernamental para la adquisición conjunta de estas dos obras maestras de Rembrandt se firmó en París el 1 de febrero de 2016. Cada país adquirió una de las pinturas Por parte de los Países Bajos se compró el retrato de Maerten Soolmans y Francia el de la esposa. Las dos tablas no se podrán mostrar por separado.

Ahora, durante tres meses, se presentan en el Louvre luego se expondrán otros tres meses en el Rijksmuseum, antes de entrar en un periodo de restauración que será llevada a cabo en los Países Bajos, bajo el control de un comité franco-holandés.

Según el acuerdo entre el Museo del Louvre y el Rijksmuseum, los cuadros estarán expuestos juntos, alternativamente en el Louvre y el Rijksmuseum, de acuerdo con una larga periodicidad y no se efectuarán préstamos para su presentación fuera de los dos museos.

Rembrandt van Rijn (1606-1669) pintó los retratos de Maerten Soolmans y su esposa Oopjen Coppit en 1634. A los 28 años, en uno de sus periodos más fructíferos.

Estos retratos de tamaño natural no son comunes en la obra del maestro. Es probable que al elegir este tamaño se tratase de mostrar, por los retratados, su importante estatus social, en la cima de la burguesía urbana de Ámsterdam.

Hay un evidente diálogo entre ambos cuadros, con una gran cortina en el fondo que une las dos pinturas, en las que refulge el lujo de las vestiduras.

Las tablas pertenecían hasta 1877 a la colección de Willem van Loon. Cuando las puso a la venta, el gobierno holandés trató de hacerse con ellas, pero la cantidad pedida fue muy alta y acabaron en manos de un consorcio de la familia Rothschild. Las tablas quedaron alejadas de la mirada pública. Pero en 2014, cuando la familia Rothschild decidió ponerlas a la venta, se gestó esta colaboración franco holandesa que ha permitido la singular operación de adquisición en la que cada país invirtió 80 millones de euros, según se informó hace ya varios meses.

Valentín de Boulogne, en el Louvre

En el Louvre, del 22 de febrero al 22 de mayo, se presenta una gran muestra dedicada a Valentín de Boulogne (1591-1632), el mayor “caravaggista” francés.

Valentin de Boulogne. Christ chassant les marchands du Temple. 1618-1622.

Guiarte.com. 02/03/2017
Considerado como uno de los más grandes artistas franceses, en paridad con Poussin, Valentín de Boulogne pasó la mayor parte de su carrera en Roma, donde recibió encargos de grandes clientes de prestigio, entre ellos el Papa Urbano VIII; Su trabajo también engrosó otras colecciones como las de Mazarino y Luis XIV, en tanto que su obra serviría de inspiración a notables maestros, especialmente del XIX, como David o Courbet.

Este artista y el español José Ribera fueron los que ocuparon el hueco dejado por el gran Michelangelo Merisi da Caravaggio, a la muerte de este en 1610. Contrariamente a Ribera, que en 1616 se trasladó a Nápoles, entonces bajo dominio español, la carrera de Valentín se gestó en Roma, convertido en uno de los artistas favoritos de la poderosa familia Barberini.

Independiente como Caravaggio, y muerto también murió en la flor de la vida, Valentín de Boulogne sobresale por su uso del claroscuro y el realismo y su tratamiento de temas de la vida cotidiana (tabernas, conciertos, mártires y santos...) pero también posee un toque personal de introspección y melancolía, unido a su sensibilidad colorista de inspiración veneciana.

Valentin de Boulogne. Judith et Holopheme. 1627-1629.

El Louvre, que tiene la colección más amplia de obras del artista, se ha asociado con el Museo Metropolitano de Nueva York para poner en marcha la primera monografía dedicada a este artista, reuniendo un excepcional conjunto de trabajos procedentes de diversas instituciones. Es comisario del evento Sébastien Allard, conservador, director del Departamento de Pintura, Museo del Louvre.

La exposición ofrece un recorrido cronológico. En primer lugar el artista entre los años 1610 y 1620, cuanto opta por pintar temas cotidianos aprovechando sus modelos, tipos del pueblo romano: los jugadores de cartas, tramposos, escenas de taberna, la quiromancia. Son obras de encuadre apretado, figuras escultóricas, acusado claroscuro y fuerza dramática.

Después de la década de 1620, la retórica de las composiciones se vuelve más importante como la complejidad de los gestos y personajes. Las composiciones simples dieron paso a las más monumentales, tanto con figuras aisladas o escenas colectivas. Algunos trabajos acuden a referencias de la antigüedad. Los gestos están marcados por una especie de teatralidad y el claroscuro se ve atenuado por una paleta cromática más rica. En algunos trabajos se detecta una cierta melancolía.

Valentin de Boulogne. David et Goliath. 1615-1616.

Finalmente los años 1627-1630 son los de la gloria y la obtención de pedidos de la familia Barberini y de propio Papa Urbano VIII. Para la familia Barberini, Valentín pintó una de las más sorprendentes obras del siglo XVII, La alegoría de Italia. En las obras de este periodo se expresa la ambivalencia entre la tensión hacia el naturalismo y una forma de idealismo, que introduce una nueva dimensión sorprendente. Es en esta época cuando Valentín de Boulogne, a través de la intervención del cardenal Francesco Barberini, recibió el encargo de un retablo para la misma basílica de San Pedro.

El prestigio del autor hizo que el cardenal Mazarino, ministro de Luis XIV, hiciera una gran compra de obras del mismo ya cuando el artista había fallecido. De esta forma numerosas obrar entraron en las colecciones reales y hoy son joyas del Louvre. El rey adquirió también una serie de evangelistas, todavía en la Cámara del Rey en Versalles.

Valentin de Boulogne. L`innocence de Suzanne reconnue. 1621-1622.

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