Etapas de Palacios Reales

Etapas en las que se sugiere realizar la ruta Palacios Reales

El palacio de primavera

El Palacio de Aranjuez, el palacio real de la primavera.

Durante la primavera, el territorio preferido era Aranjuez, el más sureño, a la vera del río Tajo, un lugar de clima benigno donde empieza a verdear la naturaleza en época relativamente temprana.

Allí llegaban los reyes habitualmente en al final de la Semana Santa, para pasar a la vera del Tajo hasta la llegada de los calores de junio.

En Aranjuez, la familia real española recibía a la primavera. guiarte.com

De ésta forma, el pequeño lugar de Aranjuez se tornó capital estacional del reino, una capital bien ordenada, de traza racionalista, en la que perviven diversas edificaciones y espacios urbanos que muestran su pasado histórico.

Entrar en El Palacio de Aranjuez, el Palacio Real de Primavera.

 

El palacio de verano

El palacio de la Granja, el palacio real del verano.

Cuando los calores arreciaban, la familia real iniciaba de nuevo el viaje hacia el norte, y se ubicaba en el entorno montaraz y fresco de la parte segoviana de la cordillera Central.

Allí estaba Valsaín, cazadero real, con su magnífico monte; y allí se construyó el bellísimo palacio de la Granja, donde se unen arte y naturaleza para generar un espacio sumamente atractivo.

La Granja de San Ildefonso es uno de los lugares con mayor encanto de la geografía Española. Este fue el centro de veraneo de los primeros reyes borbónicos en España, que dejaron a un lado el sobrio estilo castellano para hacer un palacio de gustos afrancesados.

Entrar en La Granja, el Palacio Real de verano.

La Granja, en la sierra segoviana, era el lugar idóneo para el verano real. composición guiarte.com

El palacio de otoño

El Palacio de El Escorial, el palacio real del otoño.

...Y a la llegada del otoño, vuelta hacia el sur, hacia el otro lado de la cordillera, para aposentarse en la solana de la sierra, en El Escorial, y gozar del estallido de color que supone la orgía de rojos y amarillos de la otoñada.

El Escorial fue mandado construir por Felipe II tras la batalla victoriosa sobre los franceses en San Quintín (año 1554), en un enclave serrano, donde granito y bosque se funden. Era el lugar idílico para gozar de esos “veranillos” en los que el menguante sol de octubre y noviembre arranca destellos de belleza indescriptible a los bosquecillos serranos de hoja caduca.

En El Escorial, la realeza esperaba el otoño. Composición guiarte.com

Entonces el lugar apenas tenía cien vecinos, pero en torno al monasterio y su residencia real fue creciendo también una villa ordenada, pequeña pero hermosa.

Entrar en el Palacio de El Escorial, el Palacio Real de otoño.

El palacio de invierno

El palacio real de Madrid, el palacio real del invierno.

¿Y el invierno?

El Escorial es en invierno sumamente frío. Las nieves caen sobre la sierra y el monasterio se retrae sobre sí mismo... Hay que volver a hacer las valijas y mudar de espacio.

Y para eso está Madrid. Y en un altozano desde el que se domina la ribera del Manzanares, en el mismo lugar en el que se asentó un fuerte durante el período musulmán, los Austrias hicieron un alcázar real que ardió y que se reedificó con aún más prestancia en el inicio del XVIII.

El palacio real madrileño era el lugar para el invierno de los monarcas españoles. Composición de guiarte.com.

Construido con granito y piedra blanca, el palacio real de Madrid está también rodeado de zonas ajardinadas. Es un notable edificio en el que se palpan aún los ecos de la historia...

Entrar en El Palacio Real de Madrid: el de invierno.